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¡Qué macana! Se la dejó picando

¿Cuál es el origen de algunas expresiones regionales?

¡Qué macana! Se la dejó picando

En pocos días más, el grupo de investigación que coordino en mi lugar de trabajo -el Instituto de Lingüística de la Facultad de Filosofía y Letras, en la Universidad Nacional de Cuyo-, publicará la segunda parte de una antología de expresiones regionales, que pretende dar cuenta del origen y uso de cientos de refranes y locuciones que utilizamos en nuestro hablar cotidiano.

Pero, cuando digo “utilizamos”, estoy refiriéndome a un cronolecto no demasiado joven, dado que las generaciones de edades menores no conocen el valor de esos regionalismos y no pueden ni saben decodificarlos en forma adecuada. Por ello, esta obra incluye una propuesta didáctica a fin de llevar al aula primaria y secundaria esas muestras de saber ancestral.

Hoy reflexionamos acerca de unos pocos de ellos, que escuchamos, leemos y mencionamos sin saber, en muchas oportunidades, cuál es su significado cabal y exacto:

¿Por qué la gente cuando se encuentra asustada dice que “anda con el Jesús en la boca”? La expresión sirve para indicar intranquilidad, desazón, angustia. Su origen se encuentra en el acto de comunión, propio del ritual de la misa, entre los católicos. Allí, cada uno de los que comulgan, recibe por la boca una hostia consagrada, la cual simboliza para el creyente la figura de Jesús Sacramentado. Esta persona lleva esa hostia con sumo cuidado, en primer lugar, por respeto y reverencia, pero sobre todo, por su fragilidad.

¿Cómo la explican los diccionarios de corte académico? El Diccionario de americanismos registra la forma ‘con el Jesús en la boca’, como locución adverbial de México, Colombia, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Ecuador y Chile, con el significado de “con temor y angustia”. También, el Diccionario fraseológico del habla argentina registra la forma ‘andar con el Jesús en la boca’, como locución verbal coloquial, con el significado de “andar sobresaltado, muy preocupado por algo que puede ocurrir”.

¿Qué significa la expresión “se la dejó picando”, tan usada en el hablar cotidiano? Esta forma quiere indicar que se deja abierto un interrogante o inconclusa una situación.  Se trata de una expresión metafórica que proviene del ámbito deportivo por el hecho de quedar rebotando la pelota, después de un impulso. El Diccionario fraseológico mencionado dice al respecto que se le pueden atribuir dos significados: el primero, referido a una conversación, “formular, intencionalmente, una opinión,  para suscitar debate y retirarse”. El segundo, en cambio,  quiere decir “adelantar una información y no dar más detalles con el fin de suscitar intriga”. El Diccionario integral del español de la Argentina nos revela que ‘dejar picando’ es “plantear algo, en especial un interrogante o un problema, para que sea resuelto más adelante o por otra persona”.

Por fin y en relación con la “palabra del día”, ¿quién no dijo, alguna vez, “¡qué macana!” o “se mandó una macana”? ¿Qué queremos decir y cuál es el verdadero valor de este término? El valor coloquial de esta palabra, nos dice el mencionado diccionario de léxico argentino, es el de “situación inconveniente o problemática”, por ejemplo, en frases como “Esto es una gran macana y hay que pensar cómo resolverla”; también, tiene el valor de “equivocación” y de “mentira que se dice para engañar a alguien”: “Te mandaste una macana” y “¡No digas más macanas!”; cuando alguien comete una imprudencia, a menudo de carácter violento, por perder la paciencia o no reflexionar antes de actuar, se dice que “hizo una macana”. Hay varios derivados: “macaneador”, como el que dice macanas; “macanear”, para indicar la acción de decir macanas; “macanudo”, para aplicarlo a una persona simpática, atenta y agradable.

Pero lo que casi nadie tiene en cuenta al usar el vocablo ‘macana’  es su origen remoto: consultando el famoso Diccionario etimológico de Joan Corominas, hallamos que ‘macana’ es una voz aborigen americana, tomada por los españoles en Santo Domingo y propagada por ellos al resto de América. El significado era el de “cachiporra o espada de madera empleada por los indios”, alrededor de 1515; ya en el siglo XIX, pasa a significar “mentira, necedad”.

No es capricho de un grupo de investigadoras el rescatar del olvido estas muestras del refranero tradicional; Carlos Fuentes, en el III Congreso Internacional de Lengua Española (Rosario, 2004), nos dejó esta reflexión: “La historia no ha terminado, ni han terminado las palabras que manifiestan felicidad e inconformidad, escepticismo y confianza, amor y cólera benditos, dichos en lengua española. El hispanoparlante de ayer le da el verbo al hispanoparlante de hoy y este al de mañana. Descendemos del gran flujo del habla castellana creada en las dos orillas por mestizos, mulatos, indios, negros, europeos. Estas voces se oyen en América, se oyen en España, se oyen en el mundo y se oyen en castellano”.

Fuentes: Asociación de Academias de la Lengua Española (2011). Diccionario de americanismos. Perú: Santillana; Barcia, P. y G. Pauer (2010). Diccionario fraseológico del habla argentina. Buenos Aires: Emecé; Corominas, J. (2009). Breve diccionario etimológico de la lengua castellana. Madrid: Gredos; Plager, F. (2008). Diccionario integral del español de la Argentina. Buenos Aires: Tinta fresca.

* Nené Ramallo es la directora del Departamento de Letras, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo; es lingüista, especialista en dialectología.

Opiniones (2)
24 de enero de 2018 | 00:50
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24 de enero de 2018 | 00:50
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  1. Che, "ferviente argumentador", por qué en lugar de opinar tan livianamente, primero pisas un aula y tratás de ser más "ameno en la pedagogía".
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  2. Son excelentes los análisis y descripciones que hace Nené Ramallo,según mi opinión. Hay algo que valoro más aun que los contenidos vertidos sobre la lengua y sus cambios o acepciones; es la forma de hacerlo. Pues soy un ferviente argumentador que si los docentes de los distintos niveles de la educación argentina,fuesen más amenos en la pedagogía en los inicios del aprendizaje de los más jóvenes;éstos no estarían en el deplorable estado de ignorancia general no sólo de la Lengua y todas sus derivaciones.
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