opinión

¿Qué hay de nuevo, viejo? Juntos venimos bien

Mauricio Macri hizo una muy buena elección en la ciudad de Buenos Aires. Si bien resignado hace un tiempo a no dar pelea nacional por falta de perspectivas, apenas conocidos los primeros datos del domingo hizo un discurso bien "nacional".

Interesa analizar lo que dijo toda vez que Macri representa la más consistente alternativa político - ideológica a la presidenta. Por lo que se ve representa también la alternativa más potente.

Para quienes pensamos hace tiempo que en Argentina hay pendiente un gran debate nacional para ordenar cuerpos ideológicos e interpretativos con las dimensiones institucionales y organizativas que los enarbolan, la victoria (parcial) de Macri no es necesariamente una mala noticia. Una fuerza que debe estar en ese debate es la derecha tal como ocurre en todos lados y es bueno que esa derecha tenga una expresión política explícita como el PRO y no que se esconda en otros ámbitos. Es necesario para que ello ocurra que tenga perspectivas de acceso al gobierno para que no apele a los golpes de estado como ha hecho a lo largo de nuestra historia.

Veamos dos temas respecto a lo ideológico. Que el PRO representa la derecha es bastante evidente, sus políticas, sus agendas, sus programas, sus dirigentes, priorizan, como es de uso para las derechas el orden (el orden ya establecido), la preservación de las propiedades y jerarquías existentes. Hay, sin embargo, un matiz que bien vale respuesta. Veámoslo en palabras de Macri: "la pobreza no se combate con ideología es un problema bien concreto". Falso, en este caso mentira porque el emisor sabe de la falsedad. La pobreza se combate de modos muy distintos o no se combate. ¿Cómo lo propone Macri? "La solución definitiva al problema de la pobreza es la creación de empleo a través de la atracción de inversiones". Es decir, que la solución a la pobreza será darle seguridad jurídica y política a los ricos para que sigan ganando plata. ¿Cómo se atraen inversiones? Como todo el mundo sabe dejando operar la vieja "mano invisible" del mercado, con un Estado mínimo, gendarme. El conocido recetario neoliberal. Es decir la pobreza no se combate. Por supuesto podríamos decir que la pobreza la combatiremos expropiando las tierras sin uso, la combatiremos con un subsidio por desempleo o promoviendo la creación de proyectos productivos. En estos casos el Estado cumpliría un rol, no en la lógica macrista.

Veamos la noche del 10 de julio, ¿qué dijo Macri?

"Juntos venimos bien". El eslogan de campaña que armó Durán Barba. No se salió un ápice del guión. "No voy a dejar que las diferencias nos separen", instó "a bajar el nivel de agresión", "al final del día no nos deja nada ese nivel de agresión", "no hay lugar para enfrentamientos", "estamos enfermos de violencia", "lo que nos une es más que lo que nos separa", y un desconcertante, "yo asumí el compromiso de luchar por la unidad nacional".

Todo preciso según le deben indicar los focus group a Durán. Suponemos habrán detectado un sentimiento de división que se proponen suturar.

Por si hace falta, Macri es el mismo que está procesado por pinchar los teléfonos de opositores políticos, además de proferir declaraciones de extremo grado de violencia ("aunque a Kirchner lo tengamos que tirar del tren", entre otras). Modos particulares de lucha por la unidad nacional o la no agresión.

Este es el mismo discurso macartista subsiguiente a la Resolución 125.

El juego es poner al kirchnerismo en el lugar de la división, de la confrontación, de la "crispación" y ponerse ellos en el de la unidad, la reconciliación.

Es un discurso que niega radicalmente la política.

Pero ese discurso ya fue vencido una vez. No fue discutiendo en el mismo plano engañoso que plantearon las patronales agropecuarias sino denunciando la concentración mediática que inhibía cualquier debate ecuánime y sólo creaba odio. Porque esa es una estrategia de material que sólo puede soportarse con la comunicación concentrada.

El debate anterior se saldó a favor del gobierno nacional cuestionando las reglas, apelando a lo metadiscursivo para denunciar el ámbito de la deliberación.

Pensamos que no otra cosa debe ocurrir en esta instancia. La performance electoral de Filmus fue notable toda vez que siendo estos los dilemas en juego debe haber una referencia a 2009 y entonces Heller obtuvo el 12%. Superar en esta ocasión el 27% muestra la recuperación del espacio político del kirchnerismo en ese distrito difícil.

Como ocurrió desde 2009 si hay un horizonte de construcción política que dé continuidad a lo mejor de las políticas implementadas desde 2003 ello será rompiendo lógicas injustas y engañosas. El discurso del "consenso" que es otro de los nombres de este mismo discurso de Macri esconde su gobierno para pocos.

El concepto de política en Macri es radicalmente alienante toda vez que niega la política y negarla supone enajenarla.

Esa enajenación supone dejar en manos de Durán Barba la elaboración de un guión que él cumplirá, supone apelar a la espectacularización de sus acciones, a la personalización farandulezca insustancial de su hacer político. Frente a ello la recuperación de lo político como ámbito de participación del pueblo, de construcción de utopías colectivas no puede dejarse de lado porque forma parte de lo mejor de este tiempo.

Es decir, sólo denunciando que es un ridículo que no causa gracia sino vergüenza cuando baila en el escenario podremos hacer de la política una actividad que tenga que ver con las mayorías.

Convocar a los que creen que la política no es una payasada y por supuesto poner las personas primero podría ser opción de articulación posible entre distintos universos pensando en los futuros debates.

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