opinión

De pajaritos, pajarracos y pajarones

O esta nueva Latinoamérica como la patria grande de la pavada incendiaria que para colmo se lanza con énfasis digno de mejores causas.

De pajaritos, pajarracos y pajarones

Ya lo vieron todos; la semana pasada, un “pajarito chiquitico” copó la parada informativa y las nuevas ágoras 2.0 que son las redes sociales, llenando todo de incredulidad, burlas y sarcasmos, porque costaba creer que alguien adulto e importante que aspira a conducir un país riquísimo pudiera decir algo así. Pero era cierto nomás, y quedó para la historia universal de las estupideces que se pueden decir para encantar multitudes que después de todo ya estaban encantadas, porque Nicolás Maduro largó el bolazo ante sus partidarios; nadie de la oposición lo escuchaba o por lo menos estaba ahí para tomatearlo como se merecería por tomar a su gente por idiotas... a menos que el pajarito haya existido y él considerara de verdad que era lo que dijo que era, en cuyo caso su salud mental está en serio entredicho. Porque hay antecedentes: recuerden también cuando consagraron Papa a Jorge Bergoglio: no tuvo mejor idea que proferir que si en el Vaticano elegían a un latinoamericano fue porque el finando ya saben quien había convencido al mismísimo Jesucristo de que era “la hora de Sudamérica”...

A quien esto escribe no pudo menos que recordarle el bizarro episodio protagonizado por otro arquetipo de la supuesta “Nueva izquierda” latinoamericana: el que protagonizó el presidente de Ecuador cuando vendió que una huelga policial era un intento golpista y terminó abriéndose la camisa cual Superman de outlet para mostrar el pecho al que pedía que le dirigieran balas unos azorados policías que apenas reclamaban aumento de sueldo. O los avatares del depuesto paraguayo Lugo, al que le aparecían hijos hasta debajo de las baldosas y particularmente de su época como obispo. O el reciente de Evo Morales, envolviendo con un poncho a un extenuado Messi que sólo pedía paz y oxígeno luego de un partido frustrante de la selección y que lo recibió en patas, tal era la importancia que le dio al asunto. Ya lo dijo una ingeniosa tuittera: “García Márquez, sos un gil”. O como manifestó otro no menos brillante: Si Fellini viviera en Latinoamerica hoy, no pasaría de ser un camarógrafo de noticieros.

Y para peor, no sólo por el lado de la neoizquierda Nac&Pop subcontinental se cuecen estas habas. Ya vimos aquí y también la pasada semana a ciertos “pajarracos” rurales, no ya pajaritos, despotricando contra el gobierno K con lenguaje abiertamente golpista o “destituyente”, como gustan decir justamente las huestes oficialistas, que se hicieron un festín. Sólo faltó una maratón especial de 6.7.8 que durara 24 horas, a modo de “vigilia democrática y popular contra la oligarquía cipaya que quiere derrocar al gobierno nacional elegido por el 54% de los argentinos...” transmitida por la Televisión Pública, en la que de paso se junten donaciones para los inundados que después sean repartidas por La Campora con sus pecheras... Bueno, se les escapó esa, pero gentilmente les cedo la idea para la próxima. Lo cierto es que, por derecha en este caso, volvimos a escuchar disparates, que además son de triste memoria porque retrotraen a décadas felizmente superadas. No fueron justamente los capitostes de la “mesa de enlace” allí presentes quienes las profirieron, pero sí algunos de sus dirigidos, ante la mirada impávida de quienes debieron hacerlos callar inmediatamente e incluso expulsarlos del recinto por inadaptados. Días más tarde emitieron un comunicado por completo intrascendente e insustancial, tomando distancia de aquellas barbaridades, pero fue tarde; ya estaban engrampados con los dislates que permitieron, y cualquier cosa que hagan o digan de aquí en más quedará manchada por esos delirios, para deleite de los comunicadores y políticos kristinistas, chochos al ver que muchos de sus opositores son como almejas: se entierran con la propia lengua. Día a día el oficialismo confirma que entre sus fortalezas está la de tener (y no sólo en el plano partidario) una “oposición soñada” por cualquier gobierno que aspire a eternizarse en el poder.

Y hubo más. Poco antes, el presidente uruguayo pensó que cierto micrófono que estaba ante sí se hallaba cerrado, pero ni ahí. Entonces, se mandó la que se mandó sobre Cristina y Néstor, poniendo en blanco sobre negro lo que realmente piensa y otras cosas más: por ejemplo, que hay que tomar con pinzas la tan mentada “hermandad” entre estos gobiernos  latinoamericanos de signos ideológicos parecidos (como a todas las relaciones internacionales sin excepción, ya que más que a personas o a naciones involucran intereses puros y duros) y que si la diplomacia es siempre tan aparatosa y rebuscada es precisamente para enmascarar las reales opiniones que suelen tener los líderes sobre sus pares y hacerlas digeribles ante la opinión pública. Nuevamente, eso generó mareas de opiniones, consideraciones, una cumbia, pedidos de explicaciones y un verdadero tsunami en las redes sociales con consecuencias desopilantes, como las que podían apreciarse en Twitter con el hashtag #EstaViejaEsPeorQueElTuerto, que fue lo más gracioso del año hasta ahora y se recordará por mucho tiempo como una de las cumbres del humor popular. Lo importante es que El Pepe metió la pata hasta el caracú, pero despertó un clamor de apoyo entre muchos contreras que hubieran estado bien dispuestos para formar un club de admiradores de tan peculiar personaje, pero seguro que si lo tuvieran realmente como presidente no le perdonarían absolutamente nada. Me parece escucharlos: “¡Qué viejo de porquería, qué papelonero, mirá cómo nos hace quedar con nuestros vecinos, pedazo de impresentable que no es capaz de ponerse una mísera corbata, zaparrastroso, mugriento guerrillero jubilado, por qué no se va a su chacra a darle de comer a los chanchos y se deja de dar vergüenza y la remil...” etc. Vieron cómo somos... pero que se echó una verdadera pajaroneada, ni hablar.

Así es como viene la mano, queridos. Mucha lengua suelta es lo que hay, y más allá de lo valorable de los procesos políticos en curso por esta región, se nota también un cierto “emberretamiento” de las dirigencias, cuyos miembros parecen a veces excesivamente confiados en su alto criterio, y entonces lo que dicen y hacen lo creen inapelable o genial o una muestra de suprema valentía, sin advertir que se trata de auténticas burradas dignas de los peores orates. Pero, bueno, nadie los obligó a estar donde están, y sus buenas ventajas tienen por eso, de modo que si después se les ríen en la cara o los reputean en ocho idiomas, que se la banquen. Si te gusta el durazno, aguantate la pelusa y no te tragues el carozo.

Será hasta la próxima, y que lo pasen muy bonito. Cuídense de los cambios de temperatura.

Opiniones (1)
18 de noviembre de 2017 | 00:18
2
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18 de noviembre de 2017 | 00:18
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  1. Amigo le suena el tema de la paloma del Espíritu Santo o el de la paloma posada en el escape donde apareció el humo por la elección del nuevo Papa. La paloma de la paz. Después de que el Mesías fuera bautizado el Espíritu de Dios descendió en forma de paloma sobre él (Mateo 3:16). En el billete de 1 dólar a lo mejor ve ud. un pararito y su iconografía ¿no le dice nada?. No sea irrespetuoso hombre y deje que cada uno crea lo que quiera, incluso en alguien que hizo el cielo y la tierra y lo espera para redimirlo de las culpas, que lo perdona por todo lo que haga, diga o piense o en una roca caida del espacio que es adorada por millones, o en RA, o en el dios Sol, o en cuanta creencia pulula y ha pululado por ahí. ¿O es ud. el único que tiene derecho a creer en realismos mágicos y el de los demás está mal?
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