opinión

Alimentarnos de muerte y de mierda

Contradicciones, idas y vueltas, avances y retrocesos de los que la prensa no pide disculpas

Todo es cuestión de acostumbrar el paladar. Si uno come mierda desde chiquito y nunca comió otra cosa que no fuera mierda, cuando se le ofrezca un plato exquisito lo va a rechazar (esto aunque reconozca que se trata de un plato exquisito).

Esta suerte de axioma es escuchado desde hace tiempo en relación con varias cosas. Con la música, con la literatura, con el cine… Ahora lo aplicaremos a las noticias. Y que cada quien se haga cargo de la parte que lo corresponda.

El 11 de junio, la sociedad fue sacudida, golpeada por la muerte de Ángeles Rawson. Su asesinato conmovió a cualquier persona con un mínimo de sensibilidad, no sólo porque se trataba de otra joven, sino también por cómo fue tratado su cadáver, arrojado a la basura, aunque, para peor, después se supo que no estaba muerta aún cuando la abandonaron como a un desperdicio.

Desde el momento en que descubrieron el cuerpo de Ángeles en una planta de residuos hasta hoy, su nombre no ha dejado de sonar en los medios de comunicación. Y es que primero fue el hallazgo del cadáver, luego las revelaciones sobre su muerte, las investigaciones en busca de los responsables, la aparición del portero del edificio como único detenido… Una semana y media de noticias. Y una semana y media de mucha mierda disfrazada de periodismo.

A veces es realmente miserable la forma en que los medios de comunicación buscamos captar más lectores, oyentes o televidentes. Los realities son la mejor prueba de ello. Pero más miserable es la forma en la que se manejan determinadas noticias, especialmente cuando el periodismo olvida su posición dentro de la sociedad y quiere convertirse en, por ejemplo, juez.

El caso de Ángeles Rawson y todo lo que se dijo sobre este en los medios en esta semana y media debería ser recuperado para analizarlo y poder elaborar un manual, un ensayo o un simple decálogo de lo que el periodismo no debe hacer y mucho menos decir.

Se ha convertido en casi una costumbre que, ante hechos resonantes, haya periodistas que decidan tomar la posición de jueces. Se encaraman así en peritos, detectives, fiscales, y a partir de esa posición buscan condenar a los acusados.

Y a veces lo consiguen. Ahí está el famoso concepto de “condena social”, y esta suele ser previa a la condena de la Justicia a veces, cuando no errónea, casos en los cuales los condenados cargarán con el estigma de la duda por mucho tiempo o por toda la vida.

Pero esta idea de la “condena social” debería mutar, para se más específica en lo que designa, a “condena mediática”. Porque es de los medios de donde salen las acusaciones que penderán como espadas de Damocles sobre las cabezas de los elegidos.

De hecho, hay periodistas que parecen haberse especializado en esto de condenar a gente que luego la Justicia (con sus errores y sus aciertos, con todas sus deficiencias) declarará inocentes. Sobran los ejemplos y sería muy extenso enumerarlos, pero el caso de Ángeles Rawson alcanza y sobra para ilustrar lo que decimos.

Repasemos un poco lo sucedido:

. El lunes 10 de junio, Ángeles Rawson desaparece en algún momento luego de salir de la clase de Educación Física.

. El martes 11, el cadáver de la adolescente aparece en un depósito de basura. Sin muchos datos, la prensa da cuenta de que Ángeles fue violada y estrangulada. De aquí en más, los hechos se desarrollan vertiginosamente, así que la cronología ya no precisa de fechas y horas.

. La prensa de cuenta de lo que sucede minuto a minuto con el caso, y entre lo que difunde aparece el “dramático pedido de los padres” e incluso el “conmovedor testimonio de la madre” (lo que aparece encodillado, de aquí en más, se puede hallar tal cual en varios medios nacionales, especialmente los de Capital Federal).

. De aquí en más, alguna prensa también reclamará por “el silencio oficial”, en alusión a que la presidenta no se ha referido al caso.

. Se descubre que la chica ha regresado a su casa luego de la escuela, lo que da por tierra con la idea de un rapto en ese lapso. También se sabe que no fue violada, lo que invisibiliza de nuevo el banco de datos de violadores, que se había reactivado con este caso, pero, al no haber violación, ya no le sirve a la prensa para hacer ruido, por lo que desaparece cualquier mención a él.

. Aparecen dudas sobre el entorno familiar inmediato de Ángeles, cuestionando incluso la calma con que su madre y su padrastro hablaban ante los micrófonos (sobre esto, sería bueno repasar el trabajo de Andrea Estrada sobre la actitud de los familiares de las víctimas de República Cromañón).

. Muchos periodistas comienzan a hacer (o continúan haciendo) de las suyas con el caso. Entre otras cosas, especulan con fotos que el padrastro de la joven ha subido a redes sociales.

. El padrastro ya está en el ojo de la tormenta y el periodismo habla de la relación que este tendría con Ángeles, de que la muchacha estaba saliendo con un chico y que eso podría ser un indicio que explicaría muchas cosas.

. Una mujer amiga de la familia aparece en televisión basando sus dudas respecto de la familia de Ángeles en una bolsa de residuos más grande que el cesto en el que estaba puesta (parece demasiado bizarro, pero es así, la mujer puso en duda la credibilidad de la familia por una “bolsa de residuos” más grande…).

. El viernes, la familia se presentó a declarar ante la fiscal. En medio de la jornada, el Gobierno nacional ofreció un testigo de identidad reservada que al final terminó siendo un fiasco, pero algunos periodistas prefirieron, antes que apuntar sus dardos al inconsistente testigo, hacerlo contra el Gobierno, esta vez por meterse en el caso (recuerden que días antes reclamaban que el Gobierno se comprometiera con el caso).

. Esa noche, todos los medios se enteran de que hay un detenido en la causa. Y, miren cómo son las cosas, como fueron los medios los que se encargaron de acusar al padrastro de Ángeles sin más pruebas que una bolsa de basura más grande de lo que debería ser y unas fotos en redes sociales, la primera conclusión que se sacó fue que era el padrastro el detenido.

. Flor de chasco fue descubrir que el detenido era el portero, pero hay periodistas que no sienten el impacto, que no aprenden de lo que les acaba de ocurrir, y desde el sábado hasta hoy han seguido elaborando teorías, decidiendo ellos qué elementos son válidos o no para la investigación, mostrando objetos absolutamente irrelevantes y que lo que menos hacen es informar, además de perseguir durante toda la semana a la esposa del portero para que repita una y otra vez que su marido es inocente.

En pocas líneas queda expresa la cantidad de contradicciones, de idas y vueltas, de avances y retrocesos de los que la prensa no pide disculpas. Pura mierda, pura caca con la que alimentó sus pantallas y páginas durante estos días. Basura que la gente ha consumido y sigue consumiendo, dándoles credibilidad a periodistas que demuestran una y otra vez que sólo les interesa el espectáculo y muy poco, sino nada, el periodismo.

Hay un latiguillo al que recurren muchos colegas cuando se hacen planteos para reducir el amarillismo en el periodismo y es eso de que a la gente le gusta.

Es fácil deducir que a la gente le gusta, ante todo, que se le diga la verdad y que se la respete, pero si, por el contrario, le ofrecemos mierda y la acostumbramos y convencemos de que eso es periodismo, entonces no va a esperar más exquisitos platos, sino puro show de la noticia, nada de noticieros.

Soy consciente del punto y de la situación desde los que estoy escribiendo todo esto, y justamente por eso lo escribo, porque me molesta cuando colegas de medios gráficos o electrónicos se suman a la estupidez. No soy quién para hacer un llamado a la cordura en esto, pero, en todo caso, me animo a dejar picando la duda a quienes ejercen el periodismo.

Pero también es de suponer que es necesario un llamado de atención a los destinatarios de lo que los medios de comunicación decimos, porque es esa gente a la que se destina lo que hacemos la que debería exigir que se le deje de mentir, engañar, alimentar de pura mierda.

Opiniones (2)
15 de diciembre de 2017 | 14:06
3
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15 de diciembre de 2017 | 14:06
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  1. Estoy totalmente de acuerdo con Alejandro Frias, se lo venía comentando a mi esposa de que no me interesaba ver nada relacionado con este caso hasta que la Justicia lo hiciera en forma oficial. Prima el Rating siempre el Rating
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  2. Ulises, aunque en general siempre pasa esto con los casos aberrantes, este fue especialmente fogoneado por los canales afines al gobierno, para sacar de las primeras planas el caso del nuevo choque del Sarmiento, es tan obvio, que me llama la atención que no te percataras de ello.
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