opinión

Led Zeppelin: la gloria eterna

Pocas bandas en la historia del rock gozan del prestigio y de la calidad de Led Zeppelin. Cuatro músicos extraordinarios cuyo destino quiso que se juntaran para cambiar la forma de concebir el rock para siempre.

Led Zeppelin: la gloria eterna

En una anterior entrega, nos referimos al origen de la banda y a como el Zeppelin comenzó a volar. Hoy nos dedicaremos a un escaso lapso de tiempo que va desde su primer disco (enero de 1969), hasta el cuarto (noviembre de 1971), donde la banda se solidificó como la mejor expresión del rock todos los tiempos. Y como aquella vez dijimos, el éxito de Led Zeppelin está vinculado a una gran figura dentro de la banda que fue su manager, Peter Grant. Él se dio cuenta que América era el destino de la banda, e ideó un sistema de conquista diferente a todo lo que había hasta entonces.

Todas las bandas, editaban un disco y salían de gira a promocionarlo. Pero acá fue al revés. Gozando de la buena reputación de los “Yarbirds”, y ya contando con varios de los temas del primer disco, el Zeppelin salió de gira, en enero de 1969, a romper EEUU, ¡sin ningún disco editado! Y lo logró.

Tocaron varias fechas en el Fillmore West a principios de enero, y en otras ciudades, pero el 28 de enero del 69 en Boston, notaron que la cosa funcionaba a la perfección: miles de chicos en primera fila desesperados con la banda, en una ciudad conservadora y tradicionalista como Boston. Ahí se dieron cuenta que el plan andaba bien, y con la salida programada del primer disco en el medio de la gira el 12 de enero titulado “Led Zeppelin” se completo la estrategia.

Eso provocó que el lanzamiento del álbum, a su vez hiciera de promoción a la propia gira, y viceversa, y esta mutua alimentación, hizo que los resultados de ventas, presencia y fama fueran excelentes: disco y gira simultáneos, la estrategia funcionó y acompaño a Zeppelin durante los siguientes años. La gira terminó en Nueva York el 31 de enero, con los Zeppelin como teloneros de Iron Butterfly, pero estos, ante semejante actuación, decidieron no tocar, ya que estimaron que no le quedaba aliento al público para ver nada mas luego de lo que habían visto.

El primer disco de Zeppelin es solo una muestra de lo que vendría. Temas que ya estaban sonando hace tiempo como “Dazed And Confused”, que Page tocaba con los Yardbirds con su vieja Telecaster, covers de bluesman históricos (“Your Shock Me” y “I can`t quit you baby”, ambos de Willie Dixon), y temas firmados por Page-Boham-Jones” (ya que Robert Plant, que hacía los temas también, no podía figurar en los créditos por un contrato que lo vinculaba a Columbia y estaba vigente) como “Good Times, Bad Times”, que abre el disco, “Communication Breakdown”; “How many more times” entre otros .

La prensa especializada (Rolling Stone inclusive) no fue buena con el grupo: lo acusó de ser una mera copia de su gemelo, el Jeff Beck Group, y señalaron que la fórmula del blues potente ya había sido utilizada por Cream y que no habían aportado nada nuevo. La tapa del disco es histórica, recordando el acontecimiento de 1937 cuando el dirigible Hinderburg se prendió fuego al aterrizar. Al volver a Inglaterra, sintieron que el afecto del público no era igual que en América, y comenzaron los planes de nuevas giras: en 1969 Led Zeppelin hizo cuatro giras por Estados Unidos, y otras tantas por Inglaterra, no pararon nunca, y durante el desarrollo de estas se forjó el disco fundamental de la banda: “Led Zeppelin II”.

Acá apareció en toda su magnitud el sonido del grupo, y mucho tuvo que ver el cambio de guitarra, de la Telecaster a una Gibson Les Paul, y a partir de acá Page las Gibsons serían sus guitarras preferidas. El disco salio el 22 de octubre de 1969, e hizo que la banda cambiara para siempre. Tuvo efectos devastadores: por primera vez alguien desplazó del número 1 a un disco de los Beatles que acababa de salir. “Abbey Road” tuvo que dejar su 1 en diciembre del 69 a manos del preciado “Bombardero Marrón”, como se le llamó al álbum, por la foto de portada, que es una adaptación hecha a propósito de una foto de un bombardero alemán de la Primer Guerra, con la división de soldados delante a los cuales les cambiaron las caras por los miembros del grupo y gente allegada, sobre un fondo marrón. El disco reflejaba el estado mental de una banda en gira, y le hizo al grupo adquirir su identidad, ya que el primer disco era un reflejo solo de los gustos de Page, y acá ya tallaban todos. Tuvieron ingeniero de sonido nuevo (Eddie Kramer), que hizo un gran trabajo porque las cintas madres estaban grabadas en diferentes estudios y ciudades.

“Whole Lotta Love” abre el álbum: esa risa apenas audible de Plant y ese riff demoledor de Page son la mejor bienvenida a este álbum tremendo. Seguía “What Is and What Should Never Me”, con esas estrofas melódicas mezcladas con explosiones potentes de sonido. Sabido es que “Lemong Song” está basada en Killing Floor de Howlin´Wolf, y cerrando la cara A del vinilo, Led Zeppelin nos regala una de las baladas mas lindas de su carrera, el primer tema compuesto por la dupla Page-Plant, “Thank You”, con letra de Plant, unas emocionantes guitarras acústicas de Jimmy Page, y un final con un solo de órgano tipo eclesiástico de John Paul Jones. La cara B del vinilo es una de las caras B más impresionantes de la historia del rock: “Heartbreakers”, un riff de escuela; “Living Loving Maid”, o como se hace un buen rock; “Ramble On”, una oda al Hobbit y a la saga de “El señor de los anillos”, que todo buen hippie leyó en la época, con melodías eternas; “Moby Dick”, que no es ni más ni menos que otro tremendo riff de Page, que daba paso a un reflejo discográfico de lo que Bonzo hacía en sus largos solos de batería en los conciertos de la banda. Cerraba el álbum, un buen blues que de a poco se transforma en rock puro: “Bring it on Home”.

Nobleza obliga porque algunos temas de la banda le trajeron problemas en el futuro: “Whole Lotte Love” se parecía mucho a “You Need Love” de Wilie Dixon; y algún otro parecido a una canción de Sonny Boy Williamson se le atribuyó al último tema. Hubo conflictos judiciales que en nada empañaron la trayectoria de la banda ni del disco. Led Zeppelin II cambió para siempre el sonido del rock. Para ellos, su música eran sonidos muy emocionales, y alejados de la tendencia progresiva y sinfónica imperante, a la cual los propios Zeppelin consideraban como una intelectualización de la música que iba demasiado lejos, y que no les cabía.

La banda disfrutó de un periodo de giras y conciertos repletos y alocados, pero llego un momento en que no daban más. La banda decidió irse con sus familias a una finca rural en Gales, en un lugar llamado Bron-Yr-Aur (Pecho dorado en galés), donde en la tranquilidad de la campiña tomaron formas las canciones de “Led Zeppelin III”, si se quiere, el álbum acústico de la banda. Se grabó con un estudio móvil, en una casa de campo de Hampshire, y el álbum consistió en una mezcla de canciones acústicas, influenciadas por músicos folk, y rock duro. Larga con “Inmigrant Song”, un tema bien zeppeliano, para seguir con “Friends”, acústica, y luego la gran “Celebration Day”. Un majestuoso blues grabado en directo en las sesiones “Since I´ve Loving You”, demuestra que Plant escuchaba los timbres vocales de Janis Joplin. Cierra la primer cara del vinilo “Out on the Tiles”, potencia pura. Pero la cara B del vinilo era tranquila y acústica y llamó mucho la atención de los fans, pero gustó. “Gallows Pole” abría y era una siniestra balada; “Tangerine”, era una canción de los Yarbirds que no la habían tocado, y luego venía “That´s The Way”, donde los Zeppelin se preocupaban por el medio ambiente, y luego “Bron-Yr-Aur Stomp”, un duro ritmo, para cerrar con una versión de una canción blusera tocada descontroladamente con guitarra slide, que encontró su nombre cuando los Zeppelin conocieron a un gran blusero inglés: “Hats off to (Roy) Harper”, que fue la única persona que cantó un tema en un disco oficial de Pink Floyd, no formando parte del grupo (Roy Harper cantó “Have a Cigar”).

El disco se publicó el 5 de octubre del 70, cuando Zeppelin ya jugaba en las grandes ligas, a la par de Beatles, Stones y Who. Pero la prensa no dejó de pegarles duro, el disco no les gustó y por más de un año no dieron ningún reportaje. Y tampoco tuvo las ventas espectaculares del bombardero marrón, ni la trascendencia de este.

Esto deprimió a Plant, y tuvo el efecto obvio: “si quieren blues transformado en rock duro, riffs buenos, y potencia, bueno, se los daremos”. Sin nombre, sin títulos, sin ninguna pista de quien era el grupo, en noviembre de 1971, sale un álbum trascendental en la historia del rock: el mal llamado Led Zeppelin IV, ya que no tenía nombre ni nada. Unos símbolos (runas islandesas) identificativos de cada músico (Plant, una pluma en un circulo; Bonzo tres círculos entrelazados, Jones con tres óvalos que dividían un circulo, y Page con una inscripción Zozo, en runas), y en su interior, por primera vez, la letra escrita de una canción del álbum. Solo música, ¡y qué música! Se grabó también en parte en la campiña, en los estudios móviles que los Rolling Stones le prestaron a Zeppelin, y que lo tenían a raíz de su exilio en Francia (Keith Richards estaba tan mal con las drogas en este período que en vez de ir él al estudio a grabar, el estudio tenía que ir a él donde estaba, de ahí el nacimiento de este estudio móvil, montado en un gran camión, en el cual se grabaron grandes discos).

Y dentro de la catarata de rock tremendo que tenía el álbum abriendo con “Black Dog”, referida a un perro negro que entraba y salía mientras ellos grababan, y “Rock And Roll”, dos piezas maestras, “Misty Mountain Hop”, un denso blues con una brillante percusión de Bonzo, “Going To California”, donde añoraban los tiempos de giras en lo que era como “su casa”, en este álbum aparece el tema de Zeppelin. Esa canción que perdura y que cada vez que la escuchamos, brilla más. La idea era hacer un tema con dos grandes secciones, largo tipo “Dazed and Confused”. La letra estaba en la cabeza de Plant, pero Jimmy Page no encontraba el sonido. Siempre para hacer los solos, se refugiaba “solo”. Y solito en el estudio desempolvó la vieja Telecaster que Jeff Beck le había regalado, y ahí fue que de una, en la primera toma, el solo de “Starway to Heaven” tomó forma para ser uno de los más brillantes de la historia del rock. La temática de la canción: la búsqueda de la perfección espiritual por parte de una dama mítica. Led Zeppelin IV, Zozo, “el de las runas”, o como quieran llamarlo, es una obra de arte maestra.

“Starway to Heaven” tardó dos años en ser reconocida como el himno que es hoy, y es considerada como una de las mejores canciones de toda la humanidad.

Desde enero de 1969, a noviembre de 1971 (34 meses), “Led Zeppelin”, no solo hizo estos cuatro grandes discos: hizo más de 8 giras americanas, más de 8 giras europeas, fue a Japón por primera vez, y se transformó para siempre en la banda que inventó el rock como lo conocemos. Como la primera vez que hablamos de la banda, el consejo nunca está de más: ¡No dejen de escucharla nunca!

Opiniones (1)
23 de noviembre de 2017 | 07:20
2
ERROR
23 de noviembre de 2017 | 07:20
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Excelente como siempre.... Ser una roca y no rodar.....
    1
En Imágenes
Grammy Latinos 2017
18 de Noviembre de 2017
Grammy Latinos 2017
Lluvias torrenciales en Grecia
16 de Noviembre de 2017
Lluvias torrenciales en Grecia