opinión

Patricio Rey: ladrón de mi cerebro

Nuestro historiador del rock hoy nos habla de la banda más grande de la Argentina.

Patricio Rey: ladrón de mi cerebro

Los recuerdos siempre mienten un poco, siempre fue así. Pero yo los tengo, y de vez en cuando, revolotean y no me dejan huir. Pero creo que a veces me mienten. ¿Existieron?

De vez en cuando cierro los ojos y los veo entrando al escenario. Creo que los ví entrar varias veces. Veo al flaco con su sombrero, su saco, bien prolijito, y su Gibson SG; veo a ese pelado chiquito que nos hipnotizaba con su poesía saludando con su terrible Holaaaa!!!!!!!!!!!!!!; veo al pelilargo bigotudo, ese que se calzaba el Fender Precision y con un pañuelo rojo en la cabeza nos marcaba el ritmo con pasión, y al que tiene el cuerpo perfecto para que el saxo se le acomode en su figura  y suene mejor que nunca, y al de atrás, el otro flaco que tocaba esa batería que invadía toda nuestra tierra.

Si. Deben haber existido, no creo haberlo soñado.  

¿Cómo es eso de que su primer disco lo vendieron mano en mano por la calle? ¿Y qué todo era de boca en boca? No… entonces no existieron. No me jodas!!! Así no llega nadie a ningún lado. ¡Pero si yo los vi! Los vi por primera vez en un Garage de la Ciudad de La Plata. Era el 8 de diciembre de 1988 y presentaban un disco nuevo, en su ciudad natal.  Y desde ahí en más no paré de verlos nunca, cada vez que la vida me regalaba la posibilidad. Y era algo conmovedor.

Nunca vi tanta gente junta disfrutando de… ¿de una misa? ¡No, si no había ninguna iglesia, ningún sacerdote…! pero sí, era una misa pagana…

De vez en cuando escucho una canción de las que tocaban y un hielo me recorre la espalda, verdaderamente ese rock and roll sangraba oídos.

Agradezco que me hayan enseñado eso de que el asunto está ahora  y para siempre en mis manos, y que vivir solo cuesta vida. “Invaden una ciudad”, decían los diarios cuando se referían a sus presentaciones, miles y miles de chicos viajaban a donde sea, y desde cualquier lugar del país a verlos, provocando un fenómeno irrepetible a nivel mundial. Y los dos o tres días que duraba todo, no había hotel, pieza, camping, que no estuviera repleto de fieles seguidores. Y la duda me carcome de nuevo: ¿existieron? ¿Cómo es posible que “patéticos viajantes” hagan más de 1.000 km para ver a un grupo de música?   

Y mis recuerdos de nuevo aparecen: pero si yo estuve en Obras; si, también en el Polideportivo de Gimnasia en La Plata, en el viejo Club Atenas,  los vi en la cancha de Racing, también en la de River… Fui a Montevideo  tantos  más.

¿Cómo que no existieron?

¿Vos te creés que vas a llenar el estadio de River con 65.000 personas que vinieron de todo el país, dos días seguidos, sin una propaganda, sin un sponsor, sin la gaseosa, la telefónica o la cerveza auspiciando o haciendo promociones por entradas, y sin que se vendan entradas por internet?

Entonces no existieron y sí, me convenzo. Debo haber soñado todo. Y más aún cuando me dicen que su producción independiente estaba capitaneada por una mujer. ¿Una mujer en el mundo del rock, posicionando sola a la banda en lo más alto de todo sin transar con nada ni con nadie?

Definitivamente no existieron. Cruzando la plaza Independencia veo chicos adolescentes con mochilas alegóricas al grupo y les pregunto: ¿los vieron alguna vez tocar? Y todos me dicen NO. Un montón de gente los nombra, los cita, habla de ellos, pero cuando le preguntás ¿los viste tocar? todos dicen NO. Y me convenzo más. Debo haber soñado todo. Claro, si nunca fueron a la tele, y encima cuando hicieron un video, eran animaciones, y no hay un video oficial para comprar, debe ser así. No existieron.

Quizás esa canción que dice que “…son pájaros de la noche que oímos cantar y nunca vemos…” son ellos.

Mis recuerdos mienten, pero solo un poco, y revivo de nuevo emociones conmovedoras cuando tocaban “Juguetes Perdidos” en cada show. Y mi certeza se adueña de todo: eso lo viví y no me lo quita nadie ¡Existieron!   Hasta me acuerdo de la última vez en Córdoba. El Estadio se llamaba todavía Chateau Carreras, y estaba hasta las manos. Ellos se iban siempre con su tema emblemático, “Ji ji ji”, pero esta vez algo raro pasó. El del saxo se quedó en el escenario y empezó a llamar a los otros. Volvieron para no irse nunca más de mis retinas y vivir por siempre en mi corazón. Tocaron, premonitoriamente, “Un angel para tu soledad”, y entonces, la soledad nos ganó a todos. Nunca más los vi.  Desaparecieron.

Ya pasaron 12 años sin que hagan de las suyas. ¿Pero vos te creés que un grupo de rock en medio de la cima, llenando estadios con 70.000 personas, con producción independiente, sin deberle nada a nadie, y sin compromiso alguno, va a desaparecer? ¡estás loco!

Admitilo, no existieron.

Si seguían, se llevaban el país por delante. Y menos si hace más de diez años que se escuchan pedidos, lamentos, y ruegos para que vuelvan.  ¡Con toda la guita que pueden juntar si vuelven!

Si volvió Soda, si volvió Pink Floyd con Roger Waters, si todas las bandas se vuelven a juntar, ¿cómo no van a volver? ¿Que son, extraterrestres?

No existieron, convencete.

Por ellos aprendí  que ciertos fuegos no se encienden frotando dos palitos, pero también aprendí que el que abandona no tiene premio.

Se hacían llamar “Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota”. A esta altura debo admitir que a ese tal Patricio Rey nunca lo vi, y que tampoco vi a nadie entre las multitudes degustando un redondito de ricota.

Los Redondos, ladrones de mi cerebro, un gran remedio para un gran mal. Por y para siempre.

Opiniones (6)
22 de enero de 2018 | 17:39
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22 de enero de 2018 | 17:39
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  1. Excelente nota. Para los que tenemos edad y pudimos estar ahí en esos rituales paganos, la nota emociona. Para los chicos que no tuvieron nuestra suerte, este es un relato lo más cercano a la realidad que vivimos los que estábamos en esa conjunción perfecta de gente, tiempo y rock. Soda Stereo? Buena banda, pero otra cosa. Mucho mainstream. Estuve en la 9 de julio el día de las 200.000 personas. Había hasta viejas tomando mate. Todo bien, pero no es comparable. Los redondos fue mucho tiempo la contra cultura hasta que el sistema -como siempre hace- se los tragó. Larga vida al Rock n Roll y a eso que nunca pasó.
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  2. No pare de lagrimear todo el relato, siempre me pregunte como se lo ibamos a explicar a los pibes, que les ibamos a contar de todo esto... probablemente eso, que no existieron, que todo fue una ilusion, sino van a pensar que fue solo una banda de rock... Gracias, con lagrimas en los ojos..
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  3. La mejor banda de rock nacional de todos los tiempos! Lejos, por muy lejos de cualquier otra! Los mejores shows, las mejores y sentidas canciones, las mas guturales. La única banda fuera del sistema que fue su propio sistema, tocar gratis? ser el emblema del sistema? llenar river? bue... la magia que se vive en un recital de los redondos no se ve en ningun lado. todas las almas encadenadas al unisono, disfrutando y vibrando. Lo demás es solo marketing. te dejo un par de frases que quiza te sirvan palabra clave: Coma mierda, un millon de moscas no se equivocan y la cantidad no hace la calidad. Redondos es pasion! o lo sentis en el alma o no, lo otro pude gustarte o no.
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  4. Estimado Leandro: Desde que vi la foto de portada que pusite de la banda, mas estrofas de algunos temas en tu relato, mantuve la piel de gallina en toda la nota. Es mi banda preferida, exiten o no? Salu2!
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  5. Los redondos fueron una buena banda de rock, pero la banda más grande de la Argentina es y será Soda Stereo, toco en la 9 de Julio en Capital ante 250000 personas y en el 2007 lleno 3 veces River además de muchos estadios de latinoamérica. También tocaron en Estados Unidos y España. Para hacer una nota en un diario hay que salir del fanatismo por una banda que toco muy pocas veces, en pocos lugares y duró muy poco, los pibes que andan con las remeras del indio la mayoría le conocen como mucho 5 temas a los redondos.
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  6. Una ráfaga de aire puro en un mundillo rock que empezaba a apestar. Duraron eso, una ráfaga. Existieron, sí. Fueron magníficos. Duraron lo que podían durar. "Lo único permenente es el cambio", Heráclito. Saludos
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