opinión

Lecciones brasileñas

La marcha de la economía en las potencias centrales es la gran preocupación global de estos momentos. Hay una enorme incertidumbre sobre en qué magnitud los ajustes comunicados en Estados Unidos y varios países europeos impactarán en la economía real.

La preocupación está bien fundada. Toma a la Argentina en uno de los mejores escenarios posibles: desendeudada relativamente; con gran cantidad de divisas, lo que permite administrar el tipo de cambio; en un proceso de crecimiento muy importante, el ciclo más extenso e intenso de nuestra historia; con cuentas públicas ordenadas y sector externo pujante y superavitario. Da miedo pensar qué pasaría ante estas situaciones si como hasta 2003 estuviéramos supervisados por el Fondo Monetario Internacional. ¿Se imagina? Nos estarían poniendo condiciones a las sucesivas renegociaciones de deuda en el ciclo de ajuste pernanente que conocemos tan bien. ¿Cuánto descontarían a los empleados públicos? ¿Otro 13%? Seguramente más. Pensar que algunos dirigentes opositores decían hasta hace poco que era mejor seguir debiéndole al FMI...

Sin embargo es menester señalar que posiblemente el principal riesgo en ciernes para nosotros es cómo impacte esta crisis en Brasil, nuestro principal socio (no sólo comercial). Sirve entonces ver qué hizo Brasil y dónde el por qué del riesgo. Una muy buena explicación ofrece Alfredo Zaiat en http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-173900-2011-08-06.html. Lo que Zaiat llama "enfermedad brasileña" asemeja a lo que en anteriores notas hemos explicado como la "enfermedad holandesa", aquella que se caracteriza por abundancia de divisas y sobrevaluación de la moneda local pero en el caso de nuestro vecino producido no por la abundancia de exportaciones sino por los flujos financieros. Brasil viene teniendo hace varios años un fenomenal ingreso de capitales especulativos. Vea lo siguiente: un inversor norteamericano que tiene dólares recibiría casi nada de interés si lo deposita en un banco de su país pero obtendría una rentabilidad de hasta 12,5% en dólares en Brasil. La especulación financiera, que también tanto conocemos nosotros de parabéns.

¿Se refirarán a estas inversiones los opositores que reclaman que vengan de afuera?
¿Qué pasa ahora? Brasil puede tener problemas con esta inestabilidad global. En realidad Brasil ya tiene problemas. Ha primarizado sus exportaciones, la potencia industrial de la región ha perdido competitividad y sus exportaciones tiene cada vez menos valor agregado.

Dilma Rousseff, preocupada, ha dicho “somos conscientes de que no somos inmunes, que no vivimos en una isla, pero sabemos que Brasil tiene fuerza suficiente”. Brasil ha tenido y tiene una política monetaria ortodoxa y su resultado no sólo que ha sido muy inferior al argentino sino que ha dejado al país y a la región en grave peligro.

Los ministros de economía de UNASUR están tratando estos temas y es de desear que esta crisis acelere las iniciativas pendientes como el Banco del Sur.

Este aprendizaje no debería pasar desapercibido en un mundo tan amenazante como el actual.
Mientras tanto la oposición argentina sintoniza otra frecuencia y sigue pensando en someterse al FMI. Si no fuera por el sufrimiento que acarrearía hasta sería gracioso.
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