opinión

La actitud en el rock: The Who

El aporte esencial de los Who a la cultura rock fue darle su carácter, ayudarla a descubrir su esencia.

La actitud en el rock: The Who

Es uno de los grupos más importantes de la cultura rock. En mi opinión, siempre infravalorado.

Es muy común que un adolescente de hoy sepa quienes fueron y escuche a los Stones, a los Beatles, a Led Zeppelin, a Pink Floyd. Pero no es común que un chico escuche a los “Who”, ni que lo tenga registrado como lo que fue: una de las mejores bandas de rock.

El aporte esencial de los Who a la cultura rock fue darle su carácter, ayudarla a descubrir su esencia, que no es poco. Ellos introdujeron la actitud que hoy vemos en cualquier estrella de rock, y con sus tremendas actuaciones en vivo desarrollaron la postura y la estética del movimiento. Incluso antes que los Beatles y los Stones. Con solo ver las grabaciones de las presentaciones en vivo de los tres grupos durante 1965, notamos la diferencia. Los dos primeros, prolijitos, cada uno en su lugar, quizás solo con el pelo un poco largo. Los Who, en cambio, eran explosivos, tremendos, sus presentaciones terminaban con guitarras destruidas, la batería volando en pedazos por el aire, y la gente, extasiada, y era 1965. Los Beatles representaban en este año la gloria a través del beat y del pop, los Rolling Stones eran el Rhythm & Blues con cuotas de salvajismo, pero los Who eran lo que hoy llamamos rock.

Parafraseando a una banda local, los “Who” fueron la verdadera aplanadora del rock. Y por supuesto, eran unos músicos extraordinarios. Un loco (Keith Moon) que fue nombrado como el mejor baterista de la historia –codo a codo con Bonzo, de Zeppelin-; Pete Townshend (un genio autodidacta, gran compositor), que fue el que comenzó eso del “culto al guitarrista”, incluso antes de que aparecieran Eric Clapton, Jeff Beck, Hendrix y otros en la escena londinense; Roger Daltrey (un rock star con todas las letras, pero en 1965!!!); y el aprendiz de brujo, el callado y emblemático John Entwistle (el modelo perfecto de bajista: bajo perfil, callado, imperturbable). Casi sin querer, fueron abanderados de los “Mods”, un movimiento juvenil cultural de los tempranos 60 en Londres, y eso les ayudó a aparecer en escena.

En enero del 65 sacan su primer single, “I can´t explain” y luego “Anyway, anyhow, anywhere”, su segundo single, pero fue el tercer single, en octubre del 65 con el que, ya de entrada, nos dieron un himno del rock: el tema “My Generation”, que no solo fue estandarte para esta época, sino que sirvió también de fundamento al pensamiento punk, y su letra y espíritu sobrevivió y sobrevive a todo. A fin de 1965 salía su primer LP, “The Who Sings My Generation”, con el que conquistaron Inglaterra.

Un año después, a fines del 66, se edita “A quick one”, disco con el que se empiezan a familiarizar con EEUU, gracias al tema “Happy Jack”, y por sobre todo al tema “A quick one while he´s away”, una gran canción de más de nueve minutos, que hoy identifica a los “Who”, como ninguna otra. En 1967 descollan con su actuación en el Monterrey Pop Festival, y la gloria les empieza a sonreír. No escaparon a la psicodelia, y el single “I can see for miles” lo demuestra. Hasta aca los LPs de la banda eran una conjunción de singles, como casi todas las bandas. Pero en noviembre de 1967 sale “The Who Sell Out”, un disco incomprendido, que fue una serie de temas unidos por anuncios radiofónicos, a modo de disco conceptual, que es lo que quiso ser, pero no tuvo el éxito que Pete Townshend buscaba. Y cuando este buscaba algo, lo encontraba.

Y con el siguiente disco encontró el éxito, la gloria, la perpetuidad, en fin, lo que hicieron los Who en 1969 fue de tal magnitud, que cambiaron al mundo del rock: la primera opera rock, “Tommy”, un disco imprescindible, único, irrepetible, y emocionante.

Adentrarse en el disco es alucinante y a mi personalmente, escucharlo me provoca una experiencia emocional muy fuerte. La historia narrada, la música, los conceptos, en fin, “Tommy” persiguió a los Who por el resto de su vida, y para bien o para mal, no pudieron nunca mas despegarse de ello. Y bien valió la pena. Después de este disco, los Who se volvieron trascendentes. La historia del chico que por haber visto lo que no debía ver se vuelve sordo, ciego, mudo, y se encierra en una especie de espectro autista para salir solo convertido en un héroe del “pinball” (acá le decíamos “flipper”), en fin, no es momento de contar toda la historia, pero es una obra de arte completa. Y la música, espectacular, rescatándose “Go to the mirrow”, “Pinball Wizzard”, “Amazing Journey”, “The acid queen”, “Im free”, temas espectaculares que en la historia del rock merecían algo más que pertenecer a un disco. Y lo lograron, ya que en 1975 “Tommy” reflotó como película de cine en un guión adaptado de Kenn Russell, en la cual actuaron los mismos Who, Eric Clapton, Ann Margret, Jack Nicholson, Tina Turner (imperdible como La Reina del Acido), Elton John, Oliver Reed, Robert Powell, ganando “The Who” un Oscar como banda sonora.

Habiendo sido devastador el éxito de “Tommy”, la mentalidad superadora de Pete Townshend no sabía como seguir después de eso. Y mientras se desandaba en los pasos de algo más revolucionario y novedoso que “Tommy” (algo que se iba a llamar Lifehouse, y que no llegó a ser nada), volvieron a tocar en EEU en el histórico Woodstock, e hicieron una gira inglesa que quedó plasmada en un disco que por mucho tiempo (hasta la aparición de “Frampton Comes Alive!) fue considerado el mejor disco de rock en vivo de la historia: “Live at Leeds”, editado en 1970.

Si alguien quiere captar la fuerza y el espíritu de los “Who” en vivo, hoy, 43 años después de grabado, solo tiene que sentarse y escuchar con volumen bien fuerte este disco. Originalmente el vinilo solo tenía seis temas, ahora en las reediciones CD le agregaron ocho temas más, así que está casi el concierto entero. Impresionante como tocaron y suenan los Who en este disco. Para recomendar, la potencia de la versión del tema de Mose Allison “Young Man Blues”.

Y así entró el grupo a la década del 70, y fue bienvenido porque desechado el proyecto Lifehouse, en 1971 la banda entregó otro disco impresionante: “Who´s Next”. Eran épocas de gurúes, y Townshend tenía el suyo, Meher Baba, y a él le dedica el primer tema “Baba O´Riley”, tema en el cual por primera vez los Who usaron sintetizadores.

Y hay un gran aporte de teclados en el disco realizados por el gran Nicky Hopkins, lo que puso a los Who también en la vanguardia de los años 70, con una dimensión musical mucho más amplia que los cuatro instrumentos tradicionales. De este disco, además del tema nombrado, indispensables son el gran “Won´t get fooled again”, y la hermosa balada “Behind Blue Eyes”.

Y como si todo esto fuera poco, en el año 1973 vio a luz su otra obra maestra: “Quadrophenia”, que fue mucho más trabajada que “Tommy”. Algunos críticos la ponen por encima de “Tommy”, y generalmente, es el álbum preferido de los fans de los Who. Pero lo que importa es que los Who volvieron a hacer algo grandioso. Un tremendo trabajo de laboratorio musical, vanguardista, totalmente original. La historia de Jimmy, un adolescente “Mod” de mediados de los 60 en Londres, que muestra las cuatro facetas de su personalidad. También mereció ser plasmada en cine, con una recordada aparición de un joven Sting en el film, que se llevó a cabo en 1979.

Después de semejantes obras, la vida de los Who siguió ya con más individualidades que obras en conjunto. Apareció un álbum “Odd s and Sods”, en 1974, que consistió en unas cintas viejas que su bajista desempolvó, atento a que los demás estaban ocupados otra vez en “Tommy” para la filmación de la película. Con “The Who By Numbers”, en 1975 abandonan los sintetizadores y vuelven a su sonido puro, y en 1978 sale “Who are you”, el último disco de la banda con su formación original.

El 6 de septiembre de 1978, después de haber cenado con Paul y Linda McCartney, Keith Moon murió mientras dormía preso de una sobredosis de pastillas que tomó para mitigar los efectos de la falta de alcohol, ya que estaba rehabilitándose. El rock perdió a uno de los locos más lindos que tuvo y a uno de los mejores bateristas de la historia. De aquí en más, la banda nunca fue la misma. A diferencia del Zeppelin que dejó de volar con la muerte de Boham, los “Who” decidieron continuar. Hubo varios discos más, y en el año 2000 murió John Entwistle, su bajista, de un ataque al corazón, justo cuando el grupo preparaba una gira mundial. Sin opinar respecto a las decisiones de seguir adelante, Pete Townshend y Roger Daltrey lo siguen haciendo y siguen girando como “The Who”, esa gran banda que aún a casi 50 años de su nacimiento, sigue deslumbrando. Actualmente están de gira presentando “Quadrophenia” otra vez.

Chicos, entonces, a escuchar a los Who.

Opiniones (1)
19 de noviembre de 2017 | 06:46
2
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19 de noviembre de 2017 | 06:46
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  1. GRACIAS por esta tremanda banda!! mucho informacion
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