opinión

Gestión política, se busca

La crisis interna del PJ debilita al Gobierno y pone a prueba la gestión política de Francisco Pérez. En el "frente extrerno" gramios antagónicos confluyen en una semana de protesta.

Problemas fuera: docentes al borde de un nuevo paro y confluencia de conflictos con los gremios estatales. Problemas puertas adentro: quiebre partidario, ruptura legislativa y peleas por el poder interno. Es un momento delicado para el Gobierno y para Francisco Pérez, que está atravesado tensiones que ponen a prueba la forma de conducción política.

La semana pasada, el anuncio del quiebre legislativo en el oficialismo cayó como una puñalada. Se veía venir, pero se esperanzaban con que el problema se resolviera “dentro de casa” y no a la vista de todos. La crisis interna del PJ desenfoca al Gobierno.

“Estamos concentrados en la gestión, no tenemos tiempo de ocuparnos de temas internos”, repiten a manera de evasiva desde el Ejecutivo, como si la gestión de un gobierno no necesitara accionar político. En el Ejecutivo lo saben, y les preocupa, a pesar de que busquen disimularlo. “El peronismo siempre tiene estas cosas, pero después se ordena y tiran todos para el mismo lado”, es la otra frase elegida. El problema es que el horizonte para ordenarse parece lejano.

La ruptura de los azules deja más desprotegido al Gobernador, que ahora necesita varios interlocutores para coordinar cualquier acción de Gobierno. A pesar de que todos aseguran tener fidelidad ciega hacia él, en los hechos no le responden. Pérez había pedido unificar los bloques legislativos. No sólo no logró unir los dos bloques, sino que ahora hay tres que se disputan el poder interno, justo antes de iniciar el año legislativo. Incluso, el nuevo escenario deja al oficialismo en una posición incómoda, porque los bloques oficiales quedaron debilitados, principalmente en el Senado. Así, la elección de autoridades de las cámaras será áspera.

Francisco Pérez también había pedido unión y públicamente dijo que no quería elecciones internas. Hoy parece una quimera pensar en que el PJ pueda consensuar una lista. Sí es probable que haya candidatos únicos para legisladores nacionales, pero puestos con fórceps por Casa Rosada. En ese sentido, todos tendrán que responder con una conformidad forzada. Pero hacia abajo, hoy hay guerra asegurada.

El PJ tenía pensado definir su estrategia electoral con tiempo, luego de que la UCR tuviera sus elecciones anticipadas. La fecha “natural” para las internas era fines de mayo o principios de junio. El problema es que en este contexto mientras más tiempo pase, más desgaste habrá. El “después de la Vendimia” en el que se excusaba el Gobernador ya pasó y el calendario electoral sigue sin definición oficial: el del PJ y también el provincial; aunque ya todos admiten que es imposible desdoblar las elecciones.

Los problemas internos en el PJ no son nuevos. Y hasta ahora sólo se han resuelto con la mediación externa, pero no con una paz duradera: la mano de Juan Carlos Mazzón para elegir candidato a gobernador, la mano de Cristina para definir candidaturas al Congreso y mucha muñeca política para que todo no explotara antes.

En los próximos días se espera alguna nueva reunión convocada por el gobernador. Buscan gestos, más allá de la catarsis.

El frente externo

Este año, el Gobierno apostó a una nueva estrategia para negociar con los estatales. Una comisión paritaria que concentre el poder y negociaciones en paralelo. Una de las consecuencias de esa estrategia es que también confluirán los conflictos.

La opción de frenar las protestas con conciliaciones obligatorias o aumentos por decreto es analizada, pero hay quienes ponen reparos, pues creen que la reacción podría ser peor. Una de las opciones evaluadas en el caso de los docentes es que el aumento por decreto sea “a cuenta” de lo que se acuerde en paritarias. Es que en el Gobierno siguen sosteniendo que los docentes no han recibido toda la información y que la postura sería distinta si perciben el aumento.

La semana pasada volvió la resignación a Casa de Gobierno. No hubo nueva oferta de aumento a los docentes y sí reproches porque “no se explicó” la propuesta a los docentes. La idea de mostrar que era la mejor oferta de aumento del país llegó tarde, pues los maestros ya habían decidido rechazarla en las escuelas. La sentencia final llegará mañana en el plenario que el SUTE realizará en Tupungato. Los negociadores sienten que el tema se les fue de las manos por causas ajenas a la paritaria en sí y reprochan la falta de conducción interna que tiene la comisión del SUTE.

El problema mayor es que la protesta docente va a confluir con la de otros gremios estatales. Curiosamente, la estrategia oficial logrará lo que naturalmente no ocurría: que gremios distanciados, como el SUTE y ATE, coincidan para “parar” la provincia. El día clave será el jueves, cuando los gremios estatales más representativos estén todos de paro.

Todo suma para poner a prueba la capacidad de gestión políticas del gobernador y su equipo.

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18 de noviembre de 2017 | 08:56
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