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Llegó el comandante y mandó parar

Llegó el comandante y mandó parar

En estos días, los artículos publicados en los medios bolivarianos se han centrado en celebrar el comienzo del retorno y la recuperación del estado de salud del Presidente, después de las tres semanas de angustia y desesperación. El rápido inicio del retorno agarró por sorpresa y la sigilosa llegada al país en la madrugada del 4 de julio echó por tierra cientos y miles de rumores, cientos y miles de especulaciones.

Es que, como decía Carlos Puebla: Se terminó la diversión; llegó el Comandante y mandó parar.

La enfermedad de Chávez puso algunos puntos sobre el tapete, como el de su eventual sucesión, en caso de no poder presentarse a las elecciones presidenciales del año próximo. Sin dudas, el líder bolivariano debe ahora priorizar su salud y ganar esa batalla antes de lanzarse al ruedo electoral del 2012.

Para la oposición, Chávez regresó para enfriar las disputas que comenzaron a fraguar entre las tendencias del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Sin duda, la falta de información oficial sobre la salud del jefe del Estado provocó una ola de rumores sobre la salud del Presidente, y quedó muy deteriorada la credibilidad de voceros del gobierno.

Entre otros la del presidente de la Asamblea Nacional, Soto Rojas, que había dicho que "si Chávez tenía cáncer él sería el primero en saberlo", la del ministro de la Defensa, general Mata Figueroa, quien aseveró que "el comandante presidente está más fuerte que nunca" y del mismo Adán Chávez –hermano del mandatario- quien afirmó tres semanas antes que "el Presidente regresaría en los próximos doce días".

Lo cierto es que Chávez regresó y está en campaña, asumiendo el costo que acarrea hacer campaña con una enfermedad. En tono conciliador, en su breve alocución del Bicentenario, señaló que el pueblo venezolano debe fortalecer cada días más su espíritu nacional en un todo, venciendo el divisionismo y derrotando a quienes pretenden debilitar a la patria desde adentro y desde afuera. “Viviremos y venceremos, esto no es solo el retorno de Chávez sino de la independencia plena, la construcción del pueblo de Bolívar”.

El PSUV y el chavismo

Varias corrientes pujan dentro del PSUV por el poder, la integrada por el vicepresidente Elías Jaua, el canciller Nicolás Maduro y Soto Rojas, que tendrá que vérselas con la agrupación de Diosdado Cabello y el elenco de hombres –en su mayoría ex militares-colocados en puestos estratégicos de la administración del partido y del Estado. No se puede descartar tampoco la figura de Rafael Ramírez, ministro de Energía y de la estatal petrolera PDVSA, la caja grande y chica del país.

Pero ahí está también quien Washington ha identificado como “el delfín”, su hermano mayor Adán, gobernador del estado Barinas. Pero Adán, un ex docente universitario, no tiene el mismo historial que Raúl Castro: no estuvo en la Sierra Maestra (ni fue comandante allí) ni estuvo al mando de las Fuerzas Armadas revolucionarias por muchas décadas. Y tampoco tiene el carisma de su hermano menor.

Quienes parecen más decididos a no facilitar el acceso civil a una posible sucesión es la institución castrense, aún cuando hoy no surge ningún oficial con carisma y popularidad para ello. Por ahora, los altos mandos parecen estar más interesados en comenzar en un escalón más bajo, el ser elegidos gobernadores, dando por descontado que nuevamente se aplicará la dedocracia en la selección de candidatos.

¿Y las bases? Ahhh, las bases. La consternación, la bronca por la falta de información, la confusión sobre “la batalla por su vida”, se transformó en alegría desbordada ante el madrugonazo de la reaparición de Chávez en terreno propio.

La enfermedad y ausencia del mandatario puso en el tapete la interrogante sobre los relevos. Su retorno apenas enfría el debate, los pospone. El propio presidente es quien insiste a su regreso en que su principal batalla es la de curarse. Es lógico pensar, entonces que sus apariciones públicas –su forma de hacer política, de dirigirla-, ya no será igual, al menos por ahora.

¿Quién (o quiénes) y cómo se ocuparán los espacios públicos que el Presidente deberá resignar, sin permitir que sean invadidos por el discurso de la oposición?

 La oposición sigue en su laberinto

La fiebre de las candidaturas e incluso la estrategia que se había desatado en la oposición antes conocerse, oficialmente, el estado de salud del presidente parece haberse enfriado. La ausencia de Chávez puso a los partidos de la Mesa de la Unidad (MUD) a revisar la agenda política que hasta ese momento estaba centrada en organizar las primarias presidenciales para escoger al “candidato único” el 12 de febrero de 2012.

Para Luis Vicente León, de la consultora Datanálisis, la razón de que no todos se lancen, por ahora, “es porque prefieren esperar el momento perfecto” como es el caso de la diputada María Corina Machado; el exalcalde de Chacao, Leopoldo López (quien espera una decisión favorable de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre su inhabilitación); y porqué no el gobernador de Zulia Pablo Pérez, delfín de Manuel Rosales, quien sigue deshojando la margarita.

El exministro Jesse Chacón, director de la encuestadora GIS XXI, señaló que la oposición jugó posición adelantada en el manejo de la enfermedad del mandatario nacional, al decir que era una estrategia política para ocultar los problemas del país y quedó “muy mal parada, porque es difícil para alguien pensar que se pueda utilizar como estrategia política una enfermedad de la magnitud del cáncer”.

El opositor gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles Radonski, sigue empeñado en ser presidente del país y expresó que la estrategia electoral no cambiará pese a la “probable” enfermedad de Hugo Chávez. “Es probable que el presidente haya tenido un tema de salud, es probable que el presidente haya sido intervenido, ahora, que eso cambie fechas de primarias, de estrategia, para mí la estrategia sigue siendo la misma”, indicó Capriles en un encuentro con los medios internacionales.

El camino sigue siendo largo, pues recién el 5 de diciembre los aspirantes por la MUD tendrán que inscribirse para la medición interna por su abanderado presidencial para el 2012.

Para algunos analistas, la nueva estrategia de los opositores estará en el desgaste, en la provocación constante, para incitarlo a pelear en escaramuzas previas y hacer que llegue física y psicológicamente debilitado a la contienda electoral. Difícilmente podrá mantener su hiperactivismo, sobre todo si está convencido que lo más importante, ahora, es curarse.

Para León, el movimiento lógico de Chávez es fortalecer su presencia en medios y lanzar populismo intenso a la calle (misión viviendas). En este trance, el tiempo disponible para su proyecto internacional se ve comprometido lo cual hace que la comunidad internacional lo perciba modosito, lo que durará mientras le convenga y luce que eso será hasta después de la elección presidencial, agrega.

El análisis del discurso llegó hasta algunos cineastas de oposición, para quienes la alocución leída desde La Habana perseguía una dramaturgia de afectos, emociones y pasiones. Su guión desarrolla, señalaban, una trama de aliento clásico, de superación melodramática de la adversidad, entre principio, nudo y desenlace. · “Aquí el cáncer funge el papel de la CIA, de la fuerza maligna a derrocar al tirano, de conspiración a vencer a lo “teléfono rojo”, de elemento viral dispuesto a ponerlo de rodillas y conducirlo al cadalso”, señalaba uno de ellos en su blog.
 
Los grupos que desprecian los procesos electorales –que cuenta con buena repercusión en la prensa opositora-, consideran que la MUD no da la talla; que tiene demasiados sumideros por donde escapa la posibilidad de competir con éxito. Entonces, su estrategia es la de atacar en bloque a la MUD, caricaturizar al liderazgo opositor y lanzar misiles contra el Consejo Nacional Electoral.

Es decir, descalificar, simultáneamente, a la opción electoral y el árbitro, y desplegar la bandera del fraude, en una estrategia que está acompañada por un bombardeo informativo desde el exterior, descalificador de las instituciones venezolanas.

La desinformación creó incertidumbre en los países de la región. La cumbre de la comunidad latinoamericano-caribeña fue pospuesta. Ninguno de los presidentes sudamericanos quiso especular más allá. Hace 12 años, Chávez y su Revolución Bolivariana, pacífica y democrática, sirvieron de locomotora a los cambios que se fueron produciendo en beneficio de las grandes mayorías en casi toda la región.

Tanto como los chavistas venezolanos, los latinoamericanos rezan (religiosa o ateamente) para que el mandatario venezolano se reponga y que siga impulsando los planes integracionistas.

Venezuela y América Latina y el Caribe necesitan de la pujanza de Hugo Chávez por largos años.

- Aram Aharonian es periodista y docente uruguayo-venezolano, director de la revista Question, fundador de Telesur, director del Observatorio Latinoamericano en Comunicación y Democracia (ULAC).

Fuente: www.alainet.org

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