opinión

El último aporte de Cristina

Insaurralde crece de la mano de Cristina y Scioli. A Massa le preocupan los tironeos de la prensa y los empresarios. La ley de los medios y no de los fines.

El último aporte de Cristina

Por Julio Villalonga (@villalongaj) *

Hace tres semanas, y a cuento de la primera encuesta de “Poliarquía” para el diario “La Nación” (“Massa y el arcángel San Gabriel”), advertimos lo evidente, lo que sin embargo produjo fuertes reacciones de rechazo: que si Martín Insaurralde, el candidato oficialista “desconocido” (por los grandes medios) comenzaba la campaña de cara a las PASO con un “piso” de 23 puntos, tal situación era promisoria para el oficialismo. El diario de los Saguier (no la consultora) quiso ilusionarse, una vez más, con una nueva “esperanza blanca” y forzó que Sergio Massa le llevaba 11 puntos de ventaja al candidato de Cristina Kirchner.
A esta altura, describir una situación, sin adjetivar, puede ubicarnos, etiqueta mediante, de un lado u otro del campo de batalla sin que medien más que algunas horas. Y algunas palabras, forzadas. El voluntarismo de medios y de dirigentes políticos y empresarios, en este punto, ya parece digno de una mejor causa.
“Poliarquía” volvió esta semana al ruedo con un nuevo sondeo, que muestra que en 21 días de campaña Massa se mantuvo muy cerca del porcentaje inicial, que no obstante equivale a la tercera parte del electorado bonaerense, pero Insaurralde completó un “raid” que lo ubica ya a tres puntos de su colega de Tigre. El posicionamiento del intendente de Lomas de Zamora vino de la mano de una fuerte instalación del gobernador bonaerense, Daniel Scioli, y de la propia Presidente, que no dudó en llevarlo con ella a la misa de clausura de la Jornada Mundial de la Juventud en Río, esta semana, donde consiguió la foto de campaña que buscaba: ambos con el papa (Comentario aparte: Francisco, enterado de la presencia de Insaurralde, recibió a Cristina con unos escarpines y una bienvenida a la “nueva abuela”. Es decir, le habló al ser humano, no a la dirigente política en campaña, lo que sin duda desacomodó a la Presidente. Tanto fue así que en las primeras horas los medios solo hablaron del regalo del papa y no de la recíproca, un portafolio de cuero que CFK le entregó para que guarde allí “muchas encíclicas”).
Cada vez para más analistas independientes resulta evidente que no habrá “paliza” contra el Gobierno nacional, como esperaban, y que podría repetir la performance de las elecciones legislativas 2009. Lo que es una mala noticia para la oposición, que reúne a los dos tercios del electorado pero dividida en tres opciones: el massismo, el denarvaísmo y la vertiente radical. Pero lo es más para quienes promueven una salida a las escapadas del kirchnerismo.
En suma, que en las próximas dos semanas se dará un final “cabeza a cabeza” para posicionarse frente a las PASO que, tal como ocurrió en 2011, se convertirán en una suerte de legislativas donde cada uno podrá votar a su antojo a aquellos que querrían ver como candidatos en los comicios de mitad de mandato de octubre, trasvestidos en la plataforma anticipada de lanzamiento de los proyectos que buscan quedarse con el poder en 2015, cuando debiera comenzar el “poskirchnerismo”. ¿Dará Massa el paso de romper con el oficialismo, para perfilarse claramente como opositor, por ejemplo al punto de criticar la inversión que hace la Anses en proyectos productivos del tipo ProCreAr? Nada es imposible, pero parece improbable.
Antecedentes. Otra cuestión es lo que ocurrirá en las verdaderas elecciones legislativas, las del 27 de octubre. Sirve recordar lo que le pasó a Eduardo Duhalde hace dos años: en las PASO sacó el 14 por ciento de los votos pero en las elecciones siguientes, “por los porotos”, perdió diez puntos. Se aplicó entonces el “voto últil”: votarlo a Duhalde era inútil, pero lo insólito es que el análisis más fino de aquella sangría muestra que dos de cada tres votantes migraron a Cristina, no a otro candidato opositor.
Se dirá que no se aplica a la próxima contienda electoral el canon de la presidencial de 2011, pero eso está por verse. Como dijimos, se discutirán posicionamientos para los dos últimos años de gestión de Cristina Kirchner, el escenario en el que se disputará la campaña electoral que comenzará el mismo 28 de octubre. Para algunas no cabe duda de que se tratará de un “cambio de ciclo”. Pero hay quienes opinan que no habrá blancos o negros. Los segundos se imaginan una mutación de los candidatos, de sus perfiles. Las especulaciones acerca de cuánto, en términos de porcentaje, necesitaría Massa para salir de los próximos comicios como un virtual candidato presidencial preocupan mucho a los comentaristas de los medios que lo promueven desembozadamente. Pero también al propio Massa, que como ya hemos advertido desde esta columna, no se siente cómodo con la utilización de su candidatura que hacen otros.
Lo único que parece cierto es que la Corte Suprema, luego del enfrentamiento feroz que mantuvo con el Ejecutivo hasta hace poco, llegará finalmente al fallo sobre los artículos de la Ley de Medios considerados inconstitucionales por el Grupo Clarín. No lo hará antes del 11 de agosto, pero sí antes del 27 de octubre, a casi cuatro años de que un juez de primera instancia bloqueara una decisión al respecto.
La perversión en la política argentina no tiene padre. Si la Corte falla a favor de la constitucionalidad de los dos artículos clave, el 45 y el 161, diría que el Grupo Clarín debe desprenderse de las licencias que le sobre por el encima de las 24 previstas por la norma; la duda es sobre el plazo de desinversión: si es coherente consigo mismo, el máximo tribunal debería decir que ya está vencido, como lo señaló en una acordada; si llega a otra conclusión, debería apuntar que el año previsto por la ley tendría que empezar a contarse desde el día de su fallo. Si opta por la primera alternativa, continuaría un trámite administrativo en la AFSCA: si Clarín se niega a vender, sobrevendría una intervención y un llamado a concurso de precios para obligar a la desinversión. Si elige la segunda, todo esto se pospondría un año, a finales de 2014.
No habiendo amenaza a la libertad de expresión, según la propia Corte ya advirtió, lo que queda sería una afectación patrimonial, la cuestión de los derechos adquiridos que esgrimen los abogados de Héctor Magnetto. El terreno de la Corte está más o menos marcado; el del mayor multimedios de la Argentina, sigue abierto. En la amurallada sede central del grupo resuenan las palabras de Cristina, que dijo que quería dejar el poder en 2015 con la Argentina “libre de corporaciones”. ¿Su último aporte?

* Director de gacetamercantil.com

Opiniones (2)
13 de diciembre de 2017 | 03:14
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13 de diciembre de 2017 | 03:14
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  1. fuerabicho, te sigo esperando, nunca viniste a conversar.... me muero de ganas de conocerte......
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  2. El único aporte válido de la bipolar va a ser detrás de rejas, asesorada por el Vatayón Militante.
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