opinión

¿En qué fallan las bodegas al comunicar?

Un análisis sobre las deficiencias al dar a conocer sus marcas y sus productos.

¿En qué fallan las bodegas al comunicar?

Una vez más me encuentro analizando algún sector laboral o empresario, no con intenciones de criticar sino con intenciones de que de algún modo se tome conciencia y la comunicación sea cada día mejor en todos los ámbitos.

Lo que motivó a este post comenzó el año pasado cuando dando una clase de comunicación institucional una alumna me dice – Facu, ¿por qué en las bodegas nadie contesta los mails y comunican tan mal? – Desde ese momento comencé a analizar diversos canales y acciones de las mismas y a madurar el por qué de muchos errores.

La industria vitivinícola es un sector social, laboral y profesional que alberga a grandes marcas, personas y personalidades, y al cual cada día más sujetos le prestan atención y se capacitan para ingresar a trabajar en ella, para desarrollarse personal y profesionalmente o le prestan atención como simples consumidores.

Hay que aclarar que muchas bodegas han mutado en muchas cosas hacia lo tecnológico, han innovado, han entendido a sus públicos, y no todas de ellas cometen errores, ya que de hecho algunas puntualmente han hecho las cosas muy bien, aunque sean las menos.

Por cuestiones obvias de respeto y sentido común no voy a nombrar a ninguna de ellas, sino que simplemente realizaré un listado con los principales puntos en los que estas empresas flaquean.

Es menester aclarar que los errores comunicacionales producen erosión de marca y además de una pérdida de dinero pueden llevar a la pérdida de consumidores, la baja imagen corporativa y la poca presencia dentro de un mercado meta.

A continuación algunos puntos para tener en cuenta:

1-      Falta de personal capacitado: muchas veces las bodegas por presupuesto o tamaño, no cuentan con personas altamente capacitadas para comunicar lo que la bodega quiera o necesite. No hay responsables de comunicación, marketing o relaciones públicas y la persona que realiza estas tareas es el dueño, gerente o en los peores casos el responsable del turismo y a medias.

2-      Falta de planificación: de la mano del punto anterior, la no planificación a corto, mediano o largo plazo es un factor común, al que se le suma la indecisión y ortodoxia de los dueños o encargados de la dirección comunicacional. Normalmente el foco está centrado en la venta pero sin entender que si la audiencia no conoce el producto es imposible que lo adquiera.

3-      Sitios web: muchas bodegas en su portal no tienen apartados de contacto, y si los tienen nadie los revisa. Suelen encontrarse productos con precios desactualizados, sin espacios para el e-comerce y con formatos no adaptables a smartphones y tablet. Lo normal es que el mail de contacto no esté sincronizado con ninguna área y que nadie los reciba. Aquí también encontramos falta de mutación a lo 2.0 y otras cosas como fotos de mala calidad, textos mal redactados y videos institucionales muy largos.

4-      Social Media: acá nos podríamos explayar muchísimo ya que es el área de mayores errores, pero básicamente no hay un social media plan, lo digital no está sincronizado con lo offline o los canales tradicionales, la cultura corporativa no se adapta a los cambios, los dueños o gerentes piensan que es un gasto la comunicación digital, muchas tienen perfiles mal creados, desactualizados y mal gestionados. Encontramos normalmente canales digitales manejados desde Buenos Aires en empresas de Mendoza, cosa que produce entorpecimiento en tiempos e interacción como por ejemplo personas que quieren hacer turismo. Y por último, y no menos importante, sino al contrario, quien cumple la función de community manager es una  persona no capacitada para esa tarea o lo tuvo que hacer porque no le quedó otra.

5-      Creatividad: sabiendo que la industria es muy tradicional, nadie innova en etiquetas, comunicación de productos, marketing ni mucho menos en packaging, imagen e identificad de producto y marca. Hay pocos casos de éxito que se han animado a romper el esquema y realmente les ha ido bien, pero en la gran mayoría los canales de comunicación siguen siendo ortodoxos.

6-      Eventos: estos constituyen una pata de la comunicación, de lo que la empresa quiere mostrar y principalmente hacerle sentir y vivir al público. He visto eventos truncados, mal comunicados, mal organizados, donde la gente está incomoda, no entiende de que se trata el mismo, ya que no hay un hilo conductor. Acá juega un papel importante el producto vino, que es el anfitrión de la casa, y que muchas veces está mal servido y a temperaturas incorrectas.

7-      Etiquetas: elemento más que importante, más que fundamental. Es el eslabón que une al cliente con la marca, y es por el cual quien se pare frente a una góndola en un supermercado elegirá a la bodega. Acá la empresa se ve representada conceptualmente y transmite sus valores e ideales, su identidad a través de la imagen. Con ella sale al mercado para cautivar al público que luego conocerá el vino en sí mismo. Salvo casos puntuales el común de las bodegas no sale del cuadrado blanco con diferentes tipografías.

8-      Ferias: el lugar para exponer la marca no es el más barato y la cuestión no es ir por ir! Las ferias se deben elegir y cuando se piense en hacer presencia de marca realmente hay que hacerlo. Muchas bodegas se presentan en ferias con stand paupérrimos, con promotoras que no tienen lenguaje de vino y no saben que están sirviendo, con vinos sin temperaturas adecuadas y con cero creatividad. Entonces el gran producto pasa desapercibido y hasta a veces puede ser mal calificado.

Eso ha sido un acercamiento a modo informativo para que quiénes toman decisiones a la hora de comunicar o contratar a quién lo haga, lo realicen pensando en que comunicar es siempre rentable y través de la buena y estratégica comunicación se lograrán grandes resultados.

Opiniones (3)
14 de diciembre de 2017 | 14:51
4
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14 de diciembre de 2017 | 14:51
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  1. Facundo, te doy la diestra, y agrego que en su gran mayoría a las bodegas les molesta recibir visitas y ni hablar de tenerla abierta los fines de semana o feriados. A los enólogos NOS molesta tener gente caminando entre los pasillos o la barricas. No tenemos ninguna vocación de show bussines. Trabajo en una bodega del exterior y la verdad es que allá es primero el show y la buena onda...despué slo demás.
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  2. los bodegueros son roñosos, no les gusta destinar un peso a algo como capacitación, foto/video o eventos, salvos algunos casos y porque el rédito es gordo y se recupera rápido (ahí sí). Algunas bodegas tienen sueldos de mier... y esclavizan a sus empleados q hipotecan su vida a diario incluso en detrimento de sus hijos.
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  3. Sin los compromisos políticos y/o diplomáticos que obviamente muestra tener el autor de esta nota, yo la hago corta: El bodeguero mendocino ODIA destinar un peso a algo que no sea lo mínimo y esencial. Y no soporta la sóla idea de que alguien que no sea de su familia directa se gane un peso de y en SU bodega. Una frase sintetizaría su postura visceral al respecto: "déjenme de joder..."
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