opinión

Necesidades y herejías (o la fábula de Chevron)

La gestión de YPF ha fracasado y se expone como un logro el crecimiento de 1,6% de la producción.

Necesidades y herejías (o la fábula de Chevron)

Desde mayo de 2003 el kirchnerismo presume de su capacidad para forzar posiciones políticas ante supuestos enemigos –reales o imaginarios- en todo momento y circunstancia y jamás ha aceptado en su discurso la existencia de contradicciones o errores. Esa posición de “fuerza” ha resultado posible en tanto tuvo asegurada la caja y hoy, cuando por sus propias falencias ha perdido sustentabilidad fiscal, poco a poco las inconsistencias se ponen de manifiesto.

Cristina Fernández de Kirchner acaba de decretar un nuevo régimen de promoción de inversiones en hidrocarburos buscando socios en empresas como Chevron y borra las 46 páginas de fundamentos de la ley de “recuperación” de YPF o de soberanía hidrocarburífera.

Sin discusión del Congreso y por decreto como acostumbra, elimina las restricciones a la libre disponibilidad del crudo y libera parcialmente la restricción a la disponibilidad de las divisas, restricciones a las que se vio obligado por el impacto en la balanza comercial de su política energética que requerirá afectar en 2013 u$s14.000 millones para la importación de combustibles.

Más allá del apoyo demostrado por la “industria” claramente el Decreto 929/13 tiene un solo objetivo: dar cobertura al acuerdo que se firmará con Chevron. En definitiva la impericia y la mala praxis del gobierno en la administración de la economía, lleva a que en su desesperación gobierne para una empresa que le impone sus condiciones.

La promoción debiera ser la norma y no la excepción (ya sea en energía, minería o sector financiero) y nuevamente quedan fuera todo tipo de inversiones productivas, comerciales o de servicios, destinadas al mercado interno o a la exportación pero que en casi todos los casos, son los generadores de empleo de las economías regionales. La fruticultura, la yerba mate, el olivo, la vid y el vino nuevamente quedan fuera de los beneficios.

La gestión de la nueva YPF ha fracasado tanto que se expone como un logro propagandístico el crecimiento de 1,6% de la producción de YPF a nivel nacional mayo contra mayo. Año contra año, produce exactamente lo mismo que Repsol y Eskenazi y el único crecimiento se verificó en el 25% en promedio que aumentó el precio de la nafta y el gasoil de YPF SA.

A ese aumento de la producción nacional de YPF S.A., no podemos dejar de contraponer la caída del 8% de su producción en Mendoza, donde evidentemente el gobernador Pérez como autoridad de aplicación no ha exigido el cumplimiento de inversiones que reviertan la declinación natural de los yacimientos provinciales.

Como carece de capacidad de inversión, YPF SA acepta asociarse con cualquier operador (en este caso Chevron) aunque su performance sea incluso peor que la demostrada por Repsol en períodos anteriores. Según la Secretaría de Energía, la producción de petróleo de CHEVRON del último año es un 17% inferior a la de los doce meses previos.

El acuerdo sólo tiene como objetivos la mejora de la balanza energética y el incremento de los beneficios de Chevron y por ello la falta de discusión legislativa lleva a que las provincias productoras–como dueñas del 25% de las acciones de YPF S.A.- queden fuera de la discusión de los términos del acuerdo con Chevron y sólo van a ser dueñas de las pérdidas de la operación y muy probablemente de los pasivos ambientales.

Eso es posible porque los gobernadores y legisladores peronistas permitieron la sindicación de acciones de YPF en cabeza de Cristina Fernández de Kirchner al momento de la sanción de la ley de “soberanía hidrocarburífera” por la que se declararon objeto de expropiación a las acciones de YPF SA pertenecientes a Repsol SA.

En ese acuerdo, cobra demasiada importancia lo no escrito: Chevron es una de las empresas con mayores cuestionamientos por el impacto ambiental de su actividad. Desde hace muchos años, pero particularmente desde 2003, tanto el Estado Nacional como las provincias en su carácter de autoridad de aplicación han tenido una actitud completamente pasiva en relación al control y remediación de pasivos ambientales.

Urge en ese sentido -de forma similar a lo realizado con la Ley de Glaciares- la confección de informes ambientales de base, un inventario efectivo de los pasivos y la zonificación y ponderación de las áreas con mayor vulnerabilidad. Urge la sanción de una norma de alcance nacional de requisitos mínimos que complemente la sanción de normas ambientales de carácter provincial para el efectivo desempeño de los organismos locales de control ambiental como responsables jurisdiccionales. El desarrollo de explotaciones de hidrocarburos convencionales ha dejado gran cantidad de áreas afectadas y dado el enorme impacto que tienen las técnicas aplicadas en el desarrollo de recursos no convencionales ninguna previsión debe ser minimizada.

En cualquier proceso inversor, la confianza y la claridad en los términos es un insumo más importante aún que los billetes y de la lectura del Decreto 929/13 surgen dudas: si los u$s1.000 millones necesarios para acceder al régimen se toman a la cotización oficial las empresas se encontrarán en la misma encrucijada que tuvo VALE en Mendoza. Si se admitiese al valor del dólar CEDIN (para lo cual no tendrían impedimentos legales) nos preguntamos porque el resto de los sectores no tuvieron la misma oportunidad.

En ese entorno de incertidumbre y con un Estado Nacional que legisla por decreto para una empresa en particular, debemos ser muy precavidos con los términos del acuerdo entre YPF SA y la multinacional Chevron.

En el Decreto 929/13 no queda clara la competencia de las provincias en el otorgamiento de las concesiones de explotación de hidrocarburos no convencionales y como estas concesiones del artículo 11º del Decreto no están tipificadas en la Ley de Hidrocarburos 17.319 tenemos serias dudas de que el Capítulo IV del Decreto 929/13 no sea en realidad una forma velada de prorrogar bajo otra figura las concesiones. Debemos recordar que hoy están los mismos gobernadores o ministros que en Neuquén y Mendoza (donde se ubica Vaca Muerta) entre 2009 y 2011 prorrogaron las concesiones a Repsol, casi diez años antes de su vencimiento en procesos que tuvieron nula transparencia. Nuevamente, se ve la posibilidad de extensiones de las concesiones de hasta 35 años donde las provincias pueden perder la percepción de regalías y cánones de explotación, cláusulas de rescisión desconocidas y compromisos de inversión difícilmente cuantificables.

El viernes 27 de julio de 2012 se publicó en el Boletín Oficial de la Nación el Decreto 1277/2012 reglamentario de la ley 26.471, el cual dispuso en su artículo 2° la eliminación de la libre disponibilidad de la producción de hidrocarburos, del sistema de desregulación, libre exportación e importación de hidrocarburos y la libre fijación de precios. Hoy cuando no se ha cumplido un año, el Decreto 929/13 vuelve a cambiar las reglas de juego flexibilizando esos mismos tópicos. Cabe preguntarnos, cuántos meses durará este nuevo decreto y de que otra manera se podrá destruir cualquier confianza en el estado argentino.

¿Seremos nacionalistas y antiimperialistas dentro de seis meses o profundizaremos el camino de entregar el petróleo a las multinacionales y desinteresarnos por el medio ambiente? ¿Alcanzará para que el gobierno se dé cuenta que sin sustentabilidad fiscal, ni respaldo, todo se contradice con demasiada facilidad, se “negocia” en las peores condiciones y nada pasa de ser una pésima fábula?

Opiniones (3)
17 de enero de 2018 | 08:47
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17 de enero de 2018 | 08:47
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  1. pablo navas: Si, se trata de Vaquié, que sacó en su gestión en Hacienda a esta provincia del descalabro en el 2002. Y los que ofenden nuestra inteligencia son los abogados exitosos.
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  2. Los foristas k tambièn deberìan poner al pie su ocupaciòn, salario, lo que cobran por repetir el relato que les pasa el jefe, etc.
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  3. Sería más ético que al pié del nombre de quien escribe este artículo, pusieran su función y pertenencia política, incluso parte de su currículum. Porque no todo el mundo sabe quién es ya desde donde habla este diputado nacional por la UCR, muy cercano a Sanz (ultra opositor bastante mal informado) que hace un análisis apocalíptico como desde hace 10 años con el único objetivo de llevar agua a su molino..... Nada bueno.....Nada bueno Vaquié? Ofende nuestra inteligencia.
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