opinión

La política en la TV

Las balas que entraron y las de fogueo. Dónde hay un dólar, viejo Gómez, o qué sería la Massa sin fronteras.

La política en la TV

“Es un final de época”, aventuró el senador radical Ernesto Sanz. En las últimas semanas, un programa de televisión y cierto voluntarismo negador del oficialismo en relación a la cuestión cambiaria volvieron a poner contra la pared al Gobierno de Cristina Kirchner. Sin embargo, el déjà vu, como siempre, puede ser engañoso. Otras crisis mediático-políticas como la del campo, en 2008, o las corridas financieras previas a la elección de octubre de 2011 resultan incomparables. El contexto fue otro. En la actual se han condensado cuestiones diversas, tanto internas como externas, y algunas balas parecen haber hecho mella en la armadura.

Pero, veamos tema por tema. Las emisiones dominicales de Jorge Lanata han apuntado y apuntan a dibujar un escenario en el que la Presidente habría intentado cortar con los negocios que a la sombra del poder de Néstor habrían cerrado un grupo de empresarios íntimos. Se habla incluso de una reunión –o varias, no se sabe bien– en la que la Presidente habría advertido a su círculo más cerrado que, a partir de su segundo mandato, se acababan todas las seguridades y prebendas que aquel grupo público-privado habría tenido mientras el ex presidente vivía.

Sin embargo, siempre según este relato, algunas “islas” de corrupción se habrían mantenido. Sería el caso de Lázaro Báez y el ministro Julio de Vido, estrechamente vinculados por la obra pública, que, es cierto, ha sido en la última década mucho más abultada que en las anteriores. Si esto es así, la propia Cristina no sería ajena a estos turbios entramados.

La primera revelación del programa de Lanata fue el acta de directorio de una empresa de Báez en la que Néstor aportaba unos terrenos y el empresario santacruceño el capital para construir diez viviendas para empleados de esa compañía. De este modo, Kirchner le pagaba a Báez una deuda.

La secuencia de las investigaciones televisivas continuó con la ex secretaria de Kirchner, quien declaró ante la cámara de “Periodismo para todos” (PPT) que el secretario privado del entonces presidente, Daniel Muñoz, le mostró en una ocasión un bolso muy pesado en el que, según le aseguró pero no pudo comprobar, estaba lleno de dinero “del jefe”.

A partir de esta evidencia televisiva se dispararon una serie de acciones judiciales que han ido y venido, corriendo del medio otras operaciones en ese terreno que continúan y están dirigidas a plantear la inconstitucionalidad de las reformas judiciales, las que han sido rechazadas porque “no hay caso”, es decir, porque ni siquiera han sido sancionadas y, menos, promulgadas.

Como telón de fondo, el dólar “blue” aumentó y aumentó hasta que un día, como una profecía que se autocumple, horadó la anunciada barrera de los 10 pesos.

El “clima social”, en el ínterin, se fue caldeando hasta el punto de que volvió a correr el rumor de una inminente devaluación o desdoblamiento cambiario, lo que atizó aún más “recalentamiento” del dólar paralelo y, haciendo un “loop”, aumentó aún más la sensación de inseguridad e incertidumbre sociales.

Sin adherir planamente a la tesis de que en buena medida estas turbulencias se deben de manera exclusiva a la “mala praxis” del equipo económico, hay que decir que la displicencia con la que sus integrantes han tratado este problema de expectativas económicas es francamente insólita. Encima, y por más que hayan aparecido en una conferencia de prensa todos juntos, las diferencias en la caracterización del problema entre Axel Kiciloff y Guillermo Moreno es también notable: el primero lo considera sólo un “golpe de mercado” y el segundo, apenas un problema comercial.

La confusión reinante le permitió a Ricardo Echegaray, titular de la AFIP, advertir que los dos bonos lanzados este martes para blanquear dólares que permanecen fuera del sistema y evitar una escalada especulativa, no estarán disponibles ni para Báez ni para Héctor Magnetto, así como tampoco para Leonardo Fariña o José Aranda.

A esta altura no sería ocioso aclarar que no todos los dólares de argentinos que están depositados en el exterior son producto del lavado de dinero proveniente de negocios ilícitos. Muchos miles de millones de dólares de esas personas físicas y jurídicas no han sido declarados, esto sí, por lo cual entonces nos encontramos frente al mucho más habitual delito de evasión fiscal. (Es un matiz apenas y pido disculpas de antemano por la ingenuidad. Sea una u otra la infracción a la ley penal tributaria, están siendo blandidas e intercambiadas según la necesidad del denunciante y provenga de la Administración del Estado o del principal grupo de medios privado)

Cuestión que a esta hora de la noche en la que todos nos encontramos de baile lo que menos importan son los detalles, está claro.

Ninguna de las denuncias mediáticas tiene como objetivo llevar a nadie tras las rejas, menos las últimas, pero ese no es el fin: se trata de zarandearse en el barro, nada más. Cuando faltan pocos días para saber quiénes jugarán finalmente en el clave distrito bonaerense, el clima enrarecido es como una película que se ve hoy de lo que va a pasar en el futuro si cada uno no hace lo que debe.

El intendente de Tigre, Sergio Massa, sigue siendo tratado como entre algodones por los medios de Magnetto a pesar de que le hizo saber que no cuente con él para hacer “antikirchnerismo o anticristinismo”. “Yo hago poskirchnerismo”, dicen que le dijo a un interlocutor de ese grupo con el que cenó recientemente. Siempre según esta versión, el enviado del CEO de Clarín no habría quedado muy satisfecho con la respuesta, lo que habrá que ver si se traduce en nuevas y más presiones para que el tigrense rompa ahora con el oficialismo. Massa, como otros dirigentes, ya no sienten que el apoyo de Clarín sea determinante para ser ungidos y menos para ganar una elección, aunque igual le teme a la capacidad de daño que ese multimedios conserva.

Daniel Scioli empieza a sentir con dureza las consecuencias del error de haberse adelantado tanto cuando anunció, apenas una semana después del triunfo de Cristina, en 2011, que él se sentía candidato para el 2015. La meta está lejos y Massa ya no está tan atrás. La soledad política parece ser el destino del gobernador bonaerense, salvo que anude un acuerdo con el alcalde de Tigre, peor el cómo y el cuándo ya no parecen tener una respuesta precisa.

Finalmente, la foto cordobesa provocó una injustificada alegría entre algunos funcionarios muy cercanos a la Presidente. Creen que allí se concentró lo peor del pasado y los cruces entre Roberto Lavagna y Mauricio Macri no hicieron más que ratificarlos en su optimismo. No obstante, debieran saber que existe allí el verdadero germen de una alternativa al kirchnerismo en 2015. Los que se fotografiaron no pueden ser, salvo que las cosas cambien mucho, número uno de fórmula. Y Macri no tiene otro destino que confluir allí. Pero los peronistas disidentes quieren que eso ocurra a último momento y en la forma de un frente electoral. El PRO solo, ha quedado claro, ni siquiera puede salir del puerto.

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