opinión

Canción de cuna para mis amados enemigos

¿Artista, buzo, cacerolero, kirchnerista, opositor, bufón o periodista? Nada de eso: un árbol que dé frutos justificará tus días.

Me celebro y me canto a mí mismo.
Y lo que yo diga ahora de mí, lo digo de ti,
porque lo que yo tengo, lo tenés vos
y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también.
Vago e invito a vagar a mi alma.
Vago y me tumbo a mi antojo sobre la tierra
para ver cómo crece la hierba del estío.
Mi lengua y cada molécula de mi sangre nacieron aquí,
de esta tierra y de estos vientos.
Me engendraron padres que nacieron aquí,
de padres que engendraron otros padres que nacieron aquí,
de padres hijos de esta tierra y de estos vientos también
.
Walt Whitman, “Canto a mí mismo”.

 

Mi amiga Sol se fue a la India, a aprender a respirar con los ojos cerrados, el corazón atento al espacio entre los dos latidos y el torso casi desnudo como un Buda roquero. Antes, hacía lo mismo, pero de otro modo: estuvo años haciendo buceo en una pileta climatizada (es curioso eso de hacer buceo, sumergirse en un mundo de zumbidos, presiones, falta de oxígeno e imágenes que concede la caridad del agua, con la íntima misión de estar solos unos segundos). Está claro que está buscando algo y poco importa lo que busca; la vida la ha bendecido con la inquietud, el ansia, la duda, la sed y la necesidad de aventura. Allí donde algunos buscan tarjetas de crédito para sus turísticas vacaciones, ella busca el despojo del viajero, la brújula partida y los destinos inhóspitos. Sol no piensa como yo: de hecho, es bastante distinta. Ahora, de vuelta por aquí, se muestra harta de los “K” y los “AntiK” y no quiere oír hablar de política. A ella, en el fondo, no le interesan los cambios sociales, sino las formas de alejamiento y es un hecho que jamás debió hacer malabares para parar la olla o sacar tickets aéreos. Yo soy lo distinto de ella, pero no puedo evitar quererla; quererla y entenderla y, entonces, me digo, bueno, “mejor no hablar de ciertas cosas”, para encontrarme en su mundo. Hay gente que ha nacido no para hablar con vos, sino para callar con vos. Así es ella.

Lucas es artista. Toda su vida vivió atrapado por el misterioso hecho de que al mundo se lo puede decir de algún modo y eso ha estado intentando siempre. Su militancia social es, más bien, una forma de espiritualidad. Es, si bien lo miro, un exquisito, un buscador de la pureza y de las profundas verdades de su alma. Yo, si bien me miro, soy todo lo contrario a mi amigo. Más que revelar al mundo, he buscado confrontarlo, pedirle explicaciones. Más que buscar la espiritualidad, he buscado el barro, el barro que construye paredes y techos, con cañas, el barro que forman hogares; hogares donde vive gente, gracias al barro. Más que las profundas verdades del alma de mi amigo, he buscado la llave que desnuda el conjunto de circunstancias que llevan a los hombres a obtener una ley y otro conjunto diverso para quebrarla. El flota como un perfume y despide luces; yo me arrastro, transpiro y escupo sal. A diferencia del 99% de los artistas que conozco (y mirá que conozco a muchos) él asiste a cacerolazos; esas ceremonias que yo reprocho desde lo más genuino que hay en mí. Sin embargo, cierto es que nos tenemos un amor que va más allá de cualquier contingencia. Yo lo escucho cantar y me alimento como un pantano enamorado de sus magnolias. Espero de él una nutrición semejante, a partir de mi calaña y mis verbos desnudos. A veces, cantamos a dúo.

Diego es radical, profundo radical, de esos que me gustan a mí: progresista, con sentido de lo social, lo comunitario y con las banderas de Alem, de Yrigoyen y de los derechos humanos marcándole un norte. Diego, en realidad, es como todos los radicales jóvenes que he conocido, especialmente los de Franja Morada, llenos de utopía, de compromiso y de hambre de cambio del mundo. La diferencia con el resto radica en que, con el paso de los años, Diego no ha bajado sus banderas ni cambiado su mirada ni ha sido cooptado por un aparato partidario, que termina volviendo conservadores hasta a tipos como El Che, Bart Simpson, Maradona o Antonin Artaud. Viendo hoy que hay en primera línea radicales de derecha como Petri o peronistas de derecha como Cassia, uno no puede menos que agradecer sentirse bendecido por la amistad de hombres como éste, llenos de luz en sus ojos. No obstante, sabemos que somos distintos: él milita en política y yo jamás lo he hecho, pero esto es lo de menos. Los dos concluimos en que lo importante es que siempre estaremos de acuerdo a la hora de levantar una pared, defender la democracia o comernos un asado con varios vinos al costado de nuestros brazos que se cruzan. Si hubiera más tipo como él, la Unión Cívica Radical volvería a lo que ha sido. Por eso, es mi amigo. Voto por él.

Maxi es un fino intelectual kirchnerista. Tiene esa notable capacidad de algunos de convertir la lucidez en herramienta de un cuerpo orgánico: piensa para construir realidad, no para derrotar a sus enemigos dialécticos. A diferencia de muchos peronistas, él siempre se toma un minuto para poner su sentencia en la balanza. Tiene ojos para lo blanco, lo negro y lo gris. Sabe a ciencia cierta que todo discurso es ideológico y que el poder es algo más enrevesado que una gestión determinada. Le gusta escuchar, como un Sócrates titulado, y preguntar después. Sabe que pensamos cosas distintas y respeta mis contradicciones como yo respeto las suyas. Cuando charlamos o chateamos, coincidimos de pleno en que esta década es década ganada y también en las cosas que hay que mejorar, bajo este rumbo trazado. Es peronista por sabiduría, más que por militancia y, por eso, entiende que yo no lo sea e incluso que yo abrace el periodismo como una forma de escape elegante o salida de emergencia a esa forma de compromiso llamada militancia. Él sabe que cualquier periodista se hace el rebelde en la cornisa, pero que todos estamos asegurados y que casi ninguno se estrella. Sabe también que todo esto es un negocio. Conoce mis límites y miserias y me defiende de los fundamentalistas K que me piden que inmole a lo bonzo mi carrera profesional como acto de despojo ante la hipocresía periodística reinante. Lo quiero por eso: porque sabe cómo soy y construye desde mi mísera noción epistemológica, una interpretación válida de aquello que escribo. En un espectro de cínicos bufones carísimos como Lanata, él me aporta pensamiento que involucra cambio social.

Ahí están mis amados caceroleros también, algunos incluso en mi propia familia. Les gusta decir que todos los políticos del país son corruptos –como si la corrupción no fuera inherente a las conductas de toda laya y como si en EEUU o Alemania no los hubiera– pero poco construyen de ciudadanía y, cuando salen a la calle, una vez cada dos o tres años, es para oponerse a algo o para defender sus dólares o cuando asesinan a alguna persona bien, de esas que califican de la mitad de la tabla para arriba. Jamás confiesan que estos, sin dudas, son los mejores años de sus vidas en lo económico –puedo asegurarlo, pues los he visto galguear de lo lindo y ahora les va bien–. No obstante, el acceso a un concepto de cultura determinado de la mitad de tabla para arriba (y sobre todo urdido por los que determinan los promedios para el descenso), los ha convencido de ciertas cosas: que las cosas se ganan con esfuerzo y ellos se han roto el lomo, que Dios es todopoderoso y que aquí no trabaja el que no quiere. Y algo más: que lo diverso, en lugar de enriquecer, enrarece, envilece, daña. Y utilizan la materia prima de esa cultura para construir espadas y escudos contra los distintos, a los que jamás les hacen un lugarcito en el banquete, del mismo modo que los que están por encima de ellos, jamás se lo hacen a ellos. Cuando los que ellos promueven fracasan, Menem por ejemplo, hacen silencio y ponen cara de yo no fui, entonces, lanzan sus sentencias: “todos los políticos son corruptos”, “este país está perdido”, “éramos el granero del mundo” o “yo sabía, yo sabía…”, y llenan la despensa con alimentos no perecederos y manotean lo que juntaron y esperan a que salga el sol. Cuando están solos y cansados, al llegar por las noches al hogar, se relajan y prenden la televisión, alimentan al rottweiler y rezan para lograr envejecer sin sobresaltos. Sin embargo, sépanlo: yo los amo, porque se parecen a mí en muchas cosas y a ciencia cierta no hay nada que me indique que soy mejor que ellos (incluso aseguro que muchos de ellos son mejores personas que yo). ¿Qué nos diferencia? El lugar de la tabla de posiciones hacia donde miramos, no mucho más. Como quieren lo mejor para ellos, tal vez, si desparraman la mirada, quieran lo mejor para todos también. A veces, con un poco de paciencia y buenos ejemplos que no abundan, lamentablemente, ellos reflexionan lo suyo y se afeitan los prejuicios y salen al sol a sonreír. Esta imagen, es esperanza para muchos de nosotros.

Nadie es mejor que nadie y nadie se lleva nada. Aquí estamos todos –buzos, artistas, radicales, kirchneristas, familiares, caceroleros, rottweilers, bufones y periodistas–, apiñados bajo este tinglado que nos oculta del infinito por unas mezquinas décadas, hasta que nos caemos sin más y nos convertimos en pasto de los gusanos y, ya poco después, absolutamente en nada.

Mientras tanto, vivimos, aprendemos y escapamos de algo y se nos pasan los años y hacemos asados y los pagamos entre todos y cometemos todos los delitos que nuestro linaje nos permite y nos cansamos y entonces encontramos en el amor la llave al sosiego y la casa y el auto en cuotas y la ilusión de que nos espera un paraíso. Para otros, lo contrario: el amor como llave a la locura y al viento en la cara o el amor como llave a la perfecta soledad de estar acompañado por otro o el amor como una herida que mata. Algunos, también los hay, no encuentran nunca el amor y lo compran o te piden un poco con sus ademanes del fiado o se marchitan bajo un alero, sin que jamás pase delante el cadáver de sus enemigos, porque no hay enemigos, porque somos todos hermosamente semejantes y el peor enemigo vive en casa.

No hay muchos secretos más, mientras gastamos –bien gastada– parte de la vida en oponernos o apoyar, la otra parte de la vida nos está pidiendo que aprendamos a escuchar, ya sea el latido del mundo o bien la dulce insensatez de los prójimos, porque la única nutrición posible, reside en el músculo de lo raro, la geografía de lo distinto, el viento de lo desconocido pegándonos en la cara.

Ciertamente, amigos, todos estamos solos. Repitámoslo: estamos todos muy solos y es muy breve el lapso de tiempo entre pañales y mortaja. Esto no es nada nuevo y tampoco el hecho de que, en el mundo, nadie piensa exactamente como nadie.

Mientras termino esta columna, anochece en este estupendo invierno mendocino y me como un estupendo pomelo –jugoso, rosado y  ácido como un soneto de Quevedo– del árbol que Teresa y el Cacho, atesoran en su patio del barrio Trapiche.

Hace como cincuenta años que este par de hermosas personas se ama: han crecido y envejecido juntos, como juntos envejecen los dedos de una mano. Se aman.

Se aman, de hecho, desde antes de plantar ese árbol en su hogar.

¿Saben, amigos, para qué hicieron crecer ese árbol de pomelo? Para convidar sus frutos.

Bueno, pues bien, he aquí la única enseñanza posible, el único legado cierto que ha tramado nuestra raza en este paso por el cuero de la Tierra: uno debe vivir para dar frutos y repartirlos. Sólo por esto justificaremos haber pasado por los días y sus sombras. Buenas noches.



Ulises Naranjo.

Opiniones (11)
16 de diciembre de 2017 | 15:57
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16 de diciembre de 2017 | 15:57
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  1. discúlpeme que siempre lea solo los primeros párrafos, pero su escritura me parece aburrida. Así y todo busco su columna, aunque sea para leer el comienzo
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  2. tatohe. Según leo yo a Ulises, él habla de las utopías, pero aclarando que tiene bien puestos los pies en el barro. Al mundo lo han ido cambiando quienes se atreven a soñar la vida, diría Armando Tejada Gómez. Quizás a muchos y por ahí hay algún forista que lo dice, creen que tener utopías impiden que uno este muy consciente de la realidad de todos los días y por el contrario, uno se puede enfermar de impotencia ante las injusticias acumuladas, por eso el amor es una válvula de escape para que no nos aplaste el peso de lo cotidiano. En cuanto a Juan Gris, fue un extraordinario pintor que junto con Pablo Picasso crearon el cubismo. En cuanto a ciertas simpatías de Ulises por el actual gobierno, no veo que en el escrito le quite objetividad, ya que en realidad al hablar de si mismo y sus sentimientos, es una nota totalmente subjetiva, que tiene que ver fundamentalmente con su concepto de la vida. Si Ulises no tuviera esa sensibilidad no llevaría tantos años trabajando con los internos de la penitenciaría y solo hablaría de su ideología, aún cuando él aclaró que no pertenece a ningún partido político ni ha militado en política, en el decir común de esta actividad, ya que sus acciones son políticas, ya que siente profundamente las injusticias sociales, que obviamente tienen como destinatario a los que menos tienen o que están excluidos del sistema. Y aún cuando él fuera un militante K, tiene la virtud de saber escuchar y no de tratar de imponer sus ideas y yo por convicción y filosofía de vida no tengo inconvenientes en debatir con nadie que tenga honestidad intelectual y fundamentos para defender sus ideas. Y el ejemplo de sus vecinos que convidan los pomelos, me parece acertado por su simpleza. Cordialmente.
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  3. Cito "los ha convencido de ciertas cosas: que las cosas se ganan con esfuerzo y ellos se han roto el lomo, que Dios es todopoderoso y que aquí no trabaja el que no quiere". Estos convencidos son los que aportan para los planes trabajar, la plata del gobierno para hacer política, el Anses del cual el estado toma dinero como si fuera un banco, los bienes que tus buenos muchachos de la cárcel toman sin problemas, ............. Como verás Ulises aportamos bastante mas de lo que tu visión simplista y conformista indica. Ah, también intentamos aportar 1 o 2 chicos que sigan el buen rumbo como seres humanos, pero eso no es privativo de clases, sino de llevar a la realidad diaria que predicamos con el ejemplo, otros solo se animan a escribir en una columna lo que debería ser.
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  4. Por favor siga escribiendo, que a muchos de los que tocamos el barro, nos brillan los ojos y el alma cuando escuchamos su canción.
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  5. Don Zalazar: Lo de Ulises es un mix: utopía, poesía, buena narrativa... Pero resolver todo y abrir la esperanza de tener un propósito en la vida cultivando una planta que produce pomelos para "compartir" no puede ser nunca la solución para tatos y tantas que padecen imperiosas necesidades y ni se acercan a los escritos de Ulises, por más simbolismos que se jueguen; una solución tan mística que resulta "pandita" (siguiendo su intencionado lenguaje) para mí, por eso hablaba de la falta de profundidad esencial en el pretendido análisis... Por otra parte incluir entre líneas el apoyo al modelo también se está haciendo costumbre en los escritos de Ulises; y eso anula la imparcialidad que durante mucho tiempo ostentó como una de sus virtudes. Por eso hablaba de "más de lo mismo"... Por supuesto todo esto que digo lo digo desde mi humilde punto de vista; pero es esto; nada más. No busque otras razones ni prejuzgue: no me desprecie ni me de más importancia que la que puede tener un simple opinante. Ah, y por los dudas, le confieso que no conozco a ningún Juan Gris y me animo a desafiarlo, siempre como un juego, a ver quién tiene más colores en su entorno, y también dentro, en lo más profundo, en donde la fe trascendente se torna imprescindible; y debo también confesarle que me gustaría, por su bien, que el resultado fuera un empate. Todo dicho siempre con afecto.
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  6. Me gustó mucho tu nota ,creo que si pudiera escribir como vos hubiera sido muy parecida ,el Cacho y la Tere amigos queridos y quizá el ejemplo mas cercano de "la pareja "amiga que me traje de Mendoza
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  7. "Nadie es mejor que nadie y nadie se lleva nada" quizás esa frase sea la clave para acercarnos mas a nuestros amados enemigos. Cuando vivamos y actuemos con esa frase en la cabeza, sin duda van a haber menos k y menos anti K. Seguramente vamos a pensar un poco mas en los demás y un poco menos en acumular para nosotros. Sin duda, vamos a estar mas cerca tirar para el mismo lado. Abrazo Ulises, y una vez mas te agradezco por representarme.
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  8. Deberías ir a uno de esos tipos que hacen hipnosis y cuando estes en ese estado tendría que decirte al oido: A partir de ahora comenzarás a ver la realidad, verás lo que produjenron los K en diez años !!! Y sentirás por dentro una sensación tan desagradable.....
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  9. Aplausos, mis sinceros aplausos Ulises por desnudar tus miserias y también tus virtudes, con lo pies bien pegados a la tierra, pero dejando que el espíritu vuele. Y cuando hablo de miserias y virtudes, ni sos miserable ni tampoco virtuoso, simplemente una persona que sabe que al mirar para adentro, se encuentran muchas más respuestas que mirando hacia afuera. No se a que llamará tatohe "Es más de lo mismo", si todos somos distintos, pero allá él que topa en lo pandito. Quizás le moleste que tus amistades sean tan diversas en una sociedad en que todos corren afanosos para encasillarte; quizás como muchos esté empeñado en transformar este mundo de colores en una naturaleza muerta en blanco y negro, como curiosamente pintaba Juan Gris. Que somos los seres humanos sino una caja de contradicciones, de las cuales se salvan aquellos que mantienen sus principios y valores, anteponiendo siempre el valor de otro ser humano. Quizás los pomelos de Teresa y Cacho tengan más simbolismos ocultos, en esa mezcla de dulce, amargo y ácido; quizás un poco como es la vida, de cuyo estado solo te salva el amor; el amor por todos, aun cuando piensen distintos y se comporten diferente. En una sociedad en donde es muy difícil ganar, porque uno corre contra uno mismo, continuar teniendo la certeza de que uno proviene del barro de donde ha nacido, es la salvación de ese futuro al que todos buscan desesperados sin saber siquiera cual es su presente. Quizás suceda que muchos saben lo que deberían ignorar e ignoran lo que deberían saber; pero la vida se desarrolla en una sola función y sin ensayos previos y tampoco con libreto, por lo cual arriba del escenario todos estamos solos, aunque unos estén solos de soledad y otros de vacíos.
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  10. jajajajajajajajaj " FINO INTELECTUAL KIRCHNERISTA"??? JAJAJAJAJAJ CONTATE UNO DE GALLEGOS AHORA!!! O DE BORRACHOS! muy gracioso me alegraste la mañana no paro de reirme!
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