opinión

De la Cris-pasión a la Pasión de Cris

El juego dialéctico que pretende ganar el favor de los católicos argentinos.

Si hace falta hundir la nariz 
En el plato lo vamos a hacer. 
Por los tipos que huelen a tigre, 
Tan soberbios y despiadados. 
Violencia es mentir.

De Nuestro amo juega al esclavo,

Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota

 

Que la designación de Bergoglio como Papa ha cambiado el tono de la relación que el Gobierno quiere mantener con la Iglesia no se puede negar. Se ve a cada momento y de las maneras más burdas, como lo que sucedió esta semana en Ezeiza, en un acto encabezado por la presidenta, donde un cura bendijo las nuevas instalaciones, las que se estaban inaugurando, algo hasta hace poco impensable (esto de un religioso bendiciendo nuevas instalaciones nacionales y populares).

Claro que también hay que destacar que la Iglesia se ha dado cuenta de esto y sabe que ahora puede llegar a tomar la iniciativa. De hecho, varias homilías de esta Semana Santa han estado signadas por mensajes directos de los cardenales contra el Gobierno (o al menos haciendo reclamos concretos), y ni desde la Rosada ni desde cualquier otro espacio kirchnerista han salido respuestas como solía suceder hasta hace menos de un mes.

De hecho, en el final de esta semana corrió la versión de que la mismísima presidenta había dado órdenes de alinear el discurso de campaña (con vistas a las legislativas de este año) con el mensaje de Francisco. Concretamente, la instrucción habría sido inicialmente para Alicia Kirchner, posible candidata a diputada en la provincia de Buenos Aires, y de ahí se habría derramado hacia el resto de los futuros candidatos, e incluso Cristina Fernández habría llamado a silencio a varios personajes próximos al Gobierno para que no hablaran más del Papa. Así, militantes, políticos, periodistas y hasta integrantes de Carta Abierta tendrían vedada la mención de Francisco, tanto para hablar bien como para hablar mal de él, y esto a causa de lo poco verídicos que han sonado los discursos propapistas de estos días.

Esta alineación con el discurso papal que habría reclamado Cristina parece haber comenzado a ponerse en práctica con acciones como la del gobernador de Mendoza, Francisco Pérez, quien el Viernes Santo lo pasó en el ex Cose junto con los chicos detenidos allí (un día después de que, oh casualidad, el Papa estuviera lavando pies en una prisión) o la de la ministra de Desarrollo Social de la Nación, Alicia Kirchner, quien desde el jueves tuiteó frases del obispo Angelelli.

Pero, pese a todo esto y a las vueltas dialécticas que le dieron a sus argumentos los intelectuales K para explicar por qué antes el kirchnerismo no podía ver ni en figuritas a Bergoglio y ahora es fanático de Francisco, la gente no parece creer demasiado en la nueva postura oficialista, y por más que ahora desde la presidenta hasta el último militante de La Cámpora quieran mostrarse papistas, no suenas verídicos, no se les puede creer, porque los cambios ideológicos, tanto en una persona como en un movimiento de masas son lentos, tienen un proceso, tardan meses y hasta años, pero nunca suceden de un día para otro, como le pasó al kirchnerismo, y mucho menos de un segundo para otro, como le pasó a los militantes de La Cámpora que en Tecnópolis cantaron consignas contra el Papa hasta que la presidenta lo saludó desde el púlpito…, perdón, quise decir escenario, y entonces todos los militantes se callaron, se metieron los cantitos bien dobladitos en el bolsillo y pasaron a ser de inmediato fanáticos de Bergoglio…, perdón, quise decir Francisco.

Y no nos extrañemos si dentro de poco aparece una nueva agrupación kirchnerista-pastoral que se llame La Francisco.

Esto no es una pipa

El magistral pintor René Magritte creó Esto no es una pipa, una pintura que propone un juego de posibles contradicciones al mostrar una pipa y bajo esta la leyenda Ceci n’est pas une pipe (Esto no es una pipa), obra que dio lugar a un ensayo de Michel Foucault en el que desanda los posibles caminos de la esquizofrenia de significados (o de la significación esquizofrénica) que se puede disparar ante una obra de arte, un pensamiento, un hecho.

Después de años de atacar a Bergoglio y tratar de desacreditarlo por todos los medios, los intelectuales K (y con esto no nos referimos a los integrantes de Carta Abierta exclusivamente, sino a todos los que orientan su razonamiento a tratar de justificar las acciones del Gobierno) tuvieron que salir a crear una fórmula que justificara la pretendida proximidad del Gobierno a la imagen papal, y lograron algo que, a nivel argumentativo, supera a aquello de la “cadena del desánimo”: Bergoglio no es Francisco.

En una extraña mezcla de retrospectiva y prospectiva, la idea es que Bergoglio ce n'est pas un pape. Es decir, aquel obispo no es este Papa. Argumento extraño si los hay, y estaría bien que los mismos que crearon esa figura, o mejor, ese firulete simbólico salieran a explicar cuáles son las diferencias de fondo que ven entre Francisco y Bergoglio para asegurar eso.

¿En serio pensaron que iban a convencer a alguien con ese argumento?

Si en realidad es así, entonces no queda más que pensar que desde el Gobierno están convencidos de que somos ovejas de un rebaño al que pueden hacer cambiar de dirección con solo hacer que un perro ovejero nos empuje hacia el otro lado.

Y lo peor es que esta autosatisfacción, este placebo al que recurren asegurando que Francisco no es Bergoglio, se les viene en contra de inmediato, porque qué pasa si al CEO de Clarín, Héctor Magneto, se le ocurre presentarse a elecciones presidenciales y las gana. ¿El hecho de que esté al frente de una nación (así como Bergoglio está ahora al frente de una grey) cambia su situación y borra su pasado? Según la nueva teoría kirchnerista, sí. Podrán argumentar que Bergoglio pasó a ser Francisco y eso ya cambia su estatus, pero ese argumento es tan débil que no resiste ni el más mínimo análisis.

Embarcados en este juego dialéctico con el que pretenden ganar el favor de los católicos (sensibilizados por la designación de un Papa argentino), los intelectuales K dan hasta pena. Y es vergonzoso ver cómo la mayoría de aquellos que hasta hace unas semanas aspiraban a que el Gobierno nacional se encaminara hacia el socialismo definitivo, ahora no hacen más que justificar lo injustificable.

Aunque tal vez todo esto se pueda ver desde otra perspectiva. Es que hace ya varias décadas, Perón echó de la plaza a los imberbes, varios de los cuales son los ahora barbados próximos a la presidenta, quien les bajó de un plumazo, como por entonces Perón, la idea de una patria socialista. Claro que por entonces a los imberbes los traicionó su líder, mientras que a los barbados de hoy los traicionó su deseo de seguir junto al poder, y hasta, en algunos casos, su codicia.

¿A quién le echarán la culpa dentro de unos años, cuando la patria socialista haya sido de nuevo un sueño inconcluso por los golpes de timón discursivos del líder? ¿O simplemente argumentarán que los barbados no son los imberbes?

Violencia es mentir

Ahora, el kirchnerismo se ha apasionado con la figura papal. Se pasó de la Cris-pasión a la Pasión de Cris. Ahora debe salir a apoderarse del Papa, tal como lo pidió José Pablo Feinmann. Pero en estos años de historia no se ha caracterizado precisamente por ser un movimiento respetuoso de la otredad.

Agrupaciones como el MUP, La Cámpora y Kolina, y figuras como Moreno (con su patota en Plaza de Mayo y sus intimidaciones orales), Axel Kicillof, Aníbal Fernández, el Cuervo Larroque y hasta la mismísima presidenta han demostrado con su accionar que saben cómo ejercer la violencia oral y simbólica, cuando no física.

Y Bergoglio no estuvo exento de estos arrebatos de violencia, por lo que la intención de aproximar el discurso oficial al del Papa no hace más que demostrar que detrás de toda esa violencia no había más que mentiras, expuestas ahora que se viró de una actitud confrontativa contra la Iglesia a una de proximidad que suena demasiado hipócrita.

Violencia es mentir.

La violencia ya la venían demostrando; la mentira se visualiza más luego de cada intento de ocultar, con argumentos demasiado complejos, las contradicciones de un gobierno.

Opiniones (5)
19 de noviembre de 2017 | 08:17
6
ERROR
19 de noviembre de 2017 | 08:17
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Y va a llegar el momento del relato en que Carta Abierta, la Cámpora, 6,7,8, Kolina, Unidos y organizados, nos van a vender en la jeta, que Bergoglio llegó a Papa por la gestión secreta de ellos. ¿Apuestan?
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  2. Excelente nota que suscribo en su totalidad... Supongo que Francisco debe esar enterado de todo lo que sucede acà... y que no podrà evitar sonreìr por lo bajo... Me lo imagino tomàndose sus cinco minutos... digamos que bastante màs... para leer por internet los diarios argentinos, sin desmedro de los informes que recibirà de sus pastores de confianza locales...
    4
  3. Cuando los mundos chocan y las ideas también. Excelente la nota porque muestra y demuestra como la política trata de acomodarse a los hechos y no los hechos a la política. Buena, porque visto lo más equidistante posible, la hipocresía es hiriente y demuestra la falta total de principios; porque hiere a quienes creen sinceramente. Por otro lado, todo se convierte en una parodia sin razón y sin final.
    3
  4. EXCELENTE TU PUNTO DE VISTA Y EL DESARROLLO DE LA NOTA. A LA ESPERA QUE MARCELO PADILLA TOME NOTA Y NO SIGA COMO LA ORQUESTA DEL TITANIC TOCANDO COMO QUE NO HA PASADO NADA.
    2
  5. Qué buena tu nota Alejandro!, muchas gracias.
    1
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