opinión

A la cama con Cristina Kirchner

La banalización de los derechos en el "país Moria Casán".

Hay humo K y humo anti K. El periodismo vive su peor momento: tentados a ser soldados, muchos aceptan serlo de unos o de otros. En medio de la humareda informativa, la sociedad se está infoxicando. Como ha dicho tantas veces Reynaldo Sietecase, la primera víctima de la lucha entre estos soldados es la verdad.

Por ello opinar –como en este caso-, y ni qué hablar de informar, resulta una tarea titánica. En primer término, porque el aire está lleno de etiquetas y en cualquier momento te pegan una en la frente. Así marcado, ¿cómo continuar con una tarea que requiere, básicamente, de credibilidad y entereza?

Pero no hay mejor incienso para ahuyentar a tantos fantasmas que contrastar verdades contrapuestas, abrir archivos, provocar la reflexión. De ese modo, podemos ver cuán paradojal, irónica y a veces cínica es la realidad.

En el país de los derechos humanos, los hay para los amigos y se les niega a los que se considera “enemigos”, aunque se trate, solamente, de no adherentes, de adversarios o disidentes. Así, si la brutalidad estatal ocurre bajo el mando de un leal, no hay castigo real ni simbólico. Pero guay de que eso ocurra en territorio “enemigo”: toda la furia descalificativa y destituyente le cabrá, todas las leyes se conjugarán en contra.

Así, una especie de actitud “A la cama con Moria” y su “Te vas, te vas, no te conozco, no existís chuuú chuuú” emana desde la primera magistratura nacional. En estos momentos en que los temas más graves y polémicos del país son llevados a fuerza de presiones o sugerencias del Gobierno, o bien a la generosa permeabilidad de los intermediarios periodistas, a los programas que representan la verdadera factoría de banalidades, la comparación resulta pertinente.

Peluca pinchuda para CFK, una cama y una cadena nacional: listo, es lo que falta.

Algunos que son calificados como “gorilas” recuerdan fácilmente que se hace lo que se mama y que, por lo tanto, esto es una nueva versión de aquel mandato de Juan Domingo Perón: “Al enemigo, ni justicia”. Pero traer aquellos conceptos “recortados” al presente no es “memoria”, como se reclama, sino “golpismo”. “Al adversario (elevado ahora a la categoría de 'enemigo'), ni derechos”. Las palabras, como vemos, también pierden sentido según en boca (o en pluma) de quién sean mencionadas.

Bajo esa lógica, a lo que sufren los aborígenes qom en el norte argentino, en las muy kirchneristas provincias de Formosa y Chaco, les correspondería un “chuuú, chuuú”. No así a la salvaje represión de la Policía Metropolitana en el Hospital Borda, ya que la comanda el “enemigo” Mauricio Macri. Al espionaje durante 11 años a organizaciones sociales del poliperiodista Balbuena, de la Policía Federal, infiltrado en la agencia Walsh, “chuuú, chuú”. Pero a todo aquel que tenga un pasado que no incluya su paso por las organizaciones afines al Gobierno se los denigra como “golpistas”, “destituyentes”, “gorilas”.

El Proyecto X con el cual este gobierno espió las marchas de protesta no mereció ninguna corrección ni sanción.  Los funcionarios siguen todos en su lugar, ninguna organización paraoficial se expidió al respecto y, a lo sumo, la respuesta del Estado ha sido similar a la otorgada con el caso del espía Balbuena: “Recopila información para saber cuándo y dónde se producen las marchas”. Ponele. “Chuuú, chuuú”.

Pero atención con esta noticia y esta excelente reacción del aparato estatal:  “El juez federal Daniel Rafecas elevó a juicio oral la causa contra el ex jefe de la Armada Jorge Godoy por el espionaje ilegal a políticos, periodistas y militantes de organizaciones sociales realizado por la Marina. Godoy deberá enfrentar el cargo de incumplimiento de los deberes de funcionario público junto con quien fue su segundo, el vicealmirante Benito Rótolo. En el auto de elevación a juicio, el juez marcó que las pruebas reunidas en el expediente permiten concluir que las tareas de inteligencia interna –descubiertas a raíz de una denuncia contra la base aeronaval de Trelew– eran en realidad una práctica  'generalizada' en toda la Armada”. Lo que hacía el jefe de la Armada tres años después de que Néstor Kirchner asumiera el poder era lo mismo que hace el Proyecto X de Gendarmería ahora o lo que Alberto Balbuena realizaba para la Policía Federal desde que Eduardo Duhalde le dio el carguito de espía, hace 11 años. Para unos, justicia. Para otros, ni. “Chuuú, chuuú”.

Siguiendo con las paradojas de un kirchnerismo que quiso ser la versión progresista de Duhalde -tal cual lo ratificó hace poco el ex efímero presidente al contar cómo es que eligió a Kirchner para sucederlo- pero que no lo consigue: todos son “de derecha” si no están con ellos, la supuesta “izquierda”, pero no lo es su vicepresidente Amado Boudou, ex jefe de la derecha universitaria, UPAU y la Ucedé de María Julia Alsogaray; todos los que se les oponen son partidarios de la última dictadura, pero no lo es el jefe sindical kirchnerista Gerardo Martínez, buchón del Batallón de Inteligencia del Ejército 601.

La lógica es tan simplemente torpe que si algún militante caído en los años 70 por sus ideales se levantara, caería al ver el papel que están haciendo sus presuntos exégetas: “Tus enemigos, si son mis adversarios, son enemigos de la Patria. Pero si son parte de mi construcción, el enemigo sos vos, aunque seas la víctima”. 

 

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Opiniones (2)
24 de noviembre de 2017 | 14:46
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24 de noviembre de 2017 | 14:46
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  1. Excelente nota Gabriel. Perfecto cuadro que pinta la realidad argentina. Ahora toca cambiarlo, luchar porque esto no siga pasando. Lo grave es que a una gran mayoría no les importa nada. Se mató la política, la buena política con los malos políticos. Entonces nadie cree. Habrá que empezar de nuevo, o que le vamos a dejar a nuestros hijos
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  2. Al leer la nota , siento como si mirara un cuadro .Construido con manchas deformes e inconexas , solo se ven deformaciones y desequilibrios Un panorama aterrador pero ...que...lamentablemente pinta la realidad argentina . No es decepcionante ? No es doloroso? Tengo la sensacion de estar atada de pies y manos y obligada a mirar "el cuadro ",que , ademas de ser horrible lleva en si mismo el germen de la destruccion .
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