opinión

YPF: ¿quién es el culpable?

Sin dudas el tema del momento no es otro que la expropiación de la empresa YPF a Repsol. Pero desde acá no voy a intentar teorizar sobre la conveniencia y eficiencia del sector privado contra el público en la administración de empresas que explotan bienes que claramente son privados.

Por el contrario mi idea es intentar reflejar la falsedad de la supuesta causa, esgrimida por el Gobierno, para justificar la expropiación en si misma. La forma de llevar adelante este análisis es dejando de lado conceptualizaciones politizadas, ideológicas y desenfrenadas, y basarnos solamente en lo que indica la ciencia económica.

Siendo la justificación del Gobierno para proceder con la expropiación, el desabastecimiento de naftas y la fuerte y sostenida caída en la extracción de petróleo, acá estará centrado el análisis. Y desde este punto puedo adelantar las conclusiones basado en un simple y demostrado axioma de la economía: los controles de precios sostenidos en el tiempo tienden a generar escasez. Algo que no debería sorprender a ningún argentino, acostumbrados a lidiar con problemas de escasez en todos los bienes que han sido "controlados". La falta de inversiones y escasez de producción no son más que el resultado y consecuencia de las políticas tomadas por el Estado sobre un sector de gran importancia, y que ahora busca (o apunta) culpables.

Pero volviendo a nuestro tema, la pregunta es ¿por qué la existencia de una Sociedad Anónima, con mayoría española no es la que determina el faltante de combustibles? Y en todo caso ¿cuál es la verdadera causa del problema?

Con el supuesto objetivo de "mantener equilibrados los precios para el mercado interno", el gobierno argentino avanzó, primero con fuertes controles sobre el precio de las naftas a nivel local, y luego con controles sobre el precio de las exportaciones. En relación a esto último se impuso un fuerte esquema de retenciones a las exportaciones de petróleo  y naftas a partir del año 2007. Esquema que en el caso del crudo expresaba que con  precios por encima de u$d 60,9, el Estado se quedaría con el excedente que superara los u$d 42. Si el precio del crudo se ubicaba entre u$s 45 y u$s 60,9 la retención sería del 45%. Y por último si el precio caía por debajo de u$s 45, el esquema daba lugar a una futura decisión.

Bajo este esquema los españoles en YPF tomaron la decisión lógica que cualquier empresa, maximizadora de beneficios y racional podría tomar: redujo su producción, y lógicamente sus inversiones, ya  que perdieron un alto grado de rentabilidad. Por lo que pensar que otros actores económicos habrían tomado decisiones distintas, no sólo carece de sustento, sino de racionalidad. Debemos considerar que más de 90% de la caída en la producción de petróleo se ha dado a partir del año 2003.

No podemos dejar de lado que la riqueza del recurso, no subyace a la mera existencia del mismo, sino al combo exploración, extracción, procesamiento, refinación, transporte y venta. Por lo que aquellos que hablan sobre la importancia de la propiedad sobre el recurso, fallan en entender por un lado que esta propiedad no estuvo en discusión (es de las provincias), y por otro que el proceso es mucho más largo y completo que estatizar a una compañía.
Otro punto que vale la pena mencionar es el extraño festejo de las provincias, que decidieron dejar de lado la propiedad que tienen sobre el recurso, por un beneficio de corto plazo de ser accionistas de una SA que primero deberá demostrar su capacidad de retribuirle ganancias a los mismos.

A no confundirnos, el recurso nunca dejó de ser nuestro, y lo lógico hubiera sido tener buenas regulaciones sobre la empresa productora y un plan de desarrollo energético a largo plazo. No debemos dejar de considerar que en un plazo determinado estas políticas terminan jugando incluso en contra del objetivo que perseguían. Esto se debe a que la supuesta política de control de precios derivará ya sea en escasez, en un fuerte crecimiento de las importaciones que golpea sobre el saldo comercial (a punto tal que puede transformar a un sector de exportador neto en importador neto), o en fuertes erogaciones ya sea para subsidiar a las empresas privadas o para cubrir las pérdidas de la empresa pública. Sea cual sea el caso, el encargado de pagar los costos será el consumidor con desabastecimiento, o con mayores impuestos para sostener el gasto público generado en base a malas decisiones en política energética. Y peor aún es subsidiar el consumo de petróleo con el impuesto más regresivo de todos: el impuesto inflacionario. Aunque, lógicamente, nada de esto le gana al impacto político de “recuperar lo nuestro”.

Lic. Fernando Galante
www.FJGeconomia.com.ar

Opiniones (1)
21 de enero de 2018 | 00:18
2
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21 de enero de 2018 | 00:18
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  1. La nota de Fernando Galante es una opinión que como toda opinión merece respeto. Pero en esto está en juego las ideologías y está clarísimo que la ideología del autor es absolutamente liberal y contraria a la del actual gobierno. Habla de la ciencia económica apartándola totalmente de la política y las ideologías comó si fuera una ciencia que permite nada más que un solo pensamiento. Es decir el concepto marxista de la económia no existe o está errado. La única que es cierta es la neoliberal que cada vez más está demostrando la miseria que acarrea y las crisis que ha detonado en países inclusive del primer mundo. Por supuesto este comentario de ninguna manera intenta que este señor cambie su forma de pensar, ya su cabeza se la han programado en una sola dirección. Pero ya que habla de Y.P.F. y de las causas que según él determinaron su expropiación, es bueno señalar que otros economistas, no sólo argentinos, tienen un pensamiento absolutamente contrario al de este señor. Supongo que se habrá informado cuantos miles de millones ganó Repsol, cuanto distribuyó y cuanto invirtió, lo demás es teoría. Si de esto se ha informado, creo que la nota pretende indirectamente, tratar como algunos personajes lo vienen haciendo, de desprestiguiar al actual gobierno. Pero en definitiva, no importa para este señor, ni la soberanía, ni la importancia por parte del gobierno de manejar los bienes de producción que hacen entre otras cosas a la seguridad nacional, sino solamente el dinero, y su acumulación, aunque esto traiga falta de educación, salud y alimentgación para las clases más deposeídas. Liberalismo frío y crudo. Saludos
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