opinión

Luz de giro K

El camino de los gobernantes se bifurcan. ¿Cuál elegirá?

“Me dio, por unos instantes, la espalda; abrió un cajón del áureo y renegrido escritorio. Volvió con un papel antes carmesí; ahora rosado y tenue y cuadriculado. Era justo el renombre caligráfico de Ts'ui Pên. Leí con incomprensión y fervor estas palabras que con minucioso pincel redactó un hombre de mi sangre: Dejo a los varios porvenires (no a todos) mi jardín de senderos que se bifurcan”. Jorge Luis Borges.

El kirchnerismo, entendido como un vehículo que fue sumando pasajeros en su camino hacia el poder, comienza a reconfigurarse. Varios de sus invitados al viaje iniciado hace una década ya se habían bajado o preferido tomar atajos, cuando el conductor –por razones de fuerza mayor- abandonó el trayecto, dejando al volante a su esposa.

Los “radicales que gobiernan”, también autodenominados en su momento “radicales G”, comúnmente conocidos como “radicales K” y ridiculizados como “radicales cash”, se subieron con el auto en marcha y, con Julio Cobos como principal aliado, se bajaron en medio del primer conflicto que cortó la ruta: las protestas por la resolución 125, sobre retenciones agrícolas. Muchos de los que habían abordado el proyecto junto a él se quedaron.

De los que viajaban aparentemente cómodos, Roberto Lavagna se destaca como el que en un volantazo del modelo quedó al costado de la ruta y haciendo dedo. Lo recogió primero la UCR. Lo dejaron en el primer desvío y alterna con Mauricio Macri y el peronismo “ultra cat”, “disidente”, “opositor” o “verdadero peronismo”, como les gusta verbalizar frente al espejo.

Hugo Moyano se largó en un descuido de la conducción y tomó el camino contrario. En su camión recogió a varios más. No se sumó a ninguna de las caravanas andantes, sino que buscó su propio callejón partidario.

En una curva cayó Sergio Schocklender. En la contracurva, José Nun, el ex secretario de Cultura, Daniel Arroyo, el ex “número dos” de Alicia Kirchner y de las políticas sociales del país.

Uno de los copilotos desertó por diferencias en el manejo de la caja de cambios: Alberto Fernández. Le gusta discutir los detalles de la ruta a seguir, pero más interesado por el camino que por la meta. Sin embargo, como es quien más conoce el mapa de las posibles rutas, es un hombre al que consultan muchos de los que quieren subirse a un nuevo vehículo hacia el poder, como José Manuel de la Sota y también, aquellos que miran por atrás, calculan las consecuencias del impacto  y demoran la caída, como Sergio Massa.

Un grupo de revoltosos que le ponía música al viaje, conocidos en su momento como “Los 100 por ciento K”, se bajaron con sus bombos y su música. Llevaron sus instrumentos al trole de Hermes Binner, quien mira por el espejo, de reojo, a Vicky Donda y a sus bolivarianos neoanti K.

Los que, a pesar de los baches y derrumbes, siguen arriba, son los más jóvenes y los más viejos. Atomizados en mil y una organización, los antiguos izquierdistas que volvieron a confundir a Marx, nunca supieron la letra de la Marcha Peronista. Los más jóvenes, por jóvenes, no alcanzaron a aprenderla y creen que el himno partidario es una canción de “La mancha de Rolando” y su Hugo del Carril, Amado Boudou.

Pero después de 10 años de marcha, el fundador del modelo, Jorge Remes Lenicov los asusta diciéndoles que la patente del “modelo” está vencida desde el año 2009. Avisa que el GPS no está funcionando bien y que la voz de la señorita con acento español es una joda, en realidad, de los que quedaron arriba y que la engañan diciéndole que, cuando el camino se bifurque, debe poner el guiñe a la izquierda. Daniel Scioli, mientras tanto, se aguanta los vahos del resto del pasaje e insiste en señalar que la ruta es la otra, para allá, no para el lado en que le dice el resto. Pero parece hablar solo.

En un asiento de atrás, un chico caprichoso que no sabe en qué momento subió repite: “Me quiero ir”.

Enfrente, comienza a verse la señal de bifurcación del camino y hay que tomar la decisión. Izquierda o derecha. No hay posibilidad de seguir la flecha que indicó el trayecto a seguir, al principio de los tiempos, cuando todo empezó. Y esa decisión la debe tomar una sola con el riesgo de quedarse con el vehículo casi vacío y con los viejos acompañantes, engañándole con coordenadas equivocadas, como queriendo que se pierda.

…..

La izquierda argentina que es parte de la otrora amplia alianza de gobierno, ya no aguanta la continuidad de los baby face formados por la familia Alsogaray y entusiasmados por la posibilidad de influir en el poder, al frente de las políticas económicas.

Pero parece que la intolerancia es mutua: estos “pibes” –que son propietarios de una gran capacidad práctica y adoptan la estética política que les digan que tienen que adoptar- tampoco aguantan a los “que se la creyeron” e insisten con que se profundice el modelo” y que, en consecuencia, formalicemos un bloque único con Venezuela, Ecuador y Bolivia.

En concreto, el kirchnerismo, despojado de muchos de los apoyos de los que se nutrió el proyecto “transversal” creado por Eduardo Duhalde y sostenido por Néstor Kirchner y su máquina de crear poder, no se encuentra entre “la espada y la pared”, sino entre dos muros: Scioli como sucesor por derecha, conservando el barniz de peronismo que todo gobierno debe tener o la bolivarianización definitiva.

Hace unos días, el intelectual que sirve de “correo de ideas” entre Fidel Castro, Rafael Correa, Evo Morales, Nicolás Maduro (y antes Chávez), Lula y Cristina Fernández de Kirchner, Atilio Borón (tan argentino como el papa Francisco y Máxima Zorreguieta) le dijo a MDZ, en pocas palabras, que el Gobierno debe avanzar urgentemente hacia una redefinición de su destino.

Pocas veces había hablado en público del kirchnerismo y, si lo hizo, es porque está entregando una carta con un mensaje concreto. La repercusión fue inmediata. Criticó la inflación, dijo que la pobreza sigue estando y no fue indirecto a la hora de decir que en la Casa Rosada no se animan a hacer, a estas alturas del “modelo”, ni siquiera reformas. Y ni hablar de una revolución.

Volvimos sobe “el cartero del modelo” para pedirle más especificaciones sobre su mensaje.

¿Es el momento en que el kirchnerismo pronuncie un giro a la izquierda y se saque de encima a los sectores de la derecha que controlan su política económica, principalmente?

- Creo que estamos en una coyuntura sumamente delicada y que, por eso mismo, exige un replanteamiento de algunas políticas. En el terreno económico los legados del neoliberalismo todavía son de mucho peso, y dificultan la solución de los problemas que afectan a la economía argentina: todavía sobrevive la Ley de Entidades Financieras de Martínez de Hoz, que premia la especulación financiera y tiene un impacto negativo sobre la producción; se mantiene una legislación tributaria sumamente regresiva que descarga el financiamiento del sector público sobre consumidores y asalariados (con IVA, impuesto a las "ganancias", bienes personales, etcétera) mientras que exime de responsabilidad fiscal a la renta producida por los plazos fijos o la transferencia de activos de sociedades anónimas; aún no se reconstruyó el aparato estatal destruido durante los años noventas, lo que dificulta enormemente la regulación de los mercados y de las actividades de las empresas privatizadas, como salta a la vista en el rubro ferrocarriles, autopistas, telefonía, etcétera; y no se ha atacado seriamente la concentración de capitales (22 grandes transnacionales aportan un 80 % de todos los artículos alimenticios, bebidas y productos de limpieza de la canasta básica), concentración que constituye una de las principales fuentes del comportamiento inflacionario de la economía argentina. Estos cambios, y varios otros más que sería largo enumerar aquí, tendrían que haber sido realizados mucho antes, en la fase ascendente del ciclo económico.

Borón, sin embargo, sostiene que no sabe si ahora “existe el plafond político -es decir, una favorable correlación de fuerzas- para un giro a la izquierda o, dicho en términos más modestos, para cambiar el rumbo económico de los últimos años en donde si bien se registraron algunos logros muy significativos como altas tasas de crecimiento económico, la reanimación del sector industrial, la re-estatización de las AFJPs y la puesta en marcha de una ambiciosa política social (la Asignación Universal por Hijo, mejoras en las remuneraciones de la clase pasiva, etcétera) el combate contra la pobreza y la desigualdad muestra aún numerosas asignaturas pendientes al paso que la inflación carcome los ingresos de los trabajadores y erosiona la eficacia del gasto social y la inversión en obra pública”.

Por eso, afirma que “si la presidenta se anima a introducir estos cambios estoy seguro que las perspectivas de su gobierno mejorarían sensiblemente”. Y sostiene en su entusiasta análisis que “el conflicto con los grupos dominantes ya lo tiene, y la guerra ya le fue declarada. Las medidas arriba mencionadas se inscribirían, por lo tanto, en un escenario político ya tensado de antemano y que difícilmente podría empeorarse. Pardojalmente, la conflictividad preexistente podría convertirse en un factor favorable a la adopción de cambios largamente esperados”.

¿Cree que debe haber una identificación más fuerte del "modelo" con lo que se está haciendo en otros países? ¿Venezuela + Ecuador + Bolivia o Cuba?

- No. Parafraseando a Antonio Machado podemos decir "militante no hay modelo, se hace el modelo al andar".  Eso es lo que enseña la historia de la segunda mitad del siglo veinte. Y antes, a inicios del siglo XIV, al contemplar las luchas posteriores a la independencia con su frenética búsqueda de una nueva institucionalidad política, Simón Rodríguez había dicho, con muchísima razón, "o inventamos o erramos." De lo que se trata, en consecuencia, es de inventar, no de copiar. De nada nos servirá copiar un modelo aplicado en otro país, por más afinidad que podamos tener con sus proyectos, instituciones o liderazgos. Podemos, y debemos, aprender de otras experiencias, pero de ahí a copiar hay un largo trecho, que aconsejo no transitar.

…..

En el vehículo ya no hay música: hay tensión, como en todo viaje largo de familia numerosa y con amigos de los hijos abordo. Si se acaba el combustible, se acaba el viaje.

 La decisión la debe tomar la conductora.

Opiniones (0)
16 de diciembre de 2017 | 05:03
1
ERROR
16 de diciembre de 2017 | 05:03
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    Leopardo al acecho
    7 de Diciembre de 2017
    Leopardo al acecho