opinión

Plegarias y cánticos

Sobre la escritura correcta de términos litúrgicos.

Plegarias y cánticos

Días atrás, en ocasión de las celebraciones por un nuevo aniversario de nuestra independencia, hubo actos cívicos, militares y religiosos. Precisamente, varios medios hicieron hincapié en las ceremonias llevadas a cabo en distintas catedrales e iglesias de Buenos Aires y del interior del país, al aludir al “solemne tedeum” al que asistieron autoridades nacionales y provinciales. En muchos casos, el vocablo ‘tedeum’ apareció tildado y no corresponde hacerlo.

Veamos qué significa este término y cómo debe escribirse: ‘Tedeum’ es el nombre que se da a un cántico religioso de acción de gracias, que comienza con la expresión latina Te Deum laudamus, lo cual significa “Te alabamos a ti, Dios”. Debe escribirse SIN TILDE, pues, en la palabra castellanizada, la combinación –eu- es un diptongo y, entonces, el término es una voz aguda acabada en -m, por lo cual no corresponde la acentuación ortográfica. El plural de este término es ‘tedeums’: Se celebraron simultáneamente tedeums en todas las catedrales del país.

Otra plegaria hecha cántico es el ‘réquiem’, voz latina ya castellanizada, que sirve para nombrar la composición musical que se canta con el texto litúrgico de la misa de difuntos. La expresión latina completa es Dona eis requiem aeternam, cuyo significado es, relacionado con los muertos, “Dales el descanso eterno”, súplica dirigida a Dios. Como se observa, la palabra en latín carecía de tilde, pues este signo ortográfico no existía en aquella lengua. En nuestro idioma, debe tomar acento gráfico pues se trata de una voz grave, que no acaba ni en –n, ni en –s, ni en vocal. El plural de ‘réquiem’ es ‘réquiems’: El coro tiene, en su repertorio, varios réquiems.

¿Quién no ha disfrutado al escuchar a algún tenor o a alguna soprano entonando la famosa obra musical ‘Ave María’? Nuevamente, hallamos castellanizados los términos de la plegaria latina original: Ave, Maria, gratia plena que traducimos como “Ave, María, llena de gracia”. El Panhispánico de dudas regula cómo se han de usar estos términos: las palabras latinas se hicieron un solo sustantivo, ‘avemaría’, de género femenino. El uso ha consagrado, por analogía con otros sustantivos femeninos que comienzan con ‘a’ tónica, la forma ‘el avemaría’ y ‘un avemaría’; pero, en realidad, lo correcto es, al no ser tónica la primera sílaba, decir ‘la avemaría’ y ‘una avemaría’. El plural es siempre ‘las avemarías’ y ‘unas avemarías’. En todos los casos, se escribe como una sola palabra y con minúscula inicial. Sin embargo, existe una salvedad: cuando se trata de la obra musical realizada sobre el texto de esta plegaria, se escriben dos palabras y se coloca mayúscula inicial: Se emocionó al oír a su hijo cantando el “Ave María” de Arcadelt.

Otras expresiones derivadas del latín o del griego han quedado en nuestro idioma actual, con las consiguientes adaptaciones al castellano: el sustantivo ‘kirie’, por ejemplo, derivado del griego Κύριε, vocativo de Κύριος, con el significado de  “Señor”, es la invocación que se hace a Dios, al principio de la misa: Te sentías conmovido al escuchar esa masa coral que entonaba el solemne kirie.

Universal se considera la oración conocida como ‘padrenuestro’: este sustantivo designa la plegaria que comienza con las voces “padre nuestro”. Todavía se documenta la grafía en dos palabras, pero hoy es mayoritaria y preferible la grafía en una voz simple: ‘padrenuestro’. El plural es ‘padrenuestros’: La voz clara de la niña permitía escuchar que se trataba de un padrenuestro. Como el origen es latino, Pater noster, también es posible documentar la forma adaptada ‘paternóster’ para designar la misma oración y, también, la parte de la misa en que se reza el padrenuestro.

Otras palabras, provenientes de los textos litúrgicos en latín, hoy castellanizadas, son las que integran la fórmula contenida en el Agnus Dei. La expresión se traduce al español como “Cordero de Dios”, pero los dos términos se funden en uno solo, que se transcribe ‘agnusdéi’. Se transcribe, además, con tilde pues se adapta a la regla de las agudas terminadas en vocal o diptongo, como moái, bonsái, Hanói.

* Nené Ramallo es la directora del Departamento de Letras, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo; es lingüista, especialista en dialectología.

Opiniones (1)
19 de noviembre de 2017 | 04:35
2
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19 de noviembre de 2017 | 04:35
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  1. Nené: la felicito por sus notas, son muy útiles. Le sugiero incluir en alguna de allas, palabras con dos o más plurales aceptados
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