opinión

Populismo que no y populismo que sí

Un debate argentino sobre el populismo europeo y el latinoamericano. ¿Son lo mismo? Lo charlamos con expertos.

“Populismo” debe ser el término más usado en Occidente por estos días. Se lo utiliza para fundamentar o denostar a los gobiernos del bloque “bolivariano” de Latinoamérica. Pero ha surgido con fuera en la Europa enferma: se acusa al populismo de captar el voto de los ciudadanos desencantados con la situación de sus países.

El populismo, sin embargo, no es uno solo, según advierten los analistas. Si se tratase de un remedio capaz de aplicarse al malestar de Europa, habría que tener cuidado en cuál es la variedad utilizada y de qué modo se aplica.

Las elecciones de Italia han dejado al descubierto un resurgimiento del populismo. Sucedió tanto con los buenos resultados del humorista Beppe Grillo como con el increíble retorno de Silvio Berlusconi. Pero no es nada nuevo. Fueron Le Pen en Francia y Haider en Austria dos emergentes de este fenómeno.

“¿Cómo los italianos pueden ser tan estúpidos?”, preguntó en su portada el diario alemán Die Zeit una vez que se conoció el resultado de las recientes elecciones, dejando en claro que esa “crispación” tan latinoamericana ya es un producto de alcance global. Por allí van, ahora, las discusiones sobre el futuro político, social y económico de Europa.

“Europa debería latinoamericanizarse”

Ernesto Laclau, el gran teórico del populismo, en un diálogo sostenido hace más de un año en MDZ con el autor de esta nota, con Morena Esquivel y en chat con los lectores, contó que “se puede hablar de un estilo político latinoamericano que está despertando gran curiosidad en Europa”.

“Yo vivo en Europa –relató- y la gente comienza a hablar del modelo latinoamericano político económico. Stuart Hall, el gran analista cultural en Londres me dijo que Europa tendría que latinoamericanizarse como respuesta a la crisis”.

Laclau analizó entonces que en la Argentina “el gobierno está deviniendo populista cada vez más. Por eso entiendo que empieza a haber una centralidad de los símbolos políticos del kirchnerismo y una capacidad de esos símbolos para aglutinar una larga variedad de demandas sociales”. Definió que “hay populismo siempre que hay un tipo de discurso dominante que interpela a los de abajo frente al poder. Y eso puede hacerse desde las ideologías más diversas. El populismo no tiene un contenido ideológico: es una forma de hacer las cosas”.

El populismo “malo” y el “bueno”

El argentino consideró que “populista era Mussolini, pero populista también era mao Tse Tung. Escuchalo:

Hay que saber cuál es cuál y qué pasará teniéndolo en la vidriera europea una vez más.

Buscamos tres análisis, para entender la situación y para poder diferenciar de qué populismo hablamos y de qué consecuencias se habla cuando se lo apoya o ataca.

Roberto Follari es, junto con Laclau, uno de los máximos defensores del neopopulismo. Carlos Abel Suárez es periodista, mendocino pero radicado en Buenos Aires y miembro del consejo de redacción de Sin Permiso, un proyecto que tiene en su grupo promotor a Frei Betto, Tarik Alí y Javier Díaz Canseco, entre muchos otros.

En tanto, requerimos la opinión del analista italiano Mattia Toaldo, del Institute for the Study of the Americas de Londres, cuyos análisis de la situación italiana han seguido de cerca los principales medios internacionales como European Foreign Policy y Esglobal.

Mattia Toaldo, Roberto Follari y Carlos Abel Suárez, en diálogo con MDZ.

Comenzamos con esta pregunta:

- ¿Es el populismo un "pullmotor" o la salida para la enfermedad de Europa?

Follari: El populismo de derechas europeo, de ninguna manera resolvería los
graves problemas político-económicos en ese continente. Ello, por una razón muy simple: esa tendencia política desafía al sistema político liberal, a su falta de representación sustantiva y su carencia de alternativas diferentes entre sí. Pero no propone ninguna política económica diferente a las del neoliberalismo, y es esa concepción económica la que hay que remover para salir de la crisis.

Toaldo: Sin dudas que es una “enfermedad” de la democracia europea. Muchos votantes italianos han creído encontrar en el Movimiento 5 Estrellas una estructura más “democrática y abierta” que los viejos partidos. En realidad, como todos los movimientos populistas existen estructuras intermedias entre “el jefe” no elegido (Grillo y Casaleggio en el caso italiano) y “el pueblo”, con menos democracia todavía. Podría ser un “pullmotor” si forzara a los viejos partidos s abrirse.

Suárez: En el análisis político como en la medicina no es caprichoso precisar muy bien el diagnóstico. Fiebre y dolor de cabeza definen muy poco a la hora de establecer el tipo de dolencia. El populismo se ha convertido en un concepto que define todo y no define nada en política. Un cajón se sastre.  Hemos conocido a los populistas rusos (narodniki) que fueron objeto de una crítica implacable por parte de Lenin y la socialdemocracia rusa. En Estados Unidos surgió un movimiento populista a fines del siglo XIX; el famoso periodista Joe Pulitzer, antes de ser millonario dueño de una cadena de diarios, fue portavoz del populismo.  Theodore Roosevelt ganó las elecciones en 1901 con un programa populista, imponiendo en 1906 la primera ley antimopolios, que desmanteló el imperio de los Rockefeller. En Francia, en la entre guerra, existió un movimiento populista de derecha, un antecedente de Le Pen, que tuvo sus imitadores en casi toda Europa de la época. El arrasador triunfo electoral de Nicolás Sarcozy fue calificado como “el populismo francés” por Ignacio Ramonet en Le Monde Diplomatique.  En el mismo cajón se pueden meter al racista gobernador de Alabama, George Wallace, a Lázaro Cárdenas, Juan Domingo Perón, Getulio Vargas, Víctor Raúl Haya de la Torre, Víctor Paz Estenssoro, Omar Torrijos, Carlos Menem, Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner, Rafael Correa, Hugo Chávez, Silvio Berlusconi, Beppe Grillo y Vladimir Putin, la lista sigue hasta el infinito.  En todos ellos vamos a encontrar características de lo que se define como populismo, por consiguiente no dice nada.

- Cuando se le recomienda a los europeos desde Latinoamérica que nos "miren" a nosotros, ¿les estamos pidiendo que adhieran a este tipo de populismo vigente en algunas naciones?

Follari: Cuando se invita a Europa a que nos mire, se piensa por ejemplo en las renegociaciones de deuda externa hechas por Argentina, Ecuador o Brasil. Se piensa en una política económica de intervencionismo estatal y audacia para enfrentar los desequilibrios que produce el libre mercado. En Latinoamérica esto funciona con los gobiernos "nacional/populares" (o "neopopulistas de izquierda"), pero la modalidad política que lleve adelante este programa en Europa podría
ser diferente, acorde a la tradición de ese continente. Por ejemplo, alguna socialdemocracia radicalizada podría derivar hacia estas políticas -si bien hasta ahora el componente liberal de la ideología socialdemócrata lo viene impidiendo-. Más claramente tomarían este programa agrupaciones como Syrisa de Grecia, o el Frente de Izquierda que lidera Melenchon en Francia, quienes han visitado Latinoamérica precisamente para conocer de cerca estas experiencias.

Suárez: Decirles a los europeos que nos miren a nosotros tiene el mérito de la palabra de un ex adicto (al neoliberalismo) que amonesta a uno que está medio perdido por la droga: tienes que dejarla. Pero cada uno se cae donde puede, dicen los mexicanos. En alguna medida los países del sur de Europa están atravesando las convulsiones que nosotros sufrimos en los ´90. Y de esas situaciones se sale para algún lado.

- ¿Es lo mismo el populismo de Berlusconi que el de Grillo?

Toaldo: Tienen puntos en común, Ambos desprecian a los “políticos” y ambos representan la rebelión contra los impuestos. Ambos se basan en los medios de comunicación: para Berlusconi, la televisión, para Grillo Internet y las redes sociales. El crecimiento de Grillo se produce en paralelo al de las redes sociales en Italia. Para el resto de las cosas, los contenidos son diferentes. Grillo tiene un programa con muchas referencias al medio ambiente y a las tecnologías. Mientras que estos no son temas de Berlusconi.

Suárez: Berlusconi y Grillo parecen ser dos caras de una moneda, en el contexto de la mayor crisis de Europa desde la II Guerra Mundial. Berlusconi puede dar más de lo mismo, lo que ya se conoce, un fenómeno de la descomposición de las élites. Grillo es más bien expresión de un voto de bronca, un cómico sin ideología pero con intenciones de poner en crisis el Euro y, en consecuencia, la ahora frágil Unión Europea. A Grillo lo votaron jóvenes desencantados, pero también en aquellos distritos electorales donde siempre ganaba la izquierda histórica.    

Follari: Todavía es difícil saber qué hará Grillo con sus legisladores. Berlusconi es conocido: libre mercado, corrupción, personalismo al servicio del "status quo" económico; es un típico populismo de derecha. Grillo es, por ahora, una representación de la anti-política, del rechazo a la desidia e impotencia del sistema político frente al poder económico. Pero por ahora es desconocida su propuesta, si es que la tuviera.

- Y el populismo europeo, ¿tiene algún parentesco con el latinoamericano?

Suárez: Los millones que se movilizan en Europa lo hacen contra de la austeridad, contra el predominio de las finanzas, especialmente el cerrojo de los alemanes, y por la defensa de un Estado de bienestar que en América Latina no tuvimos nunca

Follari: No tienen nada que ver entre sí el populismo de derechas europeo, con el neopopulismo progresista latinoamericano. Si bien ambos aparecen como respuesta a la crisis de los sistemas políticos neoliberales, el populismo europeo mantiene la crisis del sistema al sostener la economía de libre mercado; los gobiernos "nacional-populares" latinoamericanos, en cambio, han sido la salida a las crisis agudas del sistema político movidas también por razones económicas (el 2001 en Argentina, la caída de Mahuad en Ecuador, la Guerra del Agua en Bolivia, Caracazo en Venezuela). Y han sido la salida porque han modificado la política económica, con un estado activo y con márgenes redistribución económica y de mejora en la asunción de derechos por los sectores populares.

Opiniones (2)
18 de noviembre de 2017 | 02:43
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18 de noviembre de 2017 | 02:43
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  1. Muy buena nota, invitando a reflexionar sobre el populismo, un concepto que contiene diversas cargas semánticas y que contiene a coyunturas políticas diversas. Follari y Laclau son defensores de una perspectiva cuestionable de sistema político, estaría bueno incorporar la visión de alguno de los teóricos internacionales (Picott, Taguieff, Canovan) y el debate de un libro tradicional (de Ionescu y Gellner). La clave está en la dificultad de conciliar democracia, capitalismo e igualdad. En lo personal, creo que los populismos son una mala imitación de la democracia deseable y verdadera, una "aporía" democrática
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  2. Excelente nota.........muy aclamadora y que invita a reflexiones..........
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