opinión

Pistorius, la lógica de las armas

La periodista mexicana y autora de ensayos sobre seguridad plantea el caso Pistorius como paradigmático.

Pistorius, la lógica de las armas

No hace mucho tiempo, nos conmovía a gran parte del mundo, la historia de Oscar Pistorius, el atleta que había desafiado y se había impuesto sobre un destino de posible discapacidad -había sido amputado de ambas piernas antes de cumplir un año de edad- al conseguir lo que parecía imposible: calificar para correr los 400 metros olímpicos regulares, entre los hombres más veloces del mundo.

Ese 4 de agosto, en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, su presencia era emblemática; no sólo como un símbolo de lucha ante la discriminación que le permitió ser admitido para participar en las contiendas olímpicas regulares, sino como la de la historia de vida que se sobrepone a la adversidad. Los medios narraban cómo su madre lo había tratado y exigido con la misma normalidad que a sus hermanos y así, lo había empujado a ser lo que veíamos en la pista; los compañeros de entrenamiento aseguraban no conocer su discapacidad hasta después de seis meses de entrenar con él, porque Pistorius no pedía consideraciones; en general, hablaban de su tenacidad, sencillez y entusiasmo.

Por si fuera poco, Pistorius, un hombre carismático, guapo y sonriente, al que se le apodóBlade Runner por sus prótesis de fibra de carbono, se ganó el respeto del resto de los competidores y la admiración de los espectadores. Todavía más, cuando el campeón mundial, Kirani James, le pidió intercambiar el adhesivo de las camisetas con sus nombres, al término de la competencia y enseñó al público el recuerdo, con el mismo orgullo que si fuera la medalla. En fin, que era un héroe para muchos, #yoconfieso incluirme entre esos.

Quizá por ello, fue aún mayor el impacto de saber que hoy enfrenta el cargo de homicidio premeditado y condena perpetua, la mayor pena que puede haber en Sudáfrica, por haber disparado en cuatro ocasiones contra su novia, la bellísima modelo, Reeva Steenkamp.

La fiscalía dijo que fue un asesinato premeditado ya que los disparos fueron contra la puerta cerrada de un baño en cuyo interior se encontraba Steenkamp. Los abogados de Pistorius señalan que fue un error y que le disparó con la 9 mm que guarda bajo la almohada, cuando escuchó ruido y la confundió con un intruso. Los medios, para enrarecer mas la investigación, ahora hablan de conductas de agresividad, arrogancia, paranoia y gusto por las armas, características del astro deportivo, que hace unos meses pasaron desapercibidas.

El atleta obtuvo este viernes la libertad bajo fianza y el próximo junio iniciará el proceso. Como dato anecdótico, el principal testigo, el policía que primero llegó a la escena del crimen, fue despedido por los cargos de intento de asesinato después de haber disparado, mientras se encontraba borracho, contra un autobús en el que viajaban siete personas.

Entre los hechos que arroja la evidencia, es que Pistorius además de la Parabellum, junto a la cama, tenia como protección en su habitación, una ametralladora y dos bates: uno de criquet, ahora ensangrentado, y otro de beisbol.

Tan sólo tres semanas antes de la tragedia, Oscar Pistorius había iniciado los trámites para obtener licencias para seis nuevas armas de fuego: un revolver Smith & Wesson modelo 500, otro Smith & Wesson calibre .38, un rifle Vector calibre .223 y tres escopetas: una Mossberg, una Maverick y una Winchester, de acuerdo a la información dada a conocer por la Agencia AP.

Más allá de las especulaciones que se antojan, el caso Pistorius trae a colación la profundidad de la cultura de violencia armada que prevalece en la sociedad sudafricana y, particularmente, de la normalización de la violencia contra las mujeres. He aquí algunos datos que ponen el contexto:

• Aunque algunas cifras oficiales señalan que podría haber cerca de 3 millones de armas legales, de acuerdo con estimaciones de organizaciones no gubernamentales, podrían estar circulando hasta 6 millones de armas de fuego.

• La organización Gun Free South Africa señala que cada mes, cerca de 2 mil armas pasan a manos del crimen, robadas a sus legítimos dueños.

• Aunque las tasas de homicidios por armas de fuego han decrecido en los últimos años, en el 2002, la 8ª. Encuesta de las Naciones Unidas sobre Tendencias en los Crímenes y las operaciones de los sistemas de Justicia (UNODC) ubicaba al país en el segundo sitio donde se cometían más asesinatos con armas de fuego, sólo por debajo de Tailandia.

• En Sudáfrica es legal disparar a alguien en defensa propia, si uno considera que su vida corre peligro, incluso si el atacante esta desarmado.

• Más de la mitad de la población sudafricana teme un allanamiento a su hogar. De acuerdo con el Instituto de Estudios de Seguridad, en el 2012 se registraron casi 17 mil casos de intrusión ilegal en los domicilios.

• Una gran mayoría de los sudafricanos no confía en la policía, por lo que no es inusual tener armas para protección en los domicilios.

• Este país también tiene la mayor tasa de homicidios por armas de fuego contra mujeres, siendo una nación que no está en guerra. Sin embargo, no hay estadísticas sobre los asesinatos con arma de fuego relacionados con violencia familiar.

• Cifras de la Organización Mundial de la Salud reportaron el año pasado que cerca de 60 mil mujeres y niños son víctimas de violencia intrafamiliar regularmente, la mayor tasa registrada del mundo. Un estudio del Consejo de Investigación Médica de Sudáfrica (MRC por sus siglas en inglés) indica que 40 por ciento de los hombres han admitido haber golpeado a sus parejas.

• También tienen altísima prevalencia otras formas de violencia hacia las mujeres, como las violaciones. El mismo estudio del MRC arroja el dato de que 25 por ciento de los hombres sudafricanos afirman haber violado a una mujer en algún momento de sus vidas.

Nada de lo anterior es un atenuante, ni pretende inclinar la balanza sobre la culpabilidad o la inocencia del héroe caído; por el contrario, lo que se pretende es destacar que si esta tragedia no estuviera ligada a la notoriedad que lleva el nombre de una súper estrella del deporte o al de la victima, una reconocida top model, ambos imágenes de grandes marcas con publicidad global, este podría ser uno de tantos casos, que hay en todo el mundo de violencia armada y doméstica, que por lo común, dejan de ser noticia.

La resolución llegará en junio, pero mientras tanto lo que Pistorius ha puesto sobre la mesa son dos grandes problemas de su país, pero también de otros, como el nuestro: el peligro de las armas en los hogares de los ciudadanos que sienten que tienen que defenderse ellos mismos, y la violencia doméstica contra las mujeres, al que sin importar la clase social y la educación, todas estamos expuestas.

El punto donde convergen estas dos cuestiones, generalmente, son escenarios de amenazas, intimidación, violencia, heridas y frecuentemente, muerte.

Quizá Pistorius no sabía que, cuando se tiene un arma en el hogar, hay 42 veces más probabilidades de disparar a alguien que vive en la casa o a algún conocido de la familia, antes que a un extraño en defensa propia. Quizá una gran cantidad de sudafricanos no lo saben. Lo cierto, es que si Pistorius no hubiera tenido un arma bajo la almohada, el desenlace pudo ser distinto, podría haber terminado tan sólo en una ex novia con moretones como la cantante Rihanna y el llevadero odio de los seguidores en redes sociales. Ciertamente y como bien sabemos, mucho menos definitivos, que la cadena perpetua.

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