opinión

Promesas de campaña: entre el cotillón electoral y lo estratégico

¿Será posible que queramos que Mendoza se parezca institucionalmente a San Luis? Eso hacemos cuando creemos la fast propuesta de construirle casas a todo quien la necesite. En esta columna de opinión del director de MDZ, un paseo por Mendozalandia, la que todo lo cree. (Si sos iluso/a, no la leás).

Promesas de campaña: entre el cotillón electoral y lo estratégico

El “albertismo” se ha anotado un poroto: consiguió que todos los que no tienen casas discutan, aunque no crean su aventurada propuesta, que se puede tener una vivienda propia con solo votar por un candidato y con tener 90 pesos por mes en el bolsillo.

No es suficiente el tiempo de campaña proselitista para aclarar los tantos. Tampoco resultan creíbles –en medio del parloteo generalizado- las refutaciones de otros candidatos. Sus argumentaciones pueden ser colocadas al mismo nivel que las de quien tiene el copy right de la promesa: les pueden decir que hablan por oportunismo, por falta de ideas propias y hasta por despecho.

Sabiendo eso, los publicistas –y el candidato “albertista” mendocino lo es, por ejemplo- aprovechan al máximo ese poroto efímero que se han anotado.

Los mendocinos ya sabemos de este tipo de discusiones que no se entienden bien cuando son planteadas, pero que producen en el electorado una evocación de tiempos del “Estado de bienestar”, por testimonio propio o herencia oral familiar o comunitaria.

Muchas promesas huecas no fueron más que eso, pero en algún momento nos vimos empujados a darle una infantil credibilidad. Así hicimos realidad lo que postulaba aquel viejo graffiti: “Basta de realidades, queremos utopías”.

Es que el achatamiento histórico nos condena reiteradamente al fracaso de nuestra capacidad de raciocinio, ante el bombardeo de ideas, todas juntas, a lo largo de 30 días, cuando no estamos acostumbrados a tenerlas muy seguido por casa y, mucho menos, a discutirlas a fondo, con tiempo y con ganas.

¿Por qué San Luis puede entregar casas, construir una réplica del Cabildo y hasta erigir una pirámide como centro del poder político?

Podríamos decir porque prácticamente no hay otro poder posible, ni tampoco la necesidad estratégica de “otras cosas” como sí la tiene Mendoza.

Pero, ¿construye casas o no San Luis? Claro que sí: y hasta es prioridad de su gobierno.

En Mendoza no se ha podido. Es cierto que podría haberse volcado el costo de la obra de gas Beazley – La Dormida a la construcción de casas, o el de la interconexión eléctrica Comahue - Cuyo. Y hasta dejar de pensar en cómo atravesar la cordillera y, así, el rédito automático hubiese sido cuantificado maravillosamente. Pero nos hacen falta esas obras estratégicas para los próximos 20 o 30 años.

Si no contamos con ellas, podríamos volvernos una provincia como San Luis, por ejemplo.

Es cierto también que el gobierno mendocino podría haber decidido no hacer los 30 o 40 (o la cantidad que sea, que realmente es importante) de edificios escolares y con esa plata, entregar casas todos los días. Pero la opción fue de fondo.

Por supuesto que pudieron faltar ideas para llevar adelante un plan de viviendas serio en la provincia, pero nadie está discutiendo, tampoco, en torno a esto: simplemente se está prometiendo una cosa que solo es posible bajo otras condiciones.

Del otro lado del Arco del Desaguadero se admira en privado las oportunidades que tiene Mendoza y se ríen en público de cómo, mucha veces, las desaprovechamos. Pero así y todo Mendoza es una provincia que posee un polo propio de desarrollo que se motoriza con esfuerzos privados y al que lo público puede solo estimular, pero nunca regir en su totalidad. Este valor agregado hace que la agenda de un estado de las características del nuestro no pueda ser completada con los ítems de uno que no tiene nada que ver.

San Luis no tiene la inversión extranjera que tiene Mendoza, diversa y específica, ni siquiera la inversión interna que históricamente generó las bases de una economía agrodependiente, pero con todas las posibilidades de ampliarse y hasta con intentos exitosos de diversificación.

Y por eso todas las respuestas las tiene que dar el gobierno, que centraliza en su discurso  qué se demanda y también decide, obviamente, cómo se responde a esa demanda; decide qué se hace y qué no; cómo, dónde y quién.

Así vistas las cosas el modelo de San Luis no es muy diferente al nacional, que centraliza la distribución de federalismo en un cuentagotas que está ubicado en el Ministerio de Planificación Federal.

Pero al menos hay que reconocer que en la escala nacional la prioridad de lo que se hace está en lo estratégico y no en el cotillón electoral.

Mendoza es una provincia compleja y la solución de sus problemas de fondo, como lo es el habitacional, es a todas luces bastante más complejo que lo que sugiere el “albertismo” amendocinado en esta campaña.  "Asanluisarnos" sería, si cabe el término, retroceder en el tiempo y simplificar demasiado las cosas.

Opiniones (4)
19 de enero de 2018 | 20:16
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19 de enero de 2018 | 20:16
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  1. EL EDIFICIO NUEVO DE LA ESCUELA NORMAL SUPERIOR, EN MITRE Y MPNTEVIDEO ES UNA PROMESA DE JAQUE INCUMPLIDA HACE TRES AÑOS.. ESCUELA EMBLEMATICA DE MENDOZA SIN EDIFICIO... EN OBRA HACE AÑOS!!!! PONGAN ESO EN EVIDENCIA
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  2. Lo lindo de San Luis es que hacen censura de los medios. Si tuviéramos eso acá no saldrían estas notas pedorras ni aunque las escriba el director...
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  3. QUE PUEDA CREER LOS VERSOS Y MENTIRAS DE ESTE BUEN SEÑOR. HABRIA QUE VER QUE CONECCION PUEDA TENER CON LA EMPRESA QUE CONSTRUYE LAS VIVIENDAS Y LAS RUTAS. DESPUES HABLAMOS.-
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  4. No te rasgues las vestiduras con la bajada de la nota ..¿será posible que queramos que Mendoza se parezca institucionalmente a San Luis?... la gente quiere una puta casa, quiere rescatar lo bueno que se hace y sabes muy bien que rechaza la manera feudal que tienen de manejarse.
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