opinión

Tres tonos y a rockear: The Ramones

Nuestro historiador del rock hoy nos cuenta la historia de una banda que cambió el sonido de miles de grupos.

Tres tonos y a rockear: The Ramones

Forest Hill (en Queens, Nueva York) no sólo fue el lugar en que nuestro querido Guillermo Vilas ganó el Abierto de tenis de EEUU en 1977. Unos años antes, en 1974, en sus calles  y sin ninguna esperanza de nada, se gestaba la banda que iba a revolucionar la música rock para la posteridad.  La primera vez que tocaron  fue, por supuesto, para un grupo de amigos que después de lo que escucharon, dejaron de ser sus amigos.

Era la época del rock experimental, inaccesible, sinfónico y de las grandes bandas, y para peor, era el momento en que el dinero había invadido a la cultura rock, provocando que los “rock stars” empezaran a moverse en limusinas, y a disfrutar de lujos y placeres hasta antes nunca vistos en el movimiento. Era la época de Emerson Lake and Palmer, Yes, Genesis, Pink Floyd, cuyos temas duraban a veces más de 10 minutos y hasta abarcaban caras enteras de los vinilos. El rock primitivo, de canciones alegres, rápidas, “de garage”, el rock de Gene Vincent, de Elvis, de los mismos Beatles en Hamburgo, había desaparecido. Y justo en esta época, los que fueron niños en los 60 y ya eran adolescentes en esta época, se sentían con ganas de volver a las fuentes y escuchar lo que les gustaba de chicos: surf rock, melodías tipo “Ronettes”, beatlemanía y demás. Pero nadie tocaba esa música para mediados de los 70.

Y de eso se trató “The Ramones”, un grupo que comenzó a tocar la  música que a ellos les gustaba, que lo hacían para ellos mismos, sin importarles nada de lo que le digan, ni de lo que pasaba. Por supuesto que había antecedentes: Los “New York Dolls”, “Iggy Pop and the Stooges”, “The Dictators”, y “MC5” (todos de EEUU), fueron grupos pioneros y  proto punk, e influencias del grupo, pero la primera vez que sonó algo tan simple, simpático y revolucionario (en el sentido de volver a las fuentes), fue el 16 de agosto de 1974 cuando los Ramones debutaron en el célebre CBGB de Nueva York. Tocaron 10 canciones en 20 minutos y bajaron. El dueño del local les dijo: “no les gustaron a nadie, pero veo algo en ustedes… que todo el mundo los odia”. Así y todo, los contrató para que tocaran 24 noches más, y ahí arranco la leyenda. Habían adoptado un “apellido común”, para poder sentirse más unidos como grupo, y sabido es que lo sacaron del  nombre con el que Paul McCartney se registraba en los hoteles para pasar desapercibido: Paul Ramone.

En Julio del 75 se hizo un festival de bandas de Nueva York en el CBGB y los Ramones se promocionaron como banda de “rock de garaje de los 60”, porque el término punk todavía no existía. Ahí, a través de un periodista Dany Fields, los descubrió el dueño de Sire Records, y fichó a la banda para que grabara en su sello. Tocaban con la misma ropa con la cual estaban vestidos todo el día, no había ninguna puesta en escena ni estética preparada, y lo que es peor, apenas sabían tocar. Johnny, guitarrista, compro su famosa Mosrite azul que lo acompañó toda su vida, porque fue la guitarra más barata que encontró. Patriota y ferviente defensor de la cultura americana (hizo adoptar el Aguila Americana como logotipo de la banda), fue el patrón del grupo. Dee Dee, su bajista, se podría decir que era el espíritu de los Ramones, su alma, gran compositor. Joey, el flaco cantante, el melódico del grupo, el único “frontman” deprimido que no abusó nunca de su papel como tal, y también compositor. Y Tommy, su primer baterista y también compositor, el único que tenía escasos e importantes conocimientos musicales y técnicos ya que había trabajado en un estudio de grabación. Los créditos de las primeras canciones de los Ramones estaban determinados para todos por igual.

Cuando se editó, en 1976,  el primer LP denominado igual que el grupo “Ramones”, fue algo totalmente nuevo y revolucionario. Música minimalista, ninguna canción duraba más de 90 segundos, con letras simples, y melodías de tres acordes aceleradísimas y accesibles.  Ahí estaban “Blitzkrieg Bop” , que era la primer canción,  una oda al fan de rock and roll, y cuya letra tenia la frase que fue identificatoria de la banda por el resto de su vida “Hey Ho, let’s go!, un grito de guerra que llamó al rock a revolucionarse y que luego los punks hicieron suyo; “Judy is a Punk” , “I Wanna be your boyfriend”, gloriosa, una balada de esas que dieron lugar luego al Punk Melódico, canción que permitió que se escuche la voz sensible y emocionada de Joey por primera vez.

La gráfica del disco se había complicado porque no querían sacarse fotos, odiaban hacerlo en pose. Y tuvieron que buscar en los archivos de una revista que una vez los había fotografiado contra una vieja pared de ladrillos con graffitis, parados, sin ninguna preparación estética,  y ahí nació la famosa foto que recorrió  el mundo con los cuatro Ramones con jeans rotos y sus famosas camperas de cuero negro contra la pared. La leyenda comenzaba.

En Inglaterra, el álbum fue puesto en la BBC por John Peel en su histórico programa Radio One, infinidad de veces. Incluso declaró Peel que desde Little Richard que no escuchaba algo así. Y de esta manera llegó  a los oídos de gente como Joe Strummer, Paul Simonon,  Mick Jones, Jonhy Rotten, Sid Vicius, y demás miembros del movimiento punk inglés, que, teniendo un caldo de cultivo optimo para que el movimiento punk explotara, le faltaba el sonido que lo acompañara. Strummer, líder de The Clash, declaró que este álbum le cambió la vida. Y con tanto éxito ahí, tenían que ir. Y el 4 de julio de 1976, justo cuando los EEUU cumplían 200 años, le mandaron a su madre patria a un grupo de forajidos, descuidados, que no sabían tocar, pero que le dieron a Londres la base de todo lo que vino después. Y así como el punk ingles tuvo más injerencia política que el americano, musicalmente, la semilla fue americana y de los Ramones. La prensa inglesa les dio con un caño en cada crónica, criticando su falta de virtuosismo musical.

En 1977 salió el segundo disco que fue “Leave home”. En Inglaterra, habiendo explotado el movimiento punk, tuvo más ventas que en EEUU. Hicieron una segunda gira ya por toda Europa, acompañados por los intelectuales Talking Heads, y mientras estos disfrutaban de museos y paseos históricos, los Ramones no paraban de buscar un Mc Donalds que finalmente encontraron en París. Así eran las diferencias culturales de ambos grupos. En este segundo album “I Remember You” mostraba melodías preciosas de nuevo, y apareció otra frase gloriosa del grupo: “Gabba Gabba hey”, en el tema “Pinhead”.

Luego, en noviembre del 77, salió “Rocket to Russia”, uno de los mejores discos del grupo que tiene varios himnos ramones: “Rockaway Beach” y “Shenna is a punk rocker” (ambas surf rock en estado puro y de lo mejor de los Ramones) y también estaba “We are happy family”. En este disco se notan un poco más de arreglos musicales, y Joey descolla su romanticismo y melodía con dos temas: Ramona y Locket Love. El disco se opacó por la salida del Never Mind The Bollocks de los Pistols, y por el primer álbum de The Clash, homónimo, lo que hizo que se vendiera poco y empezaron los problemas en el grupo.

Sale luego en abril de 1978 el indispensable y doble primer álbum en vivo de la banda,  “Ramones it’s alive”, que ilustra perfectamente la atmósfera de lo que era un show de los Ramones: las canciones más aceleradas todavía, con una polenta y crudeza increíble, 28 temas cantados en menos de una hora, con Dee Dee marcando el ritmo entre canción y canción.

Pero las grandes ventas y el dinero no aparecía. Cansado, Tommy, que odiaba las giras y todo lo que significaban, dejó la banda para dedicarse, dentro de ella, a todo lo demás. Siguió vinculado, pero paso a producir, a ayudar desde afuera. Fue suplantado por Marky, que nos visitara ya dos veces en Mendoza. Venía de los Vodois de Richard Hell.

El primer disco con Marky Ramone es “Road to ruin”, que tuvo algunas guitarras acústicas y melodías suaves, y letras más severas con temas de la salud mental en primer plano (“Brad Brain”, “Go Mental”, y por supuesto “I Wanna Be Sedated”), pero en general, continuó con la tradición de los anteriores. Pero el éxito masivo, las grandes ventas y la estabilidad económica seguían sin aparecer. Los Ramones hacen en 1980 una jugada muy criticada y audaz: aceptan ser producidos por el mejor productor de la historia, Phil Spector que los tenía como objetivo desde que salieron, y se meten a grabar un disco que tenía un sonido totalmente nuevo para ellos. Criticado por los fans originales, y bienvenido por los nuevos que se sumaron, no se puede negar que “End of the century” provocó reacciones.

Su primer tema “Do You Remember Rock’n Roll Radio” es un sonido totalmente nuevo para la banda. Por primera vez trabajaron mucho cada tema. Nada de una toma y nos vamos, que era lo que estaban acostumbrados: tuvo un buen sonido. Spector metió capas, hizo de las suyas, y sonó  buenísimo. Por supuesto, les metió un cover de “The Ronnetes”, el grupo con el que nació Spector, “Baby I love you” que fue un gran éxito. La unión duró solo este disco porque los caracteres de Spector y los Ramones no eran compatibles.

Los Ramones salen de Spector con un álbum glorioso con el cual terminaremos la reseña: “Pleasant dreams”, editado en 1981. Tenía grandes temas y una maduración exacta de todo su sonido: “She’s a Sensation”, “Don’t go”, “We want the airwaves” y el gran “The KKK to my baby away”. Para esta época, las “nuevas olas” eran ska, reggae, música disco, y los Ramones decían “no haremos nada de eso, moriremos en la nuestra”. Y así fue. Hubo muchos discos más, giras, y peleas y vueltas a juntar.

Hoy en día todos los fundadores del grupo -Joey, Johnny y Dee Dee- murieron jóvenes y bien en la suya, despidiéndose del mundo como “The Ramones” en nuestro estadio de River Plate.

 Solo quedan con vida Tommy (alejado de la banda en sus comienzos), y Marky, quien ya dos veces tocó en Mendoza.

¡Aguanten los Ramones!

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