opinión

Facebook y el perfecto mafioso

Las 10 claves para ser un mafioso y el modelo Facebook de crimen.

El colombiano Juan Carlos Garzón es politólogo de la Universidad Javariana, con posgrado en Teoría y Experiencias de Resolución de Conflictos Armados de la Universidad de Los Andes, ambas en su país natal, Colombia.  Hace cinco años salió a la luz desde los a veces escondidos ámbitos académicos para mostrar los resultados de su investigación sobre los nuevos formatos del crimen organizado. Lo hizo a través de un libro, Mafia & Co., un volumen en el que navega por la trama criminal de los grupos organizados  de su país, pero también de Brasil y México.

Allí es en donde plantea un aspecto novedoso, que pone en cuestión el modelo clásico de actividad mafiosa que nos trajo Hollywood. Garzón sostuvo su tesis de que los grupos mafiosos se mueven al mismo ritmo que lo hace la economía y adoptan sus nuevas caras, adaptándose, inclusive, a formas estéticas actuales. Por ejemplo, nada de pegar tiros en la cabeza para que todo el mundo se entere de que fue un crimen mafioso. Si se hace disimuladamente, mejor, cuando se trata de avanzar en transacciones comerciales ilícitas. Salvo, claro está, que lo que quieran es no pasar inadvertidos y ofrecer un “mensaje” a algún destinatario, sea este el Gobierno, la sociedad o sectores similares a ellos o competidores.

Cuando hablamos con Garzón, al poco tiempo de que su libro saliera a la venta, se interesó particularmente por trazar una línea que uniera los casos de México, Colombia y Brasil. Siempre resultó interesante escucharlo y, sobre todo, leer sus apuntes transformados en afirmaciones, ya que no se trata de una novela latinoamericana, sino de su realidad. Garzón fue analista al servicio de la Vicepresidencia en Colombia e investigador de la OEA, otros dos motivos para atender a los párrafos de su libro que, con esa data biográfica, también se transformó en un mensaje: en qué andan los estados cuando de investigar a las redes del crimen organizado se trata.

“¿Qué tienen en común un terrorista, un traficante de armas o de indocumentados, un grupo de personas que comercian órganos o que trabajan con pornografía infantil, una organización dedicada al lavado de dinero o a la trata de personas?”, se preguntó Garzón. Y respondió de inmediato: “Todos hacen parte del no muy selecto grupo de la 'delincuencia organizada' en Brasil y México”.

El “modelo Facebook” de la red criminal

“En los tres países considerados, la forma de organización conjuga características del modelo Padrino y el modelo Facebook, siendo una rara mezcla de clientelismo y ordenación en red, con jerarquías y asociaciones que son temporales”, escribió en su libro. Le preguntamos por ello:

- ¿Cómo llegó a la definición de crimen organizado que propone en Mafia & Co.?

- Básicamente, lo que hice fue mirar lo que pasa en la realidad o en el terreno y a partir de allí saqué las definiciones. No estoy muy de acuerdo con los enfoques que tienen las teorías ya escritas en la materia. Entonces, cuando empecé la investigación, hice una revisión del estado del arte y eso me dio algunos elementos. Con eso en la mano, revisé nuevamente aquellos elementos teóricos. Traté de hacer una definición que, si bien es robusta de acuerdo a los parámetros de una definición académica, también tiene términos comunes, que la gente puede entender y manejar, y que además le da una imagen más clara al asunto.

Garzón explicó también por qué esos tres países. “Siempre –consideró entonces- hay una relación entre los narcotraficantes colombianos y mexicanos, por esos vínculos que han construido a partir del tráfico hacia los Estados Unidos. En esa dinámica, los mexicanos ya han comenzado a cambiar esas condiciones y, por lo tanto, los colombianos han tenido que buscar nuevas alternativas. Las encontraron en Venezuela y Brasil que son corredores muy importantes para la exportación de droga hacia África y desde allí, como plataforma, hacia Europa. Ese fue el punto de partida para escoger esos países”.

Agregó luego que, al momento de realizar su pesquisa, “además, había situaciones que eran muy evidentes. En México se detecta una violencia más de tipo urbano, mientras que en Brasil se concentra más en el ámbito territorial de las favelas. En Colombia, mientras tanto, se desarrolla una competencia entre cárteles que se da en zonas rurales también. Por ello, la pretensión es comenzar con estos tres países y continuar con un análisis de la economía ilegal en esta parte del continente”.

En la lógica comercial de la actividad de los grupos criminales vinculados a la distribución de narcóticos, el autor trazó más vínculos entre las naciones latinoamericanas que son partícipes del negocio y su principal cliente por esta época (como en otras lo fuera Estados Unidos), Europa.

“Hay varios países que figuran en el mapa de las mafias y así está planteado en el libro. Hablando de Sudamérica –explicó Garzón- la investigación entiende a Venezuela como plataforma para la exportación de droga hacia África y Europa, a Bolivia en términos de producción y entiende a la Argentina y Chile en términos de aumento del consumo”. Sin embargo, advirtió hace ya cinco años, que “hay que tener en cuenta también que, después de Brasil, Argentina y Chile son los países que encabezan las exportaciones de la economía formal tanto al África como hacia Europa”. Un dato que, desde su teoría, permitiría entender por dónde pasarán los nuevos vínculos logísticos de las mafias de la droga para conseguir sus propósitos.

Los “valores” de ser mafioso

A la hora de comparar aquellas con estas mafias, Juan Carlos Garzón recordó que “a principios del mes de noviembre de 2007, fue detenido Salvatore Lo Piccolo, líder de la Cosa Nostra; ese día el mafioso traía consigo lo que se ha dado en llamar el manual del 'perfecto mafioso', un decálogo de la organización, en el que se recogen las reglas a las que se deben acoger los afiliados. En un texto, escrito a máquina y en mayúsculas, titulado 'Derechos y Deberes', se listan diez mandamientos”.

Aquellos “diez mandamientos del Perfecto Mafioso” son los que siguen abajo. Sepamos cuidarnos de quienes cumplan con estas características:

1. No prestarás dinero a un amigo personalmente. De hacerlo será a través de terceras personas.

2. No se miran las mujeres de los amigos.

3. No te relacionarás con la policía.

4. Un hombre de honor no frecuenta tabernas ni círculos sociales.

5. Debes estar disponible en cualquier momento y circunstancia, incluso si tu mujer está de parto.

6. Serás puntual y respetuoso en las reuniones.

7. Respetarás a tu esposa.

8. Dirás la verdad en cualquier momento y situación.

9. Se puede matar, extorsionar y traficar, pero no robar el dinero de otras personas o clanes mafiosos.

10. No formará parte de la Cosa Nostra quien tenga parientes en las fuerzas de seguridad, hayan traicionado sentimentalmente a una mujer, tenga mal comportamiento o no demuestre valores morales.

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    7 de Diciembre de 2017
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