opinión

¡Paso a paso se viene el “perejilazo”!

Parece que en este país funcionamos con tracción a desastres. Y no nos referimos al resultado de las PASO... ¿O sí?

¡Paso  a  paso  se  viene  el  “perejilazo”!

Cumplo en avisarles que en cualquier momento irrumpe el Movimiento Argentino de Perejiles, encabezado por el portero del edificio donde vivía Ángeles Rawson, los maquinistas inculpados por las tragedias de Once y Castelar y el gasista del edificio siniestrado (¡horrible palabreja!) en Rosario, acompañados en la Comisión Directiva por algún empleado de mantenimiento del parque de diversiones de la misma ciudad donde se cayó un carro de la vuelta al mundo, porque seguro también resultará abrochado. Ellos serían los líderes organizadores pero no los únicos. Y ojo que acá nadie está diciendo que sean inocentes impolutos... algo tuvieron que ver, o mucho.  Pero parece que, a falta de una visión más amplia y clara respecto a las responsabilidades “estructurales” que abundan, nos encarnizamos con los que están incómodamente instalados en el último palo del gallinero. Para eso la vida los puso ahí, afirmarían algunos periodistas-estrella si se los apura. Pero es difícil porque para apurar ya están ellos, verdaderos expertos en materia de apurar entrevistados, conclusiones, debates obtusos que no conducen a nada y sospechas que tratan de convertir en certezas contra natura.

Al menos por unos pocos días, el Vía Crusis de esos pobres tipos se verá aliviado del peso de esta mirada omnisciente de la opinión “publicada”, que se centrará en los resultados de estas PASO que ya por segunda vez terminan siendo una especie de legitimación de las encuestas preexistentes, porque en realidad aportaron sorpresas   modestas, salvo por una atomización de votos muy marcada. Y está bueno, porque eso aporta unos miligramos de la tan llorada “previsibilidad” que algunos le reclaman con gritos pelados a nuestra sociedad. Se entiende que no era ese el propósito esencial de este sistema de primarias abiertas (dar sustos), al menos en cuanto al “espíritu de la ley” que siempre invocan los legistas. Pero es lo que ocurrió, guste o no. Nada demasiado nuevo bajo el sol, y el peronismo o justicialismo o pejotismo con o sin Krichnerismo (tachen lo que no les guste) quiere continuar campeando muy orondo a lo largo y a lo ancho de Argentilandia. O sea que es una excelente oportunidad para apretar el acelerador e “ir por todo lo que queda, sea mucho o poco”. Esto vale, me atrevo a decir, tanto para el oficialismo como para la oposición ya que aunque parezca que faltan dólares o dinero en general, las arcas estatales siguen luciendo gorditas, si bien no tanto como en años recientes, por ejemplo al promediar la famosa “década empatada”. Y eso siempre envalentona a los que consiguieron tres votos más que sus contendientes, sepan o no lo que harán si consiguen reventar la gran piñata del premio mayor (Presidencia, gobernaciones, intendencias) Y aunque faltan dos infinitos años para que se pongan en juego esos cuchillos de cortar bacalao, muchos empezarán a gastar a cuenta. Fea la actitud, desde ya lo decimos, pero inevitable. Es parte de nuestra idiosincrasia e incluso  se trata de un componente interesantísimo del juego democrático en cualquier parte donde se lo juegue. Si una de estas elecciones de medio término o sus preliminares es ganada por los que ya mandan o por los que se le pararon enfrente, todos empezamos a orejear las cartas y tratar de ver como se repartirá la siguiente mano... no hay más remedio. Es lindo, sobre todo para los que escribimos de estas cosas porque nos permite llenar páginas con elucubraciones que confundimos con deseos y con calculo de probabilidades casero y/o certezas estadísticas mechadas con los off the record que juntamos por ahí: todo lo que genera la “Información”, que le dicen, porque no hay mucho más que eso. Quien más quien menos va armando un verdadero rompecabezas muy divertido de hacer, con el cual entretenemos a grandes y chicos sanamente y en familia.

Pero a veces hay que sacar la cabeza del agujero, respirar fuera del microclima y entender que hay una vida más allá de “la candente actualidad”, sea cual sea. Ahí es cuando te acordás que por debajo de la noticia hay personas, que por detrás de las estadísticas también las hay, y que además de lo que aparece en los medios podés encontrar asuntos mucho más complejos que esos reflejados en las tapas ciertos diarios, tengan que ver mucho o poco o nada con los grandes títulos.

Por eso hoy se me ocurrió interrogarme a mí mismo (y a ustedes, amados lectores, si se dejan...) con respecto a: ¿Cómo la estarán pasando en sus respectivos encierros físicos y mentales esos “perejiles” que menciono en el primer párrafo de este retorcido texto? Sospecho, como dije antes, que no tener la hipermirada mediática sobre la testa deber ser para agradecérselo a todos los santos del cielo (dadas las circunstancias) pero al mismo tiempo les generará inseguridad respecto a su bienestar inmediato, porque da pie a que se cometan tropelías procesales o físicas contra sus personas, y cuando todos vuelvan a observarlos será tarde... Quizás en ese momento no haya ningún abogado supermediático y carísimo pagado quien sabe por quien para asistirles, no tendrán 25 móviles de radio y tele en la puerta de donde estén para ver si estornudan o se rascan la cabeza, y sentirán que nadie los quiere (vivos) porque de pronto se estroló el último bondi a Finisterre y creparon 38 laburantes, lo cual los convierte en una suerte de privilegiados porque todavía respiran. Encima no van a faltar las viejas fachas que rebuznen: “Cómo puede ser que a esos pedazos de asesinos les estemos dando de comer con nuestros impuestos y sin embargo el amoroso y muy trabajador sobrino-nieto de mi prima tercera se rompió una uña cuando iba a la facultad en un tren del carajo pero nadie se ocupa de él, y lo digo especialmente por esos truchos de los derechos humanos...”. Very tipical argento.

Mientras, el ruido y la furia mediáticas apuntan para otros lados, muy ocupados en desentrañar otras incógnitas: Massa o el nacimiento del post-krichnerismo ya veremos en qué términos; Las nuevas estrellitas del Kirchner-Kristinismo sobreviviente (Uribarri, Insaurralde, los Urtubey salteños y todo aquel que mínimamente haya salvado la ropa); Ese designio ineludible de la política nacional que es Scioli; Cobos 2015 o como el Radicalismo regurgitará el escuerzo que debió tragarse en 2007; la nueva “Unión Democrática” versión 2013 llamada “UNEN”; La izquierda que demostró que hay vida justamente a la izquierda del krichnerismo (¡Sobre todo en Mendoza!); El PRO y como hacer de una buena vez y en serio para salir de la quintita porteña; etc. Mucha tela para cortar. Pero con tanto en que pensar, seguro que los sesudos analistas políticos y los más empinados periodistas que supimos conseguir no advertirán que, despacito y por las piedras, el Movimiento Argentino de Perejiles viene creciendo silenciosa pero inexorablemente.

Entonces, con el diario del lunes en mano, vaya este humilde reconocimiento al no nato pero inminente Movimiento Argentino de Perejiles, y espero que en las próximas elecciones puedan y sepan poner candidatos en listas varias de todos los partidos posibles, porque si hay un grupo social que merece representación en todos los niveles son ellos... O nosotros, si se quiere, porque hoy y aquí todos somos perejiles en acto o en potencia. Pero no se me amarguen todavía, que aún todo puede ser peor. Salga pato o gallareta, nos volveremos a encontrar la semana que viene.

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18 de diciembre de 2017 | 06:24
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18 de diciembre de 2017 | 06:24
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    Leopardo al acecho
    7 de Diciembre de 2017
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