opinión

Robert Johnson: El fantasma del blues hecho rock

El recuerdo de un enigmático genio de la guitarra, de la mano de nuestro historiador del rock

Robert Johnson: El fantasma del blues hecho rock

Todos los que disfrutamos de la música rock estamos obligados a irnos una noche oscura y calurosa de verano a un cruce de caminos, bien polvoriento, de esos que hay muchos en Mendoza, si es cerca de la montaña mejor, con una guitarra  en la mano y un vaso con un buen Whisky Bourbon en la otra, y así, con esa escenografía, brindar por la leyenda de este gran músico. Sea o no cierto, el mito esta más vivo que nunca, y sigue cautivando. La leyenda cuenta que este músico hizo un pacto con el diablo, por el cual le vendió su alma en un cruce de carreteras, allá por el Missisipi a principios del siglo pasado, a cambio de que este le enseñe a tocar la guitarra mejor que nadie, y que después de un tiempo,  el diablo mismo volvió a cobrarse su deuda. Quien protagonizó el pacto del cruce de carreteras se llamaba Robert Leroy Johnson, y no se sabe bien dónde ni cuando nació. Se habla de que nació en mayo de 1911 en una localidad perdida del Delta del Missisipi,  y  solo conocemos 2 fotografías suyas que se encontraron en 1973 y sus 29 canciones. Nada más. Es lo único cierto que hay, pero sobre su vida hay misterios, una biografía que nadie cuenta con aportes científicos, y todo lo que sabemos es que dentro de esos 29 temas que dejó, esta la esencia misma del blues y luego del rock. Sus seguidores, y expertos críticos del blues, están hace años tras de una tercera fotografía que dicen que existe, pero que no aparece. Fue nieto de esclavos, se crió entre padrastos y medios hermanos que tenía por todos lados, y a los 9 años tocaba la armónica mezclándose entre Son House y Charlie Patton. House lo recordaba como un chiquito que se desesperaba por tocar la guitarra. Cuando tenía  19 años, mueren su esposa e hijo en el parto, y la desazón lo refugió para siempre en el blues. Y luego de este episodio, la historia coloca a la famosa leyenda, en la cual hizo el pacto con el diablo. Vivian en Robinsonville, y luego de desaparecer por un tiempo, volvió tocando la guitarra como nadie lo había hecho nunca, dejando incluso mal parados a los grandes bluesman de la época. La explicación formó parte de la leyenda: vendió su alma al diablo a cambió de tocar así. Y también, junto con su forma de tocar, había cambiado su temperamento, volviéndose extremadamente violento. Comenzó el mismo a explotar su propia leyenda, desapareciendo fugazmente de sus actuaciones en los bares por las puertas traseras, sin saludar, como si se esfumara misteriosamente. De a poco convirtió a la música en su forma de vida, en una época, que según B.B. King,  “ser negro y tocar blues, era ser negro dos veces”. Adquirió cierto prestigio en la zona del Delta y comenzó a viajar como músico callejero por St. Louis, Chicago y Michigan.

Su legado quedo plasmado en dos sesiones de grabación, de las cuales poco se sabe. Una fue en noviembre de 1936 en un hotel de Texas,  y la otra en junio de 1937 en unas oficinas en Dallas. En la primera sesión, grabó 16 temas, en la segunda 13.  Esto, más las dos fotografías, son todo lo que hay del mismo.

A finales de 1938, los ejecutivos de la discográfica con la que grabó trataron de ubicarlo para hacer más grabaciones y una gira. Nunca lo ubicaron, llevaba más de 5 meses muerto y nadie sabía nada de él.  Su leyenda comenzó a crecer año a año cada vez más. Pero en esas grabaciones quedaron realidades: nadie tocaba la guitarra como él, y fue el inventor del “Bottleneck” o Slide, apretando las cuerdas contra el mástil con un cuello de botella o con un metal, obteniendo así ese sonido típico de sus blues. Y en sus letras, encontramos la esencia de todo lo que vino después.

Ya metiéndonos en su obra, encontramos temas como “Cross Road Blues”, donde se hace alusión al cruce de caminos, tema emblemático en la discografía de Eric Clapton, incluso hoy sus festivales de guitarras llevan ese nombre por este tema. Alusiones al diablo no faltan nunca: en su tema “Me and the Devil Blues” narra lo siguiente “...esta mañana temprano llamaste a mi puerta, esta mañana temprano llamaste a mi puerta. Y yo dije hola Satán, ha llegado la hora de partir...” El 16 de agosto de 1938 el diablo cobró su deuda y como corresponde a un pionero, murió a los 27 años, inaugurando la lúgubre seguidilla. La versión mas asequible de su muerte fue encontrada años mas tarde en la declaración de dos testigos, versión que fue corroborada también por Sonny Boy Williamson que estaba cerca de él en estos momentos. Afirmaron que Johnson estaba teniendo relaciones con la mujer del dueño de un bar en el que el tocaba, y que una noche el dueño le dio de beber whisky envenenado y murió. Uno de sus hijos ilegítimos, a fines de la década del 90, consiguió que un juez lo declare único heredero de los derechos de los 29 temas.

 

Pero la influencia musical de Robert Johnson cobró auge en la década del 60.

La admiración manifestada por muchos de los mejores intérpretes y compositores, llegó no sólo dentro del blues, sino también de otros lados, que tocaron hasta el cansancio versiones de sus 29 temas. Su celebridad quedó plasmada también en estampillas que el Gobierno de EEUU hizo circular con una de sus dos fotografías.

Para empezar, no existe músico que haya influenciado más a Eric Clapton que Robert Johnson: para Clapton la música de Johnson es su mejor amigo, es lo más fino y puro que ha escuchado, y lo ha homenajeado con un álbum completo de su obra “Me and Mr. Johnson”. Robert Plant directamente dijo que a Robert Johnson, Led Zeppelin le debe su existencia. Y “La Canción del Limon” de Zeppelin rinde en su letra tributo a “Me and the devil blues”

La primera vez que Keith Richards escucho un tema de Robert Johnson gracias a Brian Jones, pregunto quién tocaba la otra guitarra, no pudiendo creer que todo lo que escuchaba provenía de una sola guitarra, una Gibson acústica semidestruida, gracias a la cual Gibson hizo luego una versión con su  nombre.

Jonhson fue la inspiración de todos los bluesman siguientes: Elmore James, Muddy Waters, John Lee Hoocker.

Otro gran músico que le rindió tributo fue Peter Green de Fletwood Mac, quien grabó un disco entero, “Robert Johnson Songbooks”.

Todos estos músicos crecieron escuchando la única recopilación oficial de sus temas “King of the Delta Blues Singers” que salió en 1961.  Luego salio otra en 1970, y recién en 1990 salió “The Complete Recordings”, con sus 29 temas juntos.

Los Rolling Stones hicieron grandes covers de sus temas. “Love in Vain” que figura en un disco en vivo “Get years ya-yas out”, y la gran “Stop Breaking Down Blues”, del mejor disco Stone, “Exile on Main Street”.

Pero uno de los mejores temas de Robert Johnson fue “Sweet Home Chicago”. Y sobre este tema, párrafo aparte merece la versión que por ultima vez tocó el gran Steve Rai Vaughan el 26 de agosto de 1990, en el Teatro de Música Alpine Valley de Wisconsin. Al final del show, Steve Rai Vaughan invito a Eric Clapton, Buddy Guy, Robert Cray, y otros grandes músicos de blues, e hicieron una versión tremenda de casi 20 minutos de “Sweet Home Chicago”. Al finalizar el show, Vaughan subió con su banda a un helicóptero que se estrelló a los 5 minutos, muriendo todos sus ocupantes. La versión que dejaron es el mejor homenaje a Robert Johnson.

Si escuchas ese tema y después miras la foto mas conocida, esa que esta cruzado de piernas sonriendo, con esos dedos de guitarrista, largos y que hablan, te vas a dar cuenta de todo. El tipo mira como diciendo: si, pacte con el diablo, mi vida a ser corta, misteriosa, profunda e intensa. Y lo logró.

Opiniones (1)
15 de diciembre de 2017 | 08:04
2
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15 de diciembre de 2017 | 08:04
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  1. Excelente nota. Recomiendo ver la película "La encrucijada" con Steve Vai
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7 de Diciembre de 2017
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