opinión

Posibilidades, deberes y consecuencias

Sobre los usos correctos del verbo "deber".

Posibilidades, deberes y consecuencias

En nuestro vocabulario de uso cotidiano, se encuentra el verbo DEBER que asociamos, en general, con las obligaciones. Se forma con él y con otro verbo en infinitivo una frase verbal que denota algo que el sujeto tiene que realizar.                                                                                                                                                                                 

Así, por ejemplo, decimos Debo llegar temprano porque tengo mucha tarea pendiente y Han debido suspender las clases por el intenso frío. Pero, en las expresiones de todos los días, mucha gente agrega, entre el verbo ‘deber’ y el infinitivo, la preposición ‘de’, pues se cae en la creencia errónea de conferirle mayor elegancia a la frase cuando, en realidad, se cambia el sentido del mensaje puesto que, en lugar de una obligación, se entra en el plano de la posibilidad, de la probabilidad o de la suposición; si digo Deben de ser las diez, estoy expresando una conjetura, pues no sé a ciencia cierta si es esa hora u otra cercana. Lo mismo si digo Se debe de haber muerto por asfixia, la expresión está dando a conocer  una suposición, pero la afirmación no es contundente ni segura. Otro tanto ocurriría al decir El avión debe de haber aterrizado ya, pues se está suponiendo que la llegada del vuelo se ha verificado puntualmente, pero no se lo sabe fehacientemente.

No obstante, algunos usos en lengua culta registran estas formas sin el uso de la preposición ‘de’ para expresar conjetura, en formas como Eduardo debe tener ya veinte años, para indicar que no se sabe con seguridad la edad sino que se la conjetura de manera aproximada.

Para quien está aprendiendo español, es aconsejable que la diferencia entre los matices indicados se marque con el uso o no de la preposición ‘de’: entonces, diferenciaremos entre Pedro debe estar en la oficina de prensa y Pedro debe de estar en la oficina de prensa, pues en la primera forma estaremos hablando de una obligación de Pedro que, por sus ocupaciones, tiene que estar en la oficina señalada, mientras que, en la segunda, no se sabe dónde está Pedro y se indica, como una probabilidad, que puede estar en ese lugar.

Otras confusiones en el habla, tanto en la oralidad como en la escritura, se dan entre las formas CONQUE, CON QUE y CON QUÉ.

Analicémoslas una por una: la primera, escrita en una sola palabra, es la conjunción ilativa que se utiliza para enunciar una consecuencia natural de lo que acaba de decirse; equivale a “por lo tanto, por consiguiente, en consecuencia”: Fumar es perjudicial para la salud, conque es necesario evitar ese vicio. Puede emplearse también encabezando una frase exclamativa o interrogativa, para expresar sorpresa o censura ante el interlocutor: ¿Conque se cree genial? Pues, entonces, que solucione este problema.

En la lengua coloquial, se usa también como sustantivo masculino con los sentidos de ‘condición con que se hace o se promete una cosa’ y ‘quid de la cuestión’: Se ha llevado todos los libros con el conque de donar una parte a la biblioteca de su escuela. El conque del asunto está en volver a poner límites a los jóvenes. El plural es ‘conques’.

En cambio, se escriben separadas las palabras ‘con’ y ‘que’ en las secuencias siguientes:

a) La preposición CON seguida del relativo QUE: Los argumentos con que lo convenció fueron contundentes. Aquí el ‘que’ puede sustituirse por ‘el cual, la cual, los cuales, las cuales’. Así, en la oración precedente, podríamos haber dicho Los argumentos con los cuales lo convenció fueron contundentes.

b) La preposición CON seguida de la conjunción QUE, en expresiones sustituibles por CON más infinitivo: Con que nos pongamos de acuerdo en el precio, ya está todo solucionado (equivalente a decir Con ponernos de acuerdo en el precio, ya está todo solucionado). Equivalen ambas formas a una condicional introducida por ‘si’: Si nos ponemos de acuerdo con el precio, ya está todo solucionado.

c) La preposición CON seguida del pronombre interrogativo o exclamativo tónico QUÉ: ¡Con qué ganas lo hubiera abrazado! No sé con qué propuesta me va a salir. ¿Con qué ropa iremos a esa fiesta?

* Nené Ramallo es la directora del Departamento de Letras, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo; es lingüista, especialista en dialectología.

Opiniones (2)
19 de noviembre de 2017 | 08:11
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19 de noviembre de 2017 | 08:11
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  1. Muchas gracias por estas claras explicaciones! Felicitaciones por tan buena nota.
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  2. ES UNA MAESTRA AGRADEZCO HABER CONOCIDO PROFESORAS COMO ELLA ,EJARQUE ,DI FABIO ,ABALOS ,SARDI
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