opinión

La Justicia lenta todavía puede ser justicia

El músico mendocino radicado en Italia Fernando Chinellato reflexiona sobre la lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo en su búsqueda de niños apropiados durante la dictadura, destaca el caso de Ernestina Herrera de Noble y celebra el actual desempeño de la Justicia argentina.

Hace ya unos diez años, allá por el 2002, algunas de las Abuelas de Plaza de Mayo, abogados y las familias de Lanuscou-Miranda y García-Gualdero bajaban las escalinatas del Palacio de  Justicia de Buenos Aires, contentos, pues habían logrado algo que parecía imposible en la Argentina liberal: mover la rueda de la justicia.

Había dos cosas que hacían el caso muy importante: que se trataba de recuperar dos hijos a la vez,y que la acusada era el CEO del grupo clarín, Ernestina Herrera de Noble.

Imagino la vereda: las abuelas, los abogados y los familiares abrazándose felices. Mós o menos habían encontrado 60 hijos para aquel entonces.

Habían concluido con la primera parte: habían presentado el caso. Tantas pruebas recogidas, tanto problema para conseguirlas, tanto desgaste. Ahora podían descansar un poco y esperar que la rueda tome velocidad. Sabían que estaban mirando al monstruo gigante a la cara, no tenían que bajar la guardia, iba a ser difícil pero no les importaba. Estas señoras de cuerpos débiles tenían la fuerza en el alma y ya era hora de hacer llegar la justicia hasta los mas poderosos.

El 8 de enero de 2003 el entonces juez Marquevich pidió la carcelación de la “señora” Noble,  acto valeroso, pero que le costó el cargo.

El monstruo tenía sus contactos. Los meses continuaron pasando: uno tras otro dos y tres... Un año. Un lustro .... Es difícil pelear una pelea en el infierno y que no gane el diablo, simplemente el entorno lo hace ganar. Se hace y punto y si no se puede, se descubre la forma de hacerlo, y si no se inventa. El diablo no sabe perder, el ya es dueño de la victoria desde antes que se dieran las cartas. Es victorioso por usurpación mal habida.

Los años fueron llegando, las puertas siempre estaban cerradas, los amigos miraban para otro lado, los consejos de abandonar la búsqueda seguían sonando. Algunas abuelas se fueron, algunos nietos llegaron, en fin el tiempo transcurrió…

Hoy han pasado casi diez años, lenta y finalmente parece haberle llegado la hora al monstruo. Este, siempre peleó de la misma forma y es fácil conocer su punto débil después de padecerlo tanto tiempo: la confianza de sentirse intocable.

Eso que un día lo ayudó, hoy lo hunde. Esta “INTOCABILIDAD” hizo que fuera dejando rastros groseros por todos lados, pues el monstruo veía a lo lejos, tenia buena vista y no se veía nada que lo parase.

Ahora, me pregunto: ¿por qué nos cuidamos de hacer  ciertas cosas en público que pueden considerarse malas? Porque tenemos miedo a ser juzgados por “el otro”. Nuestro igual.

Pero a este monstruo super millonario, que tiene el poder de mover hilos a su antojo: ¿quién lo va a juzgar si no tiene un igual? Y si lo tiene, lo tiene de aliado.

Tarde o temprano tenía que cometer un error y lo hizo, cometió la torpeza de hacer todo a la “chacota”, de confiarse de su poderío, dejando rastros cada vez mas groseros, total, nadie preguntaba nunca nada o se pagaba para desviar miradas, o simplemente la corrupción se pasaba por alto, por que el monstruo tiene amigos poderosos y peligrosos.

Al día de hoy el grupo ha comprado el silencio y las voluntades de casi todos, la gran jugada de Noble fue comprar la voluntad mas importante, la de sus hijos mal habidos, sus rehenes, ella se aseguro en crear un fuerte síndrome de Estocolmo, ellos están aferrados a su “vida”, han profesado el odio a la izquierda, a Perón, a los Kirchner, al obrero, han crecido en la comodidad del dinero y la mentira. Pero se viene la Justicia.

En estos diez años el pueblo cambió: se ha organizado, se ha informado y cada vez se apoya la causa de las Abuelas, el pueblo grita de alegría por que vive mejor, aunque le dicen que vive peor, el pueblo trabaja, estudia, lentamente se saca el mal sabor de boca que dejaron las gomas quemadas, los muertos y el helicóptero que parecía que nos abandonaba a nuestra suerte. No se pueden comprar las voluntades de todos los ARGENTINOS, estamos cada vez más juntos y cuando las ovejas se juntan hasta los lobos tiemblan.

Fernando Chinellato
Opiniones (2)
17 de enero de 2018 | 23:33
3
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17 de enero de 2018 | 23:33
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  1. Fernando: tú vives en Italia y yo en España, en Menorca precisamente y veo con alegría que estamos cerca y no solo precisamente por los km. que nos separan, sino por ser compatriotas y pensar igual o muy parecido. Estamos del mismo lado y eso no es poca cosa, no? Si me lo permites haré un aporte que me parece importante a tu nota: El Síndrome de Estocolmo no se crea desde afuera, ene ste caso Ernestina les creó a los hijos malhabidos, sino que es un complejo movimiento de defensasn psíquicas que se ponen en movimiento y que no tiene nada que ver el patrimonio económico. Eso por un lado. Por otro te diría que no es precisamente el Síndrome de Estocolmo lo que los chicos padecen, sino el "Sindrome del Trauma Fetal y Temprano". Visualizado, estudiado y perfilado por el Psicólogo cordobés Gastón Zoroastro que ha trabajado con hijos nacidos en cautiverio en la dictadura militar. Te dejo un link para mayor información: http://bases.bireme.br/cgi-bin/wxislind.exe/iah/online/?IsisScript=iah%2Fiah.xis&src=google&base=LILACS&lang=p&nextAction=lnk&exprSearch=472417&indexSearch=ID Desde Menorca, abrazos... Sil
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