opinión

Raíz y canto de nuestra tierra

"Volverme raíz" es una obra integral de Aníbal Cuadros que rescata los pueblos originarios del oeste argentino, particularmente de la zona Cuyo.

Raíz y canto de nuestra tierra

"Volverme raíz" es una obra integral de Aníbal Cuadros que rescata los pueblos originarios del oeste argentino, particularmente la zona de Cuyo.

No faltan personajes de la colonia y la posterior Gesta Sanmartiniana, ni quedan afuera anónimas figuras de la época en que se llevó a cabo la tristemente célebre campaña del desierto que le abrió el camino a la inmigración europea por la falta de mano de obra en nuestro país. A fines del siglo XIX e inicios del XX. También se hace alusión a la emigración argentina durante el proceso militar de 1976 al 83.

Cuadros es el autor de la música y seis de los quince temas, llevan también su letra. Ritmos de canción, loncomeo, aires de huella, de triunfo, de sereno, cueca, tonada, marinera, estilo, milonga y tango construyen este "Volverme raíz", interpretado por José Pittella (canto), Leopoldo Martí (guitarras),

Nicolás Diez (piano), Noelia Pavéz (chelo), Joel Di Cicco (bandoneón y violín), Hugo Larrañaga (contrabajo), Beatriz Plana (flauta traversa), Juan Ignacio Molina (aerófonos), Matías García Calcumil (percusión) y Juan Carlos Álvarez (recitado).

Juan Draghi Lucero reflexiona sobre “el desconocimiento de la verdad humilde y la explotación de la mentira sensacional obran de antiguo en América que ha sido desde 1492, la tierra de las aventuras provechosas. Se llegó a ella en demanda de prontos beneficios y se la dejó esquilmada y negada. Pero América se recobra. Negada y escarnecida sondea sus reservas. América heredera única de Precolombia. Entre su tierra nativa y el americano se alzó una realidad española que negó todo lo que no era español. Cultura e historia separan al nativo americano de Precolombia. Pero un nuevo humanismo americano, que por sobre la cultura grecolatina, abreva en las fuentes de Precolombia, se hace presente para demostrar que Precolombia estilizó la lágrima en el arte, porque allí hablaban el pájaro y el viento, en tanto que pensaba la tierra.

Soy de un pueblo

La eterna condición femenina de las Américas, inspira el mensaje de esta canción. La conquista del desierto de 1879 tuvo su influencia en Cuyo. Desde antes de 1885 comienzan a llegar los inmigrantes que trastocan la sosegada vida criolla.

Con el cambio comenzó una nueva vida. Mueren los viejos criollos y también los viejos extranjeros, pero son reemplazados por los retoños, hijos de gringos rubios y criollas morenas, porque la eterna condición femenina de las Américas, le vuelve a ofrecer al europeo la mujer nativa. Es siempre la mujer de esta tierra americana la encargada de velar por la pervivencia del pueblo americano.

En nuestros días los cuyanos tienen un mosaico de apellidos de todos los pueblos del mundo, pero identificados a la nacionalidad argentina.

Aunque el mundo los vuelva exóticos el paisaje los retrotrae a la realidad antigua.

Cuyo participa de dos Américas: la cordillerana y la de la llanura, pero tanto en una como otra es Pachamama multípara que forja en su vientre bendito al nativo de antiguo y nuevo cuño: victoria más allá de cualquier derrota.

Vienen desde el sur

El autor en este tema, narra la travesía de la hija de un cacique mapuche y un joven guerrero que se amaban, pero ante la oposición de aquel, deciden huir hacia el norte, internándose en un tortuoso desierto para alcanzar tierras huarpes en el noroeste de Mendoza. La fuerza de ese amor les permite superar las adversidades a las que se enfrentan.

Por la huella del huarpe

La huella fue muy difundida como ritmo en todo el territorio argentino, especialmente en los años de 1800. Pertenece al folk y su origen es español, traída al nuevo mundo por los conquistadores entre los minués y gavotas del siglo XVIII. El autor eligió esta forma musical para evocar el drama huarpe.

Relata el historiador Morales Guiñazú que “cuando los españoles llegaron al valle de Huentota o Huentala a mediados del siglo XVI, encontraron el lugar regado por tres canales derivados del principal río (hoy Mendoza), trazados por los ingenieros incaicos para mejorar los rudimentarios sistemas de cultivo que presentaban los huarpes.

“Las tierras de los huarpes no fueron más respetadas que sus personas y desde la llegada de los españoles fueron desposeídos de ellas, comenzando por las zonas fértiles de los valles andinos. Los invasores hispanos se otorgaban entre sí las tierras del huarpe por medio de “Mercedes reales” que se heredaban de padres a hijos y nietos.

Dice el periodista e investigador Alberto Rovira: “Detrás de todo este holocausto de todas las razas aborígenes americanas... se alza la figura insolente, poderosa y criminal del encomendero, personaje colonial surgido circunstancialmente por su participación en la guerra contra los araucanos y sus contribuciones en dinero y mercadería a favor del imperio y de la monarquía. Esto le otorgó el derecho de acumular riquezas mediante el trabajo del aborigen. A pesar de una legislación protectora del aborigen y de funcionarios especialmente designados por el gobierno para aplicarlas, el soborno se generalizó en tal forma en las esferas oficiales, que el encomendero siempre se burló de la ley y hasta llegó a oponerse a las autoridades en pos de que sus ganancias fueran rápidas y totales a costa de la inhumana y criminal codicia que lo dominaba.

El cautivo ciego

“Gracias a la sabia domesticación india del caballo, muy superior a la hispano criolla, el aborigen, ya evolucionado por todas las resacas de la Colonia, impuso su invencible malón, el de los lanceros de tacuara. Guerra sorpresiva y sin cuartel...”

(J. Dragui Lucero “Cancionero Popular Cuyano” 1938)

Con un ritmo de triunfo y connotaciones de malambo, este tema narra la huída de Liborio Alcaraz, y su nieto, cautivos de los indios en el sur de Mendoza capturado, junto al pequeño, por los indios es llevado a la toldería, donde le queman los ojos para que no huya de los dominios del cacique Pincén.

Pasado algunos años, frente a la humildad y sabiduría de don Liborio y la obediencia y respeto de su nieto, Pincén los distingue obsequiándoles un potrillo a elección del propio cautivo.

El viejo criollo le indica a su nieto, ya jovenzuelo, que animal elegir y como entrenar al potrillo negro, al que prepararán para la fuga. Luego de largos meses y cuando nadie sospechaba, una noche, abuelo y nieto abandonan la toldería en busca de la libertad que, finalmente lograrán, luego de cruzar el desierto, perseguidos por los indios que nunca pudieron alcanzar al potrillo negro.

Esta historia figura en el libro “Por los caminos de entonces” de Narciso E. Sosa, editado por D'Accurzio en 1943

Josefa Tenorio

La autora mendocina Olga Ballarini rescata la historia de Josefa Tenorio que fue una esclava negra que estaba al servicio de doña Gregoria Aguilar en la época de la gesta Sanmartiniana en Mendoza. Precisamente por su condición podía entender mejor que nadie la importancia de la empresa libertadora.

Habiendo corrido el rumor que el enemigo intentaba volver para esclavizar de nuevo a la patria y ante la oferta de liberar a los negros que se enrolaran en el ejército, “me vestí de hombre y corrí presurosa al campamento para recibir órdenes y tomar un fusil. El general Las Heras me confió una bandera para que la defendiera con honor. Fui destinada al cuerpo de guerrillas del comandante general don Toribio Dávalos y sufrí todo el rigor de la campaña. Mi sexo no me impidió ser útil a la patria y si en un varón es todo recomendación de valor, en una mujer es extraordinario tenerlo. Suplico a V.E. que examine lo que presento y juro. Y se sirva declarar mi libertad que es lo único que apetezco”.

El general Gregorio de Las Heras le otorgó su libertad.

Tomasa Culupí

En colonia Jara del departamento mendocino de Maipú, vivió, durante muchos años, la india pehuenche Tomasa Culipí, según lo consigna el historiador Juan Isidro Maza, en su libro “Toponimia, tradiciones y leyendas mendocinas”.

Esta mujer aborigen, hija del cacique Cayatur y Ana Culipí, fue traída desde Neuquén, en la caravana de aborígenes prisioneros de la segunda expedición militar al desierto. Su padre fue uno de los caciques sometidos por los expedicionarios.

Llegada a estas tierras fue destinada como lavandera en la casa de campo que el teniente general Rufino Ortega, tenía en el distrito maipucino de Rodeo del Medio. Allí, sus pobladores, la denominaron “la médica” por sus muchas virtudes y asombrosos conocimientos para curar enfermos.

Fue tal el prestigio alcanzado por esta aborigen que a su humilde vivienda llegaba gente de todos lados y de distintas clases sociales.  Pero ella siempre tuvo una especial dedicación a los más pobres y necesitados. Se casó con un capataz de campo que servía a Rufino Ortega, se llamaba José María Díaz y tuvieron tres hijos: Rufina, Avelina y Lorenzo.

Su fallecimiento se produjo a edad centenaria, el 13 de noviembre de 1943 y durante sus exequias una multitud acompañó sus restos y desde entonces todo el cariño y admiración de quienes la conocieron se transformó en veneración popular.

A poco de comenzarse a difundir este tema musical por emisoras mendocinas, una biblioteca popular de Maipú, fue bautizada con el nombre de Tomasa Culupí, al conocerse su historia gracias a esta canción.

Sereno para la Carmen

Carmen Bravo era una criolla. No aparece en ningún cuadro de honor dedicado a personajes femeninos. No fue una heroína. Su único mérito fue haber amado incondicionalmente, como tantas americanas –sin importar la clase social a la que pertenecían en aquella época, donde la mujer estaba condicionada a su papel procreador y a la voluntad del padre y del marido.

De alguna forma vivía una “quasiesclavitud”. En base a un relato rayano en la leyenda, el poeta le da forma alegórica a esta historia y el compositor musical utiliza el ritmo de sereno, por ser una danza tradicional cuyana del siglo 19.

Carmen Bravo habría nacido en Chile a fines de 1700. Pertenecía a una familia terrateniente que poseía bienes también en Mendoza, de donde era oriundo Dionisio Gil, un joven y fiel capataz que servía en su familia desde niño y del cual ella se enamoró, siendo correspondida. Pero el muchacho advertía que ese amor le traería graves problemas a la joven. Sin que ella sospechara, un amanecer se dirigió a sus tareas habituales y nunca más se supo de él. Ella presintiendo el sacrificio de Dionisio, envejeció esperándolo, con la certeza que él volvería por ella. Un mediodía, sus allegados, la hallaron muerta en su alcoba. Su rostro reflejaba una expresión de felicidad tal, que nadie dudó que el alma de Dionisio había vuelto a buscarla.

El viejo tonelero

Los inmigrantes son los motivadores de la temática histórica, social y política que se plasma en esta composición con ritmo de cueca. El año 1885 marca la era del progreso en Cuyo.

Es el ferrocarril el que conquista definitivamente a esta zona donde en forma abrupta y se inicia la historia económica de manera insospechada.

Enormes masas de inmigrantes italianos, económicos y laboriosos y también oleadas de españoles que son la semilla de aquellos conquistadores, vienen a ganarse la vida con su trabajo.

Todo cambia. Los gringos ansiosos demuelen la Mendoza antigua y levantan una nueva, agringada y desabrida, pero rica y potente. Todo es de los gringos.

Ha nacido un nuevo mundo que todo lo crea y todo lo engulle.

Estos esforzados y poco escrupulosos industriales, se enriquecen con rapidez vertiginosa, pero a cambio dejan un beneficio estable en la tierra que los cobija. Es tal la influencia del extranjero en todos los órdenes, que el criollismo tradicional, siente la amargura de su desplazamiento irremediable y así decae el folklore.

Viento del sur

En este tema se presenta una alegoría sobre aquellos que, sin esperanzas, doblegados por una patética realidad, debieron marcharse de nuestro país en la década que va desde 1973 a 1983. Una de las épocas más oscuras de nuestra historia.

Toda una generación fue víctima de la represión del Estado que, en un comienzo debió intervenir ante la inminente guerra civil que estuvo a punto de estallar con la vuelta a la Argentina del mítico general Perón, que durante dos décadas debió vivir exiliado en España.

El mundo y la historia habían cambiado.

El enfrentamiento de oscuros intereses abrió las puertas a la persecución, amenazas, crímenes y abusos de quienes detentaron el poder. Una gran cantidad de jóvenes desaparecieron, otros muchos debieron huir al extranjero. La oligarquía liberal se adueñó de la economía argentina sumiendo al país en la especulación, el desempleo y la pobreza, sumados al terror y la incertidumbre.

Los nietos de aquellos europeos que a partir de los años 20 vinieron a este país, corridos por la guerra y el hambre, repitieron la historia de sus ancestros como emigrantes argentinos en el viejo continente. Se perdieron afectos, se deshizo la familia y muchos de ellos no volvieron a verse más.

Vagabundo en la oscuridad

Desde los albores de nuestra nación, la oligarquía terrateniente la miró con un alto grado despectivo. Los ojos de los “señores” siempre estuvieron puestos en Europa.

Esto se acrecentó cuando la parte más próspera de la inmigración europea, esos laboriosos y sacrificados burgueses, fueron ganando –dignamente— posiciones en la esfera social, engrandeciendo a una más que incipiente clase media, que, en muchos casos, llegó a ser “clase media alta”.

Sus hijos heredaron aquel criterio de que lo foráneo era superior a lo local. ¡Los argentinos somos un desastre!. ¡Este país no tiene remedio! ¡Hay que mirar a Francia, Alemania, Italia, Suiza, ni que decir Gran Bretaña, hasta España hay que ver como cambió! ¡Y así crecimos aquellos niños de hace más de medio siglo.

Pero un día, ilusionados y esperanzados pretendimos refugiarnos en las patrias de nuestros mayores, porque los argentinos somos los más europeizados de toda América latina. Sin embargo no ocurrió así.

Fuimos considerados “sudacas” como todos los latinoamericanos.

Y comenzamos a darnos cuenta de que nuestro país es el único que le abre las puertas “…a todos los hombres de buena voluntad que quieran habitar en suelo argentino” y que nadie nos contiene como nuestra tierra, porque somos sus hijos y le pertenecemos y no hay amor más grande que el de una madre.

Compadre del sol

Con ritmo de tonada, esta composición es la más difundida de las creaciones de Aníbal Cuadros. En ella se describe la conjunción y plenitud del hombre y la naturaleza. Un delicado retrato poético-musical, proyecta esta comunión: hombretierra, generadora de riqueza material y espiritual. El tema trasunta el esfuerzo, el desvelo, la esperanza, los sentimientos y la fe del hombre de la viña en pos del fruto del que nacerá el vino.

Es cuestión de verte

El único tango del disco documenta el ambiente de la ciudad. El trabajo rural trae riqueza material y con ello la formación del conglomerado humano que formará la ciudad. Aparece el comercio y la industria que implican progreso.

Con éste el confort y la cultura con una nueva forma de vida y de valores. El hombre se aleja de la naturaleza absorbido por las “urgencias” que le impone un sistema consumista que poco a poco lo empuja hacia una soledad vivencial típica de las ciudades de hoy.

Tiempo de regreso

Esta bella composición con ritmo de tonada reproduce, en el espíritu del oyente, la madurez de la vida. Es la época de la paz y la reflexión. El momento de recolectar los frutos. Es el atrio a la plenitud y el recogimiento. A partir de aquí todo recomienza, todo vuelve para comenzar a ser de nuevo. Es la tibieza otoñal del amparo, donde el hombre advierte que siempre se vuelve para dejar lo mejor de cada uno.

Volverme raíz

Para el final del disco se reservó esta auténtica parábola.

Este tema se inspiró en “La silla tijera”, cuento escrito por Carlos Rogé, publicado en su libro “Cuentos con los hablares de entonces…” editado por la EDIUNC. Es aquel que regresa, más allá de la muerte, para identificarse definitivamente con su terruño. Todos, de una forma u otra, atesoramos nuestras vivencias al final de esta existencia.

El hombre busca su propia verdad, viva, personal; que tiene que ver con su sangre, sus dolores y alegrías. Esa es su identidad.

Sabe que irremediablemente morirá, pero esa no es su verdad. La suya está más allá del mero conocimiento. Es trascendente.

La naturaleza no tiene sentido. Lo tiene la vida. La vida es lo que el ser hace con su existencia. Y lo primero que hace es rebelarse contra su propio fin, contra su muerte, eligiendo trascender. Porque la trascendencia está más allá de la vida como aspiración, meta y culminación.

VOLVERME RAÍZ

FOLKLORE DEL OESTE ARGENTINO

MÚSICA ORIGINAL DE ANÍBAL CUADROS

EPSA 2011

01. SOY DE UN PUEBLO (CANCION)

O2. VIENEN DESDE EL SUR (LONCOMEO)

03. POR LA HUELLA DEL HUARPE (AIRE DE HUELLA)

04. EL CAUTIVO CIEGO (AIRE DE TRIUNFO)

05. JOSEFA TENORIO (SERENO/CANDOMBE)

06. TOMASA CULUPI (MILONGA)

07. TEMA DE AMOR PARA LA CARMEN (INSTRUMENTAL)

08. SERENO DELA CARMEN (AIRE DE SERENO)

O9. EL VIEJO TONELERO (CUECA)

10. VIENTO DEL SUR (TONADA)

11. VAGABUNDO DE LA OSCURIDAD (MARINERA)

12. COMPADRE DEL SOL (TONADA)

13. ES CUESTIÓN DE VERTE (TANGO)

14. TIEMPO DE REGRESO (TONADA)

15. VOLVERME RAÍZ (ESTILO)

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