opinión

Lo que el voto se llevó

Fue duro, para qué negarlo. No nos hagamos tanto los valientes y los grandes cívicos, que bien que a todos nos quedaron las bol...etas por el piso. Pero desde ahora, o por lo menos desde la semana que viene (luego de las infaltables glosas sobre los resultados) sentiremos un silencio extraño, subyacente en todo lo que oigamos.

Lo que se lleva el voto.
Ayer a las 8,00 O’ clock terminó la campaña electoral. Será por eso que un viento huracanado me abrió las ventanas de golpe a tan temprana hora; fue generado por el colectivo suspiro de alivio que todos los argentinos estaban exhalando al mismo tiempo en ese minuto.

Fue duro, para qué negarlo. No nos hagamos tanto los valientes y los grandes cívicos, que bien que a todos nos quedaron las bol...etas por el piso. Pero desde ahora, o por lo menos desde la semana que viene (luego de las infaltables glosas sobre los resultados) sentiremos un silencio extraño, subyacente en todo lo que oigamos. Porque ha sido esta campaña como un gran ruido de fondo para todos nuestros actos, como un “soundtrack” que subliminalmente se te metía por todos lo orificios del cuerpo, auditivos o no.

Ahora que el sonido y la furia de la campaña se han apagado, vayan unos humildes interrogantes: ¿Hasta que punto es válido que haya semejante injerencia de asesores de imagen, encuestadores, publicistas y demás mangantes en una campaña electoral, eh? Porque lo que hemos visto en estos agitados meses es la mejor prueba de que los candidatos hoy se manufacturan cual jabones en polvo, hasta un límite que casi les borra la personalidad. Cada vez más seguido veo alguna de esas notas “de color” pero contextualizadas en la época electoral, tipo: “Conozca de verdad al candidato XYZ, de posta; como es fuera de la política, como le gusta el asado, si jugoso, a punto o más bien sequito, si usa slip o boxer, si duerme con pijama o en bolainas, como se llama su mascota, etc”. Entonces no puedo menos que pensar que esta gente se alejó tanto de lo cotidiano que hay que bajarla a tierra cada tanto, como para que no se confundan con su propio afiche y los demás comprendan que tienen una cara real, como todos, y no solo esa esfinge ploteada sobre una camioneta.

Otra cosita que me quedó picando, entre muchas: ¿Serán conscientes estos muchachos de la confusión que han generado en el votante raso con tanta “Alianza”, “Unión para….”, “Coalición de…” rejunte de agua y aceite, reuniones  transitorias que van a durar menos que una lluvia de verano y todas esas roscas? Porque el que vaya a buscar al cuarto oscuro la boleta que ha elegido toda su vida, con el númerito tradicional y el escudito de siempre, está perdido; o siguió de cerca todos los flujos y reflujos del cambalache político (pocos tienen el estómago para hacerlo, y menos con la campaña de saturación que vivimos), o no va a entender un sorongo. Como muestra, les convido con parte del dialogo que tuve con un vecino, hombre mayor y de firmes convicciones políticas pero perezoso a la hora de seguir el derrotero del partido de sus amores, porque prefiere laburar. 

YO: ¿A quien vas a votar, Gervasio?

GERVASIO: A los que voto siempre, por supuesto; el Partido Nacional de la Liberación Agrícola-Ciudadana.

YO: Hummm… ¿Esos que van en alianza (con perdón de la palabra) con el Partido del Dr. Tramoyez?

GERVASIO: ¿¿¿¡¡¡EEHHHH!!!??? ¿Cómo que van con ese malandra de Tramoyes?

YO: Te lo garanto. Hicieron un acuerdo electoral con Tramoyez. Ahora están juntos y revueltos.

GERVASIO: ¡No te puedo creeeeerrrr! Si hasta hace seis meses se tiraban con  perros muertos...

YO: Bueno, loco; ya lo dijo un gran pensador: “La política reúne a extraños compañeros de cama”.

GERVASIO: Si, ellos se van juntos a la cama, pero es a nosotros a los que se cog...

YO: ¡Modernizate, pibe! La política es el arte de lo posible, y a veces, por conveniencia, hay que tragarse algún sapito...

GERVASIO: ¡¡¡No, Basta!!! ¡Los batracios tragados no serán negociados!

YO: Sigo con mis lecciones de pragmatismo, y no te voy a cobrar nada, por ser vos. Dijo el General: “En política lo importante es construir, y a veces se construye con bosta”. 

GERVASIO: ¿Y donde quedaron los principios, los ideales, lo inmutable de las convicciones?

YO: ¡Que buena pregunta! Mucho me temo que quedaron en el mismo archivo que el numerito que tu boleta favorita siempre llevó, donde también yace el emblema de la susodicha; en realidad, a ese lo vas a poder encontrar en la boleta nueva, pero vas a tener que buscarlo bien...

GERVASIO: ¡¿O sea que tampoco voy a encontrar la boleta con el número de siempre, el 69, y no voy a ver el escudito?!

YO: No creo...ahora esa boleta es la 789. ¿Acaso no te la llevaron a tu casa?

GERVASIO ¡¿Qué se yo?¡ Lo único que he recibido por ahora es un montón de boletas cortadas, incompletas, con un Presidente de un partido, un Gobernador de otro y un candidato a Intendente que no sé quien es. No entendí nada, y terminaron en el piso de la jaula del canario.

YO: Premonitorio lo tuyo...el material de esas repartijas a mansalva suele tener un destino así, igual que muchos de los candidatos que llevan...

GERVASIO: Cada vez entiendo menos; le voy a preguntar a mi amigo el dirigente Lucrecio Tancredo, que siempre me batió la justa...

YO: Mirá, por lo que sé, ese puntero ahora trabaja para el Partido Cosmopolita de los Liberales Autoritarios...

GERVASIO: ¡¿Como se va a vender así?! ¡Es increíble! ¿Que le habrá pasado, si siempre creyó en la mística del partido?

YO: Lo más probable es que haya empezado a ocuparse de la “mástica” y no tanto de la mística. Hay que parar la olla todos los días...

GERVASIO: ¡Vaya si lo sabré! Justamente, mi fidelidad al partido radica en que siempre tuve la esperanza de que todo cambiara cuando ganaran ellos y dejáramos de correr esas conejas que parecen de Formula Uno. Pero lo veo cada vez más difícil, sobre todo si se juntan con garcas como ese Tramoyez. ¡Ya no se puede creer en nadie!

YO: No es que no se pueda creer en nadie; es que NO conviene creer en nadie así como lo hacías vos,  casi como un acto reflejo.  La política es como la vida...

GERVASIO: Si, una herida absurda...

YO: No, digo que es mutable, que cambia, que no todo es lo que parece y a veces hay que adaptarse a las circunstancias. Y lo que no se adapta, se muere.

GERVASIO: Me parece demasiado cínico lo que decís...pero bueno, veré si encuentro la boleta de mi ya casi ex partido, y la pongo de una buena vez.

YO: La vas a encontrar; buscala con el número que te dije, o como “Frente para la Reconstitución Autónoma de las Buenas Costumbres”...creo que se llamaba así...

GERVASIO: Ok. Haré lo que pueda.

Y se fue. Espero que le vaya bien y no pierda del todo su entusiasmo y sus convicciones a manos de la confusión político-partidaria que tienen otros. No se lo merece, pobre.

Volvemos a encontrarnos el sábado, pero ya con el diario del lunes leído. Adiós.
Opiniones (1)
18 de enero de 2018 | 18:40
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18 de enero de 2018 | 18:40
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  1. Bien la nota y real ya que los candidatos no expresaron su verdadero pensamiento político ni sus proyectos basados en sus propios sueños y utopías. Las propuestas surgieron de las encuestas realizadas para conocer el pensamiento de la opinión pública y las necesidades relevadas, de allí se hicieron los diagnósticos y la comunicación de las propuestas armadas por los marketineros de la campaña o los comunicadores sociales. Pero se les notaba a todos los candidatos que fingían cdo. hablaban de los distintos temas a resolver en la pcia. trataban de aparecer simpáticos y sonrientes cdo. en su vida real no son así.Todo un circo para tratar de conseguir el voto de los distraidos y necesitados mendocinos. Es triste el nivel tan bajo que ha caido la dirigencia local y menos aún del único partido provincial el PD que ni si quiera su candidato vive en Mza y hace 15 años que vive en Baires. ese fue el colmo. Buena observación del periodista
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