opinión

La conversión de Cristina, el primer milagro de Francisco

Es hora de Pascua de Resurrección. El paso de la Cristina progresista a la ortodoxa. Es obra de Bergoglio.

Cosecha Propia

"A Jorge (Bergoglio) lo conocí hace muchos años. Un familiar suyo fue concejal del PJ en San Martín. Desde siempre estuvo vinculado al peronismo. Tuvimos mucho trato hasta que los jesuitas lo mandaron a Europa. Nos juntábamos, hablábamos, ellos tenían un serio problema con la Universidad de El Salvador y en su momento nos pidió ayuda. Le aportamos profesores, materia gris. Cuando nos hicimos cargo tenían la universidad hecha pedazos. Nada que ver con lo que es ahora. Luego, hacia el '81, regresó y nos pidió el control de nuevo, y como no somos ladrones ni nunca lo fuimos, se la entregamos. Así de simple. ¿Qué más quieres saber?" (Alejandro "El Gallego" Álvarez fundador de Guardia de Hierro citado en una crónica del diario Tiempo Argentino publicada el domingo 24 de marzo). 

El "Gallego" de pronto cobró vida pública entre el peronismo nacional. No es que Alejandro Álvarez sea un muerto político, aún es hombre de consulta, pero el surgimiento de Jorge Bergoglio como papa lo puso nuevamente en valor como fundador de Guardia de Hierro. De pronto resucitó la idea de la agrupación que creo el mismo Juan Domingo Perón para que sus integrantes fueran custodios reales de él y de la doctrina peronista labrada con paciencia durante el exilio. El recordatorio de que Bergoglio fue miembro de Guardia de Hierro hizo que todos pusieran atención a lo que ha quedado de aquella agrupación que luego mutó en el trasvasamiento generacional peronista. Ese fue el primer "milagro" del papa peronista.

De pronto el gobierno nacional se "enteró" que Bergoglio era peronista. En realidad lo había obviado. En realidad lo había apuntado como un rival externo al peronismo. En realidad, Néstor lo había apuntado como el jefe de la oposición. Salvando el énfasis personal del ex presidente fallecido, parece que tenía razón.

La guerra santa

Ocurre que la acción política del ahora jefe del Vaticano era denostada aunque nunca minimizada. La guerra por la resolución 125 de 2008 ganada por el "campo" fue adjudicada, en silencio e íntimamente, por el kirchnerismo a quien en ese momento era el obispo de Buenos Aires. Y esa afrenta fue vengada dos después con la sanción del matrimonio igualitario.

Dos daños colaterales de aquella guerra fueron los peronistas azules mendocinos Adolfo Bermejo y Patricia Fadel que resistieron el mandato de Néstor y obraron a favor de Bergoglio (¿por orden de Juan Carlos Mazzón?) aunque dijeron que votaron en contra de la ley progresista por convicción personal.

Bergoglio es conocido por los históricos peronistas que aún se encuentran entre los pliegos del poder político. Quizá el más visible sea el siempre influyente y ya mencionado Chueco Mazzón. El mendocino que todavía se ocupa de la política mendocina manejando a control remoto al sector azul, entiende esto como un culto que excede al internismo partidario. Es una cuestión de poder real, algo que el papa entiende igual por su formación peronista.

El contagio

La llamada bergoglización fue un germen implacable como si fuera una enfermedad silenciosa y sorpresiva manifestada en Roma pero enraizada en Argentina.

La primera que se vacunó y se mostró como portadora sana fue la presidenta cuya primera reacción fue una febrícula cuando ese mismo día le reclamó a Francisco que trabajara por la paz y el desarrollo de la región como lo hacía ella. Pero todo pasó cuando Francisco la invitó a almorzar y ella como buena peronista entendió: el peronismo había llegado a la Basílica de San Pedro y ella es peronista.

Por eso el peronismo lo volvió a hacer, mal le pese a la oposición (la UCR, el peronismo federal y el mismo Pro), que quiere ver en Bergoglio un aliado. El PJ está haciendo su propia transformación. Está viviendo su propia pascua, de la izquierda hacia el centro, dicen ellos discretamente. Hacia la derecha, dicen los de afuera.

Aseguran los militantes que estudian, no son muchos por estos días, que en realidad esa vertiente peronista nunca se fue del gobierno. Hay exponentes, herederos de la guardia, en las líneas intermedias del gobierno que a partir de ahora cotizarán en la bolsa de valores peronistas, señalan estos observadores.

Lo dicen a partir del giro de discurso de la misma Cristina que regresó de Roma con un mensaje más ecuménico pero también más repulsivo hacia lo que ve como extremos. Se nota cuando identifica a las agrupaciones de izquierda con atuendos "rojos".

El miércoles 27  publicó en su cuenta de Twitter: "24 de marzo en la Plaza. Gente uniformemente vestida de rojo, autotitulada de izquierda. Amenazantes, con garrotes en sus manos". Esa calificación muestra a esta Cristina convertida que, como siempre, mide cada expresión desde lo político.  

El soplido justicialista     

Está claro entonces que el viento peronista que venía dando la vuelta preanunciando el postkirchnerismo con la aparición de Francisco adelantó su giro y eso jugó a favor del mismo kirchnerismo que empezó a acomodar a estos aires más cristianos. Esa mutación propia del peronismo tendrá su correlato en medidas concretas que no precisamente sean acciones sino quizá sean omisiones o postergaciones.

Por eso desde dentro de la misma matriz del PJ aseguran que el debate por el nuevo Código Civil será frenado o condicionado en el Congreso y la discusión pública por el aborto quedará postergada indefinidamente.

Políticamente se fortalecerán quienes muestren chapa histórica como Mazzón y el siempre presente José Luis Manzano que hará valer sus antecedentes partidarios más originarios para seguir llevando agua a su molino privado.

De Francisco a Francisco (Paco)

Es de esperar que la onda expansiva llegue a Mendoza, entonces, el peronismo local, más afecto a lo ortodoxo, menos revolucionario (si sirve el término) se sentirá más cómodo. ¿Entonces será el momento nuevamente de Mazzón y sus acólitos y será un freno al ímpetu localista de la Corriente Peronista que por el momento no tiene un anclaje directo con este nuevo escenario?

Los dirigentes de la nueva línea interna marcaron la cancha mendocina a fuerza de bombo y discurso encendido el sábado 22 en la cancha de Andes Talleres esa presión hizo que se encendieran luces de alerta anticipando acomodamientos dentro del propio gobierno de Paco Pérez.

La idea que ganó terreno dentro del mismo oficialismo era darle más espacio a esta expresión dentro del gobierno para calmar los ánimos peronistas. Pero nadie hasta ahora se ha planteado si la Corriente tiene anclaje nacional que la avale. Por ahora parece tener cimiento territorial –que no es poco- pero en esta etapa de metamorfosis peronista es necesario un enlace con la Casa Rosada.

Hasta ahora, antes de Bergoglio, la Corriente como los azules miraban de reojo los movimientos de Daniel Scioli, presagiaban, olfateaban el viento. Claro, hasta hace poco nadie contaba con el fenómeno Francisco.

La irrupción papal produjo la conversión de Cristina y a la vez la consolidación del conflicto con el gobernador bonaerense quien siente la asfixia financiera por parte del gobierno central. Scioli a la vez goza de una imagen positiva creciente pero nadie vive de la buena imagen. Para entender por qué el kirchnerismo lo aprieta a ex motonauta lo respondió brutalmente la legisladora Diana Conti: "No queremos echar Scioli, sólo queremos alinearlo". Conti tradujo el mensaje cristinista de este nuevo escenario para el gobernador en apuros. Scioli no debe buscar aliados por fuera del peronismo, debe volver al redil porque tendrá espacio, porque al fin y al cabo, todos son peronistas. Es un mensaje papal. Eso quiso decir Conti de manera selvática.

El mensaje deberá ser advertido por los referentes mendocinos, en especial de la Corriente para no perder parte del trayecto ganado de forma caudillezca. Y a la vez parece ser la oportunidad de los azules y del grupo sureño de intendentes que se abroquelaron para aguantar la embestida del vicegobernador Carlos Ciurca y los intendentes Rubén Miranda y Alejandro Abraham.

Quien debe estar sintiendo cierto alivio es el mismo Paco Pérez que en estos últimos días ha llegado a sufrir físicamente (el estrés lo obligó a tomar reposo hace una semana) las presiones de la gestión y de la pelea interna del PJ. Sus contactos con Diego Bossio, el titular de la Anses, el puente con la Rosada y con Mazzón aún parecen intactos.

Es hora de Pascua de Resurrección, pero también son las pascuas peronistas. El paso de la Cristina progresista a la ortodoxa. Es obra de Bergoglio.         

Opiniones (1)
21 de noviembre de 2017 | 15:09
2
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21 de noviembre de 2017 | 15:09
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  1. "GRACIAS A DIOS SOY AGNOSTICO", pero la verdad que es una verdadera vergüenza y minimización todo este tema del Papa Peronista. Pero bueno así es la clase dirigente que tenemos, y así va quedando el país. Lo lamentable es que hay "loritos con prensa" que al tener la oportunidad de expresarse en un diario lo hacen, por que no van a laburar
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