opinión

El Comienzo del Juego Final

Volví de Maine, y de reunirme con algunos de los economistas más astutos del mundo, con una serie de impresiones que serán el núcleo de la carta de esta semana. El viernes a la noche S&P bajó la calificación de la deuda de los EE.UU. y, claro, debo comentarlo. Pero mientras lo hablábamos durante los dos días y noches siguientes, me convencía cada vez más de que, en efecto, este es el Comienzo del Juego Final. Debo reconocer que llegó bastante más rápido de lo que pensaba. Pero esa es la naturaleza de todo esto. Y entonces, sin "pero primero", vayamos al directamente al tema.

El Momento Big Bang

Creo que es relevante comenzar con citas de mi libro Endgame, donde a la vez cito partes del libro que considero el más importante de la década, This Time is Different: Eight Centuries of Financial Folly (Esta Vez Diferente, Ocho Siglos de Locura Financiera), por Ken Rogoff y Carmen Reinhart. De verdad les recomiendo que lo lean. Está diseñado a propósito para que puedan leer el primer capítulo y los últimos cinco y comprender todo el sentido de la obra. Pueden comprarlo en www.amazon.com/Different. (La edición en Kindle solo cuesta U$9,99 y es la compañía perfecta para mi libro Endgame [promoción descarada].) Cito de mi libro:

"Analizaremos varias citas de [This Time is Different], como así también una larga entrevista que [los autores] tuvieron la amabilidad de darnos. También nos hemos tomado la libertad de mezclar párrafos de distintos capítulos que consideramos importantes. Tomen en cuenta que todo lo que está en negritas es nuestra licencia editorial. Comencemos con parte de su conclusión, que creemos que resume de manera elocuente los problemas que enfrentaremos:

"‘La lección de la historia entonces es que, aun si mejoran las instituciones y los responsables de las políticas, siempre existirá la tentación de correr los límites. Así como una persona puede quebrar, sin importar cuánta fortuna tenía cuando empezó, un sistema financiero puede colapsar bajo la presión de la avaricia, la política y las ganancias, por más regulado que parezca. Cambió la tecnología, cambió la estatura de los humanos; y cambiaron las modas.

‘Sin embargo, la habilidad de engañarse, por parte de gobiernos e inversores, generando periódicos ataques de euforia, que suelen acabar en lágrimas, parece haber seguido siendo una constante. Ningún lector cuidadoso de Friedman y Schwartz se sorprenderá

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ante esta lección acerca de la habilidad de los gobiernos para manejar mal los mercados financieros, un tema clave de sus análisis.

‘En cuanto a los mercados financieros, hemos vuelto al punto de partida del concepto de fragilidad financiera en las economías con endeudamientos masivos. Muy a menudo, pueden producirse períodos de fuerte endeudamiento durante una burbuja y tener duraciones sorprendentemente largas. Pero las economías muy apalancadas, en particular aquellas en las que la permanente renovación de la deuda de corto plazo sólo se sostiene por la confianza en activos subyacentes relativamente ilíquidos, rara vez sobreviven para siempre, especialmente si el apalancamiento sigue creciendo descontroladamente.

‘Esta vez puede parecer diferente, pero muchas veces, un análisis más profundo demuestra que no lo es. Resulta esperanzador que la historia indica señales de advertencia, que los responsables de llevar a cabo las políticas pueden mirar para evaluar el riesgo – si tan solo no se emborracharan tanto con su éxito estimulado por la burbuja de crédito, para decir, tal como lo han hecho sus predecesores durante siglos, "Esta vez es diferente."’

[De nuevo yo], "Lamentablemente, no es una lección feliz. No existen los finales felices una vez que se emprende el camino del desapalancamiento. Como he venido escribiendo durante muchos años, gran parte del mundo desarrollado ahora está ante la disyuntiva de elegir entre varias opciones malas, algunas peores que otras."

Y esto es clave. Léanlo dos veces (¡como mínimo!):

"Quizás más que nada, ignorar la precariedad y volubilidad de la confianza—en especial, cuando se deben refinanciar continuamente grandes deudas de corto plazo—sea el factor clave que origina este síndrome de estavezesdiferente. Los gobiernos, bancos o empresas excesivamente endeudados, pueden aparentar que siguen muy tranquilos por un largo período, hasta que ¡Bang! — se desploma la confianza, desaparecen los prestamistas; y se desata la crisis.

‘La teoría económica nos dice que es precisamente la naturaleza voluble de la confianza, incluso su dependencia de la expectativa del público sobre acontecimientos futuros, lo que hace tan complicado predecir el timing de las crisis de deuda. En muchos modelos económicos matemáticos, los niveles altos de deuda llevan a "equilibrios múltiples", en los que el nivel de deuda puede ser sostenido—o no. Los economistas no tienen una idea tremendamente buena de qué tipos de eventos cambian la confianza y de cómo evaluar concretamente su vulnerabilidad. Lo que en realidad se percibe, una y otra vez, en la historia de las crisis financieras, es que cuando un accidente espera para ocurrir, finalmente ocurre. Cuando los países están excesivamente endeudados, están destinados a tener problemas. Cuando las explosiones de precio de los activos estimulados por las deudas parecen demasiado buenas para ser verdad, probablemente lo sean. Pero el timing exacto puede llegar a ser muy difícil de predecir; y una crisis que parece inminente, a veces puede llevar años en desatarse.’"

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¡Bang, En Efecto!

Cuando comenzó la crisis subprime, muchos funcionarios (incluso Ben Bernanke), nos dijeron que los problemas serían "contenidos." Pero en el año 2006, era evidente para cualquiera que estudiara los instrumentos tóxicos, que las pérdidas serían de cientos de billones. Yo calculé U$400 billones, lo que demuestra que soy un optimista. Esa crisis se esparció por todos los bancos de Europa, y después volvió a los EE.UU. Las autoridades usaron todo el poder de fuego que tenían, todos los medios legales y –bueno, seamos caritativos, quizás infringieron un poquito la ley– para tratar de contener la marea. Y entonces tuvimos un "momento Lehman" y de pronto, todos los mercados parecieron congelarse. Fue "¡Bang!"

Mi sensación es que la rebaja de calificación de S&P es como aquel momento cuando nos dijeron que se podía contener la crisis. De por sí, la rebaja de calificación no es tan importante. ¿Qué aprendimos que ya no supiéramos? ¿Que los EE.UU. tendrán una crisis financiera si no logran controlar el déficit? ¿Es una novedad?

Pero me parece que obliga a que S&P revise seriamente a Francia, que en caso de perder su calificación AAA, pondrá en duda a todo el mecanismo del fondo EFSF. Y habrá que examinar a España y a Italia, si pretenden que la decisión tomada por S&P en los EE.UU. no sea vista como un hecho político. La principal consecuencia de la rebaja de calificación podría no estar en los EE.UU. sino en Europa, donde ya hay problemas. Una serie de rebajas (que son seguras, si lo fue la de los EE.UU.), serán traumáticas.

Mi socio Niels Jensen de Londres escribió este comentario:

"Si rebajan la calificación de Francia, seguramente bajará la calificación de una cantidad de bancos franceses, luego de lo cual, otros bancos europeos tendrán el mismo destino. Un escenario de estas características tiene el potencial de provocar una desgracia en toda Europa. Los 90 bancos europeos que acaban de someterse a la (así llamada) prueba de estrés, organizada por la Autoridad Bancaria Europea, tienen que refinanciar un total de €,4 trillones (!) de deuda durante los próximos 24 meses. Una cantidad enorme, aun en el mejor de los casos. Probablemente algo inalcanzable en épocas de tensión.

"Tal como señalara Ambrose EvansPritchard, en consulta con Willem Buiter de Citigroup, durante el fin de semana en el Daily Telegraph:

" ‘... el problema no es por cuánto tiempo podrán Italia y España capear la tormenta en los mercados de bonos. Mucho antes de que se produzcan las cesaciones de pago, habrá una crisis bancaria y de seguros, simplemente porque la caída del precio de los bonos en el mercado secundario está provocando una masacre en los libros contables de los bancos (entre otros mecanismos de transmisión).’

"Con la rebaja de la calificación de la deuda de los Estados Unidos, Standard and Poors desató una cadena de eventos que sólo empeorará las cosas en una zona del euro que ya está golpeada por la crisis. Por ese motivo, la decisión de bajar la calificación no solo fue inoportuna, sino un acto precipitado; que tal vez fuese justificada, no tiene importancia alguna en estos momentos."

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Mi último viaje a Europa y las charlas con amigos en Maine, además de lo que leo, simplemente refuerzan mi sensación de que Europa se desintegra, o como mínimo, que llega a una importante encrucijada en la que deben tomar una decisión fatal. Y no nos confundamos, se trata de un problema endemoniado que generaron ellos mismos. Una unión monetaria sin unión fiscal no funciona en un mundo que tiene tantas culturas y tradiciones diferentes. ¿Pero cómo funciona? ¿Cómo se hace para exorcizar a ese demonio?

Lo que me lleva a un comentario aparte. Michael Lewis es uno de los mejores escritores de nuestra época. Es brillante. En la última edición de Vanity Fair, tiene un artículo sobre Alemania y la crisis en Europa. Es bastante largo (unas 15 páginas en documento Word) y hace ciertas referencias curiosas y escatológicas (aunque extrañas), para tratar de explicar la opinión del mundo alemán, por lo tanto, si tienen una mentalidad delicada, les conviene limitarse a los párrafos que cito a continuación. Pero les sugiero que se tomen el tiempo para leer el artículo completo. (Pueden leerlo en su totalidad en http://www.vanityfair.com/business/features/2011/09/europe201109.) A continuación, el prólogo del artículo por el editor:

"¡Es la Economía, Dummkopf!"

"Con la economía de Grecia e Irlanda hecha jirones, mientras la de Portugal, España, y quizás también la de Italia, en caída, hay un solo país que puede salvar a Europa del Apocalipsis financiero: una Alemania muy renuente. Las ironías—como el hecho de que los banqueros de Dusseldorf fueron los máximos cabeza de turco de los engaños de Wall Street—se apilan rápidamente a medida que Michael Lewis investiga las actitudes alemanas para con el dinero, el excremento, y el pasado nazi del país, todo lo cual ayuda a explicar su nueva y peculiar situación."

Y de la parte media del artículo, estas ideas:

"En otras palabras, los griegos continúan negándose a pagar sus impuestos. Pero este es solo uno de los muchos pecados griegos. ‘También tienen problemas con la reforma estructural. Su mercado laboral cambia—pero no con la rapidez necesaria,’ continúa. ‘Debido a los acontecimientos de los últimos 10 años, un empleo similar en Alemania paga 55.000 euros. En Grecia, 70.000.’ Para burlar las restricciones de sueldos, el gobierno griego les pagaba a los empleados un sueldo al 13º o 14º mes del año calendario—meses que no existían. ‘Tiene que haber un cambio en la relación entre el pueblo y el gobierno,’ continúa diciendo. ‘No es una tarea que pueda hacerse en tres meses. Hace falta tiempo.’ Y no pudo decirlo con más claridad: si los griegos y los alemanes van a coexistir en una unión monetaria, los griegos deben cambiar lo que son.

"Esto probablemente no suceda muy pronto para que tenga importancia. Los griegos no solo tienen muchísimas deudas, sino también enormes déficits. Atrapados en una moneda artificialmente fuerte, son incapaces de transformar estos déficits en superávits, aun haciendo todo lo que desde afuera les piden que hagan. Sus exportaciones, valuadas en euros, siguen siendo caras. El gobierno alemán quiere que los griegos achiquen el estado, pero eso también frenará el crecimiento económico y reducirá la recaudación

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tributaria. Entonces, tiene que suceder una de estas dos cosas. O bien los alemanes aceptan un nuevo sistema en el cual los puedan integrar fiscalmente con otros países europeos, tal como Indiana está integrada a Mississippi: los dólares de los impuestos de los alemanes comunes irían a un cofre común para pagar el estilo de vida de los griegos comunes. O los griegos (y probablemente, al fin, todos los que no sean alemanes) deberán hacer una ‘reforma estructural’, un eufemismo para transformarse mágica y radicalmente en un pueblo tan eficiente y productivo como los alemanes. La primera solución es agradable para los griegos, pero dolorosa para los alemanes. La segunda solución es agradable para los alemanes, pero dolorosa, e incluso suicida, para los griegos.

"La única alternativa económicamente viable es que los alemanes, con un poco de ayuda de una población que disminuye rápidamente en los países solventes de Europa, se la aguanten, trabajen más, y paguen por todos los demás. Pero lo que es económicamente viable resulta ser políticamente inaceptable. Todo el pueblo alemán sabe al menos una cosa del euro: y es que, antes de que aceptaran entregar sus marcos alemanes, sus dirigentes les prometieron, explícitamente, que jamás les iban a exigir que rescataran a otros países. Esa ley se creó con la fundación del Banco Central Europeo (E.C.B.)—y se violó hace un año. El público alemán está cada vez más disgustado por la violación—a tal punto, que la canciller Ángela Merkel, que tiene fama de adivinar el humor público, ni siquiera se ha molestado en tratar de persuadir al pueblo alemán de que, ayudar a los griegos podría favorecerlos.

"Es por eso que los problemas monetarios de Europa no solo parecen problemáticos, sino irresolubles. Es por eso que ahora los griegos le envían cartasbomba a Merkel, y los matones de Berlín arrojan piedras contra las ventanas del consulado griego. Y es por eso que los dirigentes europeos no han hecho otra cosa que postergar el momento de la verdad, luchando cada varios meses para conseguir el dinero que tape los agujeros económicos cada vez más grandes de Grecia, Irlanda y Portugal; y rezando por que los agujeros cada vez más grandes y preocupantes de España, Italia, e incluso Francia se abstengan de aparecer.

Hasta ahora, el Banco Central Europeo, en Frankfurt, ha sido la fuente principal de este efectivo. El E.C.B. fue diseñado para comportarse con la misma disciplina de la Bundesbank de Alemania, pero ha mutado en algo muy diferente. Desde el inicio de la crisis financiera compró, directamente, casi U$80 billones de bonos públicos griegos, irlandeses y portugueses, y prestó casi otros U$450 billones a varios gobiernos y bancos europeos, aceptando virtualmente cualquier tipo de garantía, incluso bonos públicos griegos.

"Pero el E.C.B. tiene una regla—y los alemanes creen que es muy importante—que no pueden aceptar como garantía bonos considerados en default por las agencias calificadoras de riesgo de los EE.UU. Dado que una vez tuvieron una ley contra la compra de bonos directamente del mercado abierto, y otra contra los rescates del gobierno, es un poco extraño que hayan quedado tan colgados de este tecnicismo. Pero es así. Si Grecia no paga su deuda, el B.C.E. no solo perderá un montón de dinero en bonos griegos, sino que tendrá que devolverlos a los bancos europeos, y éstos tendrán que largar más de U$450 billones en efectivo. El propio E.C.B. podría sufrir insolvencia, lo que significa que

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tendría que recurrir a sus gobiernos miembro solventes, encabezados por Alemania. (El alto funcionario de la Bundesbank me dijo que ya tenían pensado cómo abordar la solicitud. ‘Tenemos 3.400 toneladas de oro,’ dijo. ‘Somos el único país que no ha vendido su asignación original [de finales de 1940]. Por lo que estamos cubiertos hasta cierto punto.’) El problema más grande con una cesación de pagos griega es que muy probablemente obligue a otros países europeos y a sus bancos a hacer lo propio. En el mejor de los casos, crearía pánico y confusión tanto en el mercado de deuda soberana como bancaria, en un momento en que muchos bancos y, por lo menos dos países europeos excesivamente endeudados –Italia y España– no están en condiciones de afrontar el pánico y la confusión.

"En el fondo de este nefasto problema, desde el punto de vista del Ministerio de Finanzas alemán, está la falta de voluntad, o la incapacidad de los griegos por cambiar su conducta.

"Eso fue lo que siempre supuso la unión monetaria: pueblos enteros tenían que cambiar sus estilos de vida. Concebida como una herramienta para la integración de Alemania dentro de Europa, y para evitar que los alemanes dominaran al resto, se transformó en lo contrario. Para mejor o para peor, los alemanes son ahora los dueños de Europa. Para que el resto de Europa pueda seguir disfrutando los beneficios de una moneda esencialmente alemana, tendrá que ser más alemán. Y así, todo tipo de personas que preferirían no pensar en lo que significa ser ‘alemán’ estarán obligadas a hacerlo.

El Largo y Sinuoso Camino a la Crisis

Como les mostraré a continuación, EE.UU. (en realidad gran parte del mundo), está al borde de otra recesión. No se necesita demasiado para eso, bastará un pequeño shock como, digamos, una crisis bancaria en Europa, la que mencionó Lewis y algo que de lo que vengo escribiendo hace más o menos un año.

Dicho eso, la evidente voluntad de los alemanes por aportar ideas creativas (y lograr que Francia acompañe) para financiar a los diversos países en crisis, con el fin de evitar defaults técnicos, es algo asombroso. Y si hubiese elecciones hoy, y ganaran los verdes y los socialistas en Alemania, estarían más abiertos aún a la idea de un eurobono, para garantizar de algún modo a los países miembro. El actual fondo EFSF está condiciones de respaldar a Grecia, Irlanda y Portugal más o menos hasta el año 2013, y la versión siguiente será bastante grande como para respaldar a España, a menos claro, que las élites de la zona del euro decidan darlo por terminado, aunque no han dado ni la más mínima pista al respecto. Lo más probable es que vayamos dando tumbos de una crisis a otra y, que cada una de éstas se prevenga poniéndole más dinero, hasta que la deuda de los garantes AAA, como Francia (y en menor medida Italia), empiece a ser cuestionada por los mercados.

Recuerden, la demografía de España y de Italia es horrenda, y pronto estará al mismo nivel de la de Japón. La porción del estado en el PIB de Francia ya llega al 53% (¡no es un error de tipeo!), y no hará más que empeorar debido a que se han prometido beneficios monstruosos para los Boomers que son directamente inviables si no se aplican medidas de austeridad a nivel de las griegas. Sus cifras futuras son peores que las de EE.UU.

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Puede seguir así por mucho tiempo, o puede terminar este año en un momento ¡Bang! Esa es la naturaleza de la lección de Rogoff y Reinhart. Miren a Japón. Absorbieron bancos funcionalmente insolventes y los hicieron funcionar durante décadas. Donde hay voluntad política puede haber una salida …pero habrá un Juego Final. Es también la lección que aprendemos de la historia. Japón no va a ser capaz de aplazar una crisis de enormes proporciones para siempre. Tampoco Europa, a menos que todos se transformen en alemanes en su contabilidad nacional.

¿Estamos Ya en Recesión?

Mi amigo Barry Ritholtz hizo hoy esa pregunta, y escribió:

"Bloomberg informó hoy que "El Ánimo del Consumidor Cayó a un Mínimo de Tres Décadas." Eso me hizo salir corriendo a buscar unos gráficos, y al final escogí los dos del estratega Andy Lees de la UBS, que presento abajo.

"El primero es una transparencia de la Universidad de Michigan que muestra el índice de confianza del consumidor con respecto a los datos del Conference Board. El segundo gráfico muestra la historia de largo plazo de los datos del Conference Board. A un nivel supuesto de 43,37 ya estaríamos en recesión; no solo eso, sino en una recesión profunda.

"Tal como lo indican los gráficos, desde hace algún tiempo, el índice ABC difiere de los datos del Conference Board. La relación entre la confianza del consumidor y la recesión podría no ser válida esta vez — aunque sería la primera separación en más de 40 años. También hay una consecuencia a partir de esta serie de datos, de que ya estamos en recesión. Dados los datos de ayer, que muestran una caída tanto en las importaciones como en las exportaciones, es probable que vayamos a tener una corrección a la baja para el crecimiento anualizado del PIB del 2T de 0,8% a 0,5% — lo que pone al 2T en categoría negativa.

"En consecuencia, no es inviable que pudiésemos estar ante la inminencia de una recesión."

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Y eso me lleva a un gráfico que le pedí a Rich Yamarone (economista principal de Bloomberg), que actualizara para mí. También, trae más o menos la misma cifra horrorosa que se conoció hoy, pero en esta oportunidad, relacionada con el PIB. Como pueden ver, existe una estrecha relación. Con un crecimiento del PIB inferior al 1% en los últimos seis meses, preguntar si estamos cerca o si ya estamos en recesión, no es una pregunta sin fundamentos. Y de cualquier manera, no presagia nada bueno para el rumbo de largo plazo de las acciones y las ganancias corporativas. La confianza del consumidor dice claramente que se prevé una recesión. Quizás solo se trate del cansancio por el malestar político (que sería comprensible), pero debemos prestar atención.

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Y aunque no voy a imprimir de nuevo el gráfico, cada vez que el crecimiento interanual del PIB cae por debajo del 2%, terminamos en recesión. Ahora está en el 1,6%." El desempeño pasado no es indicativo de recesiones futuras, pero la tendencia no nos favorece.

¿Qué Podemos Hacer Entonces?

Se debilita la economía. ¿Qué podemos hacer? La respuesta corta es, lamentablemente, no mucho. Había algunos en Maine que estaban a favor de más estímulo fiscal, pero creo que hay poca voluntad política para otro importante programa de estímulo. El último nos llevó hasta un crecimiento del PIB del 3% antes de que volviésemos a caer, y todo lo que obtuvimos fue una deuda enorme y un nivel más alto de gasto público. Entiendo perfectamente que rebajar el gasto público tendrá efectos de corto plazo negativos, pero estamos en un momento del Juego Final en el que debemos hacer de tripas corazón.

Y la política fiscal se está convirtiendo en una carga para toda la zona del euro, y también para Gran Bretaña. Se podrá garantizar la austeridad, pero tiene consecuencias.

¿Y la EC3? Veamos cómo acabó todo la última vez. Con más dinero en el balance contable de la Fed y precios más altos de los commodities. El sondeo de la NFIB que les mencioné la semana pasada mostró que no había una gran demanda de préstamos por parte de las pequeñas empresas. El 91% tenía lo que necesitaba. ¡Lo que quieren es que haya ventas y clientes! Los datos de ayer sobre el comercio dieron que las exportaciones cayeron más de U$2,3 billones el mes pasado. Eso sugiere una economía mundial en desaceleración. Que queda demostrada por toda una cantidad de otros indicadores.

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Tenemos que aplaudir a los chinos por permitir que su moneda subiera significativamente (para ellos) esta semana, ya que casi todos los otros gobiernos (incluso Suiza) quieren una moneda más débil. Todos no pueden devaluar al mismo tiempo, así como todos no pueden exportar para salir de esta crisis. ¡Alguien tiene que comprar!

En pocas palabras, no existen las soluciones sencillas. Prácticamente hemos usado a todos los "conejos que teníamos en la galera" en lo que a política fiscal y monetaria se refiere. Ahora debemos concentrarnos en lo que podemos hacer para dejar de entorpecer al sector privado, así puede hallar la manera de crear nuevos negocios y empleos. Y eso significa averiguar cómo colocar dinero en negocios nuevos, porque es de ahí de donde surgen los empleos nuevos. Pero eso lleva tiempo – y es tema para otra carta, ya que llegó el momento de apretar el botón enviar.

En Casa y después Irlanda, Londres y Ginebra

Estaré en casa por más de 40 días (¿pueden creerlo?), algo que, pese al calor de Texas, necesito. Después saldré hacia Irlanda, Ginebra y un par de días en Londres. Estoy seguro de que haré por lo menos una presentación en Londres.

Maine fue algo más serio esta vez. Creo que ahora somos más los que tomamos conciencia de que todo va a estar más difícil y más volátil. Si bien nuestro grupo no es precisamente indigente, entendemos perfectamente lo que eso significa. El domingo a la noche vino a verme Trey. Había estado escuchando. "Papá, está bueno para vos que ya hayas escrito acerca de todo esto y que tengas razón, pero no creo que esté tan bien para el resto de nosotros." Y tiene razón.

Las ventas del libro han sido constantes, ya que cada vez más gente empieza a darse cuenta de que estamos de verdad en el Juego Final, y porque tratamos de describir cómo será para todos nosotros. Hay una gran cantidad de información en el libro, y respaldamos nuestras proyecciones con fuentes. Tal como escribió un lector:

"John, espero que todo esté bien. Solamente quería enviarle una nota para contarle cómo disfruto la lectura de Endgame. Como alguien con un título en economía, leo muchos libros que tratan de explicar la macroeconomía de los tiempos, pero debo decirle que este es el mejor libro de todos los que he leído donde se explica cómo funciona la macroeconomía para gente común como yo. Usted le ha hecho un enorme servicio a sus lectores, como lo hace todos los días. Saludos, Steve."

Pueden leer las críticas y comprarlo en Amazon en www.amazon.com/Endgame.

De verdad, llegó la hora de apretar el botón enviar y de buscar algo para comer. Estoy muerto de hambre – y quizás pueda encontrar una película reciente. Que tengan una excelente semana.

Su analista, que se alegra de que Dios haya inventado el aire acondicionado,

John Mauldin

John@FrontlineThoughts.com

N.del T.: ‘Dummkopf' es estúpido en idioma alemán.

Copyright 2010 John Mauldin Todos los Derechos Reservados

John Mauldin, autor bestseller y reconocido experto en finanzas, es también el editor de la carta gratuita Thoughts From the Frontline que se envía semanalmente a más de 1 millón de lectores.

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John Mauldin es también presidente de Millennium Wave Advisors, LLC, un asesor de inversiones registrado. Todo el material aquí presentado es considerado fidedigno, aunque no podemos asegurar su precisión. Todo el material representa las opiniones de John Mauldin.

Las recomendaciones de inversiones están sujetas a cambios, por lo que solicitamos a los lectores que consulten con sus asesores de inversiones antes de tomar decisiones de inversión. Las opiniones aquí vertidas pueden cambiar sin previo aviso. John Mauldin y/o el personal de Thoughts from the Frontline pueden tener o no inversiones en cualquiera de los fondos aquí mencionados. Mauldin puede ser contactado al teléfono 8008297273.

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