opinión

Un "Tinto" que merece ser disfrutado

Orozco-Barrientos vuelve a la carga con un disco excepcional, que enorgullece a toda una región.

Fila 9 butaca 27

Cinco años tuvieron que pasar. Entre medio hubo adelantos, versiones, intentos, amagues. Hasta que llegó este momento y el “Album Tinto” de Orozco-Barrientos vio la luz; aunque lo mejor sería decir que este disco ilumina.

Después de escuchar las 16 canciones que allí aparecen (que se grabó en gran porcentaje en los estudios Fader de Godoy Cruz), queda la sensación de que valió la pena la espera, y que gracias a un trabajo como este, la música cuyana logra mostrarse de la mejor manera en la escena musical argentina.

Raúl “Tilín” Orozco es uno de los mejores guitarristas del pago. Virtuoso y laburante, Tilín brilla en este disco. Y Fernando Barrientos atraviesa el mejor momento de su talentosa carrera, aportando su voz rockera para esta propuesta folk que se va a abriendo de a poco. Con esos aportes fundamentales, más la presencia de Gustavo Santaolalla (tanto en la producción como músico invitado), del gran Aníbal Kerpel y de varios mendocinos ilustres “Tinto” gusta, y mucho.

El camino que se abrió con "Celador de sueños" (2004) y luego con "Pulpa" (2008) se profundiza con “Tinto”. Historias de campo, leyendas urbanas, inquietudes sociales y extrema poesía se entremezclan en este cancionero con la combinación exacta como para no quedar desbalanceado. Hay tradición pero hay modernidad y es ahí donde radica la magia del dúo.

Al escucharlo, los mendocinos compartirán espacios comunes y reconocidos, historias cercanas y queridas, pero esta vez, descubrirán que hay una apertura un tanto más latinoamericanista que le dará otro marco a la propuesta.

En lo estrictamente musical, aparecen ritmos cuyanos como cuecas y tonadas aggiornadas al estilo del dúo, que mantienen la esencia de la cuyanía tanto las compuestas por los intérpretes como las de Félix Dardo Palorma (“La refranera” y “Póngale por las hileras”), la versión de “Tordo viejo” (de Laborda y Fruttero, cantada por Tilín) o la bella, anónima y fogonera “Tonada del arbolito” con que cierra el disco.

Dentro de este rubro de recreación de grandes obras cuyanas hay un párrafo especial para “Quien te amaba ya se va”, de Alberto Rodríguez, con las voces invitadas de Liliana Herrero y Teresa Parodi. Una exquisitez sonora y un aporte excepcional para  nuestro cancionero.

Y hablando de cancionero, la tarea de Orozco-Barrientos es notable. Vienen sumando temas que le permiten al cuyano mirar para adentro y sentirse identificado. “Coplita al viento”, “Bajo los sauces”, “Cara sucia”, “Tranquilo compadre”, “Pa’ Las Catitas” y “Deambula un amor” son lujitos que se suman a la beatle “El amor puede salvar” o la furiosa y rockera “Chilenitas”.

Amores, dolores, paisajes, reclamos, sueños. La poesía de los compadres nos permite pasear por los sentimientos cuyanos actuales, sin ninguna duda.

Este “Tinto” es de lo mejor que nos ha sucedido a los mendocinos. Hecho en Mendoza, de exportación, de altísimo nivel, con cuerpo y sabor intenso. Para disfrutar de principio a fin.

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18 de noviembre de 2017 | 22:58
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