opinión

Brindisi, un verdadero vencedor vencido

Tomó un fierro caliente, con trabajo y confianza logró sumar pero no le alcanzó…

Brindisi, un verdadero vencedor vencido

Está parado, erguido, frente a la línea de cal del Monumental. Su mirada apunta al juego pero no mira, está llena de angustia, de la impotencia de hacer todo lo que está a la mano y que no alcance. Tiene 62 años y su nombre está asociado desde hace 40 a la gloria, a los títulos, no a la derrota y menos al descenso. A lo mejor sabía que este podía ser el final, pero no quiso creerlo.

Brindisi ya no es aquel volante talentoso que formó parte fundamental del mítico Huracán de Menotti del 73. No es aquel que hiciera una dupla silenciosa y fructífera con Maradona en el 81. Es un tipo grande, que hasta hace un par de meses vivía tranquilo como técnico devenido en periodista, pero un llamado le cambió la vida.

La propuesta era hacerse cargo de Independiente, equipo que el Tolo Gallego había dejado en zona descenso y que nunca había bajado de categoría. La primera respuesta fue la lógica, no aceptó la brasa la caliente pero luego algo pasó (algunos dicen que lo llamó Julio Grondona) y decidió meterse en el barro, poner el pecho cuando todos esquivaban, arriesgarse a ser el único técnico en la historia del club en irse a la B.

Brindisi llegó en una situación angustiante.

Aquellos días de 1994, cuando condujo al Rojo al título en el Clausura y a conquistar la Supercopa deben haber estado en su cabeza. Las ganas de salir del letargo y emprender una salvación épica lo deben haber impulsado a subirse a un Titanic que ya había chocado con varios icebergs. Algo le indicó que valía la pena tomar el riesgo.

El día en que asumió, le robaron mientras daba una de sus primeras notas en el cargo. Debutó con una dolorosa derrota en Rafaela con un equipo sin signos vitales. Sin embargo, nunca perdió la compostura y la claridad. A un equipo en terapia intensiva le puso pecho, sin vender humo, sin acusar a todos de complotarse contra el pobre Rojo, sin usar la sospechosa derrota de Racing en Quilmes, sin usar los errores arbitrales en sus partidos y en los otros para justificar las miserias de su equipo.

El esfuerzo de sus jugadores y el trabajo serio del cuerpo técnico de Brindisi (entre otros Pepe Santoro, ídolo y hombre que siempre estuvo dando una mano) llevaron al Rojo a sumar, a ilusionarse casi hasta sentirse salvado. Sin embargo en los últimos diez días, por un par de resultados, todo se fue al Diablo.

El Rojo vive su peor momento.

Dirigió ocho partidos con tres victorias, tres empates y dos derrotas sumando un porcentaje mayor de puntos que todos sus predecesores involucrados en las campañas que cuentan en el promedio. Puede ser que Brindisi sea el técnico del descenso, pero es sano tener presente que con Independiente descenderán también Ramón Díaz, el “Turco” Mohamed, Cristian Díaz y Daniel Garnero.

Probablemente Independiente descienda, quizás lo haga hoy mismo tras el partido entre San Lorenzo y Argentinos o quizás más adelante. Lo que espero, es que los tipos como Brindisi sigan creyendo que vale la pena meterse en el barro podrido del fútbol argentino para cambiar algo, aunque parezca imposible.

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