opinión

Brasil o el dique que pierde agua

Ese país muestra las grietas de un modelo que para la oposición de Argentina es un estandarte.

Brasil o el dique que pierde agua

Brasil no es un país, es un continente. Deberíamos reparar en la palabra continente. Brasil hace 30 años “contiene”, es un dique o un gran lago vallado e inconmensurable donde millones de personas pertenecen no sólo a clases sociales sino también a etnias, minorías, culturas urbanas, estilos de vida disímiles y contradictorios. Hay negros, mestizos, descendientes de árabes, judíos, italianos, portugueses, alemanes, japoneses, indios, armenios, turcos.

Brasil es un mosaico multicultural como ninguno en Latinoamérica. Mucho más heterogéneo que el gigantesco México. Y las desigualdades del capitalismo brasileño son muy notables. Desde el sur hacia al norte, las desigualdades crecen y los pobres son muchos más. Los blancos tienen sirvientes negros.

Es cierto, y los indicadores así lo reafirman, que desde los gobiernos de Lula y Dilma han salido de la pobreza extrema aproximadamente 40 millones de brasileños que hoy viven modestamente pero no en la miseria absoluta gracias a variados planes sociales, como el plan Bolsa Familia. Sin embargo, nunca esto puede ser un proyecto, sino un momento de transición y recuperación de derechos y de inclusión. El objetivo en estas tierras, incorporo a la Argentina, no es la inclusión, es la justicia social plena y soberana.

Y por estos días de protestas masivas, en su mayoría de sectores medios nuevos y viejos aunque no exclusivamente, en distintas ciudades del gran continente brasileño cunde el espasmo de la clase política y del gobierno. Claro que hay animadores oportunistas antigobierno que insuflan la sensación de caos social. Pero en Brasil había un gigante dormido que ha despertado y el Gobierno deberá saber interpretar los sueños del gigante para que la bola de nieve no crezca y se torne inmanejable.

A la burguesía nacional brasileña no le conviene para nada que caiga el gobierno ni que esta situación de rebeliones diarias se prolongue; básicamente, porque al patrón de acumulación económico lo dirige ese sector en alianza de clases con sectores medios y obreros. Esa alianza es la que hoy se pone en cuestión. Porque tanto los aumentos de los servicios como las millonarias inversiones en infraestructura de cara al mundial 2014 los pagan los más pobres y esas nuevas clases medias surgidas al calor del crecimiento económico de la última década.

Y, como se sabe, Brasil no es socialista ni nada que se le parezca. Sólo le alcanza para catalogárselo como un capitalismo con base nacional, un enorme mercado interno y políticas de inclusión de los más pobres que sirven para “contener” la marea humana de desahuciados.

Pero lejos está Brasil de transformarse en un modelo de distribución de la riqueza, socialización de la producción, reparto de tierras e igualdad social. En San Pablo, estado que concentra la misma cantidad de población que Argentina, las diferencias sociales son notables. Y es ahí donde el capitalismo industrial y financiero comanda y lidera. En el sur, hay una enorme desigualdad en la propiedad de la tierra. En el norte más despoblado hay hacendados que matan a los nativos y barren con la selva para sembrar y criar ganado.

El frecuente desmonte del bosque en la Amazonía ha puesto en alerta a sus poblaciones indígenas, organismos gubernamentales y organizaciones que trabajan en la zona para la preservación del mismo. Actualmente, el desarrollo económico del Brasil está asociado inevitablemente con el desmonte de la mata amazónica, donde los hacendados queman la flora del lugar con el fin de sembrar soja y criar ganado para la exportación. La discusión es política y científica en tanto el desarrollo en el sentido indicado implica un modelo, un paradigma de crecimiento económico capitalista, a la vez que una problemática ambiental de riesgo, dado que el desmonte de la reserva amazónica trae consecuencias altamente peligrosas para el bioma regional.

Por eso digo que es un continente que hoy muestra las grietas de un modelo que para la oposición de Argentina es un estandarte frente a los procesos emancipadores de Venezuela, Ecuador, Bolivia, entre otros. Ojo. La profundización del falso equilibrio de fuerzas sociales no significará mayores posibilidades y oportunidades. La represión en las protestas nunca es un remedio para volver a dormir al gigante despabilado.

Opiniones (14)
21 de noviembre de 2017 | 22:37
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21 de noviembre de 2017 | 22:37
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  1. -_Hace mucho no me metía a hacer un comentario. Pero la verdad, qué difícil, no basta con el silencio ( o no "vasta" con V corta, como escribe este señor Padilla - pero bueno, para que me gasto tanto en ortografía, "al que nace barrigón, es al ñudo que lo fajen" - ) Voy a comentar : " En fin, es lo que hay". ( A veces, menos es más, ¿ Vió doña... ? ) .-
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  2. Y si se prenden en el plan de Dilma de corrupción con castigo? o el alergista les dió una prescripción médica para justificar que no investiguen a Boudou, Lazaro, Jaime, etc?. Si, ya sé, Oyarbide los eximiría, pero al menos armen el circo y den la función!!!!
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  3. marcelo antonio: preguntá por las propuestas de Dilma sobre como tratar a la corrupción. AHI ESTÁ LA DIFERENCIA.
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  4. Está bien, las realidades de los dos países son diferentes. Pero la mayor diferencia, es la actitud de sus presidentes ante la protesta. En Brasil, inmediatamente se tomas medidas que contemplan los reclamos,(http://www.mdzol.com/nota/473159-los-5-pactos-de-dilma-para-cambiar-brasil/). Aquí se ningunea y se genera mayor beligerancia invitando a "profundizar el modelo", a pesar de que, porcentualmente en relación a la población, la participación en las protestas fue mucho mayor.
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  5. bueno, por fin, objetivo conocedor les explicó perfectamente la diferencia. Quien quiera leer y entender...que oiga!!!
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  6. Está claro que el modelo socio-económico de ambos países de estos últimos años, es similar. Creo que el volumen de economía, la base industrial instalada en el pasado (marcadas fundamentalmente por el destino del endeudamiento de uno y otro a lo largo de la historia) y ciertas medidas actuales más acertadas derivaron en un crecimiento superlativo de la economía brasileña, que hace que algunos medios locales denosten el crecimiento histórico de nuestro PBI (7%-8%) durante varios años. Pero cualquiera que haya tenido la posibilidad de estar últimamente en el país carioca, que en estos últimos años hemos sido varios, siendo trabajadores, como nunca antes, a pesar de la 'nefasta situación' que muchos denuncian, pudo apreciar la gran brecha que existe aún, en ese país, pero grande de verdad, no es una Villa 31 en una ciudad, Río es una ciudad entre favelas todavía. Lo que dice Padilla, más allá de los ajustes o cambios radicales de personas y de decisiones que debe realizar nuestro gobierno (éste o el que venga, está claro), es que 'ciertos' medios, se cansaban de mostrar a esa 6ta economía mundial como el paraíso y nosotros el infierno, resulta que allá se reclama, aún con los avances logrados, por comida y acceso a servicios públicos básicos, como hace unos 12 años acá, ahora acá se reclama (y no está mal) por inseguridad e inflación, lo cual no es comparable con lo de nuestros vecinos.
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  7. Si Padilla, los foristas son insufribles. Vos no, sos un tipo abierto que analiza cada palabra que escribe acá. Cuando decís que Brasil es el modelo de la oposición ¿lo decís en serio? Ya no sabemos cuando hablás en joda o por lo menos cuando pretendés hacernos pasar por boludos. La descripción que hacés de Brasil es real, pero es lo mas parecido a lo que tu gobierno nac & pop hace en Argentina, con una única diferencia: Allá la Guerrillera realmente lo fue, y cuando se sospecha de corrupción en funcionarios, los saca cagando. Acá, la exitosa abogada no ha recibido a una pequeña etnia que día por medio sufre el asesinato programado de algún integrante por parte de chupamedias de su misma ideología. Hasta el Papa lo recibió. La presidente de Brasil no habla en contra de las concentraciones, dice que hay que escuchar. La de acá se la pasa semanas con el twiter hablando huevadas o imputándole las movilizaciones a Magnetto, a Macri, a las corporaciones. Quiere como Menem la re-re-re- elección, pero sus chupamedias y vos consideran que como es distinta a Menem (es una abogada exitosa), a ella si hay que dársela. Estamos seguros que apoyás a Fito Billetera Paez en su cruzada gratuita por la cultura, a Amado en la propia para la impresión nacional y popular de billetes, a Jaime, Schiavi, Cirigliano (no el de River), De Vido y Moreno en sus luchas populares llevando nuestro "modelo" a Angola, Vietnam y Sobre todo a Once en un tren, o a la Plata con las millonarias inversiones para que el agua no se la lleve puesta. Para debatir una idea debe de haber dos por lo menos. Los tuyos no debaten, imponen. Y cuando se los llevan puestos, está el círculo de payasos disfrazados de intelectuales para obedecer de rodillas el verso que inventan cada día para justificar el desastre. El último culpable de todo es la Suprema Corte (armada por ellos). Ya no podés tapar el sol con las manos.
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  8. aporto un análisis de un sociologo brasileño: Emir Sader El movimiento iniciado en Brasil como resistencia al aumento de las tarifas del transporte fue inédito y sorprendente. Quien diga en este momento que alcanza a captar todas sus dimensiones y proyecciones futuras, muy probablemente tendrá una visión reduccionista del fenómeno, presionando la sardina para defender preconceptos, para confirmar sus propios argumentos, sin darse cuenta del carácter multifacético y sorprendente de las movilizaciones. No vamos a intentar eso en este artículo, sino apenas allegar algunas primeras conclusiones que nos parecen claras. Fue una victoria del movimiento la anulación del aumento; muestra la fuerza de las movilizaciones, aún más cuando se apoyan en una reivindicación justa y posible: tan así que se pudo concretar. Esa victoria, en primer lugar, refuerza concretamente el que las movilizaciones populares valen la pena, sensibilizan a las personas, hacen que se hable a toda la sociedad y sirven como fuerte factor de presión sobre los gobiernos. Además de lo anterior, el movimiento puso en discusión una cuestión fundamental en la lucha contra el neoliberalismo ?la polarización entre intereses públicos y privados?, sobre quién debe financiar los costos de un servicio público esencial que, como tal, no debería estar subordinado a los intereses de las empresas privadas, movidas por el lucro. La conquista de la anulación del aumento se traduce en un beneficio para los extractos más pobres de la población, que son los que comúnmente utilizan el transporte público, demostrando que un movimiento debe abarcar no sólo las reivindicaciones que corresponden a cada sector de la sociedad en particular, sino tiene que atender demandas más amplias, especialmente las procedentes de los sectores más necesitados de la sociedad, de quienes tienen mayores dificultades para trasladarse. Tal vez el aspecto central de las movilizaciones haya sido el haber incorporado a la vida política amplios sectores de la juventud, no contemplados en las acciones gubernamentales que, hasta aquí, no habían encontrado formas específicas de manifestarse políticamente. Este poder ser es la consecuencia más permanente de las movilizaciones. Quedó claro, también, que los gobiernos de los más diferentes partidos ?unos más, los de derecha; otros menos, los de izquierda? tienen dificultades para relacionarse con las movilizaciones populares. Toman decisiones importantes sin consulta y cuando se enfrentan con resistencias populares tienden a reafirmar tecnocráticamente sus decisiones ?no hay recursos, las cuentas no cierran, etcétera?, sin darse cuenta de que se trata de una cuestión política, de una justa reivindicación de la ciudadanía apoyada en un inmenso consenso social, a la que deben darse soluciones políticas para la que los gobernantes fueron elegidos. Sólo después de muchas movilizaciones y de desgaste de la autoridad gubernamental, las decisiones correctas se asumieron. Una cosa es afirmar que se dialoga con los movimientos y otra es enfrentarse efectivamente con sus movilizaciones, más cuando contestan y contradicen decisiones tomadas por la autoridad. Con certeza, un problema que el movimiento enfrenta son las tentativas de manipulación desde fuera. Una de ellas, representada por los sectores más extremistas, que buscaron incorporar reivindicaciones maximalistas, de levantamiento popular contra el Estado, buscaba justificar sus acciones violentas caracterizadas como vandalismo. Son sectores pequeños, externos al movimiento, con infiltración o no de la policía. Alcanzan a ser destacados de inmediato por la cobertura que los medios promueven, pero son rechazados por la casi totalidad de los movimientos. La otra tentativa fue de la derecha, claramente expresada por la actitud de los viejos medios de comunicación. Inicialmente se opusieron al movimiento, como acostumbran hacer ante toda manifestación popular. Después, cuando se dieron cuenta de que podría representar un desgaste para el gobierno, promovieron e intentaron incidir artificialmente, con sus orientaciones dirigidas contra la autoridad federal. Fueron igualmente rechazadas esas intenciones por el conjunto de los movimientos, en el que siempre existe un componente reaccionario que se hace presente, como el rencor típico del extremismo derechista, magnificado por los envejecidos medios. Hay que destacar la sorpresa de los gobiernos y su incapacidad para entender la explosividad de las condiciones de vida urbana y, en particular, la ausencia de políticas dirigidas a la juventud por parte del gobierno federal. Las entidades estudiantiles tradicionales también fueron sorprendidas y estuvieron ausentes de los movimientos. Dos actitudes se distinguieron a lo largo de las movilizaciones: la denuncia de las manipulaciones intentadas por la derecha ?expuesta claramente en la actividad de los medios tradicionales? y sus intenciones de apoderarse del movimiento. La otra, la exaltación acrítica del movimiento, como si él contuviese proyectos claros y de futuro. Ambas son equivocadas. El movimiento surgió a partir de reivindicaciones justas, compuesto por sectores de jóvenes, con sus actuales estados de conciencia, con todas las contradicciones que un movimiento de esas características contiene. La actitud correcta es la de aprender del movimiento y actuar junto a él, para ayudarlo a tener una conciencia más clara de sus objetivos, de sus limitaciones, de las intenciones de ser usado por la derecha y de los problemas que orginó, así como llevar adelante la discusión de sus significados y mejores formas de enfrentar sus desbordes. El significado completo del movimiento va a quedar más claro con el tiempo. La derecha se interesará en sus estrechas preocupaciones electorales, en sus esfuerzos desesperados para llegar a la segunda vuelta de los comicios presidenciales. Los sectores extremistas buscarán interpretaciones acerca de que estaban dadas las condiciones de alternativas violentas, aunque esto desparecerá rápidamente. La más importante son las lecciones que el propio movimiento y la izquierda ?partidos, organizaciones populares, gobiernos? saquen de esta experiencia. Ninguna interpretación previa explica la complejidad y el carácter inédito del movimiento. Es probable que la mayor consecuencia sea la introducción del significado político de la juventud y de sus condiciones concretas de vida y de expectativas en el Brasil del siglo XXI. Read more: http://senderodefecal1.blogspot.com/2013/06/brasil-primeras-reflexiones-emir-sader.html#ixzz2X8Y54GvB
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  9. No, no, no. son realidades diferentes. Argentina a partir del 76 sufrió la destrucción de su industria nacional hoy tibiamente recuperada. Brasil no. en su dictadura tuvo a su burguesía industrial casi intacta, mercado interno propio, etc. y no hubo derrame de ese patrón de acumulación. es a partir de lula cuando empiezan a atenderse los problemas sociales, pero no vastan. pero bueno, qué me gasto tanto. lean la historia de brasil y la de argentina.
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  10. Che, Padilla, así que cuando hay protestas en Brasil es el modelo que cruje, pero cuando hay protestas es Argentinas son un montón de golpistas inventados por Clarín? Cuando hablás de "hacendados que matan a los nativos y barren con la selva para sembrar y criar ganado", ¿estás hablando de Insfran, Capitanich y los Qom, verdad? Cuando hablás de "hacendados queman la flora del lugar con el fin de sembrar soja", ¿estás hablando de Tucumán, Salta, Jujuy y Santiago del Estero, provincias obedientes del "modelo", o no? Te faltó decir que el gobierno es el socio pavo de Monsanto y que se arrodilla ante la minería (al punto de vetar una ley de glaciares e incumplir alevosamente otra...) para terminar de describir cabalmente al gobierno de Cristina...
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