opinión

Francisco, el que nos conmovió

Conocí personalmente a Bergoglio. Mi reflexión ante tanta emoción argenta.

Llegué a la Redacción de MDZ minutos antes de escuchar el anuncio que causó, por lo menos desde que yo trabajo en este diario digital, el más sincero estupor, la sorpresa más grande de todos los que hacemos MDZ Online.

¡El Papa es argentino! Jorge Bergoglio, un hombre al que llegué a conocer, con quien compartí momentos educativos y de formación –mi educación primaria y secundaria estuvo ligada a los sacerdotes jesuitas, y comparto amistad con muchos de ellos, diseminados por diferentes partes de la Argentina y el mundo- es, desde ahora, su Santidad Francisco.

Lo que sigue es una reflexión desde la religión, por lo cual entiendo perfectamente a aquellos que no la comparten. Y los respeto. La intolerancia es un disvalor terrible, y en este caso puede recaer tanto del lado de los fanáticos religiosos, que intentan imponer su creencia a todos "de prepo"; como del lado de los agnósticos o ateos que con agresiones, insultos o faltas de respeto menoscaban los derechos de otros ciudadanos a profesar libremente su culto.

Los cristianos rezamos al Espíritu Santo en ocasiones especiales. Pero creemos, tenemos fe en que Él actúa siempre, lo invoquemos o no, de modo poderoso, incisivo, silencioso... inspirando oración, libertad, amor, conversión, variedad, unidad... por lo cual no tenemos motivos para pensar que el Espíritu de Dios no actuó durante estos días del Cónclave. San Pablo, en la segunda carta a los Corintios decía: “Donde está el Espíritu del Señor, ahí está la libertad”.

La curia de la Iglesia está conformada por hombres, con todo lo que ello implica. Hombres maravillosos, y hombres nefastos. Hombres humildes y hombres ególatras. Hombres heterosexuales, y hombres homosexuales. De distintas etnias, costumbres, clases sociales.

Así como condeno y repudio todos los actos espantosos de aberraciones sexuales y pedofilia que se han ido conociendo, a lo largo del tiempo, cometidos por sacerdotes católicos; agradezco haber conocido en mi juventud y mi profesión de periodista a excelentes personas, hombres y mujeres, que abrazaron la vida consagrada: personas comprometidas con la sociedad y con el mundo, y con la caridad y la generosidad a flor de piel en sus vidas.

Soy crítico de varias de las posturas de la Iglesia actual. Creo que hay muchas ideas retrógradas, y que existen personas en ella que transforman la vivencia de la religión no en algo liberador, humano, gratificante y constructivo; sino en un conjunto de reglas sombrías, manejadas a través del miedo y la culpa. Hay curas que más vale perderlos, que encontrarlos, hablando en criollo.

Pero igualmente, al escuchar el anuncio sobre Francisco I me emocioné tremendamente. Porque más allá del conjunto de dogmas y prohibiciones que para algunos implica adoptar una religión, yo sentí mi conexión con aquél en quien creo: Jesucristo. Porque pensé en mi familia, que me educó bajo la fe católica, en mis abuelas, en los años de colegio, en los que viví a la luz de esa fe maravillosas experiencias de amistad y amor que perduran hasta hoy. Esos amigos de mi infancia y adolescencia, con los que comparto la fe, son las relaciones más sólidas y basales de mi vida.

Sí, la Iglesia se pasa de conservadora. Sí, dentro de ella hay gente que sigue manejándose con la amenaza del miedo, del pecado, del infierno. Pero creo que los valores que conforman el termómetro ético de la identidad de los argentinos y los latinoamericanos -región del mundo en la que es la religión dominante en la población- provienen del cristianismo. Que los curas los respeten o no, o que los ciudadanos los vivamos o no, es otra historia. La caridad, la generosidad, la verdad, la honestidad, la solidaridad, el amor son las virtudes que proclamaba Jesús, y las que nos inculcaron a (casi) todos desde pequeños.

Los bautismos forman parte de nuestra vida social, los casamientos por iglesia siguen siendo un paso ineludible para muchas parejas -aún las de no creyentes-, celebramos la Pascua y la Navidad; sigue siendo feriado el día de la Inmaculada Concepción de la Virgen María –el 8 de diciembre-, e invocamos a Dios frente a una preocupación, una enfermedad o cuando necesitamos protección. Son algunas de las pruebas de que la cristiandad está profundamente ligada a las costumbres y a la vida de (casi) todos. Y por eso la mayoría del pueblo argentino, como yo, está emocionado con esta designación de Jorge Bergoglio.

Bergoglio también es cuestionado. Algunos afirman que tuvo amistad con miembros de la dictadura militar. Otros, que acusó, entregó gente. Del otro lado, hay individuos, como el premio Nobel de la paz Pérez Esquivel, que aseguran que son falacias y que no tuvo nada que ver con esa etapa oscura del país, e incluso ponderan las actividades en las que ayudó a escapar y esconder personas para que no sean llevados ni asesinados por los genocidas. Es sano el debate, y también es bueno que la justicia investigue. Sino, todo es solo palabrerío, acusaciones y defensas sin ton ni son.

Es un hombre, con errores, y virtudes. Con la misión de guiar, conducir. Me quedo con un fragmento del editorial que ayer presentaba el diario "El País" de España, y le agrego apreciaciones personales.

Ha sido elegido un Papa que sonríe, que da las buenas tardes, que hace una broma apenas unos minutos después de recibir sobre sus hombros el peso entero de una Iglesia lastimada.

Es un hombre que pide la bendición antes de darla, que es jesuita como tantos otros que consiguieron hacer caminar de la mano la fe y el conocimiento, que tomaba mate con los jóvenes sentado en el pasto, vivía en un departamento en vez de en un palacio cardenalicio y viajaba en el transporte público para ir a confortar a los enfermos y a los pobres. Un Papa que hace ocho años pudo serlo y dijo "que pase de mí este cáliz".

Un Papa que viene del nuevo mundo, que tiene cara de buena persona y que elige el sencillo nombre de Francisco es una oportunidad a la esperanza.

Opiniones (14)
19 de noviembre de 2017 | 22:18
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19 de noviembre de 2017 | 22:18
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  1. Muy buena nota...la verdad es que tu oponión es la que muchos pensamos también, leyendolá me sentí muy identificado
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  2. Otro dedo rampante para la nota y su redactor. Ahora me la mando a mi correo para reenviarla a amigos fuera de Mendoza. Confieso ,,, también reenvio cosas del Mendolotudo
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  3. Fede te felicito por estsa columna y por tu respuesta del dia miercoles en la radio a preguntas con intenciones pseudo-capciosas de tus propios colegas de la radio,,, una abrazo querido amigo,,, de la A.C.A.
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  4. yo me he quedado sin palabras ,usted resume querido amigo lo que muchos pensamos GRACIAS OJALA LA PUBLIQUE USTED EN UN MEDIO NACIONAL
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  5. Muy buena nota, muy buen análisis. Porqué estás en Sociales ? Reflejas el pensamiento de muchos.
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  6. Loco.... en palabras simples.... me conmoviste. :-)
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  7. Me sumo a las felicitaciones, has expresado mi pensamiento
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  8. Excelente nota, me conmoviste. Se ha hablado mucho de este tema. Pero tu vision subjetiva, pero a la vez cargada de objetividad y conocimiento es increible. Pense que solo hacias sociales, jajaja. Perdon, Te super felicito y tendrias que enviarla a algun medio nacional para que todos tengan la oportunidad de leer notas inteligentes y criticas. Saludos y muchos exitos.
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  9. dedo gordo arriba!!!
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  10. te felicito se ve que sos de otra madera, no sos resentido como Padilla, o tendencioso como otros!!
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