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"¡Joder, que la habéis hecho bien!"

Mauricio Llaver nos cuenta su emoción por el nuevo papa argentino.

¡Joder, que la habéis hecho bien!

Hasta unos minutos antes de saber quién iba a ser el nuevo Papa estuve bromeando sobre el tema, primero con amigos y después con mi familia. Después me subí al auto y prendí la radio, y cuando escuché “Bergoglio” me quedé helado de estupor. Y me emocioné.

A los pocos minutos me habló José Manuel Ortega, amigo español, para decirme: “¡Joder, esta sí que la habéis hecho bien!”. Y le tuve que decir que no podía hablar, justamente porque me embargaba la emoción. Lo mismo sentí cuando empecé a escuchar los bocinazos de algunos autos que circulaban alrededor.

La verdad, es muy loco. Pero en estas horas que han pasado desde el anuncio no he encontrado a nadie que me diga que no se emocionó. La pregunta es por qué.

Me acuerdo de Luis Buñuel, cineasta contestatario, que decía que era “culturalmente católico”, simplemente porque lo habían criado así, a pesar de que él no creía en nada. Y de Oriana Fallacci, periodista emblemática italiana, muñeca brava de la profesión, que decía que era “una atea cristiana”.

El cristianismo es, como hecho incontrastable de la realidad, nuestro paradigma, es decir el sistema de valores en que nos hemos criado. Para bien o mal: eso no está en discusión. Pero es parte de nuestra memoria sentimental. El bautismo, la comunión, algún cura del pueblo probablemente amigo de la familia propia, la educación en alguna escuela religiosa, algún movimiento juvenil, son parte de nuestra vida y de nuestra crianza. Que nos comportemos como cristianos o no, también es otra historia (y está claro que no, en forma abrumadora). Pero el cristianismo es el arco amplísimo dentro del cual vivimos nuestras vidas. Y es un horizonte moral que, independientemente de las posturas religiosas, es difícil de discutir.

Para mí, es increíble e inexplicable la fuerza que mantiene el Vaticano como referente internacional. Pero hay algo que se debe reconocer: la tiene y la mantiene. Así lo atestiguan miles de personas que pasaban frío mientras esperaban que saliera humo blanco de una chimenea, o la reacción mundial ante el anuncio del nuevo Papa. No sé qué será, pero es algo que nos emociona a muchos. Lo cual me lleva a acordarme de la burla de Joseph Stalin, quien preguntó irónicamente una vez: “¿Cuántas divisiones tiene el Vaticano?”. Ninguna, y sin embargo, con una pequeña guardia simbólica, es más poderoso que aquella Unión Soviética brutalizada por sus armas, misiles y medallas.

Leé más de Llaver en su blog haciendo clic aquí.

Opiniones (2)
14 de diciembre de 2017 | 23:38
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14 de diciembre de 2017 | 23:38
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  1. Me encantó esta nota del Sr. Llaver! Comparto su sentimiento, y por supuesto, mas allá de que no soy una católica 100% practicante, yo tampoco pude evitar emocionarme con esta importante noticia!
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  2. Que delirio!
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