opinión

10 de Diciembre, día de los derechos humanos. Lejos de la Utopía

Hoy debiera ser una fecha más que importante para el mundo, porque el 10 de diciembre de 1948 se aprobó en el París de la post guerra, la Declaración Universal de Derechos Humanos, por la naciente Naciones Unidas.

10 de Diciembre, día de los derechos humanos. Lejos de la Utopía
Muchos países continúan al margen de la misma, no obstante haberla firmado o en otros directamente no se aplica. Así Estados Unidos, China, India  entre los grandes, Cuba entre nosotros, y muchos países árabes y africanos han olvidado sus compromisos internacionales o no permiten que el Derecho Internacional de los Derechos Humanos ingrese a sus territorios. Tienen distintas ideologías, religiones, sistemas, pero la respuesta es la misma; no a los derechos humanos.

Por tanto es un aniversario de balances negativos pese a los avances en muchos otros países y regiones.

Latinoamérica es quizás donde este paradigma ha avanzado notablemente en su lucha contra la pobreza, la inclusión, mejorando las comunicaciones, el acceso a la educación, entre otros. Pero falta mucho en materia de distribución de riqueza, acceso a la información pública y un verdadero derecho de expresión y  el de recibir información veraz. Lo mismo en materia de usuario de servicios respecto del control de las grandes empresas prestadoras.

Argentina ha sido un motor importante en cambios sociales, en revalorizar la memoria en materia de violaciones a los derechos humanos ocurridas durante la dictadura militar y en promover que esa memoria alcance a los cómplices por ejemplo en la justicia federal, tal como se ha podido apreciar en Mendoza, con una justicia federal descabezada de sus principales secuaces que garantizaron las peores conductas de las fuerzas de represión.

Ahora bien, Argentina como país aún está lejos en el combate contra la tortura y el abuso policial, la corrupción, y el fortalecimiento institucional. Conviven aquí Gobiernos locales genuflexos al poder central, con gobiernos locales fuertes ajenos a todo control, caudillescos, sin prensa libre ni mecanismos de control. El sistema penitenciario nacional sigue ofreciendo a pesar de esfuerzos las condiciones de hacinamiento y del olvido de un verdadero modelo de recuperación de los condenados. Mientras nuestra sociedad mantenga como medida única y casi exclusiva, la cárcel como solución al conflicto con la ley, repetirá cínicamente el mismo esquema y los presos de ayer serán los mismos presos de mañana.

Argentina necesita dar pasos concretos en materia de justicia, ya sea en la formulación de propuestas que involucren más a la gente en sus propias respuestas, en la prevención del conflicto, y en la participación popular en la toma de decisiones y sentencias, así como avanzar decididamente en la oralización de todos los procesos judiciales.

Con respecto a Mendoza, la mediocridad del gobierno de Jaque fue la nota distintiva de su gestión que alcanza al tema de derechos humanos.

No hubo reforma judicial, penitenciaria, o de seguridad que permitiera un mejor servicio a la sociedad civil.

Quien busca justicia en Mendoza, está condenado a las burocracias, palabras difíciles o la pelea solitaria contra molinos de cemento estatal, comprado a sobreprecio.

Mendoza necesita mecanismos de participación y de control institucional, lo que no puede cumplir ni la Fiscalía de Estado ni el Tribunal de Cuentas y hemos visto que las Comisiones de Derechos Humanos o de Garantías de ambas Cámaras legislativas son sólo Mesas de Entradas.

Nuestra provincia tiene graves problemas en materia de educación, vivienda, transporte, comunicaciones, y goce de los derechos de la niñez, para nombrar a algunos,  todos ellos derechos humanos básicos y de todas las personas que habitan este suelo.

Mendoza puede seguir optando por ser sólo un desierto, donde avanzan la desidia estatal y los grupos de poder asociados sólo para beneficio de los últimos o un oasis donde descanse el ser humano cada día más libre, participativo, beneficiario de las políticas públicas y en definitiva más digno, frente a la oferta  de una sociedad que mantenga equilibrios en un mundo cada  vez más complejo y con menos sueños colectivos

Si como dijo Galeano, las utopías sirven para caminar, tenemos entonces una larga marcha social en busca de ellas, y  depende de quienes las  sueñan alcanzarlas.

Carlos Varela Alvarez
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23 de enero de 2018 | 08:51
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23 de enero de 2018 | 08:51
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