opinión

Espantaperonistas

Tienen el hombre que más mide. Pero... ¿Quién es el verdadero "espantaperonistas" detrás de Julio Cobos?

Cuentan que Alfredo Cornejo (50) se lo explicó al propio “Paco” Pérez papel y lápiz en mano tiempo atrás. Y a punto estuvo de convencer al gobernador de que las elecciones de este año no tendrán un alto costo en caída de legisladores para la UCR, a pesar de las divisiones internas, o de una elección donde hay que defender una ventaja que promedió 25 puntos sobre el justicialismo en 2009 con “La gente de Cobos” y la 503. “Los que se tenían que ir ya se fueron” dijo el jefe partidario y desplegó la situación distrito por distrito para el gobernador.

Cornejo concentra buena parte del odio, los prejuicios y las descalificaciones de Víctor Fayad y de los ataques del iglesismo, tanto como los mandobles del peronismo, el gobierno, los intendentes del PJ, La Cámpora, y el kichnerismo duro. Y es objeto además de las desembozadas operaciones de prensa del Multimedios Uno, aliado al gobierno, al punto de haber generado una crisis interna en el grupo periodístico lo que llevó a Daniel Vila a “solapear” personalmente a sus periodistas. El intendente de Godoy Cruz conduce un partido fraccionado en ocho sectores, una parte se escindirá casi con seguridad este año buscando herirlo en la línea de flotación, y tiene que convencer a sus correligionarios primero y a la gente después de que el hombre que mejor mide en la provincia, Julio César Cleto Cobos, será más o menos previsible hasta pasar las elecciones. El peronismo en el gobierno tiene prácticamente rotas las relaciones con él, y el sentimiento que despierta en el justicialismo va desde el fastidio a la bronca, pasando por la necesidad y el recelo. Aun así, el propio Marcelo Costa, un enemigo territorial e histórico del intendente Cornejo, aceptó negociar con el presidente de la UCR un presupuesto provincial completo. El verdadero “espantaperonistas” –un original término acuñado por Ernesto Sanz en relación a Cobos- es Alfredo Cornejo, intendente de Godoy Cruz y presidente de la UCR.

No son sencillos los tiempos para la oposición en Mendoza. Si bien se beneficia de la caída persistente de la imagen de la presidenta Cristina Fernández en nuestra provincia, el gobierno de Paco Pérez no es el de Gildo Insfrán, Maurice Closs o José Luis Gioja con himno y todo. El peronismo local mantiene sus apariencias republicanas y no está preso de la rabia ni de la venganza, como parece suceder con el gobierno nacional. Y además, están los problemas internos. La UCR está dividida hoy en ocho grupos. Cornejo tiene sus propios seguidores y ha construido una alianza mayoritaria con el cobismo, con el grupo de Ernesto Sanz, con los Territoriales de los intendentes Ricardo Mansur, Gustavo Pinto y Mario Abed, y con los “Federales” encarnados por Enrique Vaquié, Armando Cammerucci y César Biffi. Fuera de este esquema pero “latiendo” en el partido al menos por ahora está el iglesismo conducido por el ex gobernador Roberto Iglesias, y el radicalismo de Capital dividido en dos: los “racionales” que hablan con Cornejo y los “vitistas”, que tratan al presidente de su partido como lo que sienten que es, un verdadero enemigo. Y resta un sector marginal entre quienes se puede contar, por ejemplo, a Fernando Armañague. En el gobierno susurran que hay un grupo más y guiñan un ojo. “…están los legisladores que se van ahora y que no tienen asegurada su supervivencia política ni la reelección…” subrayan, y aseguran estar en conversaciones con ellos.

Alfredo Cornejo no concentra resentimientos varios porque sí. Iglesias nunca le va a perdonar la fractura de la UCR en 2007, ni que el intendente sea quien explique y haga la síntesis de Cobos a los radicales que desconfían del ex vicepresidente. Le facturan además sus épocas de “operador” en el gobierno de Cobos, y que haya armado un radicalismo donde Iglesias y Fayad son expresiones minoritarias, aunque con alto poder de fuego mediático. Consiguen más minutos de aire y centímetros de columna que adhesiones, al decir de las encuestas que manejan tanto en la UCR como en el PJ, donde Cornejo ha empezado a ser reconocido por la gente. Es uno de los pocos dirigentes de Mendoza que mide dos dígitos de imagen positiva. Y en la encuesta de fin de año de MDZ fue calificado como el mejor intendente por nuestros lectores. Las operaciones periodísticas tienen una explicación paralela, que se desencadenó con el Jury al fiscal de Estado. Vila y Manzano reconocen en Cornejo a uno de los principales factores políticos de la suspensión de “su” fiscal todo servicio Joaquín de Rozas. Es decir, lo atacan por cuestiones de negocios relacionados a la política. Claro que el intendente no es inocente de todo esto. Justamente en política valen los principios de acción y reacción.

“El tema con Alfredo es que aunque posiblemente no tiene el carisma y vaya uno a saber si puede liderarnos a todos, ha conseguido coordinar a un grupo mayoritario de radicales, a juntar a los dispersos, y aislar a los que trabajan para el gobierno o para Vila… ¿si le alcanza para ser candidato a gobernador? No s酔 explica uno de los aliados de Cornejo.

El iglesismo se prepara para armar un partido político e ir por fuera de la UCR en las próximas elecciones legislativas.

El intendente de Godoy Cruz tiene dos coyunturas partidarias complejas por delante. Una es el persistente proceso de “limado” al que lo someten Iglesias y Fayad con el apoyo del Multimedios. La otra es contener, limitar y explicar a Cobos. “Es que Julio es capaz de pedirnos arreglar con los demócratas, o con quién sabe quién, tres días antes de las elecciones. Tiene una especie de cosa que lo impulsa a tratar de juntar a todos. Y ya ven cómo nos fue con el Frente Cívico Federal. No queda ni un aliado…” dicen los cornejistas que trabajan en la estrategia política con el presidente del partido. Para ambas situaciones hay un plan.

LOS LIMITES A COBOS

Los aliados de Cornejo no le piden demasiadas condiciones para apoyar a Cobos, porque en el fondo son pragmáticos y saben que sin el ingeniero será difícil ganarle las elecciones al peronismo como creen que pueden conseguir en octubre de este año, pasando antes las primarias de agosto, un verdadero “termómetro” preelectoral como ya vimos en 2011. Pero son condiciones duras. ¿Quién puede limitar a Cobos? En la UCR nadie quiere que el ingeniero meta sus dedos, por ejemplo, en las listas de legisladores provinciales e incluso tratarán de impedir que el ex gobernador arme la nómina de diputados nacionales. Tendrán éxito a medias. Cobos aceptará ceder legisladores locales salvo un caso o dos, pero persistirá en su idea de llevar a Graciela Cousinet como candidata a diputada nacional.

Julio Cobos, ex vicepresidente de la Argentina.

El plan interno general es más complejo. Cornejo preferiría antes que cualquier arreglo con Iglesias o Fayad, que ambos vayan a las internas de abril y participen de las elecciones de autoridades partidarias y electivas. Pero no tienen muchas esperanzas de que eso ocurra. “Se cagan enteros en ir a una interna contra Cobos. Querían primarias abiertas… ahí están las PASO de agosto… que sea Iglesias candidato y que vaya a una elección contra el Julio. Pero no lo va a hacer porque saben que pierden 7 a 3. Es más probable que rompan el partido y vayan por afuera…” dicen en el cornejismo. Y no están tan equivocados. Fuentes políticas confirmaron que el iglesismo ya está trabajando en la configuración de un nuevo partido en el que podría pelearle parte del nombre a la UCR para no quedarse sin sello partidario. ¿Volverá en este 2013 la vieja Unión Cívica Radical Intransigente? En el peronismo juran que sí y ya se relamen del cinco a siete por ciento de votos que –creen- Iglesias puede quitarle al radicalismo de Cobos y Cornejo. En la UCR oficial hacen apuestas. Cornejo, por caso, se juega “la casa y el auto” como ha dicho por allí, a que Iglesias no va a una interna. Pero no está tan seguro de que no decida abrirse e ir a una general. Pero saben que el costo para el ex gobernador sería muy alto. “¿Qué van a decir… que no lo apoyamos en 2011, que no lo llevamos en la boleta, que no los dejamos hablar? Hoy tienen en el partido la representación exacta: son la minoría… y no tienen excusas para irse… les va a ir mal…” pronostican, aunque entienden a la perfección que sus adversarios internos tendrán un poder de fuego mediático importante. Aun así y de acuerdo a la información circulante, es un hecho de que Iglesias y Fayad se abrirán de la UCR en estos comicios, aunque habrá que ver si sostienen la postura hasta último momento o es un “amague” para arreglar.

Cornejo tiene, a su vez, debilidades. La UCR transita un equilibrio delicado, ha perdido en el camino legisladores de otras fuerzas que se fueron entre 2009 y 2010, algunos legisladores más se han ido con el iglesismo y han decidido hacer el juego del gobierno, y las descalificaciones permanentes de Fayad amplificadas por sus jefes mediáticos a modo de campaña negativa tienen alguna repercusión. Cultor del perfil bajo y con más ganas de no tener enemigos que de tenerlos, el intendente aguanta los chubascos, sostiene las peleas con el peronismo, y cosecha las tempestades que ha sembrado alguna vez. Y no tiene empachos en seleccionar las estrategias políticas que le sirvan aunque deba digerir algún batracio. Prueba de ello es el presupuesto que negoció nada menos que con Marcelo Costa, con la mediación de Mario Abed primero y de Ricardo Mansur después. Es que los intendentes territoriales son también un eslabón débil de la cadena. Necesitan dinero provincial y obras para sus pueblos. Distinta es su situación a la de legisladores nacionales como Enrique Vaquié o Ernesto Sanz, o Armando Camerucci y César Biffi en la provincia. Los intendentes tienen que rendir cuentas a sus vecinos a diario. Y el presupuesto salió adelante. Igual, en el gobierno van a colaborar todo lo posible con las divisiones de la UCR. “Nuestros amigos son los del Roberto y los del Viti. No los otros…” dicen, mientras mantienen una relación casi inexistente, distante, con Cornejo. Pero no van a participar directamente de las operaciones. “No vamos a hacer nada en lo que dejemos los dedos marcados. Somos espectadores, prestamos la ‘oreja’ pero no nos podemos meter. Está todo demasiado público, demasiado expuesto” dicen en el corazón del poder.

La próxima batalla del peronismo y de la UCR de Cobos, Cornejo y Sanz será el desdoblamiento de las elecciones provinciales, en las que está todo al revés. El PJ quiere desdoblar porque hoy Cristina es un contrapeso y a la UCR no le conviene el desdoblamiento por la misma razón. Exactamente al revés que 2011. Cornejo y Cobos piensan que la presidenta no le va a permitir al peronismo local abrirse del destino nacional y que eso los va a beneficiar. Pero Cornejo está dispuesto a aceptar que se desdoblen las elecciones por ley aunque les cueste una elección legislativa provincial regular o mala… porque eso garantizaría que en 2015 el PJ no se beneficiaría del arrastre nacional, y el radicalismo local no quedaría a merced de candidatos de la talla de “Ricardito” Alfonsín, por citar una mala experiencia.

La pregunta es… ¿se animará el “espantaperonistas” Cornejo a ser candidato a gobernador en 2015? Él está convencido de que será quien dispute la próxima gobernación si les va bien en las elecciones de este año, aunque muchos de sus aliados y de sus enemigos creen que es Cobos quien ocupará esa postulación. “¿Julio…? No… él va a querer ser presidente” le han escuchado decir a Cornejo. Pero para esa película todavía falta. No hay 2015 sin 2013. Y eso lo saben Cobos y Cornejo y también Ernesto Sanz, que no oculta sus deseos de encabezar la fórmula nacional de la UCR en dos años más. Es poco tiempo, pero en política es una eternidad. Antes, veremos escenas de espanto.

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    Leopardo al acecho
    7 de Diciembre de 2017
    Leopardo al acecho