opinión

Invasores al ataque: no vienen solos, los trae el hombre

El impacto de las especies exóticas en otros hábitats son la segunda causa de pérdida de biodiversidad.

Invasores al ataque: no vienen solos, los trae el hombre

No son extra o intra terrestres, no utilizan tecnología de avanzada para trasladarse o para atacarnos, pero cada vez son más y están entre nosotros.

Las Especies Exóticas Invasoras (EEI) pueden ser  virus, hongos, algas, plantas, invertebrados, peces, anfibios, reptiles, aves o mamíferos. Son especies que una vez trasladadas por el Hombre lejos de su lugar de origen y establecidas en una nueva área, resultan prácticamente imposibles de erradicar. 

Los impactos de las especies exóticas invasoras son inmensos y por lo general irreversibles, y se la considera la segunda causa de pérdida de biodiversidad a nivel mundial.

Efecto del Castor (Castor canadensis) en los bosques de Tierra del Fuego. Una introducción con fines peleteros terminó con un cambio radical en la hidrología de la isla.

En los últimos tiempos hemos escuchado y leído sobre diferentes especies que producen graves problemas ambientales, como el caso del Jabalí, la Rana Toro o el Tamarindo. De diferentes partes del mundo, éstas y otras especies arribaron a nuestra provincia con fines utilitarios y con pocos controles ambientales y hoy en día empiezan a causar graves dolores de cabeza.

¿Qué es una especie exótica?

Se le llama “especie exótica” o “especie introducida” a aquellas especies que proceden de otro hábitat o región (es decir, que no son autóctonas o nativas). Dentro de esta categoría hay muchas especies que conocemos muy bien, como las que utilizamos como alimento (vaca, cabra, tomate, cebolla, etc.), muchas de las que consideramos malezas, y también muchas de nuestras mascotas (perro, gato, hámster, etc.).

Casi todas estas especies tienen un gran valor económico para el ser humano, ya que dependemos en gran parte de ellas para nuestra supervivencia o goce personal. Sin embargo, en los últimos años la globalización  ha cambiado de manera definitiva la distribución de las especies sobre el planeta. Esta nueva dinámica biogeográfica tiene como protagonista principal a la especie humana.

A lo largo de su historia, la humanidad ha transportado miles de especies más allá de sus áreas naturales de distribución. Muchos animales y plantas fueron y son movidos de manera voluntaria en un intento por garantizar la seguridad alimentaria o la disponibilidad de combustible, de materiales de construcción y de insumos para distintas actividades humanas. Otras especies, en cambio, son polizontes que viajan de manera inadvertida con nosotros en, por ejemplo, cargamentos de semillas, de madera, o en el agua de lastre de los barcos.

También son frecuentes las introducciones de especies exóticas alentadas por proyectos de desarrollo económico que no consideran los riesgos potenciales de esas introducciones.

¿Qué es una especie exótica invasora?

No todas las especies exóticas son invasoras y perjudiciales. Para que una especie exótica se vuelva invasora debe cumplir ciertos requisitos. Una vez que ha sido trasladada a un nuevo lugar (ya sea de forma intencional o accidental), la especie debe poder reproducirse por su cuenta, sin la ayuda del ser humano. Para ello se deben dar las condiciones propicias para su desarrollo, como la falta de competencia de otras especies o la falta de depredadores que la eliminen del lugar. Superado este periodo, se considera que la especie se encuentra “establecida” en la nueva ubicación geográfica.

 

Las mascotas como los gatos y los perros, pueden tener consecuencias negativas para la biodiversidad. Cuando decidimos tener una mascota, la responsabilidad también debe incluir el evitar las acciones negativas de éstas sobre el ambiente.

 

 

 

Con el paso del tiempo esta especie puede avanzar de manera notable a costa de su nuevo entorno natural y convertirse así en “invasora”. Normalmente no tienen depredadores y comienzan a competir por recursos con las especies autóctonas (propias del lugar), provocando una disminución en la biodiversidad local. Una vez que estas especies invasoras están instaladas en el ecosistema es muy difícil eliminarlas.

Según el Convenio Internacional sobre la Diversidad Biológica,  una especie invasora es una especie introducida que prospera sin ayuda directa del ser humano y amenaza a hábitats naturales o seminaturales fuera de su área natural de distribución,  y como consecuencia tiene impactos económicos, sociales y medioambientales.

La principal razón por la que actualmente las invasiones biológicas son más visibles y producen impactos de gran alcance, es porque nosotros hemos eliminado las barreras naturales que antes limitaban su dispersión. El avance del transporte aéreo, fluvial, marítimo y terrestre en todo el mundo, con sus rutas comerciales, facilitan el transporte de especies invasoras. Estas rutas son llamadas técnicamente “vías de entrada”, mientras que las formas o los materiales con los que estas especies son transportadas se llaman “vectores”, por ejemplo el equipo de pesca, la basura, maquinaria, neumáticos de los vehículos y muchos otros.

 

 

El comercio internacional es una de las principales vías de entrada de las Especies Exóticas Invasoras.

 

 

 

¿Por qué son tan importantes las EEI?

Las EEI han invadido y afectado la biota nativa en prácticamente todos los tipos de ecosistema sobre la Tierra. Las invasiones biológicas han causado cientos de extinciones y existe un costo ecológico enorme en la pérdida irrecuperable de las especies nativas y ecosistemas. En adición a esto, los gastos económicos para el control de las EEI ascienden a billones de dólares cada año. Malezas, patógenos y vectores de enfermedades son algunos ejemplos de la importancia económica que revisten estas especies.

¿Qué hacer para reducir el efecto de las EEI?

El mejor control para una EEI es la prevención y la detección temprana, ya que erradicar estas especies antes o durante la fase de establecimiento es mucho más económico y efectivo que intentar realizarla una vez que la especie ya está invadiendo los ambientes.

A nivel gubernamental es necesaria la capacitación de agentes para que conozcan las especies que pueden traer problemas y que las reconozcan en las rutas de ingreso al país y a la provincia. Ya existen los organismos involucrados en este tema, como SENASA e ISCAMEN, que se focalizan en algunas especies que ya producen problemas en el país, pero es importante también detectar a aquellas especies que  potencialmente pueden causar problemas en el futuro.

También es necesario un mayor control de las actividades económicas que volucran a las EEI (cotos de caza, criaderos, mascotismo), aumentando las medidas de vigilancia para que no se escapen los animales y estableciendo pautas para la reubicación de los animales ante el eventual cese de la actividad económica. En el caso de mascotas consideradas EEI, hace falta un mayor control sobre la procedencia de los animales y controles reproductivos de los mismos.

A nivel de la ciudadanía hace falta mayor difusión sobre las especies que pueden causar problemas. Las personas que van a iniciar una actividad económica que involucre a EEI, debe estar al tanto de los efectos de esas especies en el ambiente y ser responsable por los daños que pueda causar.

Asimismo, las personas que adquieren una mascota, deben saber que serán los responsables de controlarla y conocer sobre su biología. Un problema cotidiano se da cuando, por ejemplo, compramos una tortuga de agua. Al  principio es pequeña y la podemos tener en un acuario chico, pero cuando la tortuga empieza a crecer, y por lo general ya nos cansamos de la mascota, tendemos a “liberar” al animal en el primer cuerpo de agua que encontramos.

Este comportamiento que a muchos les parece “ecológico” es, justamente, todo lo contrario. Los daños que causamos al ambiente al liberar especies exóticas pueden ser muy graves. Incluso si liberamos especies autóctonas que han estado en cautiverio, éstas pueden transmitir enfermedades a sus congéneres silvestres, causando la mortandad de muchos individuos.

 

Autor:                                                                                                                    Guillermo Debandi, con la colaboración de Flavio Martínez y Valeria Corbalán                                                                                                              Asociación BIOTA                                                                              biota.contacto@gmail.com                                                                  www.biota.com.ar                                                                                               Facebook: https://www.facebook.com/Asociacion.Biota

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