opinión

Análisis de la protesta brasileña

¿Quiénes protestan y qué demandan? ¿Es posible extraer una lección para Argentina?

Análisis de la protesta brasileña

(Especial desde Brasilia para MDZ Online)

En los últimos días han sido noticia permanente en los diarios argentinos las protestas que se manifiestan a lo largo y a lo ancho de Brasil. Lo que comenzó como una protesta estudiantil contra un aumento programado desde principios de año del pasaje de ómnibus en la ciudad de San Pablo, se extendió con una considerable cantidad de demandas adicionales de múltiples características, por todo el país.

El objetivo de este artículo es tratar de entender cuáles son las principales demandas y  quiénes son los que protestan, cómo puede impactar en el escenario político brasileño pensando en las próximas elecciones presidenciales y si es posible extraer alguna lección o consecuencia para Argentina.

Una mirada sobre la protesta

La protesta no tiene líderes ni un conjunto de demandas claramente definido o, en todo caso, estas son extremadamente genéricas, lo que, en principio, diferencia estas manifestaciones de los otros dos grandes eventos de características similares del pasado más o menos reciente, el Movimiento Directas Ya (1985), que buscaba la salida de la dictadura militar a través de un cambio en el sistema electoral y los Carapintadas (1992), que buscaban el juicio político al presidente Fernando Collor.

Las demandas de este momento abarcan temas tan disímiles como Transporte Público, Educación, Salud, lucha anticorrupción, reforma del sistema político, derechos civiles de grupos homosexuales, aborto, mejoras en el gasto público en particular referidos a los gastos con la construcción de estadios para el Mundial de Futbol, etc. Estas demandas son muy genéricas, o sea, no se expresan de forma contundente en forma positiva o negativa sobre algún aspecto en particular de estos grandes temas. Cabe mencionar también que ninguno de ellos es nuevo dentro de la relativamente escasa discusión política brasileña. Los reclamos sobre las deficiencias en todos estos campos cruzan las conversaciones desde hace muchos años por no decir décadas.

Las convocatorias realizadas a partir de redes sociales, el rechazo de la mayor parte de los manifestantes a que banderas políticas coopten las protestas y la falta de líderes que expresen las reivindicaciones, crean una sensación de anomia que dificulta sobremanera el tratamiento político del fenómeno. A ello debe sumársele que, por la Constitución del ‘88, los servicios de seguridad,  salud y educación se encuentran descentralizados siendo prestados por municipios o provincias.

Ello explica, a mi modo de ver, las enormes dificultades que tiene el gobierno para dar una respuesta que parezca (aunque más no sea desde el punto de vista de impacto mediático) realmente concreta y desactive rápidamente la presión que estas protestas generan sobre el sistema político.

¿Quiénes protestan?

Cuando se intenta entender quiénes son los manifestantes, la primera impresión que surge tanto por la televisión, como por lo que he visto en Brasilia, es que un porcentaje significativo son jóvenes de clase media y media alta.

Una reciente encuesta de IBOPE[i] realizada cuando las protestas ya estaban extendidas muestra que esto efectivamente es así.

 

 

Distribución de la población a favor o en contra de las manifestaciones

 

Renta

Edad

Escolaridad

Sexo

Part.en las protestas

 

> a 5 SM

2 a 5 SM

1 a 2 SM

<a 1 SM

16 a 24

25 a 34

35 a 44

45 a 54

> a 54

1 a 4to grado

4to a 8 grado

Secundario

Superior

M

F

Si

No

Base muestra

132

331

320

153

205

229

188

165

228

294

197

365

152

483

525

58

946

A favor

83%

80%

72%

67%

84%

82%

78%

69%

59%

59%

71%

85%

85%

77%

72%

91%

74%

En contra

16%

17%

25%

29%

16%

15%

18%

27%

34%

35%

24%

14%

14%

20%

24%

7%

23%

NS / NR

2%

3%

3%

5%

0%

3%

4%

4%

7%

6%

5%

1%

1%

3%

4%

2%

3%

SM = Salario mínimo R$ 678  equiv. a USD 310 aprox.

De esta encuesta surge que el apoyo a las demandas de los manifestantes, aunque extendido a toda la población, tiene particular incidencia en los jóvenes de renta más alta y mayor nivel de escolaridad que viven en grandes centro urbanos que, a su vez, son los sectores sobre los que los programas sociales del gobierno (que generan un clientelismo electoral) tienen menos efectos ya que estos están focalizados en los sectores con menor nivel de renta y educación.

Pero también que las protestas ocurren en un contexto en el cual una amplia mayoría de la población se siente percibe a si misma bien en términos económicos y es razonablemente optimista con relación al futuro,

 

M Satisf

Satisf

Insatisf

M Insat

NS/ NR

 

Satisfacción  c/relación a su vida hoy

11%

60%

25%

4%

0%

 

 

M Optim

Optim

Neutro

Pesimist

M Pesimis

NS/ NR

Percepción del futuro del país

9%

34%

28%

25%

3%

1%

 

y con un amplio apoyo hacia la realización de los diversos grandes eventos deportivos que ocurrirán entre 2013 y 2016 (futbol y olimpíadas).

Apoyo a la Copa 2014

 

Apoyo protestas 75%

Contra protestas 22%

Total

44%

41%

52%

Parcial

27%

29%

22%

No Apoya

29%

30%

25%

NS / NC

1%

0%

1%

 

Y que tiene grados razonables de aprobación hacia la gestión de los diferentes niveles del Ejecutivo y desaprobación hacia el Legislativo.

 

 

Evaluación de la gestión de

Nota media

Apoyo a protestas

Contra protestas

Presidente

5.8

5.5

6.6

Gobernador de su Estado

5.4

5.1

6

Intendente de su ciudad

4.9

4.6

5.7

Concejales

3.8

3.6

4.4

Diputados Estaduales

3.9

3.6

4.6

Diputados Federales

3.8

3.6

4.5

Senadores

3.7

3.5

4.3

 

Estos resultados nos ofrecen una luz sobre la respuesta de la Presidente Dilma Roussef que, más allá de anunciar gastos de USD 25000 millones  en transporte (que son un refritado de diversos planes que se encontraban ya en fase de implantación o de estudio muy avanzado), descargó sobre el Congreso la responsabilidad de actuar sobre las leyes anticorrupción y una reforma política. A su vez este se moviliza avanzando en leyes que responden en alguna medida a las demandas en educación, salud y transporte, pero que representan pesados compromisos de gastos (R$ 15.000 millones/ano sólo a nivel federal) en el presupuesto público en los tres niveles de gobierno y que serían parcialmente solventados con los recursos de los royalties petroleros a ser generados por la explotación del Pre-Sal, lo que implicará un aumento en la demanda doméstica y una potencial pérdida de competitividad adicional de los sectores productivos.

Estos resultados muestran que la presión de los sectores medios induce movimientos dentro del gobierno en el sentido de satisfacer las demandas, ya que se evalúa que la incapacidad de atenderlos implicara en una pérdida de potencial electoral significativo a ser capitalizado por alguno de los diferentes sectores de la oposición.

La capitalización de la protesta

¿Cuáles serían los partidos que tienen mayor capacidad de capitalizar estas demandas? Parecería que, en principio, ninguno de los tradicionales, ya que tanto el PT, como el PSDB y sus respectivos aliados son parte integrante del establishment que no ha conseguido  responder a estas demandas a lo largo del tiempo. La ex senadora y Ministra de Medio ambiente del PT, Marina Silva, que fue candidata presidencial en las últimas elecciones por el Partido Verde y que ahora está en proceso de fundar un movimiento / partido político para competir en las próximas elecciones, parecería ser quien se acerca más a la representación de las demandas de los manifestantes, aunque tiene en su contra la rigidez ideológica que le da ser evangélica en temas vinculados con los derechos civiles (casamiento gay / aborto, etc.). El segundo potencial beneficiario es el gobernador de Pernambuco, Eduardo Campos (PSB), nieto de un legendario líder socialista del nordeste, líder indiscutido en su Estado y con una excelente imagen pública y de gestión en todo el Nordeste de Brasil, principal corral electoral del PT.

Sin embargo, no deberíamos esperar que haya sustanciales cambios que impidan la reelección de Dilma, si las respuestas dadas hasta el momento, así como el pasar del tiempo, calman las manifestaciones y estas no se repiten de manera similar durante la Copa del Mundo de 2014, que ocurrirá tres meses antes de las elecciones presidenciales y que podrían ocasionar un significativo deterioro de imagen con alto poder de recordación. En cambio, si las protestas continuaran y la imagen de Dilma continuase cayendo, poniendo en riesgo la continuidad del PT, considero como muy probable que Lula vuelva a la actividad política y sea de nuevo candidato.

Cuáles serían los efectos para Argentina de esta nueva situación? Las revueltas sociales suelen no ser beneficiosas para el crecimiento económico y es probable que contribuyan a la visible pérdida de imagen y momentum de Brasil en el escenario internacional. Es probable que contribuya a que, en el corto plazo, se mantenga buena parte de la devaluación de la moneda ocurrida hasta el momento con una nueva paridad en el entorno de los R$ 2,10 a 2,20 en la medida que se mantenga el actual escenario externo, con un aumento de la tasa básica de interés hasta niveles en el entorno de 9 a 10%. Dada la importancia de la economía brasileña como tractor de las exportaciones de bienes industrializados argentinos, en particular autos, parece importante señalar que todo indica que el gobierno continuara con políticas fiscales expansivas que sostienen el consumo interno, por lo menos hasta las elecciones de 2014, pero es razonable pensar que, con posterioridad a ellas, deba haber un cambio en el sesgo de la política fiscal.

Desde el punto de vista político, los gobiernos deberían observar con cuidado la capacidad de movilización e impacto mediático que tienen los protagonistas de estas demandas (que en parte son similares a los de los movimientos similares argentinos de 2013 y 2012) así como la capacidad de respuesta y de cambio del gobierno brasileño a efectos de aprender las lecciones del caso. Otra leccion será que el marketing electoral vía internet debería convertirse en una herramienta con creciente injerencia en el marketing político y que, quienes consigan dominar las técnicas y el lenguaje de los usuarios de las redes sociales, tendrán capacidad de influenciar a este cada vez más importante segmento del electorado.

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18 de noviembre de 2017 | 20:26
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