opinión

El rock y las religiones

Leandro Mattanó es nuestro historiador del rock y esta vez trae un tema espectacular.

El rock y las religiones

El rock and roll de los años 50 nació como un movimiento que, históricamente, transgredió los límites de la moral y las buenas costumbres imperantes, ya que instigaba a la rebelión y a cambiar todos los estándares del orden establecido.

Una de las instituciones que, precisamente, cuidaba y pregonaba dichos estándares, era la Iglesia Católica. Pero no siempre la convivencia entre los músicos de rock y el cristianismo fue por caminos diferentes. De hecho, Elvis Presley, por citar al más conocido, sentía grandes contradicciones emocionales con lo que hacía (por ejemplo, contornear su cadera con movimientos pélvicos que tenían connotaciones sexuales),  ya que su origen estaba muy vinculado a las tradiciones cristianas fundamentalistas del sur de Estados Unidos, y para él, su deuda con Dios era más grande que todo lo que le debía a sus fans, y a EEUU mismo.

Otro gran rocker primitivo, Jerry Lee Lewis,  según sus propios dichos, había sido criado como un buen cristiano y “conocía el buen camino”, y no cansaba de asegurar que el rock and roll lo iba a desviar del camino y lo iba a mandar al infierno. Pertenecía a la Asamblea de Dios evangélica, y en su vida no pudo nunca despegarse de sus costumbres religiosas. Sus contradicciones internas respecto de este tema lo sumergieron en una lucha que lo refugió en el alcohol, y eso, sumado a que se casó con una prima hermana de él, de sólo 13 años, algo inaceptable incluso hoy en día,  terminó de devastar su carrera, siendo un ejemplo de alguien que no supo resolver el conflicto.

Little Richard, otro padre y fundador del rock and roll, tuvo directamente en 1958, en pleno éxito de su carrera, una conversión religiosa muy profunda,  transformándose en un pastor evangelista. Según él, una visión en un vuelo en una gira con Eddie Cochran y Gene Vincent lo convirtió en un devoto del Evangelio y se dio cuenta de que el sueño del rock and roll había sido demasiado y que no convenía extenderlo más. Dejó la música y se dedicó a evangelizar.

No se puede dejar de lado en esta etapa que el rock nace como mezcla de varios estilos, y uno de esos estilos musicales era el gospel, música espiritual que los negros cantan en las iglesias hasta hoy en Estados Unidos.

Y para terminar con el rock primitivo, fue Cliff Richards el ejemplo más perfecto de conversión y armonía entre el rock y la religión, ya que se unió a la Iglesia Baptista, pero dejó a salvo su perfil rockero, resolviendo en su cabeza el conflicto de una manera intermedia: recuperó los valores del pop y del rock, como una diversión pura y sana, logró hacerlos compatibles con los principios baptistas y siguió adelante como rocker y religioso. 

Ya en los 60, un músico llamado Larry Norman, con su grupo People!, fue el primer rocker en hacer directamente letras cristianas e influyó a varios músicos posteriores, como Bono, de U2.

Pero hubo ciertos músicos que encendieron polémicas. John Lennon fue uno de esos. Su famosa frase “los Beatles son más famosos que Jesucristo” no fue aislada. Estuvo enmarcada en otros conceptos mayores que, según él, determinaban que el cristianismo iba a desaparecer y reducirse, y como queriendo ejemplificar lo que decía,  largó esa famosa frase, que provocó un grave conflicto entre sus fans religiosos, que, como se sabe, y principalmente en EEUU, quemaron sus discos, acusando a los Beatles de ateos comunistas. La postura de Lennon concluye ya en 1970 con su tema “God”, de su primer disco solista, “Lennon-Plastic Ono Band”, donde los versos no dejan duda alguna: no creo en la Biblia, no creo en Jesús, entre otras “no creencias” más, para terminar diciendo que sólo cree en él, en Yoko y en él, sentenciando que los sueños se han acabado.

Y la evolución tan rápida de los Beatles, sus excesos, discusiones y divisiones, provocaron que uno de ellos, George Harrison, comenzara un camino espiritual nuevo, con gurúes orientales, que fue seguido por muchos músicos de rock. Primero, a través de su amigo Ravy Shankar, comenzó a tocar el sitar, pero luego con Patti Boyd -su esposa- escucharon hablar del gurú indio de la meditación transcendental, Maharishi Manesh Yogi, y luego los demás Beatles lo siguieron, pero ni McCartney ni Lennon, y menos Ringo, tuvieron gran devoción, y les duró poco el asunto. Denis Wilson, de los Beach Boys, fue otro seguidor del Maharishi.  Roger McGuinn, líder de los Byrds, también rendía culto al gurú Pak Subuh, que fomentaba la creación de una iglesia universal.

Pero para George Harrison el tema no quedó ahí.  Se entusiasmó después con el gurú Swami, el fundador de la Sociedad Internacional de la Conciencia Krishna, y por esto dejó de fumar, de comer carne, de consumir drogas y de tomar alcohol,  meditaba durante horas, y escribía temas como “My Sweet Lord”, y sus álbumes tenían títulos filosóficos como “All Things Must Pass” ("Todo debe pasar") y “Living in the Material Word” ("Viviendo en un mundo material"). Y es más,  produjo un tema (“Hare Krishna Temple”) que era una grabación en vivo de los seguidores del Swami, y llegó a figurar en los “Top Ten”.

Ronni Lane, de The Faces, y Peter Thownshend, de The Who, fueron seguidores de un sufí persa, el Meher Baba, y este quedó inmortalizado en el tema de los Who “Baba O'realy”, que abre su disco “Who´s Next”. Thownshend varias veces declaro que su relación con el gurú le ayudó a mantenerse en equilibrio y ser más ecuánime.

Otro músico que descubrió la fe, pero cristiana, a fines de los 60 fue Eric Clapton. Cuando formaba parte de esa gran banda que fue Blind Faith (Fe Ciega), con Steve Winwood, en el medio de una gira se le presentaron dos oradores cristianos y le pidieron rezar junto a él. A lo que Clapton accedió, declarando luego haberse sentido mucho mejor después de esa experiencia, convirtiéndose en un cristiano devoto, que culminó con Clapton haciendo una hermosa canción religiosa, “Presence of the Lord”, que formó parte del único álbum de la banda homónima, “Blind Faith”.

Aunque cueste creerlo, Tommy Iomi, guitarrista del Black Sabbath, tiene profundas creencias religiosas, y en el tema “After Forever”, del álbum “Master Of Reality”, deja en claro su postura religiosa ante la muerte y su convicciones de que Dios es el único que salvará al mundo.

Carlos Santana explicó que en los 70 su casa estaba llena de álbumes de platino, drogas, mujeres y cosas por el estilo, pero que él se sentía vacio y la vorágine no le daba tiempo ni siquiera a conocerse a sí mismo. ¿Qué le hizo conocerse a sí mismo? Un gurú indio, Sri Chinmoy, a quien Carlos Santana siguió devotamente en los 70.

Otro ejemplo de conversión religiosa lo protagonizó uno de los mayores exponentes de la canción intimista, Cat Stevens, que luego de tener una experiencia con la muerte por un contagio de tuberculosis que lo tuvo convaleciente, encontró, a fines de los 70, refugio en el libro del Corán, en el cual lo introdujo su hermano, convirtiéndose al islamismo. Cat Stevens se rebautizó adoptando el nombre de Yusuf Islam, y comenzó una etapa en la cual fustigó duramente a la industria musical por ser un negocio nefasto, abandonó su carrera como cantautor, incluso remató sus instrumentos y bienes de valor recaudando fondos para necesitados, y comenzó a apoyar causas caritativas islámicas. Volvió en 2006 con un disco, ya como Yusuf Islam, “An Other Cup”, pero para pregonar las bondades de su nueva religión.

Pero no siempre los músicos de rock se inclinaban para este lado. A veces la balanza iba para el otro. Es muy conocida la afición de Jimmy Page, guitarrista de Led Zeppelin, por la magia negra y el ocultismo, canalizada a través de su fascinación por Aleister Crowley, un personaje muy oscuro. Incluso, llegó a comprar la casa que le pertenecía, a orillas del Lago Ness, y fue vox populi que las desgracias del grupo (terrible accidente familiar de Robert Plant, muertes de gente en su casa, como las del mismo Boham y de un fotógrafo amigo, la muerte del hijo de Robert Plant, Karac, etc) se atribuyeron, sin fundamento alguno, a la simpatía que Page tenía con Aleister Crowley. Alice Cooper fue también acusado de pertenecer a sectas de magia negra y espiritismo, pero las connotaciones entre el rock y la magia negra y el satanismo quizás formen parte de otra entrega particular.

Otra conversión religiosa que dio mucho que hablar fue la del propio Bob Dylan. De origen judío, en 1979, luego de su divorcio se sintió vacío y con un gran malestar existencial. Se convirtió al cristianismo, y esa conversión estuvo plasmada en los versos de su tres discos posteriores: “Slow Train Coming” (principalmente en el tema “I believe in You”); “Saved”, de 1980, y “Shot of Love”,  y terminó nada más ni nada menos que en 1997, cuando Dylan, en Bolonia, cantó frente al papa Juan Pablo II en un congreso eucarístico, ante más de 300.000 fieles, “Knocking on Heaven Doors” y “A hard rain's a-gonna fall”.  Dylan siempre fue muy espiritual, toda su lírica y su poesía siempre estuvieron imbuidas de un gran humanismo, y para esta época de su vida encontró, en la religión cristiana, un regocijo que no había tenido antes, y el acontecimiento mencionado es recordado como la principal colaboración entre un músico de la cultura rock y la Iglesia Católica, que se vio alterada  cuando su sucesor, el papa Benedicto XVI, criticó el hecho de que Dylan hubiera cantado frente al papa, hasta incluso admitiendo que quiso evitar el evento.

Otro grupo de rock cuyos integrantes tienen profundos sentimientos religiosos es U2, e incluso, en los comienzos del grupo, estuvieron a punto de separarse porque su participación en grupos religiosos (pertenecían a Shalom, un grupo cristiano carismático) era incompatible con la vida de un grupo de rock. Bono, The Edge y Larry Mullen Jr. siempre llevaban, de jóvenes, la Biblia consigo. Y los versos de varias canciones de U2, como “40”, del álbum "War", que se basa en el Salmo Nº40, y otras como “Sunday Bloody Sunday”, “Drowning Man”, “I Still Haven´t Found What I´m Looking For” y “Until The End of The World”, contienen descripciones de imágenes o narraciones de escenas tomadas de la Biblia. Y en la tapa del álbum “All That you can Leave Behind” figura un versículo de la Biblia, “J 33:3”, referido al versículo 3 del capítulo 33 de Jeremías, que habla de la riqueza de Dios.

El tema es amplio y generoso, y seguramente debe haber cientos de canciones de rock que se inspiran en temas religiosos o cuyos sus músicos se encuentren vinculados emocionalmente a alguna religión y escriban sobre ello.

En este ensayo solamente pretendimos ejemplificar algunas situaciones particulares.

Opiniones (1)
23 de noviembre de 2017 | 10:32
2
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23 de noviembre de 2017 | 10:32
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  1. Santana llega a Sri Chinmoy a través de John McLauglin, junto a quien en esa época hizo "Love, Devotion and Surrender", un disco maravilloso. Hay un reportaje famoso a McLaughlin de ¡¡Robert Fripp!! donde él cuenta cómo se hizo seguidor de Sri Chinmoy. Abajo está el link. Muchos otros músicos que tocaron con McLaughlin siguieron este camino -por ejemplo, Narada Michael Walden, baterista de la Mahavishnu Orchestra. A quienes les interese seguirlo, músicos o no, el camino sigue abierto... http://www.elephant-talk.com/wiki/Interview_with_John_McLaughlin_by_Robert_Fripp_in_Musician
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