opinión

Massa y el arcángel San Gabriel

Daniel, el cristinista; Sergio, el opositor; y Martín, el candidato "fantasma". La única esperanza para Scioli y Massa, el candidato "in vitro".

Massa y el arcángel San Gabriel

Por Julio Villalonga (@villalongaj) *

Daniel Scioli se convirtió al cristinismo duro y puro. Lo convencieron de que es la única alternativa que le queda: si quiere contar con ese tercio de votos kirchneristas en 2015 (¿existirá, todavía?), la única forma es adhiriendo sin fisuras al modelo. No más gestos de independencia o fotos con opositores.

A Sergio Massa se le abre un abismo con esta definición. Empujado por los que lo acompañan en el Frente Renovador, y por los sectores del poder económico y mediático que ven en él a la nueva “esperanza blanca”, es tironeado a adoptar posturas más duras contra el kirchnerismo.

Pero no quiere y/o no puede hacerlo. No quiere porque su estilo no es confrontativo. Y no puede porque puede criticar a la corrupción en términos generales pero sabe que el Gobierno espera agazapado al resultado de octubre para ver si inicia un operativo “carpetas”: las causas no son muchas, pero existen.

El debate sobre quien es mejor aliado, si Scioli o Massa, recién se inicia. Para algunos, el gobernador no tendría mucho para dar en dos años con la postura actual, de sodomizado político. Ungido candidato del kirchnerismo, difícilmente podría captar a aquellos sectores que lo veían como un candidato moderado pero en la vereda de enfrente de Cristina. Ese histórico vínculo mediático con los sectores medios, tanto bonaerenses como del resto del país, gracias a los que Scioli medía bien con su política descafeinada, se habría roto. No obstante, la imagen positiva del mandatario provincial sigue siendo alta y va pareja con la de Cristina, aunque para ambos aumentaron la imagen negativa y la regular. Una aclaración importante: las encuestas son, como las estadísticas, números que dicen lo que quien las releva quiere.

Un caso notorio es el de la encuesta de Poliarquía que publicó el pasado domingo el diario La Nación, en exclusiva. Allí se afirmaba que Massa tenía una “intención de voto” de 33 por ciento y que su contendiente K, Martín Insaurralde, alcanzaba casi 23 puntos. Tanto La Nación como Clarín han venido “limando” al candidato de Cristina desde que la Presidente lo instaló al frente de la lista del Frente para la Victoria de la Provincia de Buenos Aires. Se trata un candidato “desconocido”, apuntaron de distinta manera los principales columnistas de esos dos medios. Siendo un candidato “fantasma”, más quisieran muchos de los otros partir de un “piso” de 23 puntos.

No se trata, en realidad, de un postulante desconocido. La postulante es Cristina Kirchner y ese 23 por ciento le pertenece en territorio bonaerense. La pregunta, en cualquier caso, será: ¿Puede subir mucho la Presidente, o el clima social de “final de época”, como afirman y repiten los medios que no la quieren, le puso ya ese “techo”? A la vez, el 33 por ciento que le atribuye Poliarquía a Massa, ¿está cerca de su techo o la “ola” está recién en su nacimiento?

Las PASO pueden dar algunos datos acerca de en dónde están parados los dos peronismos.

Massa, por su lado, es visto por algunos como alguien con quien se podría negociar una salida digna. Son pocos, pero los hay.

Entretanto, el ex jefe de Gabinete y ex titular del Anses comenzó a mostrar lo que siempre esconde: el lunes pasado, en el lanzamiento formal de su campaña, en Tigre, en el que presentó a sus candidatos “renovadores”, mostró una preocupante improvisación. El problema ahora, para su comité de campaña, es que Massa hable. En un espacio controlado, como es su propio acto, se mostró sin discurso o con un discurso de una vaguedad que acerca incertidumbre a su candidatura. Se nos dirá que es el comienzo de su campaña a diputado nacional. Es cierto, se supone que un equipo profesional convertirá al alcalde tigrense en un candidato presidencial en los próximos dos años. Hay tiempo, dicen a su alrededor. Tres consultores consultados para esta columna, que pidieron el anonimato, coincidieron en mostrarse decepcionados con lo que vieron.

No toda la culpa es de Massa y de su autoindulgencia. Los medios hegemónicos, como los llama el Gobierno, aceleraron los tiempos. La oportunidad de parir un candidato competitivo era ésta. No se podía esperar.

En segundo paso en falso del inicio de la campaña massista fue su participación en el programa “Animales sueltos”, que conduce Alejandro Fantino por América TV. Se trató de un reportaje acordado, sin repreguntas, que fue satirizado de inmediato en las redes sociales hasta el punto de convertir en trend topic esa entrevista “chupamedias”.

Los dueños de América TV son Daniel Vila y José Luis Manzano, quienes mantienen una relación ambivalente con el Gobierno: con pragmatismo, sirven a los intereses del kirchnerismo cuando ponen a trabajar en contra de Jorge Lanata a todos los programas del canal, sean faranduleros o presuntamente periodísticos. Pero no dejan de tenderle una mano a su apuesta para el 2015.

Daniel Hadad, un empresario de medios hoy venido a menos, se ilusiona con la promesa de su amigo Massa: “Si soy presidente, vas a recuperar la radio y el canal”, le habría dicho en alusión a Radio 10 y C5N, los medios más importantes que se vio obligado a venderle a Cristóbal López. La instalación de Massa como un intendente “seguro” gracias a la proliferación de cámaras de TV en su municipio, negocio del que Hadad no sería ajeno, sirvieron en buena medida para que el intendente tomara distancia de la debacle en la seguridad que atraviesa la provincia que administra Scioli, en el pasado otro buen “sponsor” de Hadad.

Sin duda, no se trata de elegir entre la Presidente y el arcángel San Gabriel.

*Director de gacetamercantil.com

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