opinión

El mismo perro con tres collares distintos

(O cómo reciclar doctrinas todoterreno aparentemente enfrentadas hasta hacerlas confluir por conveniencias mutuas. Y no es la primera vez.)

El mismo perro con tres collares distintos

En medio del recontramil Papismo imperante que no da señales de mermar y promediando el megaferiado XXL de Semana Santa (o “Semana Chanta”, como le dicen algunos porque la gran mayoría se dedica a rascarse el bulto y no hace nada, sea que se vaya o se quede), me encontré en las desérticas calles del centro con un viejo amigo, el zurdosaurio anarco-mendobolche y quintaesencialmente hinchapelotas llamado Sebastián Jodidenko, uno de los heroicos miembros de cierta resistencia político-cultural que no quieren ni oír hablar de una de las mayores construcciones discursivas del kirchnerismo:   A la izquierda de  los K no hay nada y todo el resto del arco político es “la derecha” o merece serlo. En todo caso, a “la Sinestra” sólo se encontraría la agrupación Quebracho, siempre tan útil a la hora de armar despelote y ser reprimidos ma non tropo, como entre amigos, para demostrar que el gobierno también puede contener rudamente protestas que se salen de madre y si no lo hace más seguido es de puro buenazo y democrático.

La cuestión es que nos topamos alegremente y decidimos compartir birras en una de las pocas borracherías que estaban abiertas sin sufrir plaga de turistas, y por cierto que nos pusimos a charlar tupido y amablemente, tal vez para compensar algunos otros encontronazos ásperos como ensalada de cardo (@califidalgo dixit) que tuvimos en los lejanos años de Universidad, cuando defendíamos posturas antagónicas. Pero tanto antes como ahora fue con un respeto y un cariño que ojalá pudieran emular muchos peces gordos de los que hoy se descuernan a insultos en los medios. Lo madrugué al interrogarlo sobre la cuestión mencionada en el párrafo anterior: ¿Si el kirchnerismo es la izquierda nacional y popular, la izquierda posta dónde está en estos tiempos neo-clericales para las masas? Le tembló el morral reglamentario, se le encresparon los pelos que le llegan hasta la mitad de la espalda y la desteñidísima remera con la cara del Che pareció salírsele de cuerpo, para no hablar de su hirsuta barba que casi responde por él.

SEBASTIÁN JODIDENKO: Mirá, Robert... La verdadera izquierda nacional nada tiene que ver con los K, que quieren coparnos la parada a fuerza de cazar fieras en el zoológico  (Menem, Cavallo, De la Rúa, milicos decrépitos, el neoliberalismo en general, el Duhalde que los parió, Peluca De la Sota, Lavagna, radicalosos varios, Macri y siguen las firmas...). Pero con eso no alcanza, porque dentro de media hora van a necesitar de algunos de ellos o de todos y empezará la vieja transa peronística en la cual nunca entramos ni entraremos.

YO: Así le va...

S.J.: ¡Sí! Y moriremos con las botas puestas, porque nuestras convicciones son irrenunciables... y porque siempre preferiremos tirar piedras a cambiar vidrios... realmente, lo de oponerse a todo por la oposición misma es un trabajo de mierda, pero alguien tiene que hacerlo. Si nos cayera encima una simple intendencia, no sé de qué nos vamos a disfrazar...

YO: Gracias por tanta sinceridad. Sí, creo que alguien debe hacer el tan sacrificado laburo de ustedes los ultrazurdos. Sólo pregunto: ¿son conscientes de que los están acorralando, que entre los K, el FAP, las Madres-Abuelas-Tías más los movimientos sociales oficialistas o no tanto y demás yerbas casi no les han dejado oxígeno?

S.J: Claro. Lo sabemos. Por eso nos colgamos en cualquier manifestación que huela mínimamente a cosa antigobierno, sea medio ecológica, contra la violencia de cualquier color, a favor del aire puro, en contra de la minería dura o por los cultivos orgánicos, lo que venga con tal de figurar. Además, lo necesitamos para ejercitar el músculo protestativo, que si no se nos atrofia y terminamos onda empleados bancarios, como les  pasó a muchos de los nuestros. Por eso quedamos tan pocos, pero jodidos.

YO: Cierto. Son veinte aunque hacen quilombo como veinte mil. Ahora bien, ¿cómo digieren lo del Papa argento? Porque convengamos que este tal Francisco (ex Bergoglio)  les ha cantado las cuarenta a los K tanto o más y mejor que ustedes, pero ahora se encaramó en lo más alto de la pirámide catolicosa-reaccionaria-mundial y por lo tanto habrá de transar con quien cuadre si quiere mantener el gran quiosco abierto. De hecho, ya se dio unos besos con ELLA, siendo que antes no se podían ver ni en diapositivas. ¿Y?

S.J: Bueno, acá vemos lo que el troesma Mijail Bakunin (¡Ídolo!) advirtió abundantemente: las fuerzas que conforman el poder que oprime al proletariado siempre confluyen y a la larga se entienden e imbrican hasta formar una sola bocha de dominación. ¿Ta?

YO: Of course. Bella teoría. Pero dadas las circunstancias... ¿Cómo procesamos esto del Papa y el gobierno contra el resto del mundo (en caso de que los K puedan o quieran ponerlo de su lado y él se deje, cosa que dudo)? ¿Qué pueden tener en común a esta altura de la misa?

S.J: Algo muy evidente. Se trata de “Las tres banderas” por un lado y “Las tres virtudes” por el otro. O el mismo perro con tres collares intercambiables.

YO: Sorry, pero no cacho un fulbo...

S.J: Siempre el mismo gil... Veamos; En la doctrina católica se habla de “Las tres virtudes teologales”, que son la fe, la esperanza y la caridad. Y en la doctrina peronísta se postulan “Las tres banderas”: Justicia social, soberanía política e independencia económica. ¿Ves la semejanza?

YO: Son tres cosas...

S.J: ¡No, tarado! Claro que son tres, pero hay mucho más. En ambos casos es como una silla con tres patas, y menos no puede tener porque se cae. Por el lado de los católicos, la “caridad” es indispensable y no puede ejercerse y ni siquiera existir cuando no hay pobres... ¿O con quien vas a ser caritativo? Y con el peronismo pasa lo mismo: ¿Qué “justicia social” podría haber en una sociedad sin clases, o por lo menos sin miserables a quienes salvar de la miseria? Avivate...

YO: ¡Glup! ¿Vos sugerís que estos tipos necesitan que haya pobres porque de lo contrario  es imposible que prosperen como estamentos dominantes? Es mucho para mí...

S.J: No me calienta. Te digo más, el catolicismo “fideliza” a sus “clientes” de las clases proletarias con esa beneficencia que se transforma en limosnas o aparatos millonarios estilo Cáritas, mientras que el peronismo hace lo mismo con planes sociales, leyes laborales y demás embustes que no serían necesarios si antes sus socios naturales de la burguesía no les hubieran quitado a los trabajadores lo que siempre les correspondió por ser la fuerza creadora de riqueza. ¡He dicho!

Esto último lo escuché a eso de las diez de la noche. Se nos hicieron las cuatro de la mañana y seguíamos espulgando al mundo de sus penurias, entre pizzas que iban y cervezas que venían. Pero lo que es yo, me quedé rumiando por varios días esa última analogía entre peronismo, catolicismo y la común necesidad de que haya desposeídos para prosperar... ¿Y si no los hay, las respectivas cúpulas son capaces de “fabricarlos”? ¿Cómo, de qué manera? ¿No es demasiado perverso pensarlo? ¿Se acuerdan cuando el presidente era...? ¿Y de aquel obispo que dijo...? Ma' si, ahí les tiro la inquietud, que yo ya no me la banco. Hagan lo que puedan, y nos encontramos la semana que viene.

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