opinión

Morirse de risa y perder un tornillo

Detalles del curioso origen de estas expresiones.

Morirse de risa y perder un tornillo

¡Cuántas veces oímos que la gente cambia un sonido por otro y no sabe, que al hacerlo, cambia el sentido de lo que quiere comunicar! La mayoría de las veces, el resultado es divertido por las confusiones que se engendran.

Pongo como ejemplo un verbo común, ‘desternillarse’, que suele ser confundido con ‘destornillar’. Cuando hablamos de ‘desternillarse’, lo relacionamos de inmediato con la risa exagerada, excesiva, pues decimos que alguien “se desternilla de risa”.

En efecto, los significados que registra el diccionario académico son “romperse las ternillas” y “reírse mucho, sin poder contenerse”. El vocablo está formado por el prefijo negativo ‘des-‘ y el sustantivo ‘ternilla’,  que designa a un cartílago del cuerpo humano; en efecto, cuando reímos a carcajadas, durante mucho tiempo, ¿no hemos sentido un ligero dolor en los costados del cuerpo, tal como si se nos rompiera algo? Ahí, hemos logrado que las ternillas se alteren: Su humor es tan ingenioso que nos desternillamos de risa al escucharlo.

¡Qué cosa tan diferente es ‘destornillar’ algo, que significa “quitar los tornillos de un objeto, dándole vueltas! Esta forma es preferida en América, mientras que en España se prefiere ‘desatornillar’; también, para designar al instrumento con que se realiza esta acción se puede hablar de ‘destornillador’ y, menos usualmente, de ‘desatornillador’: Fue necesario destornillar con cuidado la tapa del costoso envase para poder extraer la pieza atrapada.

A veces, la confusión se engendra entre una “x” y una “s” y podemos significar cosas diferentes: así, no es lo mismo ‘espirar’ que ‘expirar’, ni ‘espiar’ que ‘expiar’; nuestra respiración posee un momento en que tomamos el aire, al cual llamamos ‘inspiración’, y otro momento en que lo expulsamos, hecho al que se denomina ‘espiración’. Inspiramos y  espiramos en forma permanente, pues alternamos los dos movimientos de modo mecánico. En cambio, seguramente no seremos conscientes de la ‘expiración’, pues el verbo ‘expirar’ se refiere a la muerte: Expiró poco después de medianoche. También ‘expirar’ puede nombrar al hecho de acabarse un período de tiempo: Ya expiró el plazo para las impugnaciones.

La acción de ‘espiar’ es condenable ya que se refiere al observar secretamente algo o a alguien: Es una acción vil espiar a los opositores. En el caso de ‘expiar’, el verbo nombra la acción de pagar una pena impuesta, ya por una culpa, ya por un delito: Me parece que ya ha expiado suficientemente su falta.

Una confusión que suele escucharse y trasladarse a la escritura es el cruce entre las voces ‘cesión’, ‘sesión’ y ‘sección’, sobre todo en esta parte del mundo seseante, en que se funden en una sola pronunciación la ‘s’, la ‘c’ y la ‘z’. Cuando hablamos de ‘cesión’ estamos aludiendo al hecho de otorgar o ceder algo: Se ha producido la cesión de bienes.

En cambio, ‘sesión’ alude a cosas muy diferentes: en primer lugar, es el “espacio de tiempo ocupado por una actividad”: Los jueves tiene su sesión semanal con el terapeuta. También, ‘sesión’ es “cada una de las juntas de un concilio, congreso u otra corporación”: Ya comenzaron las sesiones ordinarias de los diputados. En el ámbito del espectáculo, se llama ‘sesión’ a “cada una de las funciones de teatro o cinematógrafo que se celebran, a distintas horas, en un mismo día”: Era capaz de quedarse toda la tarde, en las distintas sesiones, para ver varias veces una película de su agrado.  

Hay frases hechas con este término, como cuando decimos, por ejemplo, ‘abrir la sesión’ o ‘levantar la sesión’, para indicar, respectivamente, el comienzo o la conclusión de una jornada de deliberaciones. En realidad, todas estas acepciones de ‘sesión’ están vinculadas a su etimología latina: sedere era el verbo que designaba la acción de sentarse. Por ello, ‘sesión’ se vincula a ‘sedente’ y a ‘sedentario’ y ‘sedentarismo’, voces que en el idioma señalan el hecho de permanecer sentado.

¡Qué lejos están ‘cesión’ y ‘sesión’ de su parónimo ‘sección’! El diccionario nos da, para este vocablo, varias acepciones: la primera es “separación que se hace en un cuerpo sólido con un instrumento o algo cortante”: El cirujano hizo una pequeña sección para extraer el cuerpo extraño. También, ‘sección’ es “cada una de las partes en que se divide o considera dividido un objeto, un conjunto de objetos, una empresa, una organización, etc.”: Sección de relaciones públicas, de perfumería. Muy relacionada con esta acepción es la tercera, pues en los medios de comunicación, el término nombra el espacio que se reserva para un tema determinado: Sección de deportes, de economía. Sin embargo, y aquí podemos perdonar las mezclas de muchos hablantes mendocinos, el diccionario académico aclara que, en Argentina y Uruguay, se confunde con ‘sesión’ y toma, de este término, la acepción de “cada una de las partes de una función de cine o de teatro”: A Mónica le agradaba siempre asistir a la sección (o sesión) vespertina.

Fuente: Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española. Diccionario de la lengua española. Versión disponible y actualizada on line.

* Nené Ramallo es la directora del Departamento de Letras, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo; es lingüista, especialista en dialectología.

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    7 de Diciembre de 2017
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