opinión

La maestra buena, la mala y el Señor de las moscas

En primera persona, una experiencia que reclama profesionalismo de parte de los docentes.

La maestra buena, la mala y el Señor de las moscas

En el año 2005, mi hija mayor, Aída, comenzó su escolaridad en la salita de 4 de la escuela Manuel Belgrano, frente al Parque Central, donde tuve que hacer cola toda la noche (literalmente) para poder conseguirle un banco. Lo hice con alegría. Con mi esposa habíamos decido aun antes de que naciera nuestra primera hija que queríamos que fuera a la escuela pública del barrio y que viviera y aprendiera, además de lo académico, todos los valores que la educación pública nos había dado a nosotros en nuestra infancia y adolescencia.

A Aída la recibió la señorita Sandra, un derroche de vocación por la docencia y un amor incalculable por cada niñito que se aferraba con temor a la manita de su mamá, una capacidad de contención inigualable.

Luego la señorita Sandra recibió a mi segunda hija, Malena, dos años después. Hoy cuando Aída se reúne con sus compañeritas de séptimo y planean sus primeros bailecitos, mientras se pintan las uñas a la moda, recuerdan a la seño Sandra de la salita de cuatro con mucho amor y nostalgia. Sandra se lo ganó solamente haciendo lo que debía hacer.

Con el tiempo, mis hijitas avanzaron en sus estudios, los padres alguna vez pintamos la escuela o cambiamos vidrios o reparamos ventiladores, siempre estuvimos disponibles. En mi caso particular, para ayudar y nunca para interferir en la tarea de los docentes, a los cuales respeto como profesionales, del mismo modo que cuando voy al médico no le discuto y hago lo que me dicen, pues él es médico y yo no, lo mismo a la hora de hablar de educación. En casa lo que dice la
maestra es sagrado y no se le permitió nunca a ninguna de mis hijas cuestionar eso.

Aída llegó a sexto grado y Malena a cuarto el año pasado. Las esperaban la señorita Mónica y la señorita Rosana. La primera, el ogro de la escuela, fama de mala y exigente por demás; la segunda con fama de permisiva y que daba poca tarea para la casa. La primera reunión de padres, a veinte días de comenzadas las clases, ya definieron lo que les esperaba a mis hijas. En su reunión, la señorita Rosana dijo que no les daría tarea para el fin de semana y que no tomaría pruebas los lunes, porque a los chicos, al igual que a ella, les gusta descansar los sábados y los domingos. Explicó que los chicos de cuarto llevaban ya veinte días de clases sin llevar tareas a la casa porque estaban en etapa de repaso, dejando en claro cuáles serían ese año las pautas a seguir en cuanto a exigencia. Por su parte, la señorita Mónica nos explicó que todos los lunes tomaría pruebas, que todos los fines de
semana los niños se llevarían tarea a la casa, que bajaba puntos por mala ortografía o mala conducta. ¡Parecía sacada de la máquina del tiempo!

A mis dos niñitas les dije que cada una debía hacer lo que su maestra le mandase y que un niño no puede ni debe evaluar ni juzgar a sus maestros. Aída sufría a la Señorita Mónica y Malena gozaba de las libertades de su señorita Rosana, hasta que poco a poco Aída le fue tomando cariño a su maestra, mucho, al igual que sus compañeros; mientras, Malena comenzó a perderle no sólo el cariño, sino también el respeto a la suya. Algunos padres pedimos un poco más de autoridad en cuarto grado, algo de exigencia. Se hicieron reuniones que no trajeron nada nuevo.

Finalmente, a los seis meses de clases aproximadamente, un grupo de niños de cuarto, por iniciativa propia y sorprendiendo a padres, maestros y directivos, se apersonaron en la dirección pidiendo que les cambiaran la maestra. ¡Cuánto les habrá costado a niños de diez años tomar esa decisión y ejecutarla! Se convocó a los padres, se intervino la clase, apareció la supervisora, la vicedirectora nos explicó cómo funciona la burocracia docente y todo siguió más o menos igual. Una
maestra casi ausente, niños tomándose a golpes, no ya en el patio o los baños sino en clase, niños sangrando dentro del aula, la adrenalina de no tener control ni autoridad invadía el espíritu de nuestros hijos, los niños parados en los pupitres gritando en plena clase era lo normal en esa aula. Para quien haya leído El señor de las moscas, mi hija y sus compañeros pasaron en cuarto grado en la escuela
por una experiencia simbólicamente similar a los personajes de Golding. El aula era la isla del señor de las moscas.

Independientemente de los malos o nulos logros académicos, que poco puedo juzgar, observo, y en esto sí opino con conocimiento, que cuarto grado para mi hija representó una involución en todos los valores que soñamos con mi esposa cuando decidimos que concurriera a una escuela pública.

Mis dos hijas tuvieron la mejor y la peor maestra que he conocido, la señoritas Mónica y Rosana. Así terminó el año. Aída pasó a séptimo siendo escolta de la Bandera y esperando con ansias reencontrarse con la seño Mónica, pues era
también maestra de séptimo; Malena desencantada con la escuela, con problemas de sociabilidad con sus compañeros y sin ganas de recomenzar.

Hoy me enteré de que la señorita Mónica no está más en la escuela, que ha continuado su carrera en otro ámbito, y que la señorita Rosana ha sido designada maestra de séptimo grado. Al apersonarme en la escuela me explicaron que la señorita Rosana es titular, por lo cual, pese a innumerables actas, a haber tenido la clase intervenida por una supervisora, pese a los pedidos que han hecho los padres, los directivos, los supervisores, sus colegas de escuela y hasta los mismos niños, nadie puede quitarle el puesto, sólo explicaciones de por qué la señorita Rosana debe seguir dañando a nuestros hijos y no se puede hacer nada para poner fin a eso. Aparentemente, debo festejar que una oportuna dolencia en sus cuerdas vocales haya hecho que esté de licencia en su casa cobrando el sueldo sin hacer nada, y rezar para que le dure todo el año, oportuna dolencia que apareció cuando la presión era grande.

En definitiva, la maestra buena se fue y a la maestra mala no se la puede echar.
No sé aún si mis hijas continuarán en esa escuela o no, ni siquiera si continuarán en una escuela pública o deberé inscribirlas en una privada.

Cualquier institución, desde un club de fútbol, una fábrica hasta un país, en la que los buenos elementos se van y los malos no pueden ser despedidos, está destinada a perecer. Ese, creo, es el triste destino de la educación pública. Pero de esto no se habla. Nada dicen de esto los spots del Gobierno Nacional en los entretiempos del Fútbol para Todos, nada dice el ministro Sileoni, nada la directora general de Escuelas María Inés Aprile de Vollmer, nada el Sute ni la Ctera.

Todos ellos discuten por plata, quizá alguno tenga razón, pero mientras tanto las “señoritas Rosanas” arruinan la educación de nuestros niños y se llevan puesta una de las instituciones más apreciadas y queridas de los argentinos, la escuela pública.

Señores sindicalistas y señores funcionarios, sigan peleando por plata, pero por favor no digan que les interesan los niños. NO MIENTAN MÁS.

Opiniones (12)
23 de noviembre de 2017 | 17:50
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23 de noviembre de 2017 | 17:50
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  1. Se ve mucho docence flojo en comprensión de textos por acá. Lo que plantea don Hugo, traducido para ustedes, es que chillan por un sueldo de una profesión que eligieron voluntariamente sabiendo que siempre fue mal remunerada, pero no emiten un solo vocablo para hacer más eficiente el sistema de evaluación de docentes (que integran), a fin de que pueda desprenderse de las Rosanas sin que el precio de la burocracia lo paguen los alumnos. Si se sienten generalizados por la nota, lean de nuevo o busquen en google la teoría de los dos ladrillones, ya que con sus respuestas no hacen más que darle la razón a Hugo: no les importan los chicos. Si tuvieran autocrítica genuina, Ustedes mismos bregarían para que existan mecanismos eficientes de evaluación de docentes, ya que por cada Rosana con titularidad eterna hay alguna Mónica sin titularidad, entre las que seguramente estén algunos de ustedes, siendo buenos profesionales sin oportunidad de ocupar un cargo que hoy ocupa un inutil. No sean tan saltones, que los hace quedar como un monton de Rosanas.
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  2. Sr, antes que nada, mis respetos a su opinion, ya que cada quien habla por su experiencia. Yo tambien soy papá de 3 alumnos de la Esc Belgrano. Mi hijo mayor, egresó el año pasado, y tengo 2 nenas que siguen en dicho establecimiento. Es probable que uno se encuentre en la escuela, y en todos los ámbitos de la vida con muchas "Rosanas", pero tengo que saltar en defenza del resto del cuerpo docente de la Esc Belgrano, a nosotros en particular, como a tantos padres, nos han tocado maestras excelentes, y ellas son las que hacen que esa escuela sea tan requerida. Yo voy a seguir apoyando a la escuela pública, es por donde pasé y donde aprendí no sólo lo académico, del cariño de una maestra y de mis compañeros/as que a la larga se transformaron en amigos... Y asi como hoy salgo a defender a los docentes, de la "ESCUELA BELGRANO" tambien salgo a repudiar al gobierno, que se burla de ellos, año tras año, jugando a las escondidas en las paritarias o dilatando sin necesidad. A éstos "Señores" que se meten al bolsillo mas de $ 40.000 y creen que es digno un sueldo de $3000? Por que ? La igualdad de éste gobierno discrimina al sector educativo... debemos verlo asi?... Sr, cordiales saludos
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  3. Mas allá de que entiendo perfectamente la problemática de Hugo, me gustaría preguntarle a la tana, si un padre es quien debe aportar en las políticas educativas, o solo exigir buena calidad para la educación de sus hijos? Y a Lady Sofia, no esperaba menos de un maestro que trabaja en la educación publica Argentina, o mejor dicho de un empleado del Estado, siga en SU lucha nomas, que nosotros lo pagamos con quienes serán el futuro de nuestro país.
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  4. normalmente las cosas no son ni totalmente blancas ni totalmente negras (en su mayoría): existen colegios privados excelentes y no tanto, existen colegios públicos excelentes y de los otros. Existen autoridades, docentes, alumnos y padres q son un desastre y los hay "como la gente". Lo bueno sería q dejemos de cultivar los antagonismos y seamos argentinos más de movernos x el medio. El día q dejemos de vernos como: river o boca, radicales o peronistas, de izquiera o derecha, homo o hetero, rico o pobre, grasa o cool, etc etc. podremos construir una nación sana. De la división sólo se logran resultados destructivos. La vida es cortita, dejémonos de confrontar. Dejemos de dramatizar y victimizarnos, construyamos en serio.
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  5. totalmente de acuerdo, cuando se juntan maestros vagos (muy comunes por estos días) con padres que creen que la escuela es el enemigo número uno de sus borregos pasan estas cosas....convengamos que hoy en día pocos trabajos se hacen con la dedicación que ameritan....más aún cuando se educa...
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  6. Hugo si yo tuviera acceso a un medio te cuento una historia de periodistas corruptos, que reciben coimas y desinforman y periodistas objetivos y serios que se informan más allá de la experiencia personal y tratan de ir al meollo de la cuestión . (Aclaro que también tengo dos hijos en esc. pública y te podría contar muchas cosas de mi trabajo en 7 escuelas y de los viajes haciendo dedo para llegar) Me parece que aportás poco con tu subjetividad.
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  7. para la Sra. Elina Glffoni, profesora de Lengua y Literatura: Permítame, con todo respeto, decirle que luego de cada punto o signo de interrogación, deje un espacio antes de seguir la escritura. Muchas gracias.
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  8. Lo que el autor cuenta en esta nota pasa en todos los niveles, maestros-profesores, personal jerárquico en las escuelas, personal jerárquico en la Dirección General de Escuelas. También pasa en distintos ámbitos de trabajo, no sólo en la educación. Lo que exponen Elina y Taty está cercano a la realidad pero se olvidan de muchos aspectos de un contexto muy muy complejo. Estoy en la docencia desde hace 18 años y he visto ABERRACIONES y he visto EXCELENCIA, cómo las he visto en otros ámbitos: bancos, oficinas públicas, oficinas privadas, comercios. Acá estamos como la frase "el que esté libre que tire la primera piedra". Mi pequeño aporte: la grandeza en las personas está en desarrollar sus tareas de la manera más eficaz, sino hacer un paso al costado. Nadie lo hace (no tienen grandezas tienen bajezas) y eso tiene sus consecuencias, dañando al entorno sin importarles absolutamente nada.
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  9. En el '64, por un "retraso"(vulgo: huelga) en comenzar las clases para mi 6º, el último de la vieja primaria, mi padre decidió cambiarme de la escuela publica (de la que estoy tremendamente agradecido) y pasarme a la paga Academia Av Maure del centro. Ahi conocì por 1º vez a un maestro que dejaría marcas indelebles en mi educación y mi ser: Avelino Maure, el mismo que luego sería asesinado en calle Las Cañas. No tenía la costumbre de dar tares para los fines de semana pues opinaba lo mismo que "Rosana" (así como el empleado no se debe llevar trabajo a su casa), pero su dedicaciòn en tiempo de clases era de excelencia. Esto, lamentablemente no lo vi cuando me tocó ser padre y llevar mi hijo a la escuela pública (excepto un caso puntual), y tampoco cuando hizo su secundaria, también pública (y donde el Director fallaba) Obviamente, muchos nuevos docentes( y varios viejos) no tienen esa dedicaciòn y orgullo por lo que representan, quizás porque solo les importa ganar dinero, capacitarse en cosas superfluas, un auto nuevo, quizás porque pedagogía fué solo una materia que aprobar, pero no la entendieron. Los de antes también ganaban dinero, pero tenían una cierta pasión para volcar lo que sabìan a los niños, que hoy, en gral, no vemos. Y sí, es cierto que en un Estado, esa cosa inmaterial (porque está ahí, pero cuando los cuestionas son solo empleados) que no impone sanciones con una mano un tanto más dura, a quienes no cumplen un mínimo de condiciones, todo es más fácil si no hacés nada. Lo decìa María E Walsh en Balada de Comudus Viscach "espera el escalafón....."
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  10. Mi nombre es Gabriela Guayama docente de la Escuela Hogar "Eva Peron" para mi como para Antonio y su mujer Elina este comentario tan amerita una contestacion de mi parte!!! A mi entender y segun la clasificacion del Señor, yo podria decir que existen padres buenos y malos. Nosotras que en nuestra institucion trabajamos 7 horas diarias, sacamos de nuestro bolsillos, de nuestro sueldo, COMO LO HACEN MUCHOS DOCENTES DE ZONAS SOCIOECONOMICAMENTE DEPRIMIDAS, el dinero con el que .compramos utiles, golosinas, medias, fotocopias etc, etc, etc, para nuestros alumnos. Con este criterio Podria yo aducir que los padres esos que mandan a los chicos el dia lunes sin utiles, que jamas se acercan, que muchos ni saben cuanto calzan, PERO YO Y MIS COMPAÑEROS SI PORQUE EL DINERO SALE DE NUESTRO BOLSILLO, serian algo asi como "PADRES MALOS" lo menos en mi Institucion los que se ocupan los que van a la escuela sin insultar o sin amenazar serian "LOS PADRES BUENOS" Seguramente mantengo UNA LUCHA POR MI SALARIO, porque ademas de los gastos de nuestros hogares MUCHOS CIENTOS DE MAESTROS, LLEVAMOS A CUESTAS LOS GASTOS DE LOS ALUMNOS!!! Muchas veces como el caso de mi escuela tenemos que soportar atropellos de parte de directivos que no han llegado a su cargo por concurso PORQUE SEPA USTED SEÑOR QUE MI INSTITUCION ES LA UNICA ESCUELA DONDE TENEMOS DOS SUBREGENTES Y UN REGENTE QUE SON CARGOS POLITICOS!!! Y mi lucha tambien pasa por que esos cargos sean iobtenidos de acuerdo a los concursos!! PARA MI NO HAY PADRES BUENOS O MALOS SOLO HAY NIÑOS A LOS QUE DEBO EDUCAR Y CONTENER!! QUE TERMINO, DIJIERAN MIS PROPIOS HIJOS, APAÑANADO MAS QUE A ELLOS MISMOS!! NIÑOS A LOS QUE LEVANTO TODAS LAS MAÑANAS, LES DOY CLASES, LES ENSEÑO HABITOS, VELO SUS SUEÑO DE NOCHE, CUIDO SUS ENFERMEDADES DE LUNES A VIERNES!!! Yo tambien soy defensora de la INCLUSION, DE LA ESCUELA PUBLICA, DEL RESPETO, DE LA TOLERANCIA, pero su nota en estas circunstancias me suena a que solo le interesa que volvamos y mantengamos a sus hijas distraidas!!! LUCHAMOS POR MEJORES SALARIOS, POR MEJORES CONDICIONES DE TRABAJO EN TODAS PERO TODAS LAS ESCUELAS DE LA PROVINCIA Y NO SOLO EN LA BELGRANO DONDE SI LOS NIÑOS MEJOR DICHO LOS PADRES PAGAN COOPERADORA SUS CONDICIONES SON DISTINTAS A LA DE MIS ALUMNOS QUE NO TIENEN CON QUE!!! ESO ES DEFENDER LA EDUCACION PUBLICA!! LA DEFENSA DE LA EDUCACION PUBLICA SE HACE IGUALANDO LAS CONDICIONES PARA TODOS LOS ALUMNOS DE LA PROVINCIA Y EN LO POSIBLE DE LA NACION ARGENTINA!!! Yo tambien soy de Capital y la realidad de la escuela de sus hijas dista mucho de la nuestra y no estamos tan lejos!!! Buenos y malos profesionales hay en todos lados, pero no es con la prepotencia, la agresion publica como se solucionara!!! COMO TRABAJADORES DE LA EDUCACION TENEMOS NORMAS, LEYES Y PROCEDIMIENTOS!! Planteelo donde y con quien corresponda!!! YO NO PUBLICO DE PADRES Y DOMICILIOS DE PADRES QUE "ME PARECE QUE NO CUMPLEN" CON SU FUNCION!!!! A mi humilde entender usted no defiende la Educacion Publica, Usted esta denigrando una Institucion y a su cuerpo de docentes!!! Igual le agradezco su mirada de una realidad tan fragmentada, la Educacion NO EMPIEZA Y TERMINA EN LA ESCUELA BELGRANO!!! NUESTRA LUCHA TAMPOCO!!! Buen dia!!!
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