opinión

Canción de amor al "Oso" Quiroga

Pensamos muy, muy distinto, pero me permito abrazar y dejar que me abrace este hombre atravesado por el dolor.

Sabrán algunos que, hace unos días, debatí en Mdz Radio con Osvaldo “Oso” Quiroga, padre de Matías Quiroga, joven asesinado durante un asalto. El hombre, luego de la tragedia, se constituyó en referente de la llamada “mano dura” y, ahora, milita junto a Cassia en tal sentido. En la radio, hablamos sobre temas de seguridad y de manos duras y garantismos, situación de los presos en las cárceles de Mendoza y de los delincuentes que fracasan y de los que no fracasan nunca. 

Está más que claro que estamos en las antípodas del pensamiento y la mirada social, pero, no obstante, desde esta evidente lejanía (con muertos de distinta categoría, con presos que siempre son pobres, con caceroleros tuertos y perezosos, con izquierdas que no urden planes de seguridad democrática, con la centroderecha levantando campañas del miedo y de criminalización de la pobreza y con una multitud de indolentes en medio alimentando rottweilers a control remoto y criticando a todo el mundo), bueno, desde esta lejanía, pude encontrar puntos en común con un hombre a quien la tragedia lo llevó al compromiso.

¿Hace falta que te maten un pariente para ejercer ciudadanía? Claramente, no; y este hombre ahora lo sabe y lo advierte. Y participa, también con lo que el dolor le dicta.

Ahora, él, entre mirar un partido de rugby o la serie “Friends” o “Dr House” por televisión y salir a militar lo que piensa, ya no hay alternativa posible. El, como todos, está preocupado por la seguridad.

Yo ahora digo lo que a él dije: que siga haciendo lo que hace, con buena leche. ¿Queremos vivir seguros? Propongo que nos apropiémonos del espacio público y que hagamos de la participación social una actitud ante la vida.

Ahí está la unión vecinal, la cooperadora escolar, el partido político, la iglesia, la plaza, el club del barrio, el bar, la biblioteca, la esquina de tu casa, todos hermosos sitios para pararse a vivir y a tomar contacto con el otro. Entonces, si lo hacemos, vamos a sentirnos más seguros, porque la seguridad será un resultado de nuestro propio ejercicio.

Aquellos que piden manos duras suelen decir, como caballito de batalla, que hay que terminar con los asesinos y violadores. Ahora bien, ¿se sabe cuántos presos han cometido delitos contra la vida o la integridad sexual de las personas? Alrededor de un 10%. Un 10% que debe cumplir severas y efectivas condenas, pero qué hacemos con el otro 90%.

Identificar a todos los delincuentes como asesinos y violadores (y legislar al respecto, como Petri y Cassia como si todos los fueran y hacer campaña metiendo miedo y odio como hacen ellos y otros como Aguinaga y Rosales), es escaparle groseramente al bulto de la solución a la inseguridad. Del mismo modo, identificar a todos los delincuentes con los delincuentes pobres (los otros son los exitosos, los que jamás caen en cana), es escaparle groseramente al bulto de la construcción de ciudadanía y del mero ejercicio de humanidad.

Cuando partes de la clase media y de la media alta –constructoras de realidad a través de sus amplificadores periodísticos, religiosos, empresariales y políticos, sobre todo–, cuando esas partes dejen de identificar lo diverso, lo distinto, con lo criminalizable, vamos a sentirnos más seguros y vamos a ser más humanos y vamos a combatir el delito a partir de un concepto distinto de criminalidad.

Sencillamente, sucede así: si las cosas que nos rodean son un poco de todos y por todos ejercidas, entonces no habrá tanta necesidad de custodiarlas ni de apropiárselas ni de declamarlas. Y cuando haya delito, pues también habrá aplicación de la ley, caiga quien caiga.

Naturalmente, después de años de trabajo en un diario digital bien sé que no habrán de hacerse esperar los foristas cobijados en seudónimos que levantarán sus agresiones y sus castillos de mano dura, para luego, minutos después, olvidarse del asunto. Así funcionan las cosas, pero no así funcionan las cosas para todos.

Por eso, esta vez, yo elijo destacar a este hombre que, aun en las antípodas, ejerce un compromiso genuino y duradero. Desde el otro lado de la calle del mundo, yo abrazo a este hombre duro y quebrado y apretado en un dolor, como tantos padres que han perdido hijos anónimos y marrones, sin, además, sufrir la condena de la celebridad y sin alimentar, en ningún caso, la venganza como falsa cura. Algo de uno hay en el otro.

Cierro con algo que a él dije: ¿sabe por qué trabajo con presos? Porque les temía, hasta que los conocí: como en las películas, el monstruo me dio miedo hasta que lo vi.

Sin embargo, lo sé muy bien: algo de mí hay en ellos y algo de mí hay en Quiroga; todos somos espantosamente parecidos. Así, agradezco, al cerrar este día, haber podido charlar con él y aprender de él y gozar de su estima y nuestro saludo sincero de despedida, mal que le pese a muchos, así son las cosas.

Al fin y al cabo, somos todos, como Asterión, el minotauro de Creta: divinos y humanos, rectos y contradictorios, víctimas y victimarios.



Ulises Naranjo.

Opiniones (15)
23 de noviembre de 2017 | 01:55
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23 de noviembre de 2017 | 01:55
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  1. Muchas gracias, Osvaldo "Oso" Quiroga, por tu honorabilidad. Ulises.
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  2. Gracias Ulises, Gracias Osvaldo. Hoy han dado un ejemplo a toda la manga de basura que domina nuestra sociedad. Grandeza de los dos, porque abajo de mi comentario está la respuesta del "Oso". Ambos se cagaron en los comentarios que, como dice Ulises, provienen de gente que sólo escribe idioteces (en su mayoría) sin calentarles un moco el problema. Me acaban de alegrar el día. De nuevo, gracias.
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  3. Disenso, diferencias, similitudes, sanas antinomias, ideologías, teorías, realidades, evaluaciones subjetivas, objetivas también, todo vale a la hora de construir verdad.- Las verdades absolutas deben existir, pero, no son con seguridad las verdades consensuadas, a las que nos han acostumbrado con esto de "se juntan un montón y deciden algo y por eso esta bien" no es así, aunque el "montón" sea grande.- Las verdades de los NOMINATIVOS, QUE PORQUE LO DICE LA REINA O EL REY, ES VERDAD.- Las verdades absolutas están dadas por las realidades que nos golpean y no por las opiniones de los eruditos. ??los eruditos son mas peligrosos que los tontos comunes, porque a demás de ser tontos se creen sabios"?OSHO.- Gracias Ulises por construir desde el disenso, eso es solo de grandes hombres, los pequeños usan el disenso para abrir grietas y luchas de todos vencidos y ningún vencedor.-
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  4. Muy buenos los comentarios, y está bueno no tenerle miedo a los presos, yo tampoco le tengo miedo. En Nueva York dio resultado la tolerancia cero, por qué acá no? En EEUU los presos trabajan, por qué acá no? En chile los presos también trabajan, son productivos y se sienten útiles, por qué acá no? Y hay infinidades de ejemplos. En nuestras cárceles los presos destruyen todo, el costo de mantenerlos es altísimo, ud. sabrá sr. periodista el costo diario de mantener un preso en argentina de cuanto es, lo que se podría volcar a asistencia social, a la producción y al bienestar de muchísima gente que está por debajo de la línea de pobreza y no delinque. En cuanto a los delincuentes de guante blanco, los hay al por mayor, pero todas las leyes los beneficia, al igual que a los otros, porque todas las leyes los beneficia, ex profeso, debido a que es un buen negocio la inseguridad, sumado al ejército de abogados que viven de esto, y en cierta forma promueven el delito, única fuente de sustento que tienen. También acá hay que copiarle a Canadá, donde el Estado fija políticas educativas, y por cada 10 ingenieros hay un abogado. Sabe ud. sr. periodista qué relación hay en Argentina? Hemos visto que ningún legislador le interesa ocuparse del tema (excepto raras excepciones), las leyes cada día más garantistas fomentan la inseguridad, sumado a que tanto legisladores como jueces no pagan impuesto a las ganancias, y son los que más ganan, y de eso nadie habla. Y después hablamos de desigualdad. Que la policía atrapa a un ladrón y antes de llegar a la comisaría ya está el abogado exigiendo la liberación, y antes de que la policía llene los informes el ladrón está libre, también es una realidad. Hay muchas cosas para copiar, no hace falta ningún supergenio que invente nada, lo único que no hay es voluntad política de hacerlo, léase conveniencia económica. Los ciudadanos que trabajamos todos los días estamos en desigualdad de condiciones, porque para nosotros no existen los derechos humanos, y de eso tampoco se ocupan.
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  5. Con eufemismo, diré que la nota es un poco irreverente (para mi coleto, pienso que es un poco irrespetuosa). Ni voy a mencionar el retrillado tema de "la mano dura" porque eso es una falacia que merece, en todo caso, un debate mucho más profundo y, sobre todo, complejo para tomarlo más en serio. Sí quisiera detenerme en otros aspectos de su nota. El Sr. Quiroga es un luchador de la vida que ha sabido asumir sus reponsabilidades profesionales, de esposo y de padre. Decir que fue la desgracia la que lo llevó a la militancia es ignorar la importantísima, fundamental labor de educar hijos y formar ciudadanos en el hogar y lo duro y difícil que eso puede resultar a veces. Ulises, le pido que reflexione un momento sobre una frase que este señor pronunció en el primer reportaje que le hicieron. Dijo, aproximadamente: "Lo que siento como padre no te lo puedo responder en una nota, eso es íntimo y es solo para mí, mi lucha y mi protesta son porque el pibe que mataron era de los que sirven para construir una sociedad mejor". La sociedad se construye desde la familia y es la decadencia de la familia argentina la madre de todos los dramas sociales que vivimos. Años de trabajo honrado, de educación, de ejemplo positivo en el hogar, de predicar con la conducta, todo eso, Ulises, ES militancia y no se puede desconocer ni despreciar; reducirlo a la TV y la X-box me parece una comparación desafortunada y verdaderamenre irreverente. Ni Ud., ni yo, ni nadie que no lo haya vivido puede seguramernte ni imaginar el dolor de este padre. Tampoco creo que sea tan evidente esa diferencia conceptual que Ud. cree ver entre sus propias posturas y las de él. Más bien tiendo a creer que simplemente le falta profundizar un poco los conceptos y esto se debe, tal vez, a que es Ud. todavía muy joven. Saludos
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  6. Ulises, la leí entera. Muchas veces no me pasa con tus notas. Estoy de acuerdo con lo que proponés, aún más cuando lo hacés en tono conciliador. (Una entre muchas diferencias que tiene ésta con las notas de Padilla). Pero me es difícil imaginarme a tanta gente argentina yendo a la biblioteca, a la unión vecinal, qué sé yo...tuve la suerte de vivir en países disímiles y vi parte de eso que vos proponés, pero lo vi basado en un respeto mutuo gigante que hacía de fundación para que el resto fluyera solo. No veo esa base acá, qué querés que te diga. Más bien veo lo contrario: barrios privados, paredes por todos lados, círculos infranqueables y una constante lucha por sobrevivir a costa de lo que sea. Y en todos los ámbitos, no me limito ni al tránsito, ni a los recreos, ni a la cámara de diputados ni al mayor diario de circulación nacional. Así, en mi opinión, es difícil ponerse la camiseta del otro porque existen altísimas probabilidades que el otro un buen día te lo devuelva con caca de caballo.
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  7. Coincido con tatohe. El problema está en la naturaleza humana, que solo Dios puede transformarla previo permiso de cada persona.
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  8. Bien la mayoría de los comentarios, excepto Greichus que parece haber leído sólo el título o ni eso. Una pregunta, ¿por qué hay que buscar a Dios como primer motor de cambio, si las religiones son la primera causa de guerras, odios, crímenes, de la historia de la humanidad? ¿Hay un dios sin religión? Si no lo hay y de hecho parece que no, las religiones sólo han servido para matar, torturar, destruir al diferente, todo esto en nombre de Dios. Uno puede sentir empatía por Quiroga porque conoce su tragedia personal, no por Cassia, precisamente porque conoce también la historia familiar del pretendido "justiciero", la de él y la de su papá el "Coco". Apropiarse del espacio público, debe ser la forma de enfrentar la violencia (inseguridad hubo siempre, desde que no podían salir de la caverna porque los pisaba el mamut), pero apropiarse en condiciones de verdadera igualdad ciudadana de vida digna, no del discurso oficial de la igualdad y la inclusión, del relato maniqueo de "qué inclusivos somos nosotros y que malos son los otros".
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  9. Cuando escucho el discurso de mano dura como el de Quiroga o Cassia, siempre me acuerdo que muchas de estas personas son religiosas y muchas también asisten a misa o rezan regularmente. Yo no hago nada de estas cosas, pero tuve algo de educación religiosa y me quedé con lo mejor del mensaje del catolicismo, que es mirar las necesidades del otro antes que las de uno, y si el otro que elegimos para mirar está mas abajo, si es de esos a los que todos los días le pisamos la cabeza con nuestras botas Hi-Tec, mucho mejor. Entonces me prgunto, esta gente realmente comulga con los pensamientos de Jesus? comulga con el perdón? comulga con entender la realidad del otro? Cuantas contradicciones que veo en esta gente.
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  10. Gracias, Pedro Zalazar, siempre. Si bien sabemos que no coincidimos en algunas cosas, sabemos que coincidimos en muchísimas y tus comentarios tienen la costumbre de ir más hondo de lo que yo intenté. Creo que mi columna termina de ser clara, si y sólo si, se lee tu comentario. Gracias a los demás comentaristas por sus aportes también, por supuesto, Ulises.
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