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La Patria es el otro

Superar no significa calumniar al hacedor. Podemos festejar lo acordado y dejar para el debate la diferencia.

La Patria es el otro

Varios son los mensajes que dejó la Presidenta en los últimos días y no resulta fácil de comprender que el suyo no sólo fue un discurso con alegría sino también constreñido a una reflexión difícil por la tarea que nos lega.

El fin de ciclo
Ya fue anunciado en las elecciones anteriores y frustrado por el propio pueblo que tiño de abismo a la oposición. Sin embargo, es cierta la advertencia presidencial, fin del ciclo se le llama a las asignaciones universales, a las estatizaciones, a los barrios de pie, a la lucha permanente contra los poderes hegemónicos siempre al modo peronista, es decir aquí no hay lucha de clases, es un modelo capitalista que contempla al conjunto y al dueño del capital sin que ello implique quitarle el mismo. Pero algunos dueños del capital, léase campo, medios hegemónicos de comunicación, empresas transnacionales, no pretenden un capitalismo social sino un capitalismo darwiniano de puja entre las especies con imposición del más fuerte. Frente a esto se rememora hasta el hartazgo lo ocurrido en el 2001 que fue la cereza del postre de lo pergeñado desde 1976, con un tibio Alfonsín mediante haciendo lo que pudo y la entrega definitiva de Menem y De la Rúa con su cerebro Cavallo. El eje Martinez de Hoz/Cavallo;  Videla/Menem; Grondona/Neustard o Sola/Lanatta son quienes están prestos al festejo del fin del ciclo. El kirchnerismo pide memoria, sería bueno para los sectores que sólo piensan en sus bolsillos, pero con la memoria no alcanza. Es necesario la resistencia de todos aquellos que nos vimos favorecidos por el modelo de manera directa o indirecta, es decir aún los no favorecidos en el bolsillo vimos a la Patria, que son sus gentes, crecer, salir de la miseria, encontrar un sino en sus horizontes que dejó de ser Europa para convertirse en la propia Argentina.

No soy eterna
En ese discurso ha dejado claro, una vez más, que ella no irá por la re-re-elección. “No soy eterna y lo que es más importante no lo quiero ser”; llamando al pueblo a empoderarse del proyecto y su modelo. Me he preguntado por qué uso ese verbo en desuso tan insistentemente. Empoderar significa apoderar, tiene entre otros sinónimos el de apropiarse, adjudicarse, quedarse, adueñarse, etcétera. 

Antes de dar mi opinión solamente un reglón para los contreras, si no va a la re-re-elección será el momento de empezar a definir posiciones críticas y constructivas para que haya opciones dejando de levantar falacias como postura política para ser electo.

Ahora para los que apoyan el proyecto. Al decir empoderar ¿no nos obliga a pensar en desuso? ¿Y qué tiene de desuso la actualidad argentina? Me parece que la presidenta nos intenta recordar que la argentinidad atravesada de peronismo es movimiento y si es así éste no puede estar en desuso, lo que debe quedar en desuso son las idolatrías. Es tratar de recordar que el peronismo es pueblo y no los cristalizados fetiches pro poder. ¿Acaso su llamado no recuerda a Perón con la “Comunidad organizada” y con aquello de que “mi único heredero es el pueblo”? ¡Cuánto de peronismo hay en el kirchnerismo!

Sigamos a Cristina quien sigue a Perón. Perón no logró sus objetivos, al menos como lo hubiera pretendido. La comunidad organizada solamente logró instituir a la clase obrera como columna vertebral del movimiento. Esta columna funcionó en todo el proceso de represión al peronismo y de desviaciones aberrantes a los lineamientos generales del peronismo. Excepción a medias en la época de Menem. Vale la pena recordar (aún a favor o en contra) a Rucci, Lorenzo Miguel, Ubaldini, el propio Moyano, generando las resistencias necesarias para volver a imponer al peronismo como proyecto nacional. Sin embargo la comunidad organizada pretendía más que una columna vertebral, era necesario sostener la cabeza y en ello el peronismo con Perón y después de él no lo logró. La juventud del sesenta-setenta nació como brazos de ese cuerpo comunidad organizada, se pretendió cerebro y terminó acribillada por el propio peronismo aunado a las manos de los antiperonistas.  El menemismo, esa notable traición del proyecto nacional sabía que la única manera de destruir al peronismo era haciendo presidente a un peronista y una de las primeras medidas fue traicionar a Ubaldini, líder de la columna vertebral, disgregando al movimiento obrero que sin embargo por organizados se supo rearmar y junto a Néstor Kirchner promover el renacimiento del proyecto.



La señora presidenta retoma los pasos de Perón (¿cuándo los dejó?) y le dice al pueblo, faltan dos años, habrá un candidato pero sea quien sea, quien sostendrá al modelo no será un nombre ni una figurita, será el pueblo mismo o no será. Este es el mayor legado democrático que nos deja. Para ello ha fortalecido a las organizaciones sociales populares con leyes y con subsidios a los fines de que crezcan y se consoliden, reconstruye a la juventud política argentina que en tanto tal serán brazos y cuando mayores podrán aspirar a la cabeza. La presidenta, semejante a Perón, semejante a Evita arma una nación con esqueletos jurídicos importantes que la redefinen como una nación otra, del mismo modo a como Perón la incluyó en el siglo 20, Cristina la incluye en el siglo 21. Veamos: asignación universal por hijo, ley de matrimonio igualitario, ley de salud mental, ley para discapacitados, nacionalización de las jubilaciones, de Y.P.F., de aerolíneas argentinas, reestructuración de la deuda externa, deportes para todos, ley de medios audiovisuales, anulación de los indultos y de las leyes punto final y obediencia debida a favor de la memoria, la verdad y la justicia, paritarias como modo de pacto social, la AFIP funcionando y no mera declamatoria, ley para la asignación de la mujer embarazada, la ley de género, la ley sobre trata de personas, la ley del niño, niña y adolescentes, la ley de protección integral de las mujeres, la ley contra la violencia familiar, etcétera.

¿Se da cuenta la mujer argentina de cualquier clase social a la que pertenezca el valor que tiene hoy ser mujer en Argentina? ¿Se dan cuenta de la protección particular que tiene hoy nuestra hija mujer?  El fin del ciclo ¿es devolver a la mujer a los años 50?  Se critica a este modelo por estar aislado del mundo a pesar del Mercosur, Unasur, China y otros países seriamente vinculados. Argentina es un país que adhiere a convenciones internacionales cumpliéndolas, no como en otras épocas recitándolas. Por ejemplo la adhesión a los Objetivos de Desarrollo del Milenio, propuestos en el año 2000 por la ONU que son: erradicar la pobreza extrema y el hambre, alcanzar la educación básica universal, promover el trabajo decente, promover la equidad de género, reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud materna, combatir el VIH, la tuberculosis, el chagas, el paludismo y otras enfermedades, asegurar un medio ambiente sostenible y promover una asociación global para el desarrollo; ¿Se da cuenta el ciudadano de la coherencia jurídica con estos objetivos universales que nos mancomuna al mundo? ¿Entiende que estar en el mundo es a través de leyes de protección al niño, niña, adolescente, mujer, homosexual, ancianos, trabajadores en condiciones de esclavitud y no meramente haciendo negocios?

Pregúntese mujer y hombre, ahora de algunas clases sociales, ¿cómo cree que Grondona/Lanatta/Sociedad Rural/ Magnetto nos mantendrían en el concierto de las naciones? ¿Cómo mantendrían las convenciones internacionales? ¿Cómo lo hizo Menem; haciéndole decir a Cavallo que había que esperar que la copa derrame? Cuidar lo logrado, cuidar este nuevo ciclo es cuidar el nuevo estatus de la mujer, de los niños y adolescentes y en consecuencia de los hombres que deberán aprender a ser otros.


Sobre esa base, adherentes, opositores y opositores críticos se deben generar las nuevas propuestas, dejando de lado a los liberales que de hecho pretenderán echar por la borda lo obtenido. Tenemos el esqueleto, ahora se trata de armar conjuntos sociales al modo de la organización obrera capaz de sostener el modelo. Esta tarea nos la deja Cristina y se hace francamente difícil entender cómo hacerlo sin un liderazgo personalizado. Este mensaje aplaudido es el mensaje más duro que nos deja el 25 de Mayo: “argentinos, háganse cargo” y el tema es ¿cómo hacerlo sin repetir los esquemas que tanto Moyano como el Peronismo Federal tienen?  Digo: esa lucha por el poder narcisista de la figuración y no por el poder en bien de un proyecto mancomunado. La alegría de cierta oposición, léase Clarín, Nación, Perfil, canal 13 es que la experiencia del peronismo sin Perón acarreó la hecatombe del modelo y del proceso sucumbiendo todo logro por los juegos insufribles de poder del mismo peronismo.

Quedan dos años para el armado, no sé como ayudará la presidenta y su equipo para poder consolidarlo, pero más allá de lo que se proponga, más allá del movimiento obrero organizado y aquí incluyo a Moyano y a Michelli, ya es hora que las organizaciones bases del peronismo kirchnerista dejen de seguir y comiencen a hacer.

La Patria es el Otro
Un guiño cómplice del lacanismo argentino debe haber surgido cuando se escuchó esa frase, esa consigna. Difícilmente la presidenta esté al tanto de esta construcción lingüista, Jorge Áleman mediante, ya que no creo que ella haya pensado que la Patria es el tesoro de los significantes o la gran madre. El sentido común indica que la patria es el prójimo, es decir dejar de pensar en uno mismo y poder pensar en el conjunto. Esa parte de la clase media que sólo piensa en sus bolsillos defendiendo los bolsillos de los otros no necesitados, la parte de la clase media que apoya las desfiguraciones del campo, las desinformaciones de Clarín, el libre mercado que implica nuevamente al imperialismo adentro con F.M.I. y deuda externa incluidos y que obtusamente creen que defender al rico será la recompensa del futuro, olvida que prójimo es el próximo, que quien está al lado es su empleado en el negocio, su empleada de limpieza en la casa, los compañeros de escuela o de clubes de sus hijos. Esos chicos que todavía limpian vidrios de automóviles o tocan el timbre pidiendo comida. Los inundados, los sin cloacas, sin gas, esos son nuestros próximos, aquellos que le ponen el pecho al trabajo más vil o vergonzante o al trabajo digno. No el que viaja a Europa o Miami o se toma vacaciones en Punta o el Caribe dos o tres veces al año. De donde, si no se apoya al modelo inclusivo que este gobierno propone se trata de exigir a quien tenga una alternativa que diga algo más apropiado que ayude al país todo, a sus habitantes a seguir saliendo a incluirse más y mejor. Mutar las plazas contreras por  plazas de alegría ya sea desde el apoyo o desde la oposición, no todo está mal hecho y hay un montón de cosas para superar. Superar no significa calumniar permanentemente al hacedor. Podemos festejar lo acordado y dejar para el debate la diferencia, también se pueden hacer plazas que festejen alternativas.

El lacanismo está fuera del discurso presidencial, sin embargo bien vendría haber escuchado, la patria es el otro barrado, porque en verdad la patria no son 40 millones de argentinos sino 39 millones y su falta. Esa falta son los antipatria, son aquellos que no tienen un proyecto de país sino un proyecto con el país. La falta en el otro, esa falta de prójimo es un valor desagregado de ese millón a la década ganada. A ellos no los ganaremos nunca, estarán siempre al acecho de nuestra debilidad, de nuestra torpeza, de nuestra propia falta: la organización. Nos harán corridas bancarias, dólares azules, loock aut campestres, inventarán titulares catastróficos, generarán inflación más allá de la propia de un país en desarrollo y tratarán de hacer de nuestras mentes un sujeto videlista o menemista es decir, un sujeto no te metás o un sujeto todo da lo mismo.

La patria es el Otro, sos vos para mi, soy yo para vos, somos todos (menos aquellos) en disidencia, en diferencia pero para el bien de todos, apoyando el mejor proyecto.

Comprender que aún no siendo kirchneristas la argentinidad se nutre de aquellos que nos nutrieron y hoy aún en disidencia son quienes conforman una identidad posible donde nos podamos instalar. Nadie puede negar nuestra argentinidad nutrida de Rosas (aunque no sea rosista) o de Sarmiento (aunque no sea sarmientista). No se trata de anular al otro porque no es de mi partido, se trata de sumar, el otro ya fue y está; si lo mío es diferente debe servir para sumar a la base y no para volver a empezar.

Opiniones (6)
16 de diciembre de 2017 | 00:08
7
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16 de diciembre de 2017 | 00:08
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  1. La patria somos los que queremos a la Argentina, el suelo, los que construyeron sin discriminar, los que se negaron a matar a alguien para imponer ideas o facciones, los que no se robaron un mango, los que evitaron llenarse cuando ejercieron el poder, los que le dieron prioridad a la verdadera educación, los que anhelaron el progreso del conjunto, los que realmente trabajaron, los que defendieron la dignidad sin prebendas, los que enseñaron a ganar en base al esfuerzo e inteligencia, los que dieron igualdad de oportunidades y los que consiguieron algo a partir de esa igualdad de oportunidades. Obviamente mucha gente para nombrar. Es mas facil decir quienes no son patria: El gobierno actual, el anterior y el anterior al anterior. Los acomodados de donde vengan. Los venales. Los corruptos. Los mentirosos. Los militantes pagos. Bueno, también son muchos.
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  2. No sean ilusos a los KK no les importa ninguna ideología de izquierda ni nada, solo el poder y llenarse guita
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  3. Estimado Tristán, buena tu observación, es confusa la redacción. Los otros somos los argentinos, adherentes y opuestos, los que quedan afuera no son los otros, son los "ellos" ¿te acordás del eternauta?
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  4. Mi querido profesor de secundaria, estoy de acuerdo en que la patria es el otro y que lo diga una referente nacional y latinoamericana, en un momento histórico que nadie puede negar. Apuntalando a un movimiento social como otros 2 del siglo 20, es un cambio de paradigma y nos da a los jóvenes la posibilidad de participar en los caminos de esta nuestra patria. Recuerdo el individualismo del 90 y mi desilusión que casi me llevo a Italia en el 2002. Me quede y me siento parte de este presente. No se que pasará en 2015, pero quien sea, no puede cambiar este camino, ya no.
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  5. Me pareció muy buena la nota y muy logrado el esfuerzo de asimilar la realidad al esquema lacaniano y la falta, con respecto al "otro" creo que el primero en usarlo fue Levinas, pero eso ahora no importa. Lo que no entiendo y le pregunto al autor es lo que me parece una contradicción. En el penúltimo párrafo dice que la patria es el otro menos los disidentes (a mi entender, el modelo peronista de la primera etapa revolucionaria e intolerante para los "gorilas") pero en el último párrafo suma la apuesta agregando que el "otro" es también el disidente cuando dice: "No se trata de anular al otro porque no es de mi partido, se trata de sumar". En definitiva Carlos le pregunto ¿quién es el otro? el de la frase "para un peronista no hay nada mejor que otro peronista? o el de esta última revelación "la patria es el otro". Y para llevar el asunto a lo que creo su última reducción posible: ¿el peronismo es la patria o es parte de la patria?
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  6. "La Patria es el otro". Yo también apoyaría esa frase después de aumentar mi patrimonio un 1000% en seis años, ejerciendo la profesión (de abogada exitosa) de la cual por curiosidad me gustaría ver el diploma y el certificado analítico.
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