opinión

Ellos o nosotros

La ofensiva contra Gils Carbó y la elección en el Consejo de la Magistratura, la punta del iceberg de la contraofensiva. El modelo por diez años más. ¿Cómo se hace?

Ellos o nosotros

Por Julio Villalonga (@villalongaj)*

La Justicia reabrió la causa contra la procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó, por la designación de fiscales subrogantes. Paralelamente, imputaron a Gils Carbó y al juez federal Sebastián Casanello por presunto encubrimiento en el “caso Báez”. El fiscal federal Gerardo Di Masi impulsó una denuncia de Elisa Carrió y consideró que la causa se puede encuadrar en los delitos de encubrimiento e incumplimiento de deberes de funcionario público.

La ofensiva reconoce un solo origen: la aprobación de la ley que permite la elección popular de los integrantes del Consejo de la Magistratura, órgano que tiene la función de designar a jueces y fiscales. Carbó, que llegó al cargo con resistencias de la oposición política y mediática pero con una trayectoria destacada, terminó transformándose en una suerte de encarnación del Mal para comunicadores y dirigentes antiK.

Entretanto, la Corte Suprema volvió a rechazar un planteo de inconstitucionalidad, esta vez presentado por el abogado Ricardo Monner Sanz, contra los cambios en la elección de miembros del Consejo. El próximo 22 de junio vence el plazo para la presentación de candidatos. Quienes se oponen a las reformas creen que el Máximo Tribunal debería poder abocarse pronto para abortar ese comicio, pero, por las dudas, desde la política ya existen acuerdos para ofrecer candidaturas unificadas.   

Como nunca antes, importantes sectores del Poder Judicial (la otra “Corpo”, según el oficialismo) se han alineado, dejando atrás viejas internas, para enfrentar el proyecto de Cristina Kirchner de “democratización de la Justicia” que sus víctimas ven como un claro intento de romperle el espinazo al sistema judicial tal como ha sido hasta hoy. La iniciativa del “cristinismo” se inscribe, además, en un proyecto más amplio de continuidad en el poder del modelo en boga, tal como lo pidió la propia primera mandataria el sábado pasado en la Plaza de Mayo cuando dijo que quería que la “década ganada” se prolongara en otros diez años más de vigencia de las conquistas sociales impuestas por el kirchnerismo en el poder.

La única manera, ya que no es posible la reelección de CFK, es a través de una serie de cambios que el oficialismo considera que deben ser “irreversibles”. Los mecanismos de mantenimiento del poder en las mismas manos de siempre, sea en el plano de la Justicia como en el de los medios, están en el centro de la estrategia oficialista. En este marco, magistrados, fiscales, abogados de a pie que se oponen a la “politización” del sistema judicial, con una evidente posición política tomada en contra del kirchnerismo, caen así en una notable contradicción. “Son ellos o nosotros”, parecen decir desde las dos puntas de este antagonismo. De esto se trata.

La multitudinaria movilización del 25 de mayo, insólitamente desdeñada por la tapa del diario Clarín del día siguiente, dejó en evidencia que son muchos todavía los que dependen del enorme poder centralizado del Ejecutivo nacional. Gobernadores, intendentes, sindicalistas, todos hicieron su aporte para que la plaza y las dos diagonales hasta la avenida 9 de Julio mostraran un lleno que ni la disciplinada CGT Azopardo de Hugo Moyano podría empardar hoy. No obstante, el cambio principal en la composición de la marcha estuvo dado por la fuerte presencia de las organizaciones sociales, tanto el Movimiento Evita como el Miles, de Luis D’Elía, así como la de los militantes de La Cámpora, que exhibieron también un importante nivel de movilización. El resto, como ya ocurriera en ocasión de los festejos por el Bicentenario, lo aportaron ciudadanos afines al oficialismo pero sin encuadramiento político alguno. Las organizaciones sociales y La Cámpora son el poder de fuego que conserva Cristina en las calles. El resto de su caudal actual lo aporta esa relación que ella quiere sin intermediarios de ninguna especie con vastos sectores de la sociedad que se han beneficiado con sus políticas sociales o con el “boom” del consumo de los últimos años. Pueden tener razones ideológicas para apoyar al cristinismo o puede que no las tengan, pero, sin duda, no tienen entre sus prioridades la defensa de las formas democráticas, esas que aseguran defender jueces y dirigentes políticos de la oposición. Esas formas huecas, que no dan respuesta a necesidades fundamentales de la gente común, se enfrentan a una “praxis” del oficialismo que le responde de manera concreta a esas demandas. Se trata de una competencia desigual que desde la oposición se desprecia con el argumento de que están en juego valores esenciales de la República.

No en octubre de este año, en los comicios legislativos, pero sin ninguna duda en 2015, todo indica que la disputa se dará entre una propuesta “republicana”, encarnada por candidatos no peronistas, como el radicalismo y el socialismo, y otras dos que surgirán desde el modelo cultural del peronismo, la oficialista y la del peronismo disidente de los De la Sota, los Moyano, los De Narváez y los Lavagna, a quienes debería unirse Mauricio Macri cuando las condiciones estén dadas.

La equivalencia de potencialidades se demuestra en la negativa a presentar a sus candidatos a las PASO de todos los que intervendrían en la disputa bonaerense, incluido el propio intendente de Tigre, Sergio Massa, quien se quejó de los tironeos a que lo están sometiendo preguntándose por qué debería definirse él si no lo hace ninguno de sus potenciales oponentes. Es cierto, Massa no tiene la obligación de hacerlo por más que se depositen sobre él, casi con desesperación, unas desmesuradas expectativas. Lo mismo ocurrió con Fernando de la Rúa en 1999 o con Daniel Scioli desde 2009. Y los resultados están a la vista.

*Director de gacetamercantil.com

Opiniones (1)
21 de noviembre de 2017 | 20:24
2
ERROR
21 de noviembre de 2017 | 20:24
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Esa defensa de Gils Carbó ¿incluye también el pedido que hizo para que no le traben embargo a Chevron, de19.000 millones de dólares? Porque el embargo está pedido por otro Gobierno Nac.&pop como el de Ecuador por gravísimos daños al medio ambiente. Y los fiscales que nombró, ¿no debían pasar por acuerdo del senado?. Lo tuyo Villalonga dista de ser imparcial.
    1
En Imágenes
Grammy Latinos 2017
18 de Noviembre de 2017
Grammy Latinos 2017
Lluvias torrenciales en Grecia
16 de Noviembre de 2017
Lluvias torrenciales en Grecia